MIREIA COMPANYS TENA LEE DESFETA




DESFETA

Has travessat la nit,

barrejant la memòria dels cels grisos

amb una postristesa de desastre nuclear,

amb una intempèrie de murs folrats d’abisme.

Has foradat la nit,

esmolant les paraules i els desitjos

amb la joiosa perversitat del botxí

que cus a ganivetades simètriques

els cossos que se li abandonen.

Has penetrat la nit a mossegades verbals,

buidant-te d’imprecisions i d’equívocs,

buscant amagatalls per a la por,

en el bell mig de les seves cames obertes,

en el no-res de les seves nafres obertes,

buscant amagatalls per a la por,

miralls sense reflex,

fantasmes sense crosses.

I he arribat jo,

esmicolant la líquida frontera

entre l’oblit i la renúncia,

entre el mite robat i la tristesa de la fosca,

filtrant-me entre els minuts de sorra fosa.

I t’he desfet

la proporció, l’amagatall, el poema.




DERROTA

Has cruzado la noche,

mezclando la memoria de los cielos grises

con una postristeza de desastre nuclear,

con una intemperie de muros forrados de abismo.

Has horadado la noche,

afilando la palabra y el deseo

con la gozosa perversidad del verdugo

que cose a navajazos simétricos

los cuerpos que se le abandonan.

Has penetrado la noche a mordiscos verbales,

vaciándote de imprecisiones y equívocos,

buscando escondites para el miedo,

en el centro de sus piernas abiertas,

en el vacío de sus heridas abiertas,

buscando escondites para el miedo,

espejos sin imagen,

fantasmas sin muletas.

Y he llegado yo,

haciendo trizas la líquida frontera

entre el olvido y la renuncia,

entre el mito robado y la tristeza de la oscuridad,

filtrándome por los minutos de arena fundida.

Y te he deshecho

la proporción, el escondite, el poema.




El poema pertenece al libro Un brot de febre (Edicions Tremendes, 2016). Traducción al castellano de la autora.




Mireia Companys Tena (Barcelona, 1975). Licenciada en Humanidades, en Filología Catalana y en Traducción e Interpretación (Universidad Autónoma de Barcelona), y estudiosa de la obra narrativa de Roberto Bolaño. Se dedica a la docencia y a la traducción, y ha trabajado como profesora de lengua y literatura catalanas en las universidades de Sácer (Cerdeña) y Venecia. Ha publicado los poemarios Perfils de la inconsistència (Edicions Viena, 2003) y Un brot de febre (Edicions Tremendes, 2016), y el libro de relatos Venècies. La incerta topografia dels somnis (Pagès Editors, 2009, Premio 7lletres). Ha participado en la antología poética Donzelles de l’any 2000 (Editorial Mediterrània, 2013), en la exposición de fotografía y poesía Interpretazioni (con la fotógrafa Silvia Fiori) y en el proyecto poeticomusical Acords en vers (con el cantautor Jordi Calmet). Obtuvo el Premio Letterario Celso Macor (2013) con los poemas de la recopilación Anatomia di un viaggio.

EVA TIZZANI: POESÍA ACTUAL DE VENEZUELA

 

Eva Tizzani (Coro-Venezuela, 1995). Escritora. Ex estudiante de idiomas modernos en la Universidad Central de Venezuela (UCV). Sus poemas han sido publicados en Jóvenes Creadores en sus dos últimas ediciones PoémameL’AccordéonEspejismos del Trópico , Ácracia pour les Porcs, Poesía desde Valencia y Letralia. Actualmente publica su trabajo poético y fotográfico en su blog La Panícula (lapanicula.blogspot.com).

 

 

*

Eres el cachorro que amamanto.  Pienso en tu lengua sobre mi pecho. Fragmento de mí. Teta izquierda partida, anatomía confusa. ¿Quién es el cachorro que me lame? No sé. No sé.

 

Pega el hocico, mueve la lengua, afinca las patas sobre mí. Se hunde. Todo se hunde. Sudo la fiebre. Te amamanto con sudor y sal, tengo sabor a playa. Llanto. ¿Quién es el cachorro que me lame? Un hombre. Succiona leche y sangre.

 

Sudar la fiebre en algún pecho

 

Estertor sobre el torso del mamífero.

 

LIWIN ACOSTA LEE MI CORAZÓN HA MUERTO

 

 

Mi corazón ha muerto

 

a la flor de loto, aunque todos confabulen

para que yo crea que es un fantasma.

 

 

mi corazón huye

duele

canta

está cansado

pero sigue

se agita en la grieta

es una grieta madura en la cara de la niebla

es una madura niebla recostada en el lecho de la grieta

mi corazón se quedó sin enemigos

cuando latió por ti la primera vez

le bastó la noche

la madrugada

no soportó tanto silencio

no me soportó tan agridulce

nadie puede cargar con un ataúd vacío

nadie puede cargar un ataúd con los hombros llenos de llagas

del silencio anfibio de la casa me despido

no soy de aquí

vivo en el umbral de tres ciudades

y ninguna es mía

vivo en el entre

sobre mis huesos brillantes bailan nubes a punto de reventar

cómo no creer en el amor si un loto una vez me lanzó un beso

dos besos

tres besos

cuatro besos

 

mi corazón ha muerto

tengo miedo

le temo a las mujeres que clavan sus ojos en mí

como buscando un príncipe

mi sangre no es azul, es blanca y como la nieve se derrite adentro

encharcándolo todo

mi corazón se ahoga

mis pulmones se ahogan

mi páncreas se ahoga

todo adentro está hundiéndose en un mar de grietas

nada pudo calmar nuestra sed de tulipanes

nada nos quitó el hambre de estrellas agonizando

cantamos el entre desde un ojo que no se cierra como el amor

vigilia bendita

me masturbo

hambrienta vigilia

me masturbo dos veces

sueño postergado que me tocó cumplir sin ese cuerpo

vigilia sin dios

ya no llamas y yo me masturbo hasta el amanecer

 

mi corazón ha muerto

nadie quiere cargar con mi ataúd lleno de aves

que salga volando les da miedo

mi corazón es la insolencia de la ternura atravesándonos la tráquea

un canto cósmico que espera

¿lo escuchas?

un tambor hecho de piel de ángel

¿quieres bailar?

a la de sparring no me lo confío

golpe

golpe

golpe

el pantano detrás de la puerta

grito y el mar escucha al niño que muestra su risa

el temblor que persigo está en las manos

que sostuvieron a los payasos que vigilan mi sueño

“cada día se acaba algo hermoso”

en mí la espera

ausencia tuya que es verdugo del espanto

ausencia tuya que taladra

confirmación de una mano rozando que no es la mía

me masturbo y te nombro

me masturbo para convocarte

mi cuerpo quiso ser la ofrenda

corazón ballena que chilla

escépticos y crédulos beben de este llanto

templo sagrado a donde los pájaros llegan cansados

en mi pecho la diástole y la sístole marcan el son

con el que bailan mis vivos y mis muertos

¿quién lavará mi herida?

flor que se fue al mar a lavar la suya

eres la sal

 

mi corazón ha muerto

se hizo costra coraza de un abrazo que abrasó la fe que nos tenía

con tu bufanda puesta escribo este poema

y dejo de creer en nosotros.

 

 

 

LIWIN ACOSTA (Coro-Venezuela, 1990). Escritor. Es Licenciado en Educación mención Lengua, Literatura y Latín por la UNEFM (Coro) y actualmente estudia cine en la Escuela de Medios Audiovisuales (EMA) de la ULA (Mérida-Venezuela). Fue miembro de la Cátedra Libre de Literatura “Agustín García” y del grupo de intervención cultural “Febrero”. Participó como organizador y escritor en las cuatro ediciones del Encuentro de Jóvenes Creadores (Coro-Mérida 2012-2015). Textos suyos han sido publicados en diferentes portales de internet, entre los que se encuentran: Resonancias, Experimental Lunch, Poetas del Siglo XXI, Digo.Palabra.txt , La Rabia del Atxolotl, Alcanza Poesía, La Panícula, Ediciones Madriguera y Letralia. Un poema suyo salió publicado por la revista Estación Poesía del Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla, España (2016) y formó parte de la Antología de Joven Poesía Venezolana Amanecimos sobre la Palabra (Team Poetero, 2017). Hizo una mención en la antología del premio Joven de Poesía Rafael Cadenas en su edición de 2018, y recientemente publicó una plaquette con la editorial Palíndromus titulada “El hogar de las cenizas”.

CARLOS LEITON: Poesía Actual de Chile

CARLOS LEITON (Santiago de Chile, 1982) Ha sido antologado en Voces-30, nueva narrativa chilena (Ebooks Patagonia, 2011), y en Verbo latente, antología de poesía social reciente (Helena Ediciones 2017). Ha publicado los libros Habitación y concierto  (2011), Mortal y Mandril (relatos, 2012) Eczema del árbol (2016) y Pintor de vidrios rotos (2017). En 2013 obtiene el primer lugar en el concurso literario de la revista Grifo, categoría poesía. En 2016 obtiene el primer lugar en el concurso de poesía Oscar Castro con el libro Eczema del árbol, publicado en instancias del concurso.  Recibe la beca de creación literaria del Fondo del Libro en 2017, para un proyecto de novela.

 

de Eczema del árbol (2016)

 

 

mi lengua y su tensión de esquina es una linterna, sin sonidos alhambra masticada, nadie reconoce estas almenas y tan cerca, cerca de la plaza sus semáforos, bocinas,

cal en las palmas, apoyar en las mejillas

lumbre de esquina

trabajar de gratis

tropezar en la lluvia me protejo

todos se entran

pero ninguno de los que en verdad me interesa, todos se quedan aquí, me exigen ticket, silencio

estas mejillas pintadas de alhambra, mímica de rasgos impensados

la garúa me borronea, corroe el maquillaje, los personajes no se dejan estar

la niebla es bien valorada, su respiración

ese mismo polvo de alhambra

en cuota

en medida de arroz

 

 

 

carnaval de sombra el ojo en tinta

me preguntan de dónde el maquillaje

sirven hiedra y manjar de frío, moquillo

multitud en timbre constante, cantante

quedo fuera ya que el camino es mi invitación

voy de la mano

monóculo el ojo más ciego

el que más enfoca

llovizna de penumbra para delinear corrosión en las maquetas de estos monumentos

que como fachadas

el perdido se echa al bolsillo

 

 

 

el motor silba

el odio es un operario que aguarda en una esquina

un guardia sintonizando otro dial

 

 

 

calle caupolicán

la palabra se refugia en la madera, su papel

celulosa respirada en la semilla del plátano

traducida en una palabra adherida al organismo

ahora ese susurro

pata de gato en la marca de cemento

la voz estornuda el sitio

clava barras al camino

mercado eriazo de los calores ajenos

 

 

 

semilla desperdigada en cefalea

las cosas que no sangran quedan con un eco

tras llevar el bolso muy cargado

un tropiezo escamotea las sobras

 

 

 

acanto

acanto

y trazo la A para blanquear

con  exposición de químico y cuarto oscuro

aquí

otros limbos de linterna

 

 

 

aníbal

dice llamarse el azabache de los bordes

las cortezas de los árboles

las puntas de los lápices

 

aníbal

mi mascota de mano con su diamante

la imagen de yo desnudo

orgulloso, plástico

hincado

 

aníbal

el rostro en los charcos

la construcción repuesta de verbena en lo que se refleja

lo que aqueja

y se enfrenta

 

aníbal

retoña el tropiezo y a dos pasos

sin cabeza

 

 

 

la cuesta arriba mi descanso

lo haces bien, te aplauden

 

aníbal me aplaude cuando los otros callan

prender un encendedor

la cabellera

el incendio grande y silencioso queda en su mano

 

me pasa su encendedor

con la promesa de que si incendio ramas lo haga en secreto

no le cuente a nadie

 

(la pantalla de su cámara le ilumina voz en off

el sauce amasa resinas

olor de eczema mis doce años)

 

 

 

el chasquido despierta

agua en el pico de la paloma me moja la cara

la bicicleta planea en niebla

perros azuzan

mordeduras en los bordes de las monedas

 

 

 

amaso

agasajo la A

y arranco declinación de néctar prendida al pavimento

colecciono abrasiones

desanudo cabelleras

 

 

 

sollozo entre ladrillos y quebrazón del barniz en las uñas

inscribe un árbol

raspa cortezas en el rincón donde mean

de rodillas muerte en vilo

te doy hiedra por pestaña

abrazo espejo mudo

corazón con aliento empaña la noche sauce roedor

 

aníbal mi nombre no le teme

 

los sauces se imponen cuando se inclinan

a los hombres los corroen los escombros que se leen y tragan

 

alabastro esquirla genuflexión de brisa

 

desprovisto el incendio me toma su pecho tallado de avisos

 

 

 

JUAN MANUEL RIVAS: Poesía Actual de Chile

JUAN MANUEL RIVAS (Antofagasta, Chile 1975). Periodismo y Pedagogía General Básica en la Universidad Católica del Norte. Actor de teatro y performer. Tiene varias obras escritas entre ellas “Vampírico” y “Sinapsis Dead”. Ha publicado en: Antología “Concurso de escritores de la primera a cuarta regiones de la Universidad Católica del Norte” 2001; Antología “Primer concurso de poesía joven del Norte Grande, Predicar en el Desierto” 2013; Ciudad Laberinto, poemario 2015. Editorial Los Perros Románticos.

Antología de Conspiradores “Antología de cuentos y poesía de horror y ciencia ficción”. 2016. La Mutación como Destino, próximo lanzamiento, próximo 13 de diciembre de 2018. Editorial Filacteria.

 

de La mutación como destino (2018, Filacteria Ediciones)

 

 

 

Transformación

Hay palabras que movilizan: TRANSFORMACIÓN

[Procedimiento mediante el cual [ algo se altera conservando su identidad

No necesito enturbiar las aguas para entender el efecto que me produce esa cáscara reflejada en el espejo

Esas cicatrices angustiadas
las desbordadas esculturas de grasa
los ojos hundidos y devastados
aquellas vertientes olvidadas
perentorios surcos la ajan
la oscuridad progresiva de la piel
como intuyendo la pudrición
el alargamiento de las orejas
una macabra predisposición a oír presencias en el portal de la muerte.

 

 

 

Transmutación

Cuando fui lobo un fuego atroz consumió mis sienes

Nunca más perseveré en aquellas prácticas Aún busco mi alma entre los nahuales

 

 

 

Doppelgängen

Fuentes oficiales han dicho que el exceso de alcohol libera azúcares capaces de inducir la llegada del doble

Han reportado casos donde un individuo
se encuentra a sí mismo a la vuelta de la esquina todo un colapso de la sombra

Otros versados en la materia sostienen que algunos poetas Invocaban sus fantasmas

Conminaban así las alas del simbolismo

La trascendencia podría ser
una simple concatenación de cuerpos en el tiempo

Quizás una depuradora perpetuación de la maldad

 

 

 

Corrupción

Nací cadáver corrompido al amparo de las sierras La disección de los seres obró en mí la mutancia

He soñado con el paraíso perdido aunque no sé si tendré cabida

La poética de los patíbulos me impugna en cada pensamiento

He desarrollado diferentes tipos de cáncer con la esperanza de alcanzar la santidad
la injertelogía de mi penumbra

Sueño con padres pero solo unas ánimas vienen a mi encuentro

 

 

 

El hombre duplicado

El hombre y sus cuatro versiones activadas
mira la vitrina donde se refleja su segunda persona

Cancela una nueva pantalla
donde volverá a reproducirse
autofagocitarse en todos los mundos
sabiéndose eterno en el espejismo de los minutos

 

 

 

 

 

 

SEBASTIÁN ALVARADO: Poesía Actual de Chile

SEBASTIÁN ALVARADO  FUENTES (Santiago de Chile, 1989). Estudia la Licenciatura en Lengua y Literatura Hispánica en la Universidad de Chile. Escribió el manifiesto literario 14 Gritos (Inédito). Ráfagas semiautomáticas para crear una canción de amor  (La Maceta Ediciones, 2018).

 

de Ráfagas semiautomáticas para crear una canción de amor 

 

 

repudio el sentido común, aturdiré y corromperé a las constelaciones frágiles con mis imágenes, caminaré entre árboles desnudos y les tatuaré mis canciones, iniciaré una rebelión solar con mis exclamaciones guturales, utilizaré cuernos y teñiré mis ojos, danzaré con los espíritus aéreos  y confundirán mi ascensión

con la muerte

pero

 

yo nunca moriré

 

 

  

quiero emular los suspiros de los nómadas, quiero nomadizar la quietud de las imágenes, quiero hacerlas vivir conmigo, a través de mis palabras, a través de mí

quiero tocar las monedas que se posarán en mis ojos, quiero tocarlas y contemplar el río, quiero contemplar a los muertos haciéndome señas del otro lado y escupirlo, quiero hacerlo hasta que se desborde, hasta que los vivos y los muertos nos mezclemos

en las profundidades

 

 

  

espanto inocente

me ahogo en la soledad del ágora

disminuye mi sangre y se acrecientan mis huesos en un proceso lento y mudo

pienso que odio a mi prójimo y percibo a través de mi pensamiento el mundo que merezco

 

 

  

necesito los sonidos que se fueron que se van

siento dolor siento una dolofonía aguda esparciéndose en mi oído

susurrándome obligándome a que caiga en el éxtasis

de una descomposición voluntaria

 

no tenemos a Dios

nos acurrucamos por su ausencia en una esquina fría

nos levantamos en las noches para realizar barricadas

y bailamos creyendo que nos observan panópticos

entidades voyeristas

 

amenaré al fuego

me hincaré para respirarlo

me piedraré y trascenderé por encima de mi voz

me convertiré en el rostro traducible del silencio

 

 

 

la soledad me hace roer las paredes del Hades

quiero entrar pero tengo miedo

ambivalencia claroscura

una mariposa luminosa como una luciérnaga

me susurra que Medea recorre el mundo en el carro del Sol buscándome

mientras corro rayando mi nombre en una pared

para poder ser otro esta noche

para adornar la tierra con mentiras

para lograr que los transeúntes se obsesionen con la muerte

 

 

 

 

ROCÍO MUÑOZ VERGARA: Poesía Actual de España

ROCÍO MUÑOZ VERGARA (Sevilla, España 1982) Actualmente reside en Rosario (Argentina). Es licenciada en Filología Hispánica, profesora de Lengua y Literatura, becaria de CONICET para estudios de doctorado en la Universidad Nacional de Rosario, gestora cultural y directora junto a Luis Alberto Steinmann de la Editorial El Salmón. Coorganiza el ciclo literario A cuatro voces, en Sevilla en la temporada 2014-2015 y en Rosario desde entonces. Ha publicado tres poemarios: Tacuarita (Rosario: Espiral Calipso, 2009), reeditado en (Sevilla: Karima Editora, 2015), Lengua de serpiente (Rosario: Ediciones Danke, 2017), y Palimpsesto (rosario: Proyecto Exuberancia, 2018), próximamente reeditado como plaqueta en Ediciones Avent.

 

 

 

TRÍPTICO DE LAS CIUDADES

 

 

Rosario concupiscible

 

Rosario concupiscible,

canasto de vísceras por el río,

círculo vicioso de rosas indomesticables.

Rosario erotizada errortizada

Rosario Paraná y emparanada.

De tu historia a mi histeria un caminito

que conduce al diván, probablemente.

 

Algo flota en el aire,

como una maldición, como una fiesta.

Es la fiebre inmediata,

es ya, es ya, es ya.

 

Rosario y yo negamos la postposición

y vamos a aliarnos contra todos

los que no estén de acuerdo con nosotras.

Vamos a abrir las alas y las piernas

pateando el agua sucia,

que se nos cuela adentro adentro adentro

y nos hincha la tripa.

 

Yo tengo

una ciudad entera como máscara.

Juntas las dos,

un renglón cada una,

Vamos a hacer al menos 2 bestsellers

y a escribir en el reverso cartas de amor

cartas desengañadas y engañosas,

cartas para engañar, para engañarnos,

cartas desesperadas y patéticas.

Y después con las hojas

vamos a armar barquitos,

y a lanzarlos al río.

Los barquitos se irán para la isla

y se chamuyarán a las víboras.

Y cuando las víboras los muerdan, los envenenen, los asfixien

y copulen con ellos,

Rosario y yo, cagándonos de risa,

Obscenas, depravadas,

cuerpo a cuerpo, latiendo al mismo ritmo,

iremos a tomar otra cerveza.

 

 

De Tacuarita, 2009.

 

  

Misiones

 

Sé que vendrás, Misiones, a hacer violento al verde,

a hacer del rojo una verdad inapelable.

Vendrás Misiones toda de grito y catarata

a negar la armonía,

a exceder los espacios y los límites,

a desgarrar de juncos el asfalto,

las paredes y todo.

Vendrás desordenada

y acogerás la angustia en la maleza

y toda serás selva

porque nadie podrá domesticarte.

Serás ciudad maldita,

roja como la sangre de tu tierra.

Serás incontenible, inaplacable,

serás del viento norte,

tuya como ningún otro lugar.

Vendrás tumultuosa

de silencio taimado y de secreto.

Vendrás tan excesiva

de insectos y de pájaros

que toda serás vida entera eterna grande,

y surcarán tu siesta misterios y acechanzas.

Sé que vendrás, Misiones, con la lluvia, de pronto,

y arrastrarán las víboras tu vientre colorado,

y en la tormenta ¿quién sabrá cómo nombrarte?

Misiones, paraíso terrenal de tus serpientes,

no dejarás crear, no dejarás creer

las cosas de los hombres.

No serás de los hombres, Misiones infinita,

no les concederás ni paz ni amparo,

no encontrarán en vos el equilibrio.

Llovete, desgarrate, guardá bien tu secreto

cuando vengas, Misiones.

Mirá que quieren ríos para sentir que fluyen como ellos.

Mirá que quieren verde para sentir que son Naturaleza.

Mirá que al contemplar tu selva inabarcable

quieren pensar la paz de sus espíritus.

Estate siempre con los pescadores

que conversan con vos la misma luna.

Estate siempre con los canoeros

que remontan el río peligroso.

No dejes que acompasen los hombres sus guitarras

al sonido del río.

No dejes que te exijan un verde más sutil.

Griten tus cataratas

y calle lo demás entonces, todo.

 

  

Mi arma

Tierra nativa, más mía cuanto más lejana.

Luis Cernuda

 

 

Te negaré tres veces y trescientas

y me perdonarás setenta veces siete.

Habré de confesar que no entiendo la vida

sin su costado trágico.

Habré de confesar que para mí las columnas se retuercen,

las venas se retuercen,

los ritmos, y las noches, y el silencio también.

Habré de confesar que cierta mezcla

entre incienso y azahares

me compone las vértebras.

 

Verdad genuina de mis entretelas,

corazón de 40 grados a la sombra

y cervecita para amortiguar,

tú que pesas

como una carabela,

tú que besas

como una calavera,

dame para mirar tu espejo deformante

y no apartes de mí este cáliz

que yo siempre seré tu Max Estrella

desde el fondo del vaso.

 

De Lengua de serpiente, 2017.

 

 

 

PRE-LUDIO

 

I

 

EL JARDÍN

 

 

Me gusta la mordedura en la manzana.

Suena a manzana, suena a verde.

Suena a sexo y a armonía salvaje.

Soy la niña que muerde la manzana,

ingenua agreste y agresiva.

Corro de un lado a otro,

el pelo al viento,

la luna en la cintura,

el sol en la cabeza ardiendo ardiéndome,

manzaneando laberintos secretos

de tierra y de agua,

de barro y de río,

sonando a río.

No hay miedo, no hay silencio.

Protege tibia natura,

cestita con frutas.

Se viene la alegría briosa.

Se viene el paraíso,

apenas un instante,

acaso siempre.

Luego se desvanece y queda el bosque.

 

 

II

 

EL BOSQUE OSCURO

 

“Los sueños son mitos privado. Los mitos son sueños públicos. Si tu mito privado, tu sueño, coincide con el del resto de tu sociedad, todo irá bien. Si no coincide te espera una larga aventura en el bosque oscuro”.

Joseph Campbell

 

Ahora sí la noche y el silencio,

la sombra, el aquelarre, el absoluto.

¿Todo lo puedo?

¿Todo lo quiero?

¿Todo lo hago?

Toscamente deliciosa,

bruja y vampira,

en busca de la infancia o de la muerte.

Alguien susurra.

Algo se multiplica.

Ya las voces están por todas partes.

El silencio habla las lenguas infinitas del bosque oscuro.

Y las lenguas se alargan.

¿Las sigo?

¿Las deshago en un hechizo?

¿Las enveneno?

Bosque de todas las preguntas,

de ninguna respuesta.

Es mi casa.

Tengo un pasadizo en la maleza

donde se duerme bien,

y cojo con criaturas maléficas

y nutro la tierra con su sangre,

y construyo esqueletos que me sirven

que no sé si me sirven,

que me atacan

me están atacando me atacaron.

Mezclo todo. No hay tiempo.

Hay todo el espacio de mi bosque.

¿Cuánto ocupa?

Bosque de todas las preguntas,

de ninguna respuesta. Acá soy libre.

Pero no viene nadie.

 

 

III

 

EL CASTILLO

 

 “De ser posible, léase al son de una cajita de música”.

 

Vengo de la hoguera que gira.

Hoguera carrusel

de lentejuelas.

Gira mi vestido y arde.

Estoy desnuda envuelta en tules que arden.

Huele a hueco la piedra.

Soy de hueco, de humo y de tul.

Miro desde la almena.

Diviso un bosque y un jardín más lejos.

Apenas si recuerdo.

Nadie sabrá llegar, ¿lanzo la escala?

¿La escala musical o la de cuerda?

Sé cantar como buena princesa.

Sé lanzar cuerdas como princesa mala.

Pero

¿quién desata mi trenza?

¿Quién desliza su flecha por mi música?

Tengo un espejo y un reloj de arena

y un cojincito de raso

Creo recordar que fui nenita

y sangrienta victimaria de la noche.

Ahora

lejana y solitaria

diviso todo desde la almena.

Y la almena vuela.

Y el viento me sacude y me sostiene

llevándome con mi cojín de raso,

esparciendo la arena del reloj

y rompiendo el espejo.

 

 

 

Mutilación o carencia

 

¿Cómo puede caber tanto ron y tanta miel en una sola botella?

¡Soy un mueeeelle? ¡Soy un mueeeelle?

La fuga de cerebros, todo eso,

y Occidente muriendo como el sol.

Éramos un cuadrado, los cuatro.

Y ya casi amanece.

Vamos a comer algo a Los Niños del Flo.

Se me cae la cabeza, estoy borracha.

Hablen, hablen ustedes, que yo los quiero con locura

y eso me sobra para dormir a gusto.

Después la casa, los novios, el trabajo…

Me queda grande la vida.

Tanto de burguesita linda no se puede.

Habrá que irse.

Pero ¿qué ruta consagramos

si los héroes clásicos han ido a pasearse por el callejón del gato?

Si comimos del árbol de la ciencia

ya no hay más paraíso.

¡Vámonos!

No sea que nos pudramos de cinismo.

¿No ven que parecemos viejas glorias

tirados en el patio,

y que las sillas de nuestro bar se quiebran

porque ya no resisten nuestro peso?

No se puede amar tanto, está prohibido.

Uno casi podría parecer vulnerable

O echar raíces demasiado gruesas.

Hay que irse.

Yo me voy.

Partir será un pretexto para volver a casa

trayendo en la maleta

la flor azul,

aquel Aleph, aquel libro de arena,

el Puente de Plata, el plato verde,

el cordero de la caja,

la otra orilla del río para Ofelia,

la baraja maldita del Titanic,

el diabulus in musica, el árbol que habla…

Donde quiera que esté

mi voz será legión,

y ustedes la Verdad originaria.

Por eso puedo irme,

porque no habrá un pedazo de mirada

en que no esteis vosotros.

No tengo más verdad ni más palabra.

Vengo de donde vengo,

sólo soy lo que amo,

y esa única certeza

me da todo el valor que necesito.

Lo demás es silencio.

Vámonos antes de ponernos cursis,

que ya casi amanece

y el espectáculo debe continuar.

 

 

La tierra prometida

 

Los aviones huelen a sitio cerrado.

Las azafatas hablan de la muerte.

Cristo pesa. Yo no sé llevarlo sola a la otra orilla.

Posiblemente no sea una buena conquistadora.

¿Qué hacer entonces? ¿Quedará otro rol en América?

Moisés, tú no conocías a Cristo.

Moisés, tu báculo es una serpiente venenosa.

No separes las aguas, que me da miedo el 2.

España una, España “una, grande y libre”.

No separes las aguas que me da miedo el 2.

En la arena mojada las huellas no se borran.

Moisés, pesan las tablas.

Tu serpiente se enrosca en mi tobillo.

Caen las tablas por el suelo.

Moisés, ¡cierra el mar que se las lleve!

Cierra todo, el espacio es tan grande…

Tiñe de azul el mar.

Vuelve todo a su sitio originario.

Haz pentáculo tu estrella de David.

Borra las marcas de la persecución.

Déjame nuevamente

pedirle al horizonte que algún día…

Que algún día…

Pero aleja ese día,

déjame en la esperanza de los débiles,

que tengo mucho miedo

de encontrar lo que busco.

 

 

Toallas

 

“Si total las toallas están para usarse”

me dice mi casera.

Y mi toalla se quedó en el taxi

y ya no hay toalla más tuya ni mía.

Ni tuya ni mía.

ni tuya ni mía

Ni hay dálmatas ni hay Disney ya.

Tenía que ser así pero

¿cómo todo para todos sin infancia?

Si total las toallas están para usarse.

Así era en la playa, creo.

Mojadas pasaban de primo en primo.

Ahora no saben a sal pero igual secan.

El taxi se llevó todos mis dálmatas

pero dejó una clave

secreta.

Todo sirve si seca.

Y ya no tengo frío.

 

 De Tacuarita, 2009.

 

 

 

ABRIGO

 

Algún día, y digo por decirlo, tendremos
ese tapado de armiño;
será un tiempo más justo, forrado en lamé,
como el tapado del tango. Un tiempo sin olvido.

(Paco Urondo)

 

Suena tu abrigo, Paco,

Como si estuviese lleno de agua,

es un abrigo de vinilo en un estanque.

 

Alcanzo a recogerlo,

Su redondez me desconcierta,

Quiero apretarlo entre mis brazos

Y hacerlo chorrear hasta que sirva,

Hasta poder ponérmelo,

Hasta que abrigue algo.

 

Pero no puedo, Paco,

Está lleno de agua

y pesa demasiado,

O es el abrigo de ella,

El abrigo de otra, de la otra,

Más feroz y más libre y más fuerte que yo,

Tanto

Que no alcanzo a sacarle toda el agua,

Que apenas a nada alcanzo, Paco

Más que a sostenerlo entre los brazos

Y a tener miedo a todo.

 

De Palimpsesto, 2018.

 

  

Santa

 

Doña Carmen nos hablaba de su hija.

Se había muerto de cáncer

a los nueve años.

Ella misma se buscaba las venas

para que la pincharan.

Nunca se había quejado

y se había ido directa al cielo

sin pasar por el purgatorio.

Eso significa ser santa,

irse al cielo sin pasar por el purgatorio.

Casi nadie puede conseguir eso.

La hija de mi señorita sí.

Yo desde luego iba a tener que pasar por el purgatorio

y eso no me dejaba dormir por las noches.

Muchos años después doña Carmen había tenido otra hija.

Se llamaba igual que yo

y tenía mi misma edad.

Ella tampoco iba a ser santa.

La recuerdo a menudo

con la sombra de su hermana a cuestas,

Yo que no tengo hermanos

me acuerdo de ella. Tengo clavado en la cabeza

el peluche que me regaló por la comunión.

Su madre me regaló un rosario de plata.

Ella una perra de peluche.

Aquella otra niña se había muerto hacía mucho

y era muy diferente a nosotras,

era mejor que nosotras.

Nosotras éramos muy inteligentes, nos decían,

pero ella era santa.

 

En clase procurábamos tirarle de la lengua a doña Carmen

para que hablase de su hija,

de la muerta,

a la otra apenas la nombraba.

Le gustaba mucho cantar

y cantó hasta morir, como los cisnes. La viva y yo éramos más bien como los patos.

fuertes, resistentes y adaptables,

pero torpes, nos faltaba pureza.

Yo no quería morirme

nunca.

Por eso lloraba por las noches

y me ardía la cabeza.

Si pensaba en el cielo me relajaba

pero en seguida me volvía la idea del purgatorio.

¿Cuántos años habría de pasar allí?

Gritaba y mis padres venían corriendo a consolarme.

Les preguntaba insistentemente si la vida era eterna.

Mi padre decía que ya habían inventado una pastillita para no morir.

Mi madre me llevó a la psicóloga.

Yo solo quería que terminase la noche

y llegase la hora de volver a la escuela.

 

De la serie A dicciones, en construcción.

 

 

GERARDO MIRANDA: Poesía Actual de México

GERARDO MIRANDA  (Estado de México, 1984) Poeta, ensayista y promotor cultural, Licenciado en Ciencias Humanas con diplomado en filosofía por el Centro Universitario de integración Humanística. Egresado de la maestría en Literatura Latinoamericana Contemporánea. Textos suyos aparecen en varias revistas literarias de México, Chile, Brasil, Colombia, Venezuela, Suecia, España, Portugal e Italia, así como en diversas antologías y libros colectivos. Ha realizado entrevistas y reseñas para la Coordinación Nacional de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes y participado en diversos encuentros y lecturas en las ferias nacionales del libro desde el 2010, así como en diferentes talleres y seminarios literarios. Es organizador del ciclo de mesas sobre crítica y debate sobre la poesía y los poetas en México y miembro organizador del festival anual “Vértice en el tiempo”. Ha dictado diversas conferencias y ponencias en torno al ejercicio literario. Actualmente funge como editor de contenido en la Revista literaria el Golem. y director de Tábanos ediciones. Obra suya se encuentra traducida al portugués, inglés e italiano y abarca Venus y las Moscas, (Ediciones el Golem 2010) y Odilón (Rocinante Ediciones 2012). Mantiene varios libros inéditos.

 

 

tratado de sonambulismo para hombres verticales

 

 

I

 

imagine  un largo camino

imagínese entonces a usted transitando ese camino     y las rocas     y las flores

algo así como un vagón de metro en hora pico entre sudores

imagine pues     a las muchachas de faldas y blusa cortas

porque hace calor     y el calor las obliga a tales desmesuras

(benditas desmesuras y benditas las muchachas    y bendito el calor que las rodea)

 

imagine pues el viaje     el viaje que usted realiza pero sin usted

es decir     que usted parte antes     y su usted     lo deja relegado así nomás por el camino

como si usted mismo se molestara     a veces     de lo que usted mismo se dice

pero nada de eso es cierto

usted mismo puede verlo     porque en el terreno de lo onírico

las muchachas no padecen las inclemencias del tiempo

algo así como un vagón de metro en hora pico     ya que los vagones de metro siempre llegan a destiempo

 

y sin embargo     a usted le dan ganas de quemar cosas

de  producir el calor necesario  para despertarse de su propio sueño

del sueño que usted experimenta     pero sin usted

y aunque fedro     en el banquete     insista en que sólo los amantes saben morir el uno por el otro

usted no está dispuesto ni a sacrificarse     ni a despertar de su propio sueño

sin la certeza del que siente la lumbre rosar la dermis y quemar los vellos

 

y usted huirá rápido como el acorde de un pianista ebrio     tán tán y se acabó

y hará frio en ese momento     y temblará    y lloverá      y eso usted lo sabe

como sabe que el frío sucumbe ante las llamas     eso también lo sabe y no lo niega

 

y puede usted mirarse desde sus desgracias     desde arriba hacia el cielo o hacia abajo

como que El sueño de la razón produce monstruos     o los monstruos de la razón producen sueño     pero el sueño no produce razones     como los monstruos no producen fuego

como a veces la cacofonía del silencio que nos duerme produce sueño     y el sueño espanto

 

 

II

 

y  llegando pues al punto exacto

ya no sabrá usted qué es más verosímil     si la vida o su poema

si el sueño o la vigilia

si los pájaros o los graznidos

y de tanto en tanto      usted volverá el rostro para tratar de tomar     aunque sea por unos segundos      las sensaciones que se le escapan entre dedos

revise entonces lo que guarda entre piel y músculo allende la caja torácica     el cráneo y la retina

y verá     entonces     el sol abierto y brillando como ojoto de pescado

sin párpado que lo cubra ni noche que lo cobije

como la magra carne de las doncellas magras y enjutas

pero doncellas sin lugar a dudas     y magras también

 

las que limpian el óxido de las tardes flojas y tres cuartos

y suelen afirmar     sin dudar     el origen de sus gestos y la luz

la que palmo a palmo detienen     estiran     voltean y quitan brillo

 

 

III

 

invente usted el graznido imaginario de los pájaros que no lo son

o el trino melódico de los pájaros enjaulados que no lo son

aunque  sus trinos     sus melodías     sus graznidos     tampoco son

 

apartémonos de todas las definiciones

sea animal racional     espíritu encarnado

sea carne pura o espíritu solo    una barbarie disfrazada de melomanía

o la vista perdida en un monocromo tablero de ajedrez

brillará entonces ese sol más frío  a veces que la luna misma

y usted verá entonces edificarse majestuosas ciudades en 24 horas

y las mirará derrumbarse en una cuarta parte del tiempo que tardaron en erigirse

y mirará entonces la vitrina construida donde por módico precio

nuestra carne tostada al sol     se ofrecerá  sin recato al mejor coleccionista de pieles y queratina

 

y llegará el momento en el que usted adolecerá prácticamente de todo     salvo su futuro encerrado entre los ojos

y recorrerá su memoria entera por lo largo y por lo ancho

y será entonces como un río de grandes cauces     y dentro de ese mismo río     usted tendrá otro río     que correrá río arriba del río primero     y entonces será como un salmón de agua que se niega a seguir la corriente de su memoria vuelta río

 

IV

 

y probablemente usted no conozca a los pájaros que no lo son

bástenos con imaginarlos

son así      justo como usted se los imagina

sólo que tienen el pico un poco más largo

las alas     si     larguísimas     cubiertas con plumas enormes     GRANDÌSIMAS

cola también     más escueta     pero sin dejar de impresionar al que la observa por primera vez

y son hábiles      y a veces      no tan amables cuando se les mira

 

los hombres sueñan con pájaros

los pájaros se sueñan a sí mismos siendo soñados

los hombres miran a los pájaros

y  los pájaros se miran a sí mismos siendo mirados

 

los pájaros encuentran constantemente las miradas

que actúan como espejos

esos que les recuerdan la forma que adoptan en pleno vuelo

y detrás de cada mirada hay un juicio anónimo

y a veces la mirada que encuentran

es la propia reflejada por un espejo real y uniforme

tan lúcido     tan real     como la carne toda de sus cuerpos

 

 

V

y  llegará el día en el que usted no sueñe tanto

en el que usted no sueñe muy hondo

en el que no se levante del piso     o del recipiente que contenga su cuerpo aletargado

y los viejos inquilinos que lo habitaban     ya no le darán ninguna importancia

y los recuerdos se le irán antes de ser nombrados

incluso antes de tomar la forma que los caracteriza

 

y cederán entonces las alabanzas     quedas como carne entre los dientes

y será entonces cuando su sueño se vuelva verso     metrópoli     carne     biología

y ni el calor     ni las muchachas       podrán entonces despertarlo

 

nadie entonces dirá  que no duele la mirada

si de tanto vacío los ojos se le queman

nadie  afirmará  que de lejos los cuerpos no se encuentran

si la distancia se le acorta con el viaje y los encuentros

morderá entonces la mano del que nunca lo ha alimentado

y morderá la carne magra de las doncellas sin pudor  y sin codicia

que equivale     pues     a cerrar los ojos antes de abrirlos

y mirar hacia dentro de su cuerpo hecho muralla

 

y será  entonces     sólo un número más

en la noche insomne de una oveja que lo cuenta para poder juntar los párpados

 

 

 

apéndice a tratado de sonambulismo para hombres verticales

 

debo haber escuchado aquella noche el trino de los pájaros que no lo son

y aunque la velocidad     tanto del día como de la noches sea variable

la vigilia y el sueño     a cualquier hora despluma a los pájaros que no lo son

diseca su canto sílaba por sílaba hasta dejarlos sin armas

y los pájaros que no lo son

suelen     las más de las veces

ser aunque sólo por poco tiempo     pájaros reales

 

 

 

charles atlas

 

 

es sólo la tensión del bíceps braquial

la extensa porción de tuberosidad supraglenoidea de la escápula

distante tanto de los ojos

la voz

y la percepción espacio-tiempo

 

empieza por el brazo

luego el cuerpo

y pronto es todo

 

la tensión

la piel
el músculo que revienta superficies

la ignición inconclusa del porcentaje cero de grasa corporal

fuerza contra inmovilidad

 

la tensión aún de noche

que se presenta evidente en un cuerpo barricada

arco del triunfo y otras consecuencias

 

la velocidad del muslo

no es igual a la del hombro

sucede ciertas veces

que el cuerpo se nos quiebra

se nos rompe

tejido que genera movimiento en los animales

 

es materia moldeable

la piel

la grasa

y la enzima

 

acción y contracción

hueso

piel

y carne

 

nos vemos por los hombros

torre de babel

puerta de acero

basamento de concreto hidráulico

ni aun por la noche se descansa

 

¡oh! señor la inmensa musculatura que de la noche se pone linda de veras

gruesos pistones y la fuerza + el tacto y la templanza

 

el dolor

nuestro dolor

y el dolor del otro

para que el cuerpo se formara entre el éter

y la condensación del sudor que nos empapa la cabeza

 

qué ganas de escribir algo parecido a un músculo

la fuerza perpetua del antes

el después

y del ahora

 

¡oh! señor la tierna musculatura que de noche se pone linda de veras

 

soy la fuerza y contra fuerza

el corte y la tensión

pero no soy la fuerza y tampoco la tensión

 

¡oh! señor los músculos abiertos y la fuerza de mis dedos

el cuerpo después del cuerpo

antes de la grasa

antes incluso del hueso y la materia

 

 

 

elogio del vacío

 

dice que el vacío no nos determina

porque a final de cuentas las distancia es sólo una

nos habló entonces de páramos y caminos desconocidos

de las américas

de los montes     las montañas     y los ríos

de los reflejos

con la tonadita tosca del tán tán electrónico y el estrobo (palpitante)

sin  que  retornáramos al comienzo porque el comienzo no existe

toc     toc  golpeaba      pero no se decía nada

todavía

con esa esplendente forma de abordar a las personas desconocidas

y el temor de no saber a bien si desapareces tú     o el horizonte

 

podríamos dibujarlo aquí mismo     si las manos no nos temblaran

si  los fragmentos no nos importaran mucho

menos la blancura

ya ni el tacto sería necesario      ni las luces siquiera

 

(ella)

 

nos dice algo sobre los pastos verdes que se enredan por el cuello

con la ilusión de verlos florecer en la cabeza

elegante como una vieja muñeca rusa con más de tres cuerpos sobrepuestos

alejada del barullo y de las cosas

tal como las luces desprendidas en lo alto de la cima

convertidas en el desecho sonoro y el vocoder que nos descompone la voz

 

acabamos por  conceder la duda y el beneficio

ya ni el tacto es necesario     ni las luces siquiera

porque habría que verla al rostro directo

sin aspavientos

en un esfuerzo diametralmente opuesto al planteado en un principio

pero se mueve

ya no hay allá     porque el acá tampoco existió nunca

porque el cerca y el junto tampoco lo hicieron

grábate en la cabeza esto

 

es decir

 

somos multitud entre  individuos

y la esperanza se nos escapa
porque el hombre que la posee no es tal

porque tampoco la posee

y no es tal

pero tampoco hombre

pero es espacio

es

o está vacío

a veces nos habla de las dunas

de los complementos del placer mediato y la complicidad

como decir

algo similar a que la luz ya no encaja y no se mueve a sus anchas

sin ojos ni cejas que la arrebaten    el vocoder y el estrobo

el coleccionista de mundos plásticos

en fin

 

que es como dejar de percibir la luz misma desde dentro

como dejando el cuerpo descansando  en licores

y esperar al otro día  a que la luz se lo consuma todo
de nariz a rabo

 

(ella dice)

 

pero  de noche  las sombras se atomizan

se repliegan    o  hacen acto de presencia

y es relativo

como la luz misma donde  el cuerpo es su materia prima

de tal manera
a veces imaginaria     las cosas se suceden

se solidifican

entonces existen dos vías

 

  1. a)que la luz sea discordante por completo del punto de origen
  2. b)que la luz no sea discordante por completo del punto de origen

 

podríamos dibujarlo aquí mismo     si las manos no nos temblaran

ya  que los fragmentos  no nos importan mucho

menos la blancura

ya ni el tacto es necesario      ni las luces siquiera

y la heterodoxia ya no conviene a las formas simples

 

(ella intuye)

podríamos decir que es otra cosa

pero eso no lo sabemos

porque la adivinación no es válida en estos casos

es decir      la luz será abolida

y tendrás un poco de oscuridad para ti solo y será suficiente

con delicadeza  y con el tiempo necesario

porque los sucesos remotos      ahora y siempre nos parecerán remotos

y los recuerdos se nos nublan

como  los acontecimientos diseccionados

que nos esperan a la vuelta de la esquina

 

repite conmigo

 

no retornamos al comienzo porque no existe

no llegamos al punto fijo porque no existe

y el engranaje se oxida ante el paso nuestro que existe     pero no sentimos

la incorporación del movimiento no mecánico    no perpetuo
es palabra de locos

como si la complicidad artera nos detuviera las manos

oh virgen del apocalipsis

señora del sendero     más orgullosa que la vida misma

el contraste y la paciencia

el regreso de la armonía mística sobre caballos

patrona de los ciegos

descalza de mis amores

sabandija de las llanuras

a dos de tres que acabamos por vencerte

 

la dirección  nos lleva a todas partes pero no es un punto fijo

es otra cosa que asciende y llega al punto de partida

pero nos dice
nos insiste desde la lejanía del regazo celeste y las estrellas

no a la irradiación y al poderoso velo de las nubes

no hay lamentos     hay vacío

 

dice que el vacío no nos determina

porque a final de cuentas las distancia es sólo una

un intento fallido para calcular el silencio

un carrusel de caballos desbocados

donde  este cuerpo doble que no distingue la diestra de la otra

más allá de dudas y los cuerpos

como la proliferación del azogue     el suicidio y la continuidad

un enorme carrusel de caballos desbocados

 

hay un punto de partida irracional

hay una casa deshabitada en medio del silencio

 

algo así como el constante percibir de la onomatopeya del silencio

como soñar en lenguas extranjeras ajenas al tacto de los ojos y el sonido

extrañas a la sombra de la luz sin ángulos ni reflejos

 

unos segundos de espacio no ocupado

 

de vacío

 

y a ver cómo te las arreglas

 

 

 

HOMERO CARVALHO OLIVA: Poesía Actual de Bolivia

 

Homero Carvalho Oliva, Bolivia, 1957, escritor y poeta, ha obtenido varios premios de cuento a nivel nacional e internacional como el Premio latinoamericano de cuento en México, 1981 y el Latin American Writer’s de New York, 1998; dos veces el Premio Nacional de Novela con Memoria de los espejos (1995) y La maquinaria de los secretos (2008). Su obra literaria ha sido publicada en otros países, traducida a otros idiomas y figura en más de treinta antologías nacionales e internacionales como Antología del cuento boliviano contemporáneo e internacionales como El nuevo cuento latinoamericano, de Julio Ortega, México; Profundidad de la memoria de Monte Ávila, Venezuela; Antología del microrelato, España y Se habla español, México. En poesía está incluido en Nueva Poesía Hispanoamericana, España; Memoria del XX Festival Internacional de Poesía de Medellín y Festival de Poesía de Lima. Entre sus poemarios se destacan Las puertas, Diario de los caminos, Los Reinos Dorados, Quipus y Bautizar la ausencia. El año 2012 obtuvo el Premio Nacional de Poesía con Inventario Nocturno y es autor de la Antología de poesía del siglo XX en Bolivia, publicada por la prestigiosa editorial Visor de España. Premio Feria Internacional del Libro 2016 de Santa Cruz, Bolivia. En el 2017, Editorial El ángel, de Ecuador, publicó su poemario ¿De qué día es esta noche?, Antología de poesía boliviana contemporánea, publicada por Amargord editores, de España y Antología de la poesía amazónica de Bolivia, publicada por Ediciones Sur, de Cuba.

 

del libro Bautizar la ausencia

 

 

                                  El recuerdo debe ser poesía, nunca historia;                                                                porque la poesía es otro de los nombres del amor

 

 

Historia de un renacido

 

Nací desahuciado, una mañana del 24 de agosto de 1957, en Santa Ana del Yacuma, un pequeño pueblo amazónico de Bolivia. Antes de que yo naciera, muchos pensaron que mi madre y yo íbamos a morir (la alternativa era salvar a la madre), porque ya habían pasado más de cinco días de la fecha de parto y me resistía a salir al mundo. La vieja partera que la asistía no sabía qué más hacer para inducir el alumbramiento; cuentan que algunos de los familiares y amigos ya “cafeteaban”, como si fuera la víspera de un velorio; muchos presagiaban una larga noche genital con un fatal desenlace. Mi padre, no estaba presente porque venía de Cochabamba, en un avión que había contratado expresamente para traer el cuerpo inerte de su madre, mi abuela Raquel, fallecida la noche anterior a mi desesperado nacimiento.

Sobrevivimos los dos y cuando al fin me animé a ver la luz del sol, el desasosiego y la angustia aprisionaron la mirada de mi madre, al ver que su hijo había nacido con el pie derecho como un puño. La pesadilla de toda madre se había hecho realidad y la mañana se disipó en las cenizas del ocaso. Pasaron los días, el mal fue tomando mi pierna y, en el pueblo, en esos años, no existía un médico para curar la enfermedad que amenazaba con matarme. Hasta ese entonces, en el pueblo, no se tenían noticias de algún niño que haya sobrevivido a ese desconocido mal que atrofiaba el cuerpo de sus víctimas. Iba a morir, no había nada que hacer, excepto esperar el infortunado día.

La partera, intentando ayudar, trajo a la casa una chamana movima, quien le aconsejó a mi madre que yo tenía que nacer de nuevo. “¿Nacer de nuevo? ¡Eso es imposible!”, exclamó mi madre. La sabia anciana le dijo que muchas cosas parecían imposibles en este mundo, pero que siempre había una posibilidad más allá de la comprensión. Le aseguró que se podía, que tenía que meterme en el cálido vientre de una de las vacas que, a diario, sacrificaban en el matadero municipal. Le recordó el ciclo vida-muerte-vida. “Los animales son seres como nosotros, porque en este mundo y en el otro todos somos uno y uno de ellos nos prestará su cuerpo para que el niño vuelva a nacer y le dará la fuerza para sanar sus huesitos enfermos”, afirmó la anciana. Angustiados, más no abatidos, mi madre y mi padre, aceptaron la extraña (por no decir asombrosa) propuesta.

Me metieron en el vientre aún caliente de un pobre animal, me dejaron allí por unos instantes y luego, lenta y cariñosamente, me fueron sacando, como si estuviera naciendo de nuevo. ¿Nací yo o nació otro? ¿Soy el mismo o soy otro?

Cuentan, los que estuvieron allí, que la veterana hechicera me tomó entre sus fuertes brazos y, mientras decía unos conjuros en lengua movima, fue abriendo mi pie con su mano derecha; las articulaciones de mi pie, que estaban rígidas, se habían ablandado por el calor del vientre vacuno y se abrieron ante los incrédulos ojos de mis padres: Terminó de hacerlo, entablilló mi pie y lo envolvió en un cuero fresco de un sapo gigante, que ya traía en su bolso milagroso; al secarse el cuero hizo las veces de un yeso natural. En unas semanas, mi pie, mi pierna y yo mejoramos notablemente.

Años después, cuando mi madre me llevó a la ciudad de la Santísima Trinidad de Moxos, para ver a un médico especialista, supo que se trataba de un caso extremo de poliomielitis acaecido en el vientre materno; para entonces ya la enfermedad había sido espantada; sin embargo, volví a usar yeso, esta vez el genuino, solamente para asegurar que mi pie no me jugara un mal paso. Hoy, tengo un leve defecto en esa pierna y me duele cuando hace frío, quizá para recordarme que algo sobrenatural me salvó de la muerte. Los huesos de mi pierna derecha saben cuándo los vientos gélidos del sur están por llegar.

A veces, extranjero en mi propio cuerpo, tengo sueños en los que ingreso al vientre de un animal y naufrago en su sangre caliente, mientras la recorro, como si fuera Odiseo en su nave, creo escuchar la voz agua de la anciana indígena, como si fuera una sirena, lanzando invocaciones al viento, para que los árboles y el cielo escuchen su ruego; las palabras me suenan familiares y, sin embargo, no puedo recordarlas cuando despierto, es como si el huésped, que soy yo mismo, saliera al día desde su corazón y solamente escuchara el latido de su piel acariciando mis ojos. La veo en mis huesos, ella está allí, en la profunda melancolía de mi dolor primigenio. Esas palabras son un mantra cuando las necesito y acuden a mí en el sueño nocturno.

 

 

Álbum de familia

 

Una luna preñada ilumina el álbum,

sus huéspedes descansan.

 

A Tierra huele la ausencia

en las grises páginas,

en los retratos color sepia

hasta la luz es vieja.

El pasado ama el polvo, almas mías.

 

Las miradas de los huéspedes,

fantasmas de las palabras,

honran nuestro pasado;

en la orilla de mis ojos

la arena se humedece

con el mar de sus recuerdos

y las sirenas buscan un puerto.

 

Recuerdos propios, escuchados e inventados.

Imaginados tal vez, contados por los familiares.

 

A mi edad los recuerdos

ya muestran signos de cansancio

y escucho el silencio de mis ancestros.

Silencio acunado en el tiempo.

Aún queda espacio en las hojas,

me adelanto al presagio.

 

No son muchas las imágenes,

suficientes para creer en el amor,

para sospechar que el eco de sus miradas

se repite en nuestros hijos.

 

A contrasombra, una fotografía a colores,

descolorida y carcomida por la humedad,

muestra el busto de mi padre,

que no creía en esos homenajes,

su rostro de cemento fue canonizado

en una pequeña plaza de un barrio

de la ciudad que amaba.

Coquetas pasan las muchachas

moviendo sus nalgas y él sonríe.

En el ocaso les susurra poemas

a los enamorados que adivinan que fue poeta.

Los niños se preguntan quién es

y los viejos lo saludan por su nombre,

contándole que las estaciones también envejecen.

 

En noviembre volveré a abrir el álbum

y consagraré sus retratos.

 

 

Los abuelos

 

Los abuelos de mis abuelos
no imaginaron cómo era la patria,
porque la inventaban cada día.

En sus sueños

la patria era el hogar,
el techo que salvar de las lluvias de enero
y el árbol elegido para que se transforme

en la madera de la cama de los hijos.

No importaba si no conocían el país,
porque al despertar había que contar los sueños,

conjurando las pesadillas,

con salmos matinales

y tisanas de paja cedrón,
para que la esperanza

no sea enterrada con el hijo de los vecinos,

que murió de viruela y ningún santo pudo salvarlo.

Los abuelos de mis abuelos
no figuran en los libros de historia,
porque no fueron héroes ni villanos,
aunque muchos de ellos empuñaron la espada
cuando los hechos eran más urgentes que las palabras.

Los abuelos de mis abuelos

no despojaron a nadie de sus tierras,
su conquista fue la del territorio de sus amadas
y fueron guerreros de la alborada
alistando los machetes

para cortar el sol en pedacitos.

Hubo artesanos y costureras

entre los abuelos de mis abuelos
y alguno cantó a orilla de los ríos,

mientras otro escribía poemas.

También hubo ganaderos y herreros

y quién sabe qué otros de mil oficios

porque en el pasado los títulos los daba la vida.

Los abuelos de mis abuelos
fueron portugueses, indígenas y españoles,
¿acaso importa?
Importa el amor que nos legaron
y las palabras de este y del otro continente,

con las que narraban el asombro cotidiano.

En mi pueblo, Santa Ana del Yacuma,

la nación de los Movimas,
los nombres de Leónidas y Raquel,

mis abuelos paternos,
son pronunciados por niñas y niños

en las escuelas que ostentan sus nombres
y los de Nemesia y Humberto,

mis abuelos maternos,
son recordados en las cenas familiares.

 

En los abuelos, raíces mías,

semilla de muchas generaciones,

portadores de mi nostalgia

está el pueblo ausente.

 

Ellos, viejos sabios,

les contaban cuentos a sus nietos
en los que aparecían y desaparecían duendes y viuditas,
y sus rostros se transformaban en los monstruos de las leyendas.

Los abuelos de mis abuelos

creían en las aves agoreras
y en los cotidianos milagros de la Virgen.

Eran buena gente los abuelos de mis abuelos.
Y aunque no son los héroes de ninguna saga histórica,
la patria no habría existido sin los sueños de mis abuelos.

 

 

Mi bisabuela

 

Mi bisabuela Isabel nació cuando las bestias eran bestias, mucho antes de que se mimeticen en personas.

 

 

Mi abuela Raquel

Para Chunty y Ruber Carvalho Urey

 

No conocí a mi abuela Raquel

murió poco antes de que yo naciera

mi padre me habló tanto de ella

que cuando llegue la hora

de despedirme de mí mismo

para volver a la noche virgen

sabré cómo encontrarla.

Seguiré los sencillos versos

que él le escribió de niño

recordaré las antiguas canciones

que ella le cantaba al atardecer

para alejar a los monstruos

y las historias de los dioses griegos

que mi padre nos contaba

bajo la resolana de Moxos

sentado en su mecedora de mimbre

como si estuviera ocupando

el lugar de la abuela ausente.

 

(De Inventario nocturno)

 

 

La Luna

Nemesia, mi abuela materna, que descendía de los indígenas movimas de la Amazonía boliviana, afirmaba que la verdadera Luna no es la que está en el alto cielo nocturno, sino la que se estremece sobre las ligeras olas de la laguna.

 

 

Mi padre

En memoria de Antonio Carvalho Urey

y para todos mis hermanos

 

Mi padre murió en 1989

y hasta ayer no lo supe con certeza

su crepuscular ausencia llegó hasta mí

como la luz de esas estrellas

que se murieron hace miles de años.

Lo supe cuando uno de sus libros

me encontró desprevenido

y al leer su amorosa dedicatoria

recordé cuánto lo extrañaba.

Recordé esas épocas

en las que me asombraba

su romántico anarquismo

su terrenal sabiduría

y su especial poder de seducción

talento de ángel en celo

con el que apalabraba

a las más hermosas mujeres

y yo era una semilla que soñaba

ser como ese árbol gigante

poblado de quimeras amazónicas

épocas en las que el futuro

tenía el nombre de mi padre.

Cerré el libro y me dispuse

a engendrarlo en mi memoria

para hacerlo nacer en mis palabras.

 

(De Inventario nocturno)

 

 

 

Mi madre

 

Cuando mi madre estaba triste, cantaba mientras lavaba ropa, enjuagaba sus lágrimas con los versos de los boleros de Javier Solís y, luego, iba colgando las prendas en los alambres, que eran como bejucos que se desprendían de los árboles del patio. Llegaban los vientos de agosto y, al atardecer, convertían a los vestidos en fantasmas de lo cotidiano, y las camisas y los pantalones se volvían aves peregrinas.

 

 

 

 

SARA CASTELAR LORCA lee Éxodo

 

 

Éxodo

 

Escucho mi interior, abro la sombra.

 

I

Todo poema es un hijo de nadie,

nace y desnace, dice Rojas,

ochenta veces huérfano,

como la luz del sol, el moho de las lápidas,

la ira,

el mes de marzo

 

pero yo he aprendido a amar estas palabras:

víctima, violada, violín (de León Felipe)

y digo libro, libre… no sé

 

a veces me confundo.

 

 

Inédito

 

 

 

 

SARA CASTELAR LORCA Poeta granadina residente en Valencia nacida en 1975. Es Autora de los poemarios, “El Pulso”, 2010, EH Editores (Jerez de la Frontera), “Verso a tierra”, 2010, CEDMA, “La hora sumergida”, 2012, Turandot y “El corazón y los helechos”, Isla de Siltolá. Ha ganado numerosos certámenes poéticos nacionales e internacionales y ha publicado poemas en más de veinte antologías en los últimos diez años. Realiza talleres de poesía, hace crítica literaria y es editora en la editorial Karima.

 

 

JORGE POSADA lee Papá sigue enfermo

 

 

papá sigue enfermo

exámenes de sangre

y ayuno

 

lo encuentro decaído

hago las bromas

que él no puede hacer

 

camina hacia el baño

antes de entrar dice

si oyen que caigo

esperen un poco

no vaya ser que tenga

los pantalones abajo

o peor que los tenga

en las axilas

 

tarda un cuarto de hora en salir

en la puerta

es un hombre

de 72

al que le tiemblan las manos

 

 

 

 

Jorge Posada (México). Autor de Habitar un país es llenar de tierra una piscina (Liliputienses, España, 2017).

 

 

ANTONIO ROBLES: Poesía Actual de Venezuela

ANTONIO ROBLES (Coro, Falcón, Venezuela, 1964). Escritor. Ha vivido en las islas neerlandesas de Curazao y Bonaire ejerciendo varios trabajos. Actualmente radica en el estado Falcón, al noroeste de Venezuela. Sus libros: Laberinto Beduino (2003), Callejón X (2007), Bronca City (2012), Huyendo al Sur – Antología Poética (2014) y el libro digital Oración a Martin Luther King (2018). También ha sido publicado en revistas literarias de Venezuela y el exterior.

 

 

 

Plaza oscura en 1986

 

 En 1986 escuché “camino tormentoso” y el chamán de Filadelfia se adhirió a mis huesos                                                                                                                          

 Yo era un muchacho de 21 años – and The Band Street

  ¿Quién coño fue que protagonizó una línea en el infierno?

  No recuerdo – soy cinéfilo aficionado

  Lo que sí recuerdo es quienes actuaron en el puente sobre el río kwai

  Yo era un muchacho de 21 años y con las sombras bebí y palpé el aroma

 de hierba en aquella plaza oscura en 1986

  En aquellas noches parecía la plaza más lejana – solitaria y alejada del mundo

  Estábamos tan solitarios y alejados del mundo las sombras de aquellos

 hombres y yo

  Entonces uno ve a James Dean – a Matt Dillon y a De Niro y uno dice “eso es

 rebelión”

  Y aquel muchacho de 21 años escuchó a Springsteen y pensó “coño que vacilón

 es estar al margen de la sociedad”

  Y aquellas sombras y yo nos jugamos en apuesta a las noches con sus estrellas

 y su luna y tal parece que perdimos

  Y hasta Mickey y Tribilín y el pato Lucas y el pájaro loco se alejaron de

 nosotros – nos sacaron el cuerpo

  “Pueblo mío que estás en la colina tendido como un viejo que se muere”

  Yo conversaba con Pito y Douglas sobre el origen de esta canción que

 cantaba José Feliciano y Pito me dijo que tiene un swing italiano de la década de los años 60

   La colina vendrá y estaremos tendidos

 

 

 

VIDEO POEMA: …DESDE LA REPÚBLICA DE REPÚBLICAS

 

 

 

UNA PROCESIÓN DE VOCES AL INTERIOR DEL ÚTERO DE LA MARIANNE O SIMPLES CARTELAZOS DESDE LA REPÚBLICA DE REPÚBLICAS

 

¿Es que ya nada se puede ante el arribo del ángel de alas irreversibles, Marianne?

Tus telarañas ahorcándose unas con otras a estos subterráneos

han mordido el corazón mecánico de la primera esfera.

Ansiedad de diluir

el fino látex que nos separa de todos los hemisferios celestes.

Amenguar la fatiga,

ese retazo fugaz donde desviamos la más ambiciosa de las sinapsis

hacia el cuerpo que se levanta diariamente en la madrugada

y transita por las arterias del mundo,

el cosmos irreductible de una mujer que abanica el otoño

va lamiéndose a sí mismo

en todas sus lenguas posibles y compactas

al interior de los túneles

para iluminarlos.

Marianne, en el Perú

los mitos de las cuevas ignoran y evitan estos epicentros babilónicos hoy en día,

estos rostros “verdaderos”

dictados por la órdenes virreinales de los lienzos allá por el S. XVIII

no son más que para ellos y nosotros mismos

esa estampa continuando el error ultísimo[1],

la depravación de una plebe y su nobleza repudiando la única verdad en el espejo embrionario,

esta enfermedad en conflicto que busca sin resultados un solo y estúpido rostro

en la más ruidosa de las envolturas.

Así

la mudez como probabilidad de las  representaciones:

Y de la mudez de la lluvia

Y de la mudez del arado

Y de la mudez de los telares

Y de la mudez de las carreras espaciales de los cóndores

Y de la mudez de las serpientes con las huellas dactilares evocando a los ancestros

Y de la mudez del río que se escapa del ande para desembocar en su tercera orilla

Y de la mudez de los sueños subversivos que  los espectadores van leyendo en las estrellas

Y de la mudez de la danza proverbial al interior de las fiestas dominadas por las vírgenes

Y de la mudez creciente de la gran maternidad de las maternidades que empolla el rostro de los niños alimentando con su teta la lactancia de los lenguajes

Siempre

sordos

siempre mudos siempre

Y de la mudez de las amansias que callaron el cortejo de sus ajenos y bastardos  hijos

Y de la mudez de las escrituras líticas que esperan la sangre desde los museos

Y de la mudez de los desiertos vigilando las rutas de los tatuajes para no enfurecer a las huacas

Y de la mudez del barroco sabor de la carne en la disposición del plato más rústico

Y de la mudez de la semana cíclica donde niños cimarrones les prenden fuego a los santos

Y de la mudez de la música atiborrada más allá del origen donde caen como astros las gotas de lluvia

Y de la mudez hueca de los indicios que van formando la eternidad de los relatos orales

Y de la mudez de los hipocampos surcando la piel de las mujeres que consagran la bienvenida de los perros  hacia los postes de las plazas públicas

Y de la mudez propia en la decoloración de los vegetales expuestos en los mercadillos ante la acuática señal de la policía

Y de la mudez de los naipes lanzados bajo el solitario atardecer de una cama

Y de la mudez de la infancia donde un padre se ha llevado en uno de sus  bolsillos el primer esbozo de una caricia y en el otro el más preciado de los alimentos

ha brotado

ligera y necesaria la noche,

haciendo emerger de cada sombra polen de luz

lenta y fílmicamente

sobre estos campos sembrados ya de guerras subterráneas

como si un rayo de sol concentrara su baba luminosa en la curvatura de una infinita damajuana

hasta hacer bullir este añejo y pateado licor del pasado que se avecina.

 

Marianne, desde aquí ya no puedo apagar

el inmenso interruptor de las ciudades para contemplar el cielo,

desde aquí el Perú no es más que una cobija

donde los ríos muerden sus metros cúbicos para obscurecer la densidad de los horarios

y  el caos

se parece a un fruto que revienta ante la cotidiana aparición de las civilizaciones

que no han entendido hasta hoy

el color de la noche en el primer arado,

la bifurcación de los mapas mentales que  imprimimos todos

ante la pesadilla de lo que pueda ya no ser,

un reino depositado entre las manos

donde estirar tu nombre no sea más que pedir

la ansiada limosna del níquel

o retrasar este sucio milagro ante las primeras iluminaciones

de la muerte.

[1] Adán, Martín. La mano desasida (1963).

 

 

 

ROBERT BACA (Arequipa, Perú, 1986). Egresado de la escuela de Literatura y Lingüística de la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA). Luego de realizar un postgrado en Estudios Hispanoamericanos en la Universidad SorbonneNouvelle (Francia), cursa el máster en Artes y Lenguajes de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (EHESS) de París, ciudad donde radica actualmente. Su trabajo de investigación se orienta a las relaciones entre literatura, cine y artes visuales producidas entre el área amazónica y andina. Publicó los libros de poesía Ideograma (2006), Poemaoffroad (2010). La aparición de Carta para Mónica Santa María (2017) forma parte de una serie de artefactos poéticos, …desde la República de Repúblicas (2018) es la segunda entrega.

 

 

 

ROBERT BACA: Poesía Actual de Perú

 

ROBERT BACA (Arequipa, Perú, 1986). Egresado de la escuela de Literatura y Lingüística de la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA). Luego de realizar un postgrado en Estudios Hispanoamericanos en la Universidad SorbonneNouvelle (Francia), cursa el máster en Artes y Lenguajes de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (EHESS) de París, ciudad donde radica actualmente. Su trabajo de investigación se orienta a las relaciones entre literatura, cine y artes visuales producidas entre el área amazónica y andina. Publicó los libros de poesía Ideograma (2006), Poemaoffroad (2010). La aparición de Carta para Mónica Santa María (2017) forma parte de una serie de artefactos poéticos, …desde la República de Repúblicas (2018) es la segunda entrega.

 

 

 

UNA PROCESIÓN DE VOCES AL INTERIOR DEL ÚTERO DE LA MARIANNE O SIMPLES CARTELAZOS DESDE LA REPÚBLICA DE REPÚBLICAS

 

¿Es que ya nada se puede ante el arribo del ángel de alas irreversibles, Marianne?

Tus telarañas ahorcándose unas con otras a estos subterráneos

han mordido el corazón mecánico de la primera esfera.

Ansiedad de diluir

el fino látex que nos separa de todos los hemisferios celestes.

Amenguar la fatiga,

ese retazo fugaz donde desviamos la más ambiciosa de las sinapsis

hacia el cuerpo que se levanta diariamente en la madrugada

y transita por las arterias del mundo,

el cosmos irreductible de una mujer que abanica el otoño

va lamiéndose a sí mismo

en todas sus lenguas posibles y compactas

al interior de los túneles

para iluminarlos.

Marianne, en el Perú

los mitos de las cuevas ignoran y evitan estos epicentros babilónicos hoy en día,

estos rostros “verdaderos”

dictados por la órdenes virreinales de los lienzos allá por el S. XVIII

no son más que para ellos y nosotros mismos

esa estampa continuando el error ultísimo[1],

la depravación de una plebe y su nobleza repudiando la única verdad en el espejo embrionario,

esta enfermedad en conflicto que busca sin resultados un solo y estúpido rostro

en la más ruidosa de las envolturas.

Así

la mudez como probabilidad de las  representaciones:

Y de la mudez de la lluvia

Y de la mudez del arado

Y de la mudez de los telares

Y de la mudez de las carreras espaciales de los cóndores

Y de la mudez de las serpientes con las huellas dactilares evocando a los ancestros

Y de la mudez del río que se escapa del ande para desembocar en su tercera orilla

Y de la mudez de los sueños subversivos que  los espectadores van leyendo en las estrellas

Y de la mudez de la danza proverbial al interior de las fiestas dominadas por las vírgenes

Y de la mudez creciente de la gran maternidad de las maternidades que empolla el rostro de los niños alimentando con su teta la lactancia de los lenguajes

Siempre

sordos

siempre mudos siempre

Y de la mudez de las amansias que callaron el cortejo de sus ajenos y bastardos  hijos

Y de la mudez de las escrituras líticas que esperan la sangre desde los museos

Y de la mudez de los desiertos vigilando las rutas de los tatuajes para no enfurecer a las huacas

Y de la mudez del barroco sabor de la carne en la disposición del plato más rústico

Y de la mudez de la semana cíclica donde niños cimarrones les prenden fuego a los santos

Y de la mudez de la música atiborrada más allá del origen donde caen como astros las gotas de lluvia

Y de la mudez hueca de los indicios que van formando la eternidad de los relatos orales

Y de la mudez de los hipocampos surcando la piel de las mujeres que consagran la bienvenida de los perros  hacia los postes de las plazas públicas

Y de la mudez propia en la decoloración de los vegetales expuestos en los mercadillos ante la acuática señal de la policía

Y de la mudez de los naipes lanzados bajo el solitario atardecer de una cama

Y de la mudez de la infancia donde un padre se ha llevado en uno de sus  bolsillos el primer esbozo de una caricia y en el otro el más preciado de los alimentos

ha brotado

ligera y necesaria la noche,

haciendo emerger de cada sombra polen de luz

lenta y fílmicamente

sobre estos campos sembrados ya de guerras subterráneas

como si un rayo de sol concentrara su baba luminosa en la curvatura de una infinita damajuana

hasta hacer bullir este añejo y pateado licor del pasado que se avecina.

 

Marianne, desde aquí ya no puedo apagar

el inmenso interruptor de las ciudades para contemplar el cielo,

desde aquí el Perú no es más que una cobija

donde los ríos muerden sus metros cúbicos para obscurecer la densidad de los horarios

y  el caos

se parece a un fruto que revienta ante la cotidiana aparición de las civilizaciones

que no han entendido hasta hoy

el color de la noche en el primer arado,

la bifurcación de los mapas mentales que  imprimimos todos

ante la pesadilla de lo que pueda ya no ser,

un reino depositado entre las manos

donde estirar tu nombre no sea más que pedir

la ansiada limosna del níquel

o retrasar este sucio milagro ante las primeras iluminaciones

de la muerte.

[1] Adán, Martín. La mano desasida (1963).

 

 

 

ISABELLA SATURNO: Poesía Actual de Venezuela

Isabella Saturno (Barquisimeto, 1987). Escritora, editora y crítico literario. Ganó el 3er lugar en el II Concurso de Poesía Joven Rafael Cadenas; obtuvo mención honorífica en el Concurso de Cuentos SACVEN y en el certamen patrocinado por la Policlínica Metropolitana de Caracas. En 2012 ganó Beca de Creación Literaria del Centro Nacional del Libro. Ha colaborado en varias revistas literarias. Es parte del Comité de Evaluación del Banco del Libro y ha sido jurado del premio Los Mejores Libros para Niños y Adolescentes de la misma institución. Es miembro fundador de la editorial independiente Barco de Piedra y de la Revista Arepa. Recientemente publicó “Conejo y Conejo” bajo el sello editorial Ekaré.

 

 

 

No le den ron al bipolar

 

No le den ron al bipolar porque

comienza a decir

que le tiene miedo a los peces

y los demás se ríen:

le tiene miedo a los peces.

 

No le den ron al bipolar

porque se le escapan por

la boca

unos corales asesinos

y los demás comienzan

a extrañarse

a verse los ombligos

embarazosos ombligos.

 

No le den ron al bipolar

porque saca los

claveles

las rosas

todo el azul del mundo

y lo pone

en un pozuelo

pequeñito

para que lo veas

para que lo veas tú

para que lo veas tú y lo agradezcas

y le digas: qué bello

azul

y te sigas haciendo la loca.

 

No le den ron al bipolar

porque al día siguiente

alguien tiene que cargar

con él

con sus pastillas

con las ganas de no bañarse

con querer morir ahogado

en un pantano minúsculo
que lo adormezca y lo mate
que lo adormezca y lo mate

al mismo tiempo.

No le den ron al bipolar

porque aúlla

ve la luna y aúlla

voltea las palabras

las desdobla

las pone de cabeza.

Todos esos alcoholes,

no se los den al bipolar.

Todos esos líquidos,

no se los den al bipolar.

Bipolar que es bufón.

Bufón y grieta.

 

 

 

***

 

No hay nada más hipócrita que pedir

un minuto de silencio

el silencio como

solicitud

es otro ruido disfrazado.

 

***

 

Si tuviera la opción

para quedarme en alguna

de las etapas

de la evolución

me quedaría en la de pez

pez espada

pero pez.

 

***

 

Si una mujer es objeto

¿qué es un objeto?

Si una mujer es objeto

tiene que seguir “de qué”

De qué es objeto esa mujer.

Un objeto es un objeto es un objeto.

Una rosa es una rosa es una rosa.

 

***

 

Contención: proteger algo

¿qué estás protegiendo?

Igual pasan los carros

por las avenidas.

Igual van a parar las

bacterias

a las paredes de los órganos

igual un día mueres

y se te rompe una uña

porque te cae encima un cuadro.

 

 

***

 

No me falta ningún vicio

les he hecho check a todos:

comerme las uñas

fumar cigarrillos

pasar las tardes enamorada

de cualquier ser viviente

solo reconozco

el tiempo que paso
en el vicio:

de vicio en vicio.

 

***

 

Besar: acción entrecortada

página rota

ilegible

braille de dos.

 

***

 

Decir a puerta abierta
gritar por el balcón
asomarse debajo de las alfombras
para aullar…

Qué valentía.

Ahora los otros tienen

evidencia

y rastrean cualquier crimen
por muy migaja que sea.

Es exposición.
Y exposición es imposibilidad de redondez

y la imposibilidad de redondez

es tensión

tensión de cuerda

hasta romperla.

 

***

 

Dime que te queman las manos

que te arde la boca

que tienes el estómago estragado

que te sulfura el hipotálamo

que vas corriendo por la vida

sin papeles

que dejaste la cartera en todos los carros

de todos los vecindarios

por venir a abrazarme.

 

***

Si te sorprenden

hablándole a los pájaros
sucio

pero hablándole a los pájaros

finge que
eres loco

finge que
eres loco.

 

***

 

Rabia: apretar el agua.

 

 

 

 

Párqueame la vida

registración por aquí indícame

dime que nos devolvemos patrás

como un tren en rewind

dime papi no tengo

papi no tengo nada

y me lloras para que te

invite el McDonald’s

en mitad de Miami

 

quiero compañía

pero si tú no tienes amor por mí

no tengo nada que decir

así de greedy soy

 

como una metamorfosis que ocurre a escondidas

 

si fuera por mí yo te compro un Toyota Corolla

y aprendo a tocar trompeta

pero tus ojos desean otra cosa otra cosa que

quizás ya yo no soy

pero sí te digo algo

las columnas de cierta arquitectura

griega

aún se mantienen

y si en algún momento te dio por mojarte poco

y ahora conmigo eres

un torrente

bien me sabe si no me amas

bienmesabe de mi abuela

que lo preparaba a 45 pasos

imposibles de hacer

si trabajas a $8,25 la hora.

 

 

FABRICIO ESTRADA: Poesía Actual de Honduras

FABRICIO ESTRADA (Sabana Grande, Honduras 1974 )  Miembro Fundador del Colectivo de Poetas Paíspoesible, Teg. (2004-2008); Miembro Fundador de Artistas en Resistencia, Teg. (2009-2011), Primer Lugar del Premio Nacional de Poesía de Los Confines, Honduras 2017. Sus libros: Sextos de Lluvia, 1998, Poemas contra el miedo, 2001, Solares, 2004, Imposible un ángel (antología) 2005, Poemas de Onda Corta, 2009, Blancas Piranhas, 2011, Sur del mediodía, 2013 (México -Costa Rica), Houdini vuelve a casa, 2015, Blake muere en París a causa de un paparazzo (antología personal) 2018 (Puerto Rico). 33 Revoluciones para Rodríguez, 2018.

 

 

 

Alfabeto para Esteban

Tú has nacido en un sitio verdadero,
lejos del mar…

(Antonio José Rivas)

Me has despertado para que vea el río,
pero hoy
lejos del mar y su espejismo
tendré que enseñarte la palabra Honduras:

Fonema de sal
y campo de escafandras,
pirotecnia de los tristes
yegua en celo que nadie monta.

Explosión de la resina
que aprieta y avanza
en el fuego y chasquido de sus ramas,
asfixia
vena bajo tierra
que la aguja del sol
nunca encuentra ni alcanza.

Honda puñalada
rumor de la herida
en su pequeña hecatombe
de infección y hormigas
trepanando, socavando
en la más pura palabra de insomnio.

Me despertaste para ver el río
con sus peces y desoves ,
el sinuoso dragado del tiempo
y las aves en su estrecho cielo,
pero hoy
sin la idea de un mar que nadie espera
aprendí , a enseñarte, la palabra Honduras.

 

Poemas en onda corta, 2009

 

 

 

Del cómo un ejercicio de respiración nos lleva a Spinoza

 

“Un hombre libre en nada piensa menos que en la muerte, y su sabiduría no es una meditación de la muerte sino de la vida” (B.S.)

 

Y no vendrás a decirme

que la vida termina

con un tordo que llega y se estrella

en la claridad de los muros,

que el tiempo es imán perfecto

para destinos inefables

y que el latido de dos amantes

nunca nos traerá el eco

de lo que alguna vez fue verdad

o simplemente el atisbo medroso

de flores eternas.

 

Nunca me será necesaria La Enciclopedia

para aceptar la simpleza

de un pájaro derribado por mis piedras

o un amor

que arranqué de cuajo

para empalarlo

ante el romántico sol de un crepúsculo.

No es suficiente lo que veo y soy

para entender el accidente

que hizo de la estrella

una mala metáfora de lo infinito;

respiro y hablo,

advierto y predigo,

y aun así nada es suficiente:

 

los planos se despliegan

y en ellos nadie explica

dónde se borran las líneas

o dónde comienza el filo

de este papel imaginario

que me tocó en suerte vivir.

 

Houdini vuelve a casa, 2015

 

 

 

Cuando solo te creía el viento eras el pájaro de la tarde,

 

el tordo que volaba entre las piedras

y que sabía hacer su nido en la mano del hondero.

 

Luego fuiste la confianza del agua y viajaste

hasta el palacio de arena deslumbrante,

hasta la cama donde ardía una fragua desnuda,

hasta el mismo corazón de los calcinados.

 

Pez de cuaresmas olvidadas,

rezabas y tus dedos quemaban tu frente,

tuviste la confianza del agua y la dejaste escapar

cuerpo de agua

pulmones de agua

miradas que corrían por todas las aguas…

 

Pero hubo remolinos de polvo

y la tierra también tuvo su presencia. Hablaste con ella

mientras los mozos paleaban la tierra traída por los muertos

los terrones que llenaban la boca de niñas bellas

los adobes angulares del verano.

Escarbaban los mozos sin propósito

y en su danza circular abrían pozos malacates,

se hundían

en la danza del vacío.

Bajaste a respirar con ellos el aire enrarecido

solo para encontrarte dormido en la humedad de la arcilla,

en el blando camino de los gusanos

donde las raíces pactan en silencio una nueva conjura contra el sol,

profunda e irremediable.

 

Cuando solo te creía el viento

a nadie más contaste tus secretos.

 

 

Sur del mediodía, 2013

 

 

 

 

 

 

 

KAREN VALLADARES: Poesía Actual de Honduras

 

KAREN VALLADARES (Tegucigalpa, Honduras 1984) Escritora, gestora cultural, critica de literatura. Abogada. Obra publicada : ciudad inversa, liga ediciones, Chile, 2015. Ha participado en los diferentes festivales más importantes de escritores en Centro y Sur América. Obras traducidas al italiano, francés, portugués, alemán, catalán, mandarín, árabe. Ha participado en las siguientes antologías: Sociedad Anónima (1er concurso del poeta inédito a nivel nacional Honduras, 2007); Muestra de poetas latinoamericanos, Miselena cacerola ediciones,  Argentina, 2010; Antología Pluma y golpe, poesía escrita por mujeres durante el golpe de estado , editada y compilada por Lety Elvir, 2015; Muestra de poesía escrita por mujeres hispanoamericanas, Editorial Cascada de palabras, 2012, compilada por la poeta Mónica Gameros; Barcos sobre el agua natal, muestra de poesía actual de poetas hispanoamericana, España. 2012; Verde, antología dedicada a la ciudad, editada en Colombia, 2016; América 0.1 Novisima poesía centroamericana , editada y compilada por el poeta y crítico Héctor Hernandez Montecinos, Chile 2015; La nuova Poesía dell’America Latina, preparada por Loretto Rafanelli.Italia, 2015.

 

 

 

Dame

 

 

Dame la hoja caída del árbol

El silencio póstumo de las cigarras después de la lluvia

La neblina de una madrugada de invierno

El ardor del sol en pleno mediodía

El litoral del horizonte más lejano

El  ritual de las palomillas debajo de una lámpara

Las manos cruzadas como símbolo de espera

El temblor del párpado como único misterio

La lluvia no importa en este preciso momento.

Dame:

La brevedad de la caricia ante un cuerpo desnudo imaginado.

El orgasmo partido en pedazos

el sabor de unos labios insípidos

lo agridulce de una espera

la tarde que sorprende a veces con algún color raro en el cielo.

Dame la sílaba que falta en la palabra

El latir de la bestia

El corazón roto de una mujer despechada.

El llanto, el rostro humedecido, el labio tembloroso.

La página arrugada

 

El remedio casero para el olvido.

 

 

 

 

Lo que tengo es el ruido

 

Y falta que uno se atreva a hacer ruido

Lydia Daher

 

Lo que tengo es el ruido del fondo

Una canción vieja de los 60´s

Un vestido gris que apenas llega a la rodilla

Una luz pálida muy pálida que fallece cada vez que la miro

El viento que entra por una rejilla y que a nadie le importa.

Sospecho el llanto y limpio el rostro con un paño

Pienso en el en sus grandes ojos cafés

Y eso jamás fue mío.

Lo que tengo es el ruido de fondo

La circunferencia de mis manos vacías

Y la planicie de mi cuerpo ahora que te has ido.

Voy muriendo

Como gaviota sin mar

Como mar sin orilla donde estallar.

Siempre es lo mismo,

Decir tu nombre, dejarlo deslizarse hasta la última línea de mi pelvis

La cama vacía, esperando nada, esperando lo absurdo, otro silencio.

Lo que tengo es el ruido del fondo

Una canción vieja de los 60´s

Un montón de páginas en blanco, muchas cosas por decirte

El murmullo de una canción que he pensado en dedicarte

El recuerdo de tu cuerpo sobre el mío

Nada ahora en mis labios,

En mis manos,

En mis ojos.

Lo que tengo es el ruido del fondo

Una canción vieja de los 60´s

Y un recuerdo que florece mi boca cuando lo digo.

 

 

 

 

 

Mirá a tu alrededor: hay otro, siempre hay otro

Rosario Castellanos

 

 

Sé de la luz que se disipa cuando cierro la ventana.

Del sacrilegio de tu nombre cuando lo pronuncio en secreto.

Del campanario abandonado que se vuelve mi corazón cuando te ausentas.

Del suspiro rompiéndose en plena madrugada

Del ruido extraño que aterra.

 

II

Sé del silencio que asfixia

De las veces que escribo tu nombre en la última orilla de mi pelvis

En aquel lunar en mi entrepierna

Allí donde te gusta perderte.

Sé de la luz que se revienta en mi desnudez

Del escalofrío en mi espalda cuando la tocas

De nuestras miradas cuando se cruzan.

 

III

Sé del llanto después del abandono

De las manos empuñadas en el pecho

De mi boca culpándote de todo,

Maldiciéndote, pero igual queriéndote acá.

Nada de esto quisiera decirte.

Sé que todo pudo ser diferente

Pero que no pudimos salvarnos.

 

 

 

Pizarnik

 

Pizarnik, vos sos un ángel caído.

Una que escribe piedra sobre piedra.

Vos y tus angeles no me importan,

Vos y tus silencios no me importan,

Vos y tu caída leve y furiosa no me importa.

Tus poemas llorones tampoco me sangran la herida.

Sucede que  a veces me acuerdo de ti, así como de otras

Quise con todas mis fuerzas, que fueses más fuerte.

Y no terminaras con tu vida,

Oh poeta suicida, unicornio desaparecido

Mujer de a saber quién

Vos, pájaro que rompió su jaula.

La Penélope indecisa por su Ulises

No seas la estrella estrangulada por el tiempo

Mujer de humo, estrella distante

Lejana. Decíme por qué tus pupilas eran negras,

Decíme,  por qué tus pupilas eran oscuras piedras caídas.

Nada de esto le importa a nadie Alejandra.

Te leo y siento el sollozo de tu llanto,

Por qué dolés tanto Alejandra,

Tu nombre es como un ajedréz

Como un laberinto

Como un río profundo

Vos, vos provocaste la muerte de otras,

Pero eso Alejandra, a nadie le importa ni lo recuerda.

Buscabas al hombre común, para tejer su corazón a escondidas.

Pobrecita de ti, poeta huérfana de la nada.

Al final  todo dolía demasiado, y tu cuerpo, dónde yace ahora tu cuerpo

Tu voz, tu voz es ahora una tremenda duda.

 

 

 

 

 

HERNÁN CONTRERAS: Poesía Actual de Chile

HERNÁN CONTRERAS R.  (Santiago de Chile, 1990). Es tallerista de sesiones autogestionadas junto a otros poetas. Editor y cofundador de Trizadura Ediciones y locutor del programa Entremicrófonos en Radio PseudoFM, un espacio dedicado a la música emergente local.
En el marco del Día del Patrimonio Cultural del año 2017 y 2018 organizó la Feria del Libro del Barrio San Isidro en la Plaza de los Libros, junto a la Junta de Vecinos Blas Cañas. Por otra parte, durante los meses de marzo y abril de 2018 organizó la Jornada de Artes en el Cerro y la Jornada de Artes en el Forestal, reuniendo poesía, música, narrativa, magia y artes visuales.
Durante el año 2017 fue seleccionado para integrar la antología poética Pánico y Locura en Santiago publicada por Editorial Santiago-Ander en 2018. Es autor de la plaquette Proyecciones (La Maceta Ediciones, 2018) y del poemario Trayecto hacia algunos días (Filacteria Ediciones, 2018), obra que obtuvo una mención honrosa en el concurso internacional de poesía “Rostros” 2018, convocado por el Grupo Rostros, Colombia

 

 

De Proyecciones (La Maceta Ediciones, 2018)

 

 

VII

 

Todo esto desde una ventana en tiempo presente

o en el recuerdo antes de dormir

 

-ya son bastantes noches en que solo veo tus ojos,

como si ya fuera mañana

despierto a cada rato con la luz-.

 

Una paloma se detiene en el borde de un balcón,

busca los restos de migas de quien cada mañana,

solo, toma el desayuno con la vista

en las filas de autos y micros de la avenida principal.

 

Se abre otra ventana,

riegan un par de plantas,

chorrean el agua que revienta

uno o dos balcones más abajo

y vuela la paloma

 

-No ha pasado nada interesante,

pero si no me distraigo con situaciones ajenas

me miro y te recuerdo,

en este punto

en que se comienza a evidenciar

la existencia de mis huesos-.

 

Cuelgan ropa, abren cortinas,

cierran cortinas, fuman un cigarro,

miran como yo, nada,

limpian un vidrio, espantan una paloma,

sacuden una alfombra.

 

El polvo desvirtúa la visión del panorama,

cada partícula degrada un color

cuando choca con el haz de luz

y el remolino de otro golpe galopante

le da movimiento a una escena que fácilmente

podríamos confundir con una fotografía.

 

 

 

De Trayecto hacia algunos días (Ediciones Filacteria, 2018)

 

Un corte de luz

 

Las calles, maquetas rotas:

ciudad quemada en oscuridad

por el fuego que forjó los metales de su altura.

Nunca entendimos la desconfianza cuando se cortaba la luz,

solo aceptábamos el miedo.

 

Leer en la intermitencia de los postes,

esquivar a una persona e inclinar la hoja,

imitación de planta ante el sol.

Mis pupilas tienen el efecto del ácido,

mendigan estímulo visual .

 

Escena:

dos agujeros negros entre la noche,

letras negras que no alcanzan.

Regresar con velas gastadas,

leer en la intermitencia de la llama.

 

Imagina las ondas del agua como luz sobre la hoja.

La casa no volverá a tener tanta luz.

 

 

 

 

La explosión de los aparatos electrónicos

 

Revientan los aparatos electrónicos,

la luz chorrea del balcón,

sale desde los televisores y de ampolletas

que incineran sus venas.

 

Chorrea la luz como sangre de entrañas rojas y azules,

se rompen los vidrios que cortan el aire denso.

 

Chorrea la luz y mancha lo que el sol no ilumina.

 

No nos fijaríamos entonces en las cumbres de los cerros,

en las azoteas de los edificios,

en las copas de los árboles,

y en las veredas de las avenidas.

Sino en espacios que seguimos reduciendo:

grietas en los muros,

el sostén de los balcones,

la entrada a un edificio,

la tierra bajo los árboles,

un estacionamiento subterráneo.

Tenemos luz de sobra,

si se nos pierde el sol

tenemos luz de sobra.

No debería pasar

que nos quedáramos

a oscuras.

 

 

 

Imágenes para el frío

 

No hay espacio en el trayecto para llorar las caídas,

despojadas por vejez cíclica ya no nos protegen de la luz,

no se ven tórtolas ni gorriones

y sin mirar, también pasamos de largo.

 

Los dedos ya son garfios y los pasos cada vez más tiritones,

cada músculo quiere separarse

y saltar al aire caliente de un motor

que pasa y envuelve los pies de quien mira vidrios polarizados.

 

El cielo es un algodón sucio que amenaza con caer

y cambiar el color del suelo;

veremos sangre en toda la calle.

 

La gente tiembla y con luz ajena rechazan la vergüenza,

hacen el amor para volver a la posición inicial del cuerpo.

El vidrio es una catarata congelada a punto de romperse,

y ahí, entre cabezas, vemos la ciudad empañada de frío.

 

 

 

También quise desaparecer entre las palomas

 

No habrá golpes encerrados ni miedo a mirar la muralla,

la idea de un clavo como decoración

se disipa junto al blanco de mis ojos.

 

El cemento es un cuchillo en mis muslos

y la caída será lo más cercano

a tener la moto que soñé desde que era niño.

 

Regreso sin zapatos en un triciclo oxidado

con ganas de escribir sobre el túnel que une los dos vehículos,

regreso al presente y conmigo la voluntad de un futuro,

pero las manos están ocupadas con mi peso.

Los dedos son un molde de la cornisa,

son lo último de mi cuerpo por ceder.

Giro el cuello y veo las luces una última vez,

luces estáticas y frías en los edificios,

luces como hormigas en las avenidas,

y pienso que nadie irá por mi cadáver,

fue el último movimiento de ciudad visto antes de atacarla.

 

Soñé que era una gaviota

en busca de un pez que se deforma con el agua.

 

 

 

Romper una situación predecible

 

Cuaderno, red que atrapa al movimiento,

externalidad empujada por un túnel que empieza en las pupilas

antes de ver la luz celulosa

y el posterior choque que desangra tinta.

 

Habrá un día en que rompa el vidrio

en vez de usarlo como lente

no importará un corte, menos perder un poco de sangre.

Ese día, la ceniza no caerá dentro de la lata de cerveza,

llegará directamente al suelo.

 

La creencia de tener el control del gatillo

y de dónde manchará la explosión

se irá con la frazada que pesa más en hedor que en lana,

en la espera, agradezco que esté mal hecha y llena de hoyos

por los que saco mis dedos y siento el frío que hay afuera:

el polvo, el humo, la neblina, el gas lacrimógeno, todo igual.

 

Rompamos la situación lógica

y no sintamos pena por la muerte.

Muestro situaciones para que se identifiquen, qué fácil,

mirémoslas de nuevo, miremos con quién hablaba.

No le di monedas ni lo entretuve con algo de sopa,

le pedí que compartiéramos su frazada

porque también estaba aburrido.

Le pedí que me contara una historia porque también tenía frío

y me contó la peor historia que he escuchado, pero nadie lloró.

Nadie se detuvo a mirar la escena.

 

El día fue destruido con el tacto del aire,

con el olor que ahorca al viento

y cambia las tonalidades de los focos.

Si tan solo nos fijáramos

en cómo la llovizna da sentido a la luz de los autos.

No pido interés ni pregunta alguna,

estoy en un punto que intento proyectar.

Me pregunto si será una recta

o si las calles serán el cuaderno de un niño

que apenas descubre los colores.

Las hojas, así como las calles,

apenas resisten los puñales ingenuos.

Hay una gran sensibilidad ante la trizadura de un vidrio

cuando ese es el particular don de las cosas: romperse.

 

Dudas, desplazamientos y vértigos

ante los tiritones que dibujan signos vitales y no caracteres.

Intento buscar un nombre para acertar la posición de mañana,

mala costumbre de querer nombrar las cosas,

¿pero cómo escribirlas si no?

Proyecto nombres, pero sé que no serán definitivos.

En algún momento proyectaré una idea

y, espero,

una intención.

 

 

 

 

Solo quedan las grietas

 

Tantas especies ahí abajo,

podría caer en picada con los ojos cerrados

y algo atraparía,

algo, aunque fuera una colilla

o las papas carbonizadas del fondo de la caja.

 

Seguro vería al viejito que me regaló poemas en un café

y a mi cara en el reflejo del pavimento,

al lugar donde alguna vez vivieron,

al lugar donde en mis sueños premonitorios dormí.

 

Lo vería en cualquier migaja o grieta del pavimento,

todo me lo recordaría

porque era lo último que me quedaba:

mirar en los recuerdos para sentirme en casa.54

 

Nada dura para siempre,

proverbios chinos y refranes lo adelantaron,

pero nunca los tomamos en serio.

 

Espérame.

Espérame, recuerdo, que aún encajo,

te aprieto en mi mano

al igual que cuando niño apretaba tu mano,

o al menos tu dedo, lo que alcanzaba.

 

Me aferro, mis uñas saltan,

son las chispas de los fuegos artificiales que veía en el puerto

y mis ojos intentan buscar las luces perdidas

de cada faro que tintinea,

me los sabía de memoria, sabía qué vereda evitar.55

 

Espérame, tú que sabes tu nombre,

mi mano pronto se cortará con los bordes de la hoja

y mis muelas serán placas tectónicas

que provocarán el derrame de magma desde mi cerebro,

verás valles de ríos salados en toda mi frente

y el mar lo cubrirá todo de nuevo,

ya no tendremos nada que limpiar.

 

Seremos esas letras que serpenteamos

en una ventana empañada.

 

 

 

MATILDE GRANADOS lee 3 poemas

 

 

Poema 18

 

He visto esos cuerpos encallados en el mar.

La nada puede ser un espacio lleno de luz.

Un puñetazo a la rutina.

El escondite para abrazarnos

rebelarnos

o revelarnos.

En el reflejo del agua mi rostro

se desencaja veintinueve veces.

Alguien pregunta mi edad.

Recuerdo que una cana

se balanceaba en mi hombro.

No es fácil.

Mie cuerpo crece.

Camino deprisa con un cuerpo distinto cada día.

Las campanas de la iglesia han tocado

mil novecientos ochenta y seis veces.

Me detengo.

Hundo mis manos en mi vientre

y no logro encontrar nada.

Doy cinco pasos.

Miro el asfalto.

El ruido,

el olor de la carne recién cortada.

 

 

 

 

 

Poema 19

 

La luz se niega a mirarme.

Calcula la distancia exacta.

No la conmuevo.

Soy un recién nacido,

torpe.

La oscuridad es remolino en mi cabeza.

Escucho tu voz.

Camino sobre el firmamento y me hundo,

caigo con el cuerpo sucio

irredento, culpable.

Avergonzada

miro hacia el fondo de mi vientre.

 

Nada ha cambiado.

 

 

 

 

 

Poema 16

 

Te acercas hasta mi garganta.

Crees ver un túnel

y gritas mi nombre.

Me pides que no muera.

Un canto

sufre dentro de mi vientre.

Alguien me tapa la boca.

Desearía alcanzarte,

abrazarte un poco.

Reconocerte.

Reconocerme

en la voz ahogada.

Criatura,

pedazo mezquino de mi vida.

Un día caeremos rendidos

sobre un cielo

lleno de sofismas

y flores carnívoras.

 

 

 

MATILDE GRANADOS REQUEJO  (Trujillo, La Libertad, Perú).
Estudió Educación en la Especialidad de Lengua y Literatura. Publicó
el poemario “Para oír el solfeo exiguo de mi cuerpo” (2007). Directora de la Asociación Cultural Kaypi Kani. Poeta y gestora cultural. Conforma el colectivo literario femenino “Palabras para un canto”. Es presidenta del “Festival de Poesía Fiesta del Diantre”. Publicó en el 2017 su segundo poemario “Canción del abismo”.

 

DIEGO ALEGRÍA: Poesía Actual de Chile

DIEGO ALEGRÍA (Santiago de Chile, 1994)

 

De Raíz abierta (Libros del Pez Espiral, 2015)

 

 

el poema no debe

dibujar el océano

sino abarcar

su distancia

 

 

 

 

 

al interior

del árbol

 

brota

 

la ceniza

 

 

 

 

 

la puerta

del acantilado

siempre estuvo

 

abierta al mar

 

 

 

 

 

pierden color

 

los hilos

que cosían

 

nuestras bocas

 

 

 

 

 

cada máscara

 

se ahoga

en el fondo

 

de uno mismo

 

 

 

 

 

sin detenerse

el agua resiste

 

el peso del cielo

 

 

 

 

 

el hacha

hundida

en el árbol

 

sin anillos

 

 

 

De Estancias (Inédito)

 

 

porque sabes

en un abrir y cerrar de ojos

que los días suelen ser

más largos que los años

 

 

 

atrás     ha quedado     el cuerpo

 

la piel se desvanece en el aire oscuro

 

las murallas se alejan los instantes se estiran

 

los labios descubren un sonido anterior a la palabra

 

los minutos se olvidan las esquinas se agolpan

 

los ojos descubren un agujero invisible sin límites

 

la noche es toda voz     el cuarto toda mirada

 

 

 

FERNANDO NAPORANO: Poesía Actual de Brasil

 

 

Fernando Naporano é um autor brasileiro. Jornalista, ensaísta e crítico de cinema & música, atuou também como radialista, director artístico de gravadora e músico. Foi compositor, letrista e vocalista da cultuada guitar-band Maria Angélica Não Mora Mais Aqui com a qual gravou três álbuns.

Por mais de 25 anos escreveu para destacadas revistas e jornais brasileiros (Folha De São Paulo, Correio Brasilienze, Estado De São Paulo, Isto É, Interview, Bizz, etc) além de diversas publicações musicais inglesas e americanas.

Escreve poesia desde a infância. Em 2014 com “A Agonia Dos Pássaros” (selo Demônio Negro) ganhou o “Prêmio Quem” (votação de internautas da revista Quem) de público como melhor livro do ano.

Em abril de 2017, lançou em Portugal, pela Poética Edições, o livro “A Coerência Das Águas”, prefaciado pela ensaísta e poetisa portuguesa Gisela Ramos Rosa.

Em julho, o livro “Detestável Liberdade”, editado pela espanhola Abstract Editions e em outubro,“A Respiração Da Rosa”, pela Córrego Editora e prefaciado pelo tradutor, ensaísta, poeta e escritor Claudio Willer.

“A Educação De Vera”, livro de temperamento surrealista, foi escrito na altura de seus 19 anos e aqui está reproduzido ipisis literis, sem quaisquer alterações. Conta com o prefácio da época escrito por Claudio Willer e apresentação do músico e escritor português Vítor Rua.

 

 

 

                               Gelo Em Cinzel De Voz

 

As folhas do tempo sem fotografias;

a expulsão dos vultos era o princípio.

 

Incendiar Buenos Aires,    a semente-água

refazer-te em vestes de museu-em-cinzas

carregar-te até a morte   de todos os dias

pastonírico  onde as fotografias do tempo

 

são jacintos cegos sem folhas.

 

(Do livro inédito A Destruição Do Gelo)

 

 

 

                           Bauhaus;  Stairway To Escher

 

Roxo, negro-roxo de glaciar

inaugura a rígida arquitetura

de dilaceradíssimas lembranças

em prata-lume sob a água

 

Faz-se a geometria-enguia

do obscuro jazz-rock romano

oh esquecido-oculto

que tão bem rima com a droga da liberdade

 

Roxo, verde-de-roxo

grita em Roma Citta Aperta

pelo nome que mais amei em vida

em asa-lume ponte-abaixo

 

(Do livro inédito O Sangue Da Música)

 

 

 

               Ao Gáudio Das Águas Verticais De Bruxelas

 

Os lampiões belgas do fim do século XIX

bailando-te entre as sobrancelhas

combinavam em lividez descomedida

com a tonalidade ocre-esmeralda

a verticalar-se velozmente

como a plena habitação

da adolescência das rosas

 

A garganta de Todos-Os-Sonhos-Do-Mundo

gritava com a descarga

da Luz Do Frenesi bordô

que nas unhas e juntas dos artelhos

ao adorável perfume do recate

anis-de-alfazema

que naquela Bruxelas de 1911

 

se chamava apenas Paixão

 

(Do livro Detestável Liberdade, Abstract Editions, Spain/USA, 2017)

 

 

 

*

Em carmim-desespero, caminho para o onde-não-sei

a rosa, por sua vez, aceita o despetalar contumaz

toco o perfume-conforto ao fim de A Espada Era Lei

a Luz na harmonia de Cecil Taylor, no ar, se desfaz

 

(Do livro A Respiração Da Rosa, Córrego Editora, Brasil, 2017)

 

 

 

                   Abençoado Mandamento Impressionista

 

O sossego pende da resignação

e sem mais ninguém para dizer adeus

toco o despojamento mais lúcido

exigido pela paz

– toda em prata Paz –

trançando sombras

no mundo de todos os meus mundos

 

(Do livro inédito Sem Mais Ninguém Para Dizer Adeus)

 

 

 

             Extraordinária Missão Para Abolir A Soma De Dados

 

A aprendizagem exige a limpidez inacessível

a perdição perplexa nas cordilheiras do vazio

o esquecimento como uma caverna luminosa;

a serenidade na estufa das avencas de mercúrio

reverencia o certificado ensaguentado dos enfins,

o sim-de-assim estar lebre & livre.

 

(Do livro inédito Sem Mais Ninguém Para Dizer Adeus)

 

 

 

                                Bianca Na Eternidade

 

Era esta a fotografia noir de teu corpo inteiro

indiferentes coxas entreabertas a suscitar leve escárnio

olhar rigidamente triste em aura-narcisa

cabelos como chamas de um rio sem nome

 

Abriu-me a cicatriz que tinha na memória

as lembranças jogavam boliche nos corredores da dor

a nuvem esquerda do coração se enche de lama

faz chover as cores pisadas de nossos beijos

 

Daqui para dentro a mágoa quebra espelhos

cacos de escarlate na fundura sem limites

a Grande ferida volta a nadar

no sangue no céu na puta que me pariu

 

Acordas todos os dias agora entre meus olhos

molhas a porta da manhã com minhas lágrimas

aquela maior que seca junto ao coração

se chama O Universo De Uma Paixão Sem Fim

 

(Do livro inédito Um Deserto Sem Lugar…Sob A Estrela Da Misericórdia)

 

 

 

CAROLINA DÁVILA lee Tres días

 

 

Tres días

y

-en medio del estacionamiento-

el cuerpo del pájaro

intacto

 

no lo transforma

el desierto     no la llanta

ni hay huella como herida abierta

 

En el lugar del que vengo

las moscas lo toman todo

fundan su imperio

de malaria y dengue

y la sangre llama la sangre

 

No distinguimos vida y podredumbre

por eso la risa y la canción en cada espacio

que era de la rabia o el duelo

 

Allá nunca un animal

alcanzaría a consumirse desde dentro

nunca el rencor como

músculo calcificado

como hueso que se atora

 

Acá, el pájaro

en su cama de plumas secas

sin reguero de sangre

sin la última seña

de su pálpito

 

 

CAROLINA DÁVILA (Bogotá, Colombia). Es escritora y abogada feminista, magister en Derechos Humanos y Democratización y aspirante a MFA en Escritura Creativa. Ha sido editora de Rio Grande Review y del Fanzine La Trenza. En el año 2010, ganó el Premio Nacional de Literatura del Ministerio de Cultura con el libro Como las Catedrales (Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 2011; Caracas: Fundarte, 2014). Publicó el libro Imagen (in)completa (Bogotá: Universidad Externado de Colombia, 2018). Poemas suyos hacen parte de las antologías Postal del oleaje: poetas nacidos en los 80: Colombia-México (Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León; Bogotá: Editorial Con las Uñas, 2013), The Other Tiger: Recent Poetry from Latin America (Wales: Seren Books, 2016), entre otras. Algunos de sus poemas han sido traducidos al inglés, el italiano, el portugués y el árabe.

 

 

EDICIÓN ESPECIAL A BLANCA

Edición Especial N-31 Año 15

 

Obra de Antonio Iannece

STEVEN LANDSBERG (Estados Unidos)

 

*

 

Shakti of the universe,
Primordial mother. You
manifest  as everything

As relections in your timeless
mirror.
We can never even for an instant be
separated from you

You have never been created,  you will never be
destroyed

Everything that
maniifests through you is  the perfect wonder
of illusion
So what necessity is there
to struggle or strive for
anything

Just leave it be and rest in the
equality of all visión
If i thought for a moment you were apart
from me I would struggle and fight creating
an endless cycle of causes and effects
An ocean of
tears

And
a trail of sorrow
Thiis is my song and i sing it
to you

Knowing
that You are no
further from me

Than the distance between my heart
and the lips that sing this
tune

For shakti
ma universal mother

 

 

Obra de Silvia Scarafia

 

 

*

 

Although there is something to feel,

There is nothing to touch

Although thoughts never dissapear,

There is nothing to grasp with mind

Although everything is visible

There is nothing to see

Although sounds are always present

There is nothing to hear

Although there is something to taste

Nothing ever touches the tongue.

 

 

Obra de Silvia Scarafia

 

 

*

 

I searched endlessly for water but realized I was in a desert

My thirst was inexhaustible but the desert was unforgiving

I lay down, the sun fried me

Naked and cooked to the core.

Samsara laid its head on my shoulder and said

” I quit, I let you go,

I cant clone you anymore

Get up, walk on in any direction

I can’t follow after you

You dont need any water”

Thirstless and free!

 

 

Obra de Karyu Mucuró

 

 

ELÍAS CAPRILES ÁRIAS (Venezuela)

 

Foto de Elías Capriles

 

QUEL SIGNORE LA

 

Qualche parte

nel sud de l’Italia

c’e un certo signore

alle volte professore

alle volte vero guru

alle volte uno di noi.

 

Lo conosci?

se no, te lo farò vedere io.

Guarda, nello spazio fra due pensieri

cosa c’è?

e quando un pensiero viene

cosa è?

da dove viene?

dove va?

 

Se tu conosci questo

aldilà delle parole,

se tu conosci lo che È

allora tu conosci

quel signore là.

 

 

AQUEL SEÑOR

 

En algún lugar

en el sur de Italia

está un cierto señor

que es a veces profesor

a veces auténtico guru

a veces uno como tú y yo.

 

¿Lo conoces?

Si no te lo haré ver yo.

Mira, en el espacio entre dos pensamientos

¿qué hay?

Y cuando viene un pensamiento

¿qué es?

¿de dónde viene?

¿adónde va?

 

Si tú sabes esto

más allá de las palabras,

si tú conoces lo que Es

entonces tú conoces

a aquél señor allá.

 

 

JOYA DEL ESPACIO (NAMKHAI NORBU)

 

Joya del Espacio,

mientras baja el flujo de néctar

de la sílaba HRI

—todos los vellos en punta—

rogamos:

prolonga tu vida

¿cómo no dejar bien establecida

tu línea de transmisión

después de esforzarte

por tantos años?

 

Joya del Espacio,

que Māmakī renueve

y restablezca la salud de tu sangre

y, erigiendo en ti el pilar de la vitalidad inmutable,

finalmente te selle con el vajra radiante.

 

Joya del Espacio

que Mandāravā reúna y concentre

en ti la esencia de los elementos;

que restaure en ti el equilibrio de éstos y

erija el pilar de la vitalidad inmutable,

quedando todo sellado

con las Tres Liberaciones.

 

 (Escrito durante la grave enfermedad de Chögyal Namkhai Norbu entre diciembre de 1994 y la primera mitad de 1996.)

 

 

Obra de Karyu Mucuró

 

 

TWENTY YEARS AFTER “UN CERTO SIGNORE”

 

Namkha is dharmadhatu

Norbu is dharmakaya

Namkha is dharmakaya

Norbu is rupakaya

Namkhai is katak

Norbu is lhundrub

Namkha is the great mother

Norbu is the four mothers

Namkha is the mothers

Norbu is the fathers

Namkhai is prajña

Norbu is upaya—

 

How can there be such skill

As the Jewel of Space’s?

Even in a zillion kalpas

the brightest minds of the universe

Could by ni means concoct

a zillionth of a zillionth of a zillionth

of the mandala of teachings

the Space-Jewel reflects

nor could they fathom the skillfulness

of the Space-Jewel’s means—

 

Homage to the Master,

Long live the Master!

 

HRI

 

 

VEINTE AÑOS DESPUÉS DE “AQUEL SEÑOR”

 

Namkha es dharmadhatu

Norbu es dharmakaya

Namkha es dharmakaya

Norbu es rupakaya

Namkhai es katak

Norbu es lhundrub

Namkha es la gran madre

Norbu es cuatro madres

Namkha es las madres

Norbu es los padres

Namkhai es prajña

Norbu es upaya—

 

¿Cómo podría haber tal habilidad

como la de la Joya del Espacio?

Incluso en innumerables kalpas

Las mentes más brillantes del universo

No podrían jamás idear

Ni la más mínima parte

Del Mándala de enseñanzas

Que refleja la Joya del Espacio

Ni podrían sondear la habilidad

De los medios de la Joya del Espacio.

 

¡Homenaje al Maestro,

Larga vida al Maestro!

 

HRI

 

 

TIMOTZIN LEUNG (Hong Kong, China)

 

Foto por Tim

 

A

 

Perfekt

ist das perfekte A

rein und strahlend

und Ja

ich weiß

 

 

Foto por Tim

 

 

Mira, Mirror

 

Look

Naturally is our attention turned outside

until

we look into the mirror

When what looks so foreign is actually

Our own face

 

 

 

ÁLVARO MERA (Chile)

 

Nota del autor: leer escuchando la música: “Quiet fan for ska”de PG Six.

 

 

 

LA BALADA DEL DESIERTO

 

“Uno escoge que quiere ser en la vida: víctima o aprendiz.”

Un letrero de neón con la palabra Abierto y la  letra i parpadeando oscila al viento. Su chirrido se mezcla con las notas de “Quiet fan for ska”de PG Six,  que sale de la rockola del único lugar abierto a esa hora.

¿Qué eliges ser en el Juego de la Vida?

¿Lo has jugado alguna vez?

Lo primero es tener un precioso cuerpo humano…

Y de pronto estás aquí en el medio de un sueño extraño. Como suele ocurrir en los sueños…Tienes unos padres, te dan un nombre, te dicen que eres hombre o mujer… Lo demás debes averiguarlo tú sólo.

Para empezar, encuentra unas enseñanzas y  un Maestro calificado. Síguelas. Luego olvídalas, al menos un poco, sino construirás, sin darte cuenta, un bonito ego espiritual. Después vive experiencias de todo tipo y trata de que tu mente ordinaria te sirva y ayude pero interfiera lo menos posible.

Si puedes, recuérdate a ti mismo tratar de estar en Contemplación  lo que más puedas. Si tiene suerte podrás Ver, Oír y tener alguna experiencia de Gozo, Claridad y Vacío. Si las  tienes podrás atisbar la Vida Eterna, el Reino de los Cielos, la Verdadera Naturaleza de La Mente, una experiencia No Dual…

Entonces recuerda que:

– No hay más nada que buscar

  • No hay nada a dónde ir
  • No hay nada que encontrar.

Recuerda que no hay otro lugar. Está Aquí y Ahora. Tú eres Eso. Pero sí, debes encontrar un camino para llegar.

Pueden ayudarte las Medicinas de los antiguos. Las plantas de  poder, las técnicas del éxtasis del chamán, las prácticas de No Meditación de las escuelas No Duales, de la No Acción, del Wu Wei.

Pero ten cuidado. No te pierdas en términos, ni en religiones ni menos en los hombres que las componen. Recoge la información que necesites y sigue tu camino. Recuerda que en tí esta TODO, de modo que : CONFIA- SUELTA -ABRE.

Hay múltiples realidades, muchos mundos, cada uno con sus reglas y aunque no es necesario que los conozcas, sin duda estás conectado con varios de ellos.

No olvides que esta realidad es ilusoria y por eso es buena la risa. La risa que ayuda a perderle el respeto a la “realidad”. No te la tomes tan en serio, ni tomes tan en serio tu mente y sus ideas. Que ellas te ayuden, que estén a tu servicio, no tú de ellas.

No olvides que no hay tres Amores distintos, es sólo Uno en distintas formas…

¿Estás dispuesto a jugar el juego de la vida?

Si no descubres el camino que conduce a ti mismo, habrás perdido una vida.

¿Y si lo logras? Entonces habrás llegado ante el Gran Misterio…

El bar sigue semivacío. La música sale de la vieja máquina. Afuera el viento acumula indiferente diarios y latas oxidadas con neumáticos viejos en un costado del local.

No hay más clientes que el viejo indio Joe. En un rincón conversan las dos viejas que viven arriba…

Joe mira el fondo vacío del vaso del agua de fuego del hombre blanco que acaba de beber y trata de recordar.

Quien fue y por qué llegó aquí. Casi está a punto de lograrlo. Como otras veces, en realidad  como cada noche, desde que abandonó la reservación.

Junto a la hoguera, el guerrero también llamado Lobo Gris recuerda las imágenes que el Gran Espíritu le envió en su Búsqueda de Visión.

Todo el llanto del mundo. Todo el dolor, todas la lágrimas, todo el sufrimiento. Vio cuerpos destrozados por el fuego que lanzaban pájaros metálicos desde el cielo. El ruido de los cañones y la metralla y el grito de los heridos en miles y miles de batallas. También recordó que en esa visión había una casa en medio del desierto. Y una mujer que le decía, “…ya es hora de que vayas a casa Joe…”

Sabe que esa frase era importante. Tratará de recordarla…

El Gran Espíritu también lo remontó a los Cielos más altos y extraños que podía imaginarse. Sin forma. Sólo colores y texturas. Llegó de pronto ahí, como cuando nacemos. Alguien parecía decir, ya llegaste a casa y también una voz decía en su cabeza, “así que esto ES…”  aunque en realidad no había palabas, sólo una sensación de plenitud, de totalidad…

La luz de neón parpadea en el desierto…

Nadie se ha molestado en apagarla.

Y tú,  ¿Volverás a casa? ¿Jugarás el juego?

Tienes una vida por ganar…

 

Uspallata, desierto de Mendoza, marzo, 2018.

 

Obra de Silvia Scarafia

 

 

PAOLA CIVILE (Italia-Venezuela)

 

Foto de Paola Civile

 

 

DE KHAITA EN KHAITA

 

Danzamos en círculos

sin esquinas

sin orillas

sin horizontes

 

Anillos de cuerpos y almas

se abren

se cierran

se miran

 

El sudor gotea y baña

indetenible

nuestras pieles jadeantes

y nos entregamos

sin censura

a esa mía

y otra

cálida humanidad

 

Los brazos extendidos

más allá de nosotros

ofrecen

reciben

agitan

sedas coloridas

que lanzamos al espacio

como una desesperada plegaria

sin retorno

 

Las manos se juntan

se cruzan

se vuelven ondas

se afirman

se niegan

se dibujan

se disuelven:

los mudras son nuestro lenguaje de señas

que no precisa de ningún idioma

 

Así estalla la alegría

desde nuestra ingenua y humana torpeza

bajo la mirada

dentro la mirada

de nuestro Buda viviente

 

Por un corto tiempo

¡al menos un corto tiempo!

Intentamos

habitar en Su mandala

de magnífica Presencia

de gozo en movimiento

 

 

 

MIGUEL FERRADA GUTIÉRREZ (Chile)

 

Foto por Miguel Ferrada Gutiérrez

 

Dese cuenta de su yo.
Observe cómo está leyendo esto ahora.
Lo lee a través de un yo. Observe que lo lee a través de otro yo.
Su cerebro, simplemente porque así funciona, usa un truco para poder experimentar el mundo. Crea un yo, un aquí adentro que experimenta una realidad allá afuera conjuntamente con esa realidad allá afuera que es experimentada por ese yo aquí adentro.
Lo crea usted leyendo esto al mismo tiempo que crea un texto allá afuera que es leído.
También lo crea a usted observándose a usted mismo al mismo tiempo que crea a un usted mismo que está leyendo.
Es solo un yo.
Una construcción de su organismo.
Como todo, tiene cosas útiles y cosas,… no tanto.
Usted puede aprender matemáticas, a dibujar, danzar, incluso hacer computadoras, mandar cohetes a la luna y sondas a saturno a fotografiar sus anillos.
Cuando usted sufre, no es que usted esté sufriendo. Sino que por las diversas circunstancias de su historia personal y su biología, en su organismo se creó el significado relativo que causa ese yo adentro que sufre ante eso afuera que está sucediendo.
Pero usted no es ese yo. No es ninguno de todos esos yoes-adentro-realidad-afuera que se forman en las diversas circunstancias practicas o no prácticas, positivas o no tanto que experimenta en su vida como las gotas de agua que emergen de, y vuelven a las olas.
Cuando usted está con anestesia. No está ninguno de sus yoes. Su consciencia común no está. Pero sin embargo su organismo biológico si está y su yo real si está.
Mire dentro de si mismo.
¿Dónde está?
Búsquese.
Ni el yo que busca ni el yo que es buscado existen.
Son simples contracciones en lo infinito del espacio tiempo que hace su organismo manejado por su mente.
Como en Matrix, puede darse cuenta que su yo de adentro y eso de allá afuera que coemerge con ese yo son simples corrientes electricas que su cerebro interpreta para experimentar lo incognoscible de una forma cognoscible.
La cognición que subyace. Lo que queda. La sensación.
Eso es su yo real.
Forma parte del mismísimo tejido del espacio tiempo.

 

 

CARLOS GARCÍA (Venezuela)

 

Diseño por Carlos García

 

 

A

A Chögyal Namkhai Norbu.

 

Trepo el barranco hasta llegar a la cueva

duermo escuchando el océano

entre rocas

al lado del fuego

cuando me desvelo salgo y miro las estrellas

me hermano con los primeros hombres

con las bestias salvajes

somos hijos de la intemperie

finalmente duermo

en la mañana cantan las aves

llega el sol

la cueva se calienta

preparo café

el océano sigue rugiendo

al fondo del barranco

yo me domestico

lavo mi rostro

me cepillo los dientes

uso ropas

preparo la mochila

regreso al mundo

encuentro alguna persona

hablo como si lo hiciera por primera vez

voy contento

porque sé que veré de nuevo a Rinpoche:

A Aquel cuyo verdadero nombre es A

Al portador del espejo

el cristal

y las plumas de pavo real

A quien cuando le llamé Maestro

apuntó con su dedo

a mi propio corazón

a mi Maestro Raíz

A la Fuente Suprema

Al que si no hubiera conocido

mi vida habría sido un desperdicio

Al que hace que todo valga la pena

que todo sea el Gran Gozo.

Tenerife, 2017.

 

 

ENSEÑANZAS EN LA CAFETERIA

Esta mañana me dio por investigar un poco sobre el Test de Rorschard, prueba psicológica que consiste en poner al paciente a observar manchas de tinta y analizar las imágenes que proyecta en ellas. Son diez láminas, hay quien ha querido interpretar casi matemáticamente ciertos resultados, me parece un poco exagerado el tema de la interpretación científica de los mismos, pero el método en sí me dejó pensando muchas cosas. Por ejemplo: el hecho es que las manchas son manchas, y sin embargo cada persona “ve” diferentes cosas en dichas manchas, hay quien “ve” una mariposa, una máscara, un murciélago, la cabeza de un zorro, un payaso, etc. Pero es una mancha, nada más y nada menos que una mancha de tinta. Lo mismo pasa cuando miramos las nubes, o cuando caminando por la montaña conseguimos una piedra y decimos que parece un corazón o una virgen, etc.
Luego salgo a trabajar, y cuando regreso a Dzamling Gar encuentro a Chögyal Namkhai Norbu en la cafetería. Recién se tomó un café, sé que le gustan los capuccinos, así que me imagino que tomó uno. Me acerco con timidez a la mesa llena de sus devotos y afortunados estudiantes. Intento escuchar lo que dice, sé por experiencia que Rinpoche siempre da enseñanzas aunque esté hablando del jardín, del clima o de cualquier otra cosa cotidiana. Esta vez miraba la taza de café y nos preguntaba si alguno leía la borra del café, si alguien podía ver algo en las manchas que quedan al fondo. Él decía que había como un mapa, un continente, que se podía ver la India, otros veían un venado, o unos gemelos. Tommy, un joven practicante surfista dijo que se parecía a un sitio en la costa de Indonesia donde hay muy buenas olas. Rinpoche hace girar la taza por las manos y los ojos de todos los de la mesa -que en este momento eran tres o cuatro mesas unidas- que buscan con furiosa curiosidad y tratan de decir algo que tenga sentido. Cuando la taza regresa a Rinpoche, la mira de nuevo con la sorpresa de un niño que mira por primera vez el universo y dice con asombro y maravilla: ¡Ah! ¡Cuánta potencialidad! Al final dijo que había una A tibetana, símbolo en las enseñanzas dzogchen de nuestra verdadera naturaleza. No pude evitar hacer la conexión con el test de Rorschard, pero más allá del test y la especulación psicológica entendí que todo lo que experimentamos no son más que proyecciones sobre “manchas de tinta”, nuestra visión kármica, lo mismo que estas palabras.

29-05-2017

 

 

ENSEÑANZAS EN LA CAFETERÍA II

Hoy un joven sentado al lado de Rinpoche en la cafetería, fingía dar algo a su perro que saltaba y ladraba esperando la comida invisible que nunca caía. Rinpoche miraba la situación y le preguntó al joven si le daría algo. El dueño del perro respondió que no, que no tenía nada para darle. Rinpoche dijo: entonces es todo una fantasía. Levantó la vista y sentí que me miró con una compasión que atravesó sus lentes oscuros y mi estupidez perruna. Inmediatamente escribí un mensaje que debí escribir hace mucho a alguien. El mensaje decía : “este perro no salta más”. El mensaje era para mí.

05-06-2017

 

 

Diseño por Carlos García

 

 

ELIO GUARISCO (Italia)

 

Diseño por Carlos García

 

 

The 80ties Full Moon
Minsk 5 December 2017

The supreme siddha, the crown of Dzogchen Yogins
The master of the secret immaterial reality
The embodiment of the supreme intelligence
The one whose qualities can be recounted till the end of time
Chögyal Namkai Norbu

Following the course of the waxing moon
Has reached the full moon of the auspicious age of eighty

His presence among us wonderful!

Brilliant like thousand suns
May he remain for another cycle
Of eighty years
As the source of happiness and wisdom of all beings

My he remain as a great vase of nectar
Of the most profound teaching
That pours out without ever becoming exhausted

May he remain as the Great disciplined Harats of the past
Embodiment of supreme presence

May he remain as the Great Bodhisattvas of the past
Embodiment of inconceivable love and compassion

May he remains as the Great Indian Siddhas of the past
Embodiment of total freedom

May he remain as the Great Masters of Tibet of the Great Perfection
Embodiment of the realization of the essence of all spirituals ways

May he remain as a guardian of the mind of his students
As a jewel that adorns the welfare of the world
As a jewel guarantee of the continuation of the Mind teaching of Samantabhadra.

 

 

Obra de Silvia Scarafia

 

 

A Vision of the Past
1 December 2017 Tenerife

I walked out on the veranda
and looked aimlessly in front
quickly

In the right side of the horizon
on top of a yellow house
Perched against the sky

For a few seconds
I saw a great Harat or Bodhisattva
of the past

wearing a yellow dress
moving with the gait of a majestic elephant

A tiny attendant showed him his seat
behind the white curtains

A vision of the past that
brought joy in the present.

 

 

Obra de Silvia Scarafia

 

 

30 October 2015

 

I remember the kindness

Of that tall imposing spiritual friend

Named Rabsel

Whose mere sight

Attracted me like a magnet

Thus giving the first impulse to the quest

 

I remember the kindness

Of that spiritual teacher

Named Goenkaji

Who taught be aware

Of feelings and sensations

Disclosing the three principles

Aniccia dukha anatma

I remember the kindness

Of those westerner spiritual teachers

Named Coleman, Hover, Danison

Of many experiences

Who learned in Burma

At the feet of Ubakin

 

I remember the kindness

Of those spiritual teachers

Who taught me the language

That concealed the way

 

I remember the kindness

Of that spiritual friend

Named Tamdrin

Who opened for the first time

The eye that sees beyond illusion

 

I remember the kindness

Of that spiritual friend

Who showed the benevolence of a father

Providing food and shelter

For many years

 

I remember the kindness

Of that spiritual friend

Who like a good sculptor

Build up my character and perseverance

 

I remember the kindness

Of that spiritual friend

Who allowed me to create some merit

By offering him all the money I possessed

 

I remember the kindness

Of that spiritual friend who bestowed the nectar

Of excellent teachings

On the middle way

 

I remember the kindness of

Of that spiritual friend

Who trusted me on the moment of his

Passing away

 

I remember the kindness

Of that spiritual friend

Even though he had a

Bad spirit as a helper

 

I remember also the kindness

Of that spiritual teacher

Named Kayang

Even though lustful

He made young female aspirants

Undress

 

I remember the kindness

Of that spiritual teacher

Named Zangpo

Even though we students

Were at times better then him in

Philosophy

 

I remember the kindness

Of those small spiritual friends

Who were still attached to

Worldly pursuits

 

I remember the kindness

Of that spiritual friend

Who arose the faith

Before even meeting him

 

I remember the kindness

Of that spiritual friend

Named Kalu

Who disclosed various

Secret instructions

 

I remember the kindness

Of that spiritual friend

Whose ascetic appearance

Inspired admiration in all

 

I remember the kindness

Of that spiritual friend

Who always brought tears of faith

To my mind

 

I remember the kindness

Of that spiritual friend

Who made the hearth melt

And the hair to stand on the body

When he came within the range

Of Several hundred miles

 

I remember the kindness

Of that spiritual friend

Who asked me to translate

An ocean of views and meditations

Giving me the possibility to learn them

 

I remember the kindness

Of that spiritual friend

Who kept me out of troubles

Away in the Himalayan hills

 

I remember the kindness

Of that spiritual friend

Who gave me the possibility

To reflect and at times

Delve into quite discovery

Without distractions

 

I remember the kindness

Of that spiritual friend

Who showed many magical

Divine reflections

 

I remember the kindness

Of that spiritual friend

With beard and unconventional behaviour

Who always spoke

Of the highest

Without profferingaword

 

I remember the kindness

Of that spiritual friend

Whose name

BeyondWorldly Action

Exemplified his mode of being

Beyond attachment

 

I remember the kindness

Of that spiritual friend

Ferocious and yet loving

Wild and yet of absolute discipline

Of the highest knowledge

And yet simple

 

I remember the kindness

Of that spiritual friend

Who embodied

The fearless state of self-perfection

In utter simplicity

 

I remember the kindness

Of that spiritual friend

Who worked unconditionally

To protect and nurture spiritually

People of any race

 

I remember the kindness

Of that spiritual friend

Who exposed the spiritual hypocrisy

Of getting fat by eating meat

By saving myriads of fish

 

I remember the kindness

Of that spiritual friend

Meeting him

Was never without meaning

For anyone

 

I remember the kindness

Of that spiritual friend

Named Chatral

Who recur in my dreams

In he empowering image

Of a sweeper

Or performing other humble tasks

 

I remember the kindness

Of that spiritual friend

Whose disappearance

Brings an ocean of tears of desperation

 

I remember the kindness

Of that spiritual friend

Whose disappearance

Emptied this planet of any interest

 

I remember the kindness

Of that spiritual friend

Named Dalai

Who is the master of all

Beings without distinction

 

I remember the kindness

Of that spiritual friend

Who embody the truth of

Love and compassion

 

I remember the kindness

Of that spiritual friend

Named Nyoshul

Who lived simply among

Indian religious beggars

 

I remember the kindness

Of that spiritual friend

Who although having the highest learning

Was innocent like a child

 

I remember the kindness

Of that spiritual friend

Who embodied the spontaneity

Of simply being

 

I remember the kindness

Of that spiritual friend

Who revered anyone that

At the side of the road

Proferred words of truth

 

I remember the kindness

Of that spiritual friend

Named Dodrup

Surrounded by many consorts

Whose presence

Bestowed a subtle and powerful

Blessing

 

I remember the kindness

Of that spiritual friend

In whose temple white and unadorned

He bestowed months of transmissions

 

I remember the kindness

Of that spiritual friend

And whose spontaneous behaviour

Embodied the natural

Liberation of the six senses

 

I remember the kindness

Of that spiritual friend

Who showed the highest peak

Well hidden behind the ordinary

 

I remember the kindness

Of that spiritual friend

Named Norbu

Who at first wrathful

Then let his trust

Flow in his student

 

I remember the kindness

Of that spiritual friend

Who transmitted

A long series of

Priceless oral instructions

 

I remember the kindness

Of that spiritual friend

Who empowered

Someone like me

As to be able to

Give instructions

 

I remember the kindness

Of that spiritual friend

Who has woven an eternal

Net light

Of non separation

 

 

Obra de Silvia Scarafia

 

 

Why you call yourself “spiritual practitioner”?

Italy, Milan, 89

 

Why you call yourself “spiritual practitioner”

When you take advantage of the kindness of others

Without ever repaying it?

 

Why you call yourself “spiritual practitioner”

When you do not know even to repay the kindness of your father and mother

For the kindness they have shown to you?

 

Why you call yourself “spiritual practitioner”

When you only follow your own selfish desiders

And do not care of other’s needs?

 

Why you call yourself “spiritual practitioner”

When you pursue only your own profit without any consideration

For the harm you cause others?

 

Why you call yourself “spiritual practitioner”

When you care for others

Only for the advantage you can get from them?

 

Why you call yourself “spiritual practitioner”

When you denigrate those

Who cannot give you anything?

 

Why you call yourself “spiritual practitioner”

When to save you face

You do not esitate to lie?

 

Why you call yourself “spiritual practitioner”

When unload the heavy works on others

And take on only those the light ones?

 

Why you call yourself “spiritual practitioner”

When you make the final sprint to appropriate

Of the merit of other’s work?

 

Why you call yourself “spiritual practitioner”

When you do not recognize

The humanity in others?

 

Why you call yourself “spiritual practitioner”

When at the other’s criticism from

You answer: “Is their wrong view!”

 

Why you call yourself “spiritual practitioner”

When you blame other for

Your own faults and misfortune?

 

Why you call yourself “spiritual practitioner”

When behind a false humility

You hide the greatest pride?

 

Why you call yourself “spiritual practitioner”

When you think that you do not need the master

But in fact you are only a balloon inflated with pride

On which not even a drop of a good quality remains?

 

Why you call yourself “spiritual practitioner”

When you do not see your defects

But only speak of the defects of others?

 

Why you call yourself “spiritual practitioner”

When in the fangs of the lord of the passing time

You make preparations to live for centuries?

 

Why you call yourself “spiritual practitioner”

When you are just a tiny particle in the universe yet

You consider yourself the most important?

 

Why you call yourself “spiritual practitioner”

When attached to everything

You are unable to give up even a needle?

 

Why you call yourself “spiritual practitioner”

When you behave like a dog

But you boast a divine outlook?

 

Why you call yourself “spiritual practitioner”

When you are always distracted but

Resort to arguments to prove that you are always aware?

 

Why you call yourself “spiritual practitioner”

When you think to be indipendent and

In no need of the community of seekers of truth?

 

Why you call yourself “spiritual practitioner”

When you talk a lot of the primordial state

But you do not live in it?

 

Why you call yourself “spiritual practitioner”

When you resemble a wild beast,

Yet, you preach the calm state?

 

Why you call yourself “spiritual practitioner”

When you have no whatsoever experience of contemplation

And dispite this, you pretend to guide others?

 

Why you call yourself “spiritual practitioner”

When you become excited only for mundane things

And you tire at the teaching?

 

Why you call yourself “spiritual practitioner”

When you do not know how to discern the true sense of the teaching

From its exthernal frame?

 

Why you call yourself “spiritual practitioner”

When you just glanced at the ocean of the teachings of the masters

But boast to know everything?

 

Why you call yourself “spiritual practitioner”

When after years of “spiritual retreats”

Your heart is still hard like rock?

 

Why you call yourself “spiritual practitioner”

When to receive the attention and respect of others

You are ready to affirm as true what you do not know?

 

Why you call yourself “spiritual practitioner”

When you have never revered the master with the heart

But preach the proper way to relate to him?

 

Why you call yourself “spiritual practitioner”

When pride never allowed you

To surrender to the smile of the father?

 

Why you call yourself “spiritual practitioner”

When the idea of dakinis fashinate you

More then the face of your actual teacher from which these dakinis manifest?

 

Why you call yourself “spiritual practitioner”

When you live in the presence of the master and yet

You search for visions of deities and are fashinated powerful mantras?

 

Why you call yourself “spiritual practitioner”

When you have never spent a day in retreat

And speak as if you have attained realization?

 

Why you call yourself “spiritual practitioner”

When you only look for the ass of women

And you forget that they have the nature of wisdom?

 

Why you call yourself “spiritual practitioner”

When the moods of a woman throw you

From the joy of heaven

To the suffering of hell?

 

 

 

Diseño por Carlos García

 

 

 

JAVIER ESPINOZA (Chile)

 

I was lost and found                                                                                                          for the sound of trumphet
i became to meet him
tathagata complete perfect buddha
a few words made me human
released from bad behaviour
here em i, born again
not to suffer anymore
but to walk away, to break the chains
gone, gone, and back again
with him until space remains!

 

 

 

GLADYS MENDÍA (Venezuela)

 

Foto por Gladys Mendía

 

 

Lungta

 

Somos

Como lungta recién colgada

Cuando a este mundo venimos

Colores y tejidos perfectos

Formas apegadas a las formas.

 

El viento de la Enseñanza

El gran Rinpoche

Nos desteje los hilos

Abandonamos los antiguos signos

Entregados a perder consistencia

 

Así

Nos integramos

Asimilamos el movimiento sin nombres

No hay lucha ni obstáculos

Estado Primordial.

 

Tashigar Norte, 2015

 

 

Foto por Gladys Mendía
Pintura por Adriana Uribe y Diseño por Carlos García

 

 

Ödzer Chemma

 

¡Oh Gran Dorada!

Madre de todas las luces

He visto tu esplendor

Y he caído rendida a tus pies de loto

De tu mano derecha el sol me saluda

De tu mano izquierda toda abundancia se manifiesta.

 

¡Oh Gran Dorada!

Te canto y me canto

Pues he visto tu brillo

Adentro y afuera de mí

Toda y Pura Luz

No existen colores que te pinten

No existen ropajes que te vistan

¡Eres Pura y Divina Luz!

¡En ti el sendero es seguro!

¡En ti erradicados el miedo y la angustia!

¡En ti el necesario alimento y el buen viaje!

¡En ti el Alba Eterno de la Esperanza!

¡En ti me refugio hasta el Despertar perenne!

No hay abismo ni barranco

No hay tinieblas ni tormentas

No hay distracción ni caída

¡Oh Gran Dorada de Luz Perpetua!

 

Tashigar Norte, 2015

 

 

Fotografía por Claudio Sandoval

 

 

GRISELDA GÁLMEZ (Argentina)

 

Foto de Tsegyalgar East Community Blog

 

 

MANDARAVA SAMANTABHADRI

Dirige tu fina mano hacia

mi corazón

ya estás ahí

pero hagamos de cuenta que está solo

llénalo con tu plenitud

TODA  TODA  TAN TODA

desaloja las lágrimas

 

Susúrrale con tu gloriosa voz

recuérdale que es indestructible

inspíralo

inspíralo

inspíralo

pero esta vez infinitamente

 

Conviértelo en una tormenta

incansable

de bendiciones para   todos los seres

 

Anímalo

devuélvele toda el alma

que ha perdido que ha disipado que le han sustraído

desde el espejito roto de

su infancia.

 

Recuérdalo que para él  ya no existen

los destierros

porque respira para siempre

en tu propia dimensión luminosa y pura.

 

Todavía tiene miedo

cálmalo

él ya lo sabe

pero repíteselo

nada puede dañarlo

porque todo es sólo él mismo

que todo lo crea… y a veces ( casi siempre ) se lo cree.

 

Dile, digo

Yo, Mandarava Samantabhadri

en un acto solemne

le devuelvo a mi corazón

todo lo que creyó perdido, disipado y dañado

y lo sello con los signos indestructibles

de la infinita confianza en sí mismo

y el reconocimiento de su noble linaje

desde siempre antes y hasta siempre después

en el esplendente                    y gozoso

AHORA

 

 

Obra de Silvia Scarafia

 

 

 

Foto de Tashigar Sur

 

                                    Nieva en Tashigar Sur

                                                        22/07/09

 

Filigrana que transcurre

Soplo de perlas

Instantes blancos que se suicidan

en multitud

 

Besitos de niños

Risas

de

ángeles

Sílabas de consuelo

de los Tathagatas

que calman

nuestro apesadumbrado corazón.

 

Nieve

Compasión del universo,

Delicado presente del cielo

Impávidos, los pinos

reciben el adorno

En Tashigar Sur los árboles de Navidad

se engalanan

en Julio.

 

 

Obra de Silvia Scarafia

 

 

 

Obra por Sascha Stylianou

 

 

GLORYS STRAUSS (Venezuela)

 

The song Dalai lama

Beloved Master…

As those eyes… the eyes of the world,

As like that love… have not name…

As this Master… every Master…

 

Ho! Beloved Master

infinite eyes… Heart to heart…

without thinking… without feeling

Only in this space… as cloudless sky…

 

Beloved ones…

Looks of looks… Thousand name… no name…

As exile from my land… I’m… Embraced by the existence

At your feet… The existence

 

 

Obra de Sascha Stylianou

 

 

Dream yoga, Bingo!

 

Dream, not dream

Dream, not dream

Dream, not dream

Ho, ho… dream!

 

Here, there

Before, after

With, without

Dream, dream…dreams

 

Feel blue…Feel high

Young, old…life, death

Hair of dreams…

Dreams…

 

I, you

He, her

Us, they

Mirror…Dreams

 

Samsara… Nirvana

River… Sea

Asleep… awake

Dream… or… dream

 

Ji ji… ja ja… Nift, nifts

Dream, dreams…

Wake up!!!

Bingo!!!… Dreams…

 

 

 

SILVIA SCARAFIA (Argentina)

 

Obra de Silvia Scarafia

 

 

Dancing Mahakala

la piel de acero
y por corazón
una flor de ciruelo/
ancho el pecho/
firme la mano
delicado el gesto/
el ceño atento/
despiertos del sueño
los ojosin velo/
danza entrel fuego
vestido de negro
el dueño del tiempo/
el miedo mismo
le tiene miedo//

 

 

 

JULIO CÉSAR GALÁN: Poesía Actual de España

 

JULIO CÉSAR GALÁN (Cáceres, España 1978). Doctor en Ciencias de la Educación. Ha sido lector de español en la Universidad de Argel, profesor en la Universidad de las Islas Baleares y actualmente lo es en la Universidad de Extremadura.

Autor de los siguientes poemarios: Tres veces luz (La Garúa, 2007), Márgenes (Premio de poesía “Villa de Cox”, Editorial Pre-textos, 2012), Inclinación al envés (ERE/Editorial Pre-textos, 2014), El primer día (Isla de Sitolá, 2016) y Testigos de la utopía (Diputación de Cáceres/ Editorial Pre-textos, 2017). Además, ha publicado como heterónimo los siguientes libros de poemas: Gajo de sol (Abezetario, 2009), La llanura (Premio de poesía “Vicente García de la Huerta”, I.E.S. Suárez de Figueroa, 2016) y Para comenzar todo de nuevo (Ay del Seis, 2017) de Luis Yarza; ¿Baile de cerezas o polen germinando? (Ediciones Idea, 2010) de Pablo Gaudet; e Introducción a la locura de las mariposas (Tigres de papel, 2015) de Jimena Alba.

Como ensayista cabe destacar: Limados. La ruptura textual en la última poesía española (Amargord, 2016) de Óscar de la Torre; Ensayos fronterizos. Entre el poema y la heteronimia (RIL Editores/Universidad de Extremadura, 2017) en coautoría con Óscar de la Torre y Jimena Alba; y El último manifiesto de Jimena Alba (de próxima publicación).

Entre sus textos teatrales podemos citar los siguientes: Eureka (Ediciones del Unicornio, 2014) y La edad del paraíso (ERE, 2016).

 

 

Foto por Gladys Mendía

 

Sobre el nivel del mar

 

Ansío toda luz porque un día fijé el mundo

con mi dedo índice,

y amo el correr de los ríos

porque de algunos peces

aprendí hondura.

 

Fueron mis ojos quienes miraron

por primera vez

que en la caída de los astros

se escondían

un niño y una rueda.

 

Siempre me hice invisible

cuando los hombres pusieron sus manos

sobre mi fingida presencia,

y cuando tuve un brazo

que parecía un ala,

las flores que brotaban

en los tejados me otorgaron

las dádivas de un vientre,

esta es la única verdad

que he conocido.

 

A dos mil pies el nivel del mar la marcha de los pasos deja de orbitar, el frío aumenta toda lucidez, y la respiración es lenta como la vida en las montañas y en las ermitas; el corazón renuncia a cualquier renuncia y la única doctrina es la fecundidad.

 

Nuestro propósito es crecer cuando creamos

y amar a cuanto no desgarre,

alimentarnos de nosotros mismos y no golpearnos

en soledad

 

y que cada vez que el mundo sea la primavera

nos despojemos de cuanto fuimos y seremos,

formando

la columna que une nubes, espacios y semillas.

 

El truco no es difícil ni complejo, solo se necesitan

algunas dosis de serenidad, concentración y sencillez.

 

A seis mil pies sobre el nivel del mar-y subiendo-los ojos van perdiendo su nostalgia y para no cegarnos tengo que demostrar mi destreza en las diferentes artes de la distancia. Y para que no se dilaten las venas, el oxígeno tiene que ser lo más escaso posible.

 

Se aligeran,

se aligeran las manos, los pies, el pecho,

los lastres se reducen:

las personas que un día

me nombraron hacen el mismo

ruido que las hormigas.

 

Sigo el rastro de los cometas,

de las galaxias que comienzan

cuando un huevo se rompe,

de esa gracia tan tuya de armonizar

mis extremos.

 

Solo me he dado opción

a mudarme en un hoy,

en un hoy que renace, confirma y desprecia.

 

Poco importa la muerte ahora.

Poco importan las palabras ahora.

Poco importa que el mar haya expulsado a quien

movía su repetición.

 

Los restos de la fiesta quedan aún en mi boca, aún

me ofrecen mucho juego, aún

brillan como miel secreta.

 

A diez mil pies sobre el nivel del mar solo quedan los labios, el nacimiento de unas risas entre las sábanas y las luces que como gotas de rocío resbalan sobre este mármol[1].

 

 

 

Tarde anfibia

 

no habíamos visto tanta luz

y aún no era verano

los granitos de sal

se ampliaban en pirámides

que se salían de color

y daban alba lumbre desde el blanco

tarde anfibia de brillo y más espuma

por mirar esas aristas de sal

juntamos alba

su lumbre desde el blanco

tarde anfibia de brillo

y más espuma

por mirarlas con ojos de jilguero

conocimos la calma y el amor

milagro vertical

lo llamaban aquellos hombres

de rostros trasatlánticos

y caballos de mar en velas

 

***

 

ya bajo por la rambla de esta isla

bajo entre ramos de flores para enamorados y cíclicas

coronas para muertos

bajo casi rozándome por las baldosas como un buen

patinador entrado en luz

como agarrados por el sol y por esta llovizna de verano

que despeja hospitales

recordando que en julio

te salen flores de albahaca en los dedos

***

la marea nos lleva al ahora

y multiplica la blancura

en beso y esperanza

quiero verte debajo de este cielo

que nos sujeta y nos asombra

como cuando te conocí

casi niña y nos dábamos al aire

la marea nos lleva al ahora

y quiero que permanezcamos

en silencio extendidos por el sol

como si hubiera

conocido siempre el paraíso

 

 

  

Oropéndola breve

Este es el día. El día medular, abierto, justo.

El primer día de su patria.

Lo descubre durante el sueño de pupilas sin datos.

El sueño se ha filtrado

azul y oceánico,

la bondad del olvido

se resguardó en el bosque.

Se desata de las muñecas,

se alarga en su parábola.

 

Este es el día. El día amante-júbilo-susurro.

El primer día de su patria.

Traza su baile sobre su arenal, asciendes por los frutos, llego hasta su recogimiento. El día inicio-círculo-árbol.

El día que no dejará su origen, sus luces aman siempre un: el rostro es una huida de abejas metafísicas. Nada deja su miedo:

nada resulta ausencia:

nada supone nada 

 

Este es el día. Los hombres

dan oídos a la lejanía:

devoran sus usuras,

beben sus horizontes.

 

Cuando puso los pies en las nubes notó que no miraba con curiosidad como si fuera sombra de minutos, como si no se hubiese recortado de su cuerpo al abrirse la luz: oropéndola breve que le enuncias.

 

Y al llegar al espejo su imagen es realmente suya

y los objetos se despojan

de ese brillo absorbente y trágico.

 

Este es el día. El pasillo perdió su condición de abismo,

de sendero para llegar

a un silencio de pétalos astrales,

a las aguas que arrastran dudas//

 

Este es el día en que escucha parir a las madres,

en que los niños nacen en el poema

(canciones y horizontes)[2],

el día en que se siente la salida de todos los enfermos y de todos los presos; en que se bautizan de nuevo las cosas y los seres:

desaprender no fue tan fácil.

Desaprender la rosa y los rayos durante noches, preguntarse de nuevo qué es esto, qué es aquello, quién es quién.

 

Empezar…

empezar…Este es el día.

No es un día más en la tierra,

las manos difuminan tanto

su forma que borran

sus perfiles: †

la claridad es siempre

una presencia,

ha dejado de ser

una abstracción,

ya puedo acariciarla.

 

Qué gozo no sentirse mentido

ni engañado

cuando sabe que todo

es mentira y engaño;

cuando la dicha se reduce

tan solo al intercambio

de unas cuantas

palabras consigo mismo.

 

[1] El lector puede encontrarse en dos poemas de esta selección con los siguientes símbolos:   espacio dejado en blanco por el autor; † palabra ilegible; // pasaje dudoso; ᛝ lectura conjeturada. A partir de los mismo, el lector puede rellenar el hueco.

 

[2] En este punto prosigue la versión CR con un texto denominado “contrapoema”: “/lugares sin forma del recuerdo/relojes con la marea en su tictac,/el antes y el después que no pueden /reflejarse en el (F)R-ÍO:/hdhdywywwjk//.De nuestra juventud solo quedaron las canciones.”.

 

 

 

FERNANDO VANEGAS: Narrativa Actual Venezolana

 

FERNANDO VANEGAS (San Cristóbal, Venezuela 1993). Licenciado en Español y Literatura en la Universidad de Los Andes. Ganador del Primer Concurso estadal Juvenil de Cuentos (Táchira, 2010). Tercer lugar en la mención de poesía en el concurso Explosión Cultural Bicentenaria en conjunto con Josué Calderón y Jesús Montoya por el poemario Once poemas en los cuadernos de noviembre (Caracas, 2011). Ganador del Premio DAES de literatura en la modalidad cuento y poesía (Universidad de Los Andes (Mérida, 2011). Es integrante y cofundador del colectivo literario Los Hijos del Lápiz. Fue invitado al Primer encuentro Literario de Jóvenes Creadores (Falcón, 2012), y al Festival de Poesía de Maracaibo (Zulia, 2012). Ganador del Concurso de escritores noveles de la editorial Simón Rodríguez en la mención de cuento con Cuadrilátero (Táchira, 2012). Obtuvo una mención de honor en el Concurso de cuento de los Circuitos culturales 2012 de la Dirección de Cultura del estado Táchira (Táchira, 2012).

 

Corta y letal

 

[…] la respuesta es clara y precisa: nunca la obtendremos.

Manuel Lozano Leyva

 

Casi lograrlo, pero no lograrlo, a veces esa es la forma que toma el miedo. Estar a punto de llegar y que suceda lo peor, que de pronto la calma signifique algo, como si antes de partir ya supieras que sería imposible llegar, y quizá lo sé, quizá en el fondo siempre he sabido que la carretera no tendrá fin, que todos los destinos son imposibles. No sé si me entiendan.

En ciertas ocasiones basta mi expresión de puerta cerrada para disuadir a los viajeros que me acompañan en la travesía de sentarse a mi lado. Sin embargo, esto no siempre es así. La verdad es que pocas veces sucede. Como ahora, que tengo a esta dulce señora conmigo intentando sostener una charla que a todas luces no prospera, pero ella insiste, insiste tanto.

El autobús hace una parada en una estación de servicio. Tenemos poco más de media hora para descansar, comer, ir al baño y todas esas cosas que hacen los viajeros cuando se detienen. Aunque sé que es imposible quiero que el viaje continúe, quiero llegar lo más pronto posible y dejar atrás la angustia de estar aquí. Me duele el hambre en el estómago, miro las vitrinas y reviso mis bolsillos falsamente esperanzado en encontrar algo de dinero, pero no hay nada, así que desisto, tomo un sorbo de agua y cojo el libro que llevo en el bolso con la triste ilusión de que la lectura me quitará el hambre.

No encuentro dónde sentarme, solo hay un lugar vacío junto a la señora de la que hablé antes, que me sonríe desde una mesa y me invita a acompañarla. Yo miro a otro lado como si no hubiera visto su gesto, concentrado en buscar una forma de pasar el rato. Salgo del restaurante y me siento en el borde de una acera. El cemento está hirviendo y apenas hay sombra para resguardarme. Pienso que a fin de cuentas nada de eso tiene importancia, así que regreso al libro. Paso los ojos por las páginas intentando borrar todo lo que me acosa —el calor, el cansancio, el terrible aburrimiento—, y de a poco lo voy consiguiendo: me sumerjo en algo que ocurre lejos de aquí, de este espacio, de este tiempo, me alejo de todo, excepto del hambre que aguanta cualquier distracción. Reviso el bolso otra vez con esperanza. Consigo un viejo caramelo de miel cubierto por algunas hormigas muertas, víctimas de la seducción del dulce, y, sin pensarlo demasiado, me lo echo en la boca y empiezo a chuparlo mientras prosigo con la lectura.

Ahora, en este punto en el que me encuentro sentado leyendo un libro cuyo nombre no diré porque poco tiene qué ver con ustedes, creerán que en esta historia sucede lo que siempre pasa cuando se viaja. De pronto estarán seguros: dirán que aquí no hay sorpresa posible, mirarán a los lados y se preguntarán a dónde va todo esto. Quizá algunos, poco creyentes del poder de una página que apenas empieza, se verán tentados a cerrar el libro o, lo que sería peor, a proseguir con la historia siguiente dejándome de lado sin importar que vague eternamente en ese instante en el que se detuvo mi viaje. Pero atentos, no caigan en el error, permítanme proseguir, confíen en quien les habla.

El chirrear de unas ruedas que queman el asfalto me sobresalta. Levanto la vista y veo que una minivan acaba de estacionarse al lado del surtidor de gasolina. Pienso que será inútil, quizá no vieron el aviso anunciando que no hay combustible. Sigo leyendo, olvido la minivan y el asfalto caliente, hasta que escucho el rítmico movimiento de unos tacones viniendo directo hacia mí. Es un mariachi. Lleva en la mano izquierda una botella de cerveza y en la derecha su sombrero charro, me descubre mirándolo y sonríe, se contonea disfrutando de su falsa realidad mexicana. Pasa a mi lado sin decirme nada, solo sigue sonriendo mientras me observa y se mete al baño de caballeros, unos cuantos metros a mi derecha.

Son personas peculiares los mariachis, cuando niño mi madre me dijo que eran músicos fracasados adictos a la fiesta. Todo músico debe ser adicto a la fiesta. Toda música es una fiesta. Toda fiesta es un fracaso.

Quizá yo debí ser mariachi.

Vuelvo a mirar la minivan, se bajan más falsos mexicanos, seis para ser exactos, me fijo en la parte trasera del vehículo y leo: Mariachi Sol de Michoacán, en letras doradas sobre un paisaje desértico. Ninguno de los seis me mira, están debatiendo qué hacer con la falta de combustible, azuzados por el ánimo de las botellas de ron que los veo sacar de la minivan y dejar en el suelo. Parecen no llegar a una conclusión.

Tan bello que está, que dios me lo cuide, papito, escucho decir a una voz ronca pero melodiosa al lado de mi oreja. Por alguna razón no me alarmo, volteo lentamente y veo al primer mariachi sonriéndome. No le digo nada, no me dice nada. Se pone el sombrero y camina hacia sus amigos mientras silba una canción que estoy seguro de conocer. Cuando llega le dice algo a sus compañeros. Un instante después todos los mariachis me están mirando: sentado en la acera, sudado, con un libro sobre las piernas y chupando un caramelo que hace rato ya me está dando asco. Yo los miro de vuelta, protegido por la engañosa intimidad de los lentes de sol y, solo para ponerle aventura a todo esto, les sonrío. El mariachi que me habló da una carcajada fortísima y me lanza un beso. De algún lugar sacan otra botella pero no alcanzo a ver de qué es, echan un chorro de licor al suelo, me ven por última vez y se marchan haciendo chirrear de nuevo las ruedas sobre el asfalto.

Yo por mi parte abandono la lectura mientras sonrío en la soledad de mi acera por lo que acaba de pasar. Voy al baño, me lavo la cara y salgo justo a tiempo para abordar el autobús.

El viaje debe continuar.

Se consume el camino, voy pensando en la canción que silbó el mariachi, pienso en lo que me dijo y me pregunto qué sentido tiene todo aquello, si acaso tiene uno. A dónde me lleva esa canción y los buenos deseos de un músico triste, borracho y desconocido. Quizá hay cosas que no significan nada, concedo, quizá pienso en todo esto solo para ayudarme a gastar el tiempo, a mantener la mirada perdida al otro lado del cristal, y levantar con ello el silencio necesario para alejarme de la dulce señora que me acompaña y que sigue insistiendo en hablarme.

Pasan las horas, a ratos duermo, a ratos despierto y sigo cuestionándome. Estoy seguro de conocer la canción, es más, casi puedo asegurar que la sé de memoria, que en las noches de borrachera la he cantado con mis amigos bajo el cielo de cualquier ciudad venezolana. Paseo la memoria por el registro de todas las rancheras que alguna vez he escuchado y ninguna encaja en el ritmo lento y golpeado del silbido de aquel mariachi. El chofer enciende la radio. Como si existiera el destino, mientras pasan las emisoras, suena un instante de la canción y doy con la respuesta: no era ranchero aquel ritmo, era norteño, de esas canciones llenas de acordeón y mala suerte. Dicen que venían del sur, en un carro colorado. Tarareo satisfecho al tiempo en que se detiene el autobús a un lado de la carretera.

Veo por la ventana y me consigo con un puesto de vigilancia de la Guardia Nacional. Nos hacen bajar. Cada quien coge su equipaje y nos ordenan en fila para irlo revisando, uno por uno, pacientemente, jugando con la tranquilidad de los viajeros.

Quedan tres personas para que sea mi turno, miro a los lados. Dicen que venían del sur, en un carro colorado. No alcanzo a recordar más de esa vieja canción, me pregunto cómo termina, parece que fue hace tanto que la sonrisa del mariachi me habló del futuro y me deseó suerte.

Paralela a mí está la dulce señora. Ya no insiste. La miro y le pregunto si cree en las señales del destino. Ella me mira, no responde, luego dice que sí, que el destino está escrito. Yo le sonrío, me disculpo por haber sido tan grosero antes, le digo que ha sido un mal día para mí, que estoy algo estresado, algo preocupado. Ella me dice que no me disculpe, que aún nos queda viaje para charlar un poco. No le contesto. Mientras me acerco a la mesa donde minuciosamente revisan el equipaje voy pensando en el destino, voy cruzando los dedos rogando porque los buenos deseos de aquel mariachi se cumplan, que Dios me cuide, que sus palabras no sean mera literatura y sirvan de algo, cruzo los dedos para que las cosas no signifiquen nada y no existan las señales para adivinar el futuro, porque la dulce señora se equivoque y nada esté escrito.

Un guardia me señala, me pide que abra el bolso. Me toca a mí ahora y eso es todo, no podré decir nada más mientras los ojos del militar van recorriendo el interior de mi equipaje y yo aprieto los dientes hasta casi partirlos. No podré decir nada más, es cierto, pero recuerden que esta es una historia letal, corta y letal, y he ahí el final que siempre supimos.

 

 

 

 

 

 

 

LUCÍA CARVALHO lee Cielo sin nubes

 

 

 

/Cielo sin nubes. Sueño de oro/

 

Buscamos el cielo detrás de las nubes

no es el viaje que esperabas

los atardeceres nunca son los mismos

las sombras que dejan los árboles

la basura que sale de las casa.

Miramos el final del paisaje dos veces.

y en el cuarto de la esquina,

crece moho en las paredes,

crecen flores rebeldes.

Y en el techo del vecino,

se extiende la humedad,

se cubre de gusanos verdes.

No es la vista que esperabas.

Cuatro botellas de cerveza vacías,

decoradas con cenizas.

En la cama ya no hay espacio,

te hundes sobre la almohada,

ya nunca estiras las sábanas.

Soy como el sol, me dices

mientras te escondes tras la cortina

nunca verás mi horizonte.

 

 

 

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LUCÍA CARVALHO (1993, Bolivia). Violinista, licenciada en publicidad y escritora en el closet. Ha publicado la prosa poética “Campus” en la revista mexicana Errr Magazine y otros textos en su versión digital, actualmente es colaboradora de la revista digital Liberoamérica. El 2016 y 2017 cursó el post-título y diplomado en Escritura Creativa, ambos en la Universidad Privada de Santa Cruz y a cargo de Magela Baudoin. El 2017 publicó su primer poemario, Fiesta Equivocada, con la editorial Torre de Papel. Le gusta que vean lo que hace en Instagram: @dimeluuuu

 

 

LUCÍA CARVALHO lee Unos días

 

 

 

/Unos días/

 

He visto carreteras en construcción, puentes y casas con piscinas

He visto cambiar las calles

 

Cambio gruñidos por perfumes

Cambio compromisos por labiales

 

He visto edificios de 20 pisos y la casa de mi tía convertirse en estacionamiento.

He visto cambiar el cielo

 

Cambio espantos por caramelos

Cambio quejas por maletas

 

He visto avenidas en destrucción, multicines vacíos

He visto cambiar la grama

 

Cambio saludos por un respiro

Cambios voces por un gesto

 

He visto gente archivando días

He visto días archivando gente

 

 

 

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LUCÍA CARVALHO (1993, Bolivia). Violinista, licenciada en publicidad y escritora en el closet. Ha publicado la prosa poética “Campus” en la revista mexicana Errr Magazine y otros textos en su versión digital, actualmente es colaboradora de la revista digital Liberoamérica. El 2016 y 2017 cursó el post-título y diplomado en Escritura Creativa, ambos en la Universidad Privada de Santa Cruz y a cargo de Magela Baudoin. El 2017 publicó su primer poemario, Fiesta Equivocada, con la editorial Torre de Papel. Le gusta que vean lo que hace en Instagram: @dimeluuuu

 

 

LUCÍA CARVALHO lee Campamento de verano

 

 

 

/Campamento de verano/

Vueltas y vueltas

Un lindo día para caminar,

jugar a saber lo que quiero.

Estar contigo es como un campamento de verano,

las expectativas muy altas,

los días muy cortos.

Podríamos acostarnos sobre la grama en silencio,

escuchar lo que cada quien desea escuchar.

 

El tiempo que pasamos juntos no es mío ni tuyo.

 

Campamento de verano hay bromas,

hay risas luego no sabes qué pasa.

Nostalgia congénita.

Dar vueltas y vueltas

alrededor de la fogata ya no es divertido

pero tampoco quiero ir a casa.

Espantemos a la oscuridad con una linterna

y cuentos de terror.

 

Me pregunto si el tiempo que pasamos juntos,

¿es parte de tu vida o de la mía?

Vueltas y vueltas.

Mi casa.

 

 

 

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LUCÍA CARVALHO (1993, Bolivia). Violinista, licenciada en publicidad y escritora en el closet. Ha publicado la prosa poética “Campus” en la revista mexicana Errr Magazine y otros textos en su versión digital, actualmente es colaboradora de la revista digital Liberoamérica. El 2016 y 2017 cursó el post-título y diplomado en Escritura Creativa, ambos en la Universidad Privada de Santa Cruz y a cargo de Magela Baudoin. El 2017 publicó su primer poemario, Fiesta Equivocada, con la editorial Torre de Papel. Le gusta que vean lo que hace en Instagram: @dimeluuuu

 

 

JOSÉ GARCÍA OBRERO lee Penumbra

 

 

PENUMBRA

 

Solo un punto de fuego, que lento se consume.

Ni más ni menos eso: calor de luz muy débil,

apenas perceptible si pasas distraído.

Así que aprieta el paso porque el miedo da alcance

y es un bosque que espera con brillo de mil ojos.

Párate. Sácate la angustia de las uñas como si fuera tierra.

¿Si te agarra, qué importa? es solo miedo, es solo miedo

y el miedo es negro como sábanas que apagan las estrellas

(desmenúzalas luego en un tazón con leche que te sacie).

Cruza las calles; observa como irradian tu sombra las farolas;

explota con el índice ladridos suspendidos en el vaho

igual que pompas de jabón. Otros ruidos se alejen: zumbidos,

risas deshilachadas, borrachos que se enojan

y dicen ser la muerte, y siembran esa duda en las esquinas.

El lecho es ahora blando y el corazón, una medusa:

una sepia muy blanca, que se impulsa con pálpitos

e inflige quemaduras con su roce.

Se baña en sal, luego cae como pluma rodando

mar abajo

donde el fuego es un ascua y la luz

el soplo.

 

 

De La piel es periferia. Visor, 2017

 

 

  

José García Obrero – Fotografía

 

 

JOSÉ GARCÍA OBRERO (Santa Coloma de Gramenet, 1973). Es autor de los poemarios Un dios enfrente (La Garúa, 2013), con el que fue finalista del premio Ciudad Alcalá de Henares de Poesía, en 2014; y Mi corazón no es alimento (Ediciones En Huida, 2014). En 2015, la editorial Valparaíso publicó su traducción de Mal, del poeta catalán Jordi Valls.

Con La piel es periferia (Visor, 2017) obtuvo el Premio de Poesía Ciudad de Burgos en 2016.

Actualmente, forma parte del equipo de redacción de la revista de poesía contemporánea en lenguas peninsulares Caravansari y colabora en el suplemento cultural Cuadernos del Sur, de Diario Córdoba.

 

 

GIGIA TALARICO lee Deshojada

 

 

DESHOJADA

 

Tengo el cuerpo

Cubierto de flores amarillas

que pronto partirán

con el inicio

del otoño

 

Quedaré

con el tatuaje

de otro verano

en mi cuerpo

al descubierto

deshojada

en un trance

de muerte y nacimiento

 

 

 

 

GIGIA TALARICO Nació en Santiago, tiene nacionalidad italiana, vive en Santa Cruz de la Sierra y se considera boliviana.

Es licenciada en Arte (París-Francia), estudió Literatura (Frescati, Suecia) y tiene una Maestría en Educación universitaria.

Tiene varios libros de cuentos infantiles. Ganó el primer premio de la reforma educativa 1997. El 2008 publicó la novela La sonrisa cortada. Es responsable de la antología Dicen que en mi país (2012) que incluya los más importantes cuentistas del país.

El año 2012, la Editorial Proa de Argentina publicó la obra El espíritu de la palabra (Santa Cruz, capital poética de América), de la categoría Ensayo. Se ha reeditado tres veces, dos en Argentina y en Bolivia en co-edición con El País (Bolivia).

Ha publicado los poemarios Ángeles de fuego, Púrpura y el 2012 ganó el premio Nacional de Poesía Santa Cruz de la Sierra con el libro La manzana Dorada, el mismo libro ganó el premio Dante Alighieri de poesía el 2014.

 

 

ANNA PINOTTI lee Prácticamente a la fuerza

 

Poema de De Mala Gana

 

Prácticamente a la fuerza

Me dijo mientras resbalaba

Con eso propio en la punta de la lengua

Antes de caer

Para llamar la atención de lo que atenta

De lo que demanda

Sin intermediarios

A prueba de balas

Dice

En ese cuerpo

Respirar lo irrespirable

 

Y no se trata de superstición

Esa

Ésta

Clase de complicaciones

Nadie se disputa la acción del tiempo

En el latido mismo último

De ese gancho que todavía chorrea

Escuché

 

Se acuerda

Del cartel y del ritmo tintineante de las luces

Donde todo comenzó

Como un solo hueso

Como un solo órgano en comisión

Performática

Y ya no

Se puede decir

Performática

Detrás de esa piel de esa sobra

Sobre la medianera

Algo de eso

De eso mismo se atesora

En los pequeños tajos y en la recta

Sin límites

Precisos

Desproporcionados nunca

Una forma igual

De imaginar

Las vueltas y la velocidad que implica producir

Este hilo

Todavía colgando

Y esa mancha vuelta

Mecha en el conteo en el conjunto

Y uno

Se despierta

Como si supiera.

 

 

 

ANNA PINOTTI  (Montevideo, Uruguay, 1973) Ha publicado: Cataratas, Córdoba, Argentina, Colección El Don Vedado, Editorial Yügen, 2004. Para el orden de la orden, Buenos Aires, Argentina, Ediciones la mariposa y la iguana, 2013. Qué cuerpo para qué momento, Buenos Aires, Argentina, Colección de ensayos praxis, Ediciones la mariposa y la iguana, 2013. De mala gana, Buenos Aires, Argentina, Ediciones la mariposa y la iguana, 2015.
Actualmente dirige el ciclo Malverso de Poesía y coordina talleres de producción poética en la ciudad de la Plata, donde reside.

 

CRISTINA GÁLVEZ lee Malaika

 

Malaika

 

Mi gata blanca y suave es una mota de silencio. Bien podría caminar por un hilo o sobre el aire. Le gusta acurrucarse en la maceta del balcón y en el clóset de las sábanas; mirar a las palomas inalcanzables, escuchar el rumor frío de los sueños.

Mi gata blanca y suave es una mota de silencio. Bien podría estar hecha de historias o de aire. Urde en sus ojos las galaxias de Aracne, sus ojos amarillos son piedras de miel.

Pero es blanca, blanca, surca los pensamientos de hilos invisibles, atraviesa la casa de silencio.

 

 

 

CRISTINA GÁLVEZ MARTOS (Caracas, Venezuela, 1987). Es Licenciada en Letras por la Universidad Central de Venezuela. En 2013 ganó el Concurso para Autores Inéditos de Monte Ávila Editores en la categoría de poesía con su obra Psicopompa. Su poemario Bicorne (Casa de las Letras Andrés Bello, 2016) obtuvo una mención en el VI Concurso Nacional de Poesía. Sus textos han sido incluidos en antologías poéticas editadas en Venezuela, Puerto Rico, Argentina, Reino Unido e Italia. Formó parte de diversos talleres literarios.

Desde 2015 reside en Montevideo, donde cursó estudios en Gestión Cultural. Actualmente colabora con diferentes portales de cultura y literatura, como Revista Philos, Granizo.uy y Clave de Libros.

 

 

DALIA ESPINO VEGAS lee dos

 

d o s

 

la sangre de mi hijo se cuela en las cañerías

las ratas saborean su cadáver

su corazón

su diminuto corazón de embrión

primero será del rímac

y más tarde llegará bruma a alguna playa de lima

entonces

volverán palabras

que permanecieron secas en la orilla de mi vientre

como el último fuego de lo que no somos.

 

 

 

t r e s

 

afuera hay huelga

dentro de mí

los hijos que no tendré

soy inútil para esa clase de amor

hombre/mujer

semen/ovarios

cuentas/fidelidad

yo quiero escribir poesía

pasear mi lengua en el aire

introducir mi mano en su boca

oler su baba

escribir de ese dolor monótono

en forma de fuego.

 

 

 

c u a t r o

                                                                                             a L.

 

oíamos el rodar de las piedras en la ladera del cerro

venían tibios con sus metralletas a observarnos

cavábamos cuatro hoyos para esconder nuestra patria

la ciudad se incendiaba desde lo alto

no podíamos hacer nada

admirar la explosión

entregarnos a la ronda

hasta marearnos

cantarle a la luna

hasta marearla

dejarnos acariciar

quedarnos húmedos

como peces mudos

y con aliento a dentífrico

si

no

es

hoy

es mañana

en estambul en franja de gaza o en el cielo

bajo las mismas canciones que escuchamos en los buses

que separan nuestro caminos

dos paralelas amarillas amuralladas

que de noche destellan y se elevan en canto sobre los techos

porque algo queda roto

para siempre

algo decadente deja tu marca.

 

 

 

DALIA ESPINO VEGAS (Lima, Perú 1955). En el 2017 curó la muestra “La escuela de Jhon”, en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de Valdivia, Chile. Además participó en la residencia artística “Multigraphias: Processos Colaborativos de Criação” (Brasil, Foz do Iguazú) y en marzo del 2018 participó en el Festival de Cine Peruano Hecho por Mujeres (Lima, Perú). Actualmente vive en Brasil y pertenece a Pachuca Sonora, colectivo de articulación artística de la tríplece frontera (Argentina, Brasil, Paraguay).

 

 

 

Sobre El azul de las cosas de Diana Daza

Sobre El azul de las cosas de Diana Daza

Por Alejandro Cortés González

 

Entre cuadros de colores y días grises, entre notas de hombres perdidos y cartas a mujeres asombrosas, o, como lo dice la autora, entre la niebla y el abismo; allí es donde se mueve El azul de las cosas de Diana Carolina Daza, un libro de pluralidad poética que establece la sonoridad unívoca de su voz. Este azul, abarca la corriente habitual de la poeta, como la madre y los amigos idos, se extiende por los cuadros de El Bosco, Pollock, Van Gogh, y alcanza a llegar a una serie de poemas epistolares en prosa dirigidos a Diane Arbus, Edith Piaf, Alejandra Pizarnik, entre otras. El azul de las cosas teje un tenue entramado a través de diferentes estancias de la palabra, donde Diana Carolina Daza, con un lenguaje depurado y certero, expone un recorrido de iluminaciones a través de la pintura, el diario vivir y el homenaje epistolar, mostrándonos esta gran galería con tres salas distintas, en las que sobresalen las múltiples gamas de azules que los días y la memoria, ponen en cada una de las imágenes. Gustave Flaubert dijo alguna vez que su mayor intención con Madame Bovary era representar el color amarillo. Uno de los libros más importantes del modernismo hispanoamericano también está marcado por un color: Azul de Rubén Darío, el cual comienza con un epígrafe de Víctor Hugo “El arte es el azul”. Rojo y negro de Stendhal representa las contradicciones sociales de la época postnapoleónica, donde el pueblo se debatía entre el rojo (uniforme del ejército) y el negro (vestidura de los sacerdotes). Diana Carolina Daza, como traductora de la plasticidad de la palabra y en la palabra, ha seguido esta cadena cromática literaria y ahora nos expone la coloración de las cosas, que no se quieren olvidar.

 

Alejandro Cortés González

 

 

Frente a un cuadro de Pollock  

Vivimos con rabia

apretando los puños y los dientes

esperando la llamada que nos salve

del disparo en el espejo

el abrazo

que soporte una cabeza a punto de explotar.

Compramos libros

vamos al cine

visitamos museos, restaurantes

ciudades y cuerpos

buscando que algo bello nos sorprenda.

Vivimos entre la niebla y el abismo

vemos pasar navidades, cumpleaños

temblores y conciertos.

Gritamos

porque estamos cansados

pero seguimos

comprando sombreros y máscaras

emborrachándonos hasta perder el control.

Regresamos del naufragio

para intentar terminar un cuadro

que al final,

quedará colgado junto a Modigliani y el Bosco

en la memoria de quienes nos amaron.

Si frente a ese cuadro

algo les conmueve

entonces valió la pena

cerrar los ojos

y saltar.

 

 

En la cama con Van Gogh 

A León F.  

Cuando Van Gogh está en mi cama

el ruido de las luces

se hace tan pequeño

que entra en una cajita de música

que solo se vuelve a abrir  al despedirnos

El humo de su pipa

dibuja ventanas en mi cuerpo

veo salir de ellas

esquilas de soles muertos

y  viejos relojes detenidos en la culpa.

Su escarcha de girasol

santifica las mañanas

yo la mastico

hasta volverla palabra

y así poder dar a luz

en un poema de amor

un agujero blanco

que se trague el dolor

de todos los amantes del mundo.

 

 

Revelaciones al cerrar la puerta

 

Ahora que los dibujos de los niños

son cometas que abrazan

pienso en el peso de la noche,

si estuvieras aquí

esperándome

con tu pijama de superhéroe

para hablar de cosas imposibles.

Si al dormirte

me robara tu olor a aserrín de lápiz

y jabón de almendra.

Si excavaras mi mochila buscando dulces

si cantáramos en la ducha

si al cruzar la plaza Bolívar

me preguntaras por la enfermedad de las palomas

y por qué el niño del noticiero

se quedó dormido en la orilla del mar.

No sé si tendré respuestas,

si cargaré tu risa

calmaré tu rabia

o simplemente

nos encontremos en un sueño
para jugar a las escondidas

donde nunca me encuentres

y yo te olvide.

 

 

Inventario de la infancia 

A Jennifer Guzmán Daza  

 

Recojamos las risas olvidadas en el tendedero

esquivemos los murciélagos y la misa del domingo

mientras vemos crecer tus hijos

y buscamos los míos

entre las frutas mordidas por los pájaros.

Rompe la casa de las muñecas

vigila mi primer beso

encendamos el radio del kiosco

y bailemos hasta que mueran las chicharras.

Soldadita de plomo bañada en orquídeas,

hermana mía

si mi nombre tropieza con la eternidad

antes que el tuyo

despliega estás páginas

y ahí estaré,

con la mano extendida

esperándote a la salida del colegio

para atravesar el pueblo

hasta llegar a salvo a casa.

 

 

Avistamiento  

Los rostros que aquí ríen en esta foto amarilla

con un fondo de olas borroso y una roca borrosa

 ¿A dónde están riendo ahora – Si todavía se ríen? 

Ernesto Cardenal  

 

He encontrado a mi madre entre una bandada

de pájaros azules.

Las heridas del último agosto se hicieron terciopelo.

Volaba en círculos sobre la casa

festejando el amanecer infinito de fulgor y trigo

rumor de una nueva vida.

Ahora habita el azul de las cosas:

los lirios de agua

la armadura de los peces

las lanas que trenzan las olas del mar

el fuego que enciendo en las mañanas

mientras saludo una fotografía

donde sonreímos

condenadas a la felicidad en un abrazo.

 

 

Rilke  

Tenías razón, para el amor y la poesía siempre seremos jóvenes. Los amantes aún son esa ola que golpea, moja y sacude para después lanzarnos a la orilla como un zapato que pierde su par en el viaje.

La soledad es la misma, lo dijo Julio: −somos Islas, estamos solos−; lo dijo Paba: −tu casa será la soledad, allí aprenderás a amar−; lo dice el tiempo, lo dice la casa de los abuelos.

Somos hijos del abandono, abrazamos cuerpos para luego abrazar la nada. Volvemos a los amantes como a los libros, buscando un poco de libertad o infierno.   Amor y poesía, jaula y conjuro, esa pregunta que nos invita a saltar siempre al vacío.

 

Diane Arbus  

He venido a hablarte de la admiración que sentí al entrar en el cuarto oscuro donde revelaste la belleza de los desterrados del sol, y termino entregándote el retrato de una mujer mutilada por su propia mano. No me lo estás preguntando, nadie lo pregunta, pero este estado de infertilidad en las palabras es miserable.

Sin que mis páginas florezcan, insisto en escribir, pero solo una pesada capa de musgo, que cambia de verde a gris, de gris a negro, se extiende sobre ellas.  Mis palabras no han alcanzado a ser más que leña verde, fetos de pájaros y tigres y cometas sumergidos en frascos con formol, puestos sobre la repisa de los intentos fallidos.

 

Alejandra  

El hastío por un padre, una madre y una hermana, condenados a los buenos modales. Sartre y las anfetaminas. Sasha, Flora, Buma, Blumita o Blímile, o todas juntas desangrándose en las páginas. Una cajetilla tras otra consumida a escondidas. Olga, Liz, Julio y Bretón. El reposo en un pecho de cuarenta, el deseo ausente en una boca de veinte, el amor como náufrago, la soledad como gobierno.

Alejandra, tu nombre ensordece, puedes estar tranquila, dejaste de ser esa pregunta tartamuda, rebotando en un abismo.

 

Dacia Maraini  

Tus noches de fin de año llegaron como el verbo que conjugaba el tiempo en el que viajábamos en casa. Fue difícil escapar de ese cuadro que pintabas con tus palabras. Ese espacio blanco cubierto de agua rota y cuellos torcidos.

Llegaste con tus noches de fin de año y tu dragón de oro, para recordarnos que estos últimos días han sido un largo y sostenido gemido de dolor.  La música de mi madre y su cáncer, con su colección de cajas de hidromorfona y dextrosa. Ella que ya no habla, no se mueve, no mira con amor.

Mi madre, esa herida en la que todos hemos ido cayendo.

 

 

RICARDO CANIZALES lee Magro

 

RICARDO CANIZALES Nació en Buga en el 78 donde terminó estudios como bachiller técnico agropecuario y luego se desplazó a Cali, donde reside actualmente, para estudiar Licenciatura en Literatura en Univalle. Ha trabajado como ayudante de cerrajería, discómano, bibliotecario, ayudante de mecánica para motos, locutor de radio y docente de Lengua Castellana en la enseñanza media.

Ha incursionado en la música latinoamericana desde el canto y la interpretación de diversos instrumentos andinos de viento y percusión, de la misma manera como ha explorado el mundo del arte contemporáneo desde la coordinación del colectivo Exiliado Interno con el que ha participado en diferentes eventos, entre ellos, el Salón Regional de Artistas 2009 y el Salón Nacional de Artistas 2010.

Sus textos han sido publicados en la revista Arquitrave, en Colombia; la revista Lamás Médula, en Argentina; Alhucema en España y han representado a Colombia en el Festival Internacional de Poesía de la Habana en 2010.

Actualmente finaliza estudios de maestría en Filosofía en la línea de Investigación Estética de la Universidad del Valle y es docente del Programa de Licenciatura en Literatura de Universidad del Valle – Sede Regional Buga.

 

 

CÉSAR PANZA: Poesía Actual de Venezuela

CÉSAR PANZA (Valencia, Venezuela 1987) Poeta, traductor y editor. Es licenciado en Matemáticas por la Universidad de Carabobo, donde ejerce labores docentes. Es uno de los fundadores de la revista La Fulana Vaca y también fue editor del periódico Los Telares. Actualmente es miembro del equipo de redacción de la revista POESIA. Tradujo del inglés Canciones 1962-1970, de Bob Dylan (Fundarte, 2017). Ha publicado Mercancías (Fundación Editorial El perro y la rana, 2018).

 

Poemas inéditos

 

El pez grande devora al chico

Reality de Cine Mudo en 10 actos

 

Sólo me interesa lo que no es mío. Ley del hombre. Ley del antropófago.
(Oswald de Andrade)

 

¿Hasta cuándo seguirá la humanidad en sempiterna hambre devorándose su propio cuerpo? O bien, ¿hasta cuándo, náufragos encaramados en los restos del buque, víctimas de insaciable sed, seguiremos sorbiéndonos la sangre de las venas?

(Camille Desmoulins en La muerte de Danton de G. Büchner)

 

Un hombre está siendo devorado por múltiples otros. No se manifiesta en contra de tal espectáculo porque él  mismo participa (por azar) en el canibalismo a sus semejantes. Un eslabón. Una cadena.

Un hombre está siendo devorado por múltiples otros mientras remienda y tranquiliza a duras penas las partes que dejaron de otro hombre despedazado. No ve llegar el día en que menos canibalizados lleguen a la emergencia. Un doctor. Unas luces rojas.

Un hombre está siendo devorado por múltiples otros mientras con gran incomodidad y cansancio fabrica los instrumentos que son utilizados por sus caníbales. Exige que le suban el salario. Un cuchillo, un tenedor. Una sierra.

Un hombre está siendo devorado por múltiples otros mientras lee un sofisticado texto de Etnografía Americana. Todas las referencias bibliográficas son europeas. Desea con fruición investigar los hábitos alimenticios del Caribe. Un libro de geohistoria comparada. Unas páginas manchadas.

Un hombre está siendo devorado por múltiples otros mientras hace una larga cola para adquirir unos pocos gramos de carne marca Calibán®. Se presume que por lo barata es humana. Una duda. Una balanza.

Un hombre está siendo devorado por múltiples otros mientras lee un interesante artículo del intelectual de turno que elogia el saldo positivo en la mejora de la calidad de las carnes nacionales. ¡Cuánta inteligencia en tan oscuro panorama!

Un hombre está siendo devorado por múltiples otros. Por un momento se sacude, corre y logra llegar a la playa desde donde nada en una balsa hacia el exilio, o hacia la patria de los zombies. Sin brújula no hay fronteras claras.

Un hombre está siendo devorado por múltiples otros mientras escribe con mucho ingenio y gran sarcasmo un ensayo sobre las consecuencias de la privatización de la (necro)política. Léase bien. Decreta el fin del clientelismo. Todavía teme escribir sobre economía.

Un hombre está siendo devorado por múltiples otros. Se queda poco a poco sin nada de sí mientras se percata que cuenta al menos con una licencia comercial un poco arrugada. Decide empezar a cobrar por sus trozos. Calidad Premium. No hay nada como él en el mercado.

Un hombre está siendo devorado por múltiples otros. Se da cuenta que despedazado se está quedando sin nada: no tiene fuerzas para comerse a un vecino, no tiene licencia para cobrar renta. Se desespera ante la idea de perderlo todo. Empieza a comerse a sí mismo.

No hay dolor.

Un hombre está siendo devorado por múltiples otros. Y por sí mismo. Un escuálido público, sofisticado y distanciado, observa el espectáculo. Degusta al talentoso elenco. Qué pasión, una magnífica interpretación. Cuánto realismo.

 

 

 

Apuntes para un curso de ciencias elementales

Preliminares

                                                                                        Entra el profesor.

Táchese la fórmula //  olvídese el sistema métrico // arránquese el ejercicio corrupto de no enseñar sino cómo se manipula una lenguaje, una igualdad, una relación funcional

(depurado del lenguaje de la_ abstracción, habla MI PADRE)

Todo lo que sabemos de la materia se relaciona con una serie de fenómenos donde se experimenta a la energía en transferencia de una porción de elemento a otro//  hasta que en alguna parte de tal sucesión nuestros cuerpos son afectados, y nos hacemos conscientes de una sensación

(experiencia: la fermentación del jugo de moras.
lo vivo se presenta como proceso aniquilación/creación)

Camina de un lado al otro el profesor.

A través de los procesos mentales que se desencadenan a partir de tales sensaciones aprendemos sobre las condiciones para tales// las rastreamos hasta los objetos que no son prolongación nuestra // que no son parte de nuestros cuerpos, // que se despliegan con cierta independencia

(experiencia otra vez; un alambique para separar el alcohol.

aguardiente, la sensación es alterable por ciertas densidades)

Repetimos así la experiencia// y se le circunda a todo ese movimiento con ideas, metáforas analíticas, lenguaje cifrado según ciertas normas herméticas que son universales

Escribe en la pizarra el profesor

(álgebra: la letra que representa, el símbolo en relación

el binomio cuadrado, la parábola, el área, BALDOR & BARTLE)

Pero sea como sea, en todo caso, el hecho es que apre(H)endemos la acción mutua entre cuerpos// en múltiples y confusos aspectos,

(experiencia: la electrólisis cubriendo de cobre al Dólar.

la máquina de soldar, el fenómeno inverso a la batería,

he ahí nuevamente la energía)

A esta acción mutua, fuera de la confusa multiplicidad sobre-determinada// exagerada en su concreto//  la distinguimos en  tres momentos

Señala el profesor lo escrito en la pizarra

Fuerza, : (¿prexiste a sus efectos/ a las cosas?, vid. HEGEL, Fuerza electromotriz del Espíritu)

Acción ::

y Reacción :::
& the Stiffness,

Evidencia – El cambio de movimiento en los cuerpos entre los que actúa.

Evidencia – La variación minimal de la acción mutúa.

Evidencia – Las catenarias, lo circular que antecede a la rueda, las tierras raras.

La fiesta de las atmósferas.

Nuevamente, escribe en la pizarra

Cita: «Por tanto, el movimiento, que antes se presentaba como la destrucción  de sí de conceptos contradictorios, reviste aquí la forma objetiva y es movimiento de la fuerza, como resultado del cual brotará lo universal incondicionado como lo no objetivo o el interior de las cosas.»

Se sienta el profesor. Acaso descansa.

El proceso por el cual se produce cambio de movimiento es denominado Trabajo, y, como ya hemos demostrado, el trabajo es transferencia de Energía de un cuerpo, o sistema, a otro. Podemos dar cuenta de aquella materia que porta la energía transmitida por otra y que por lo tanto, a su vez, pueda transmitirla nuevamente. La energía que conocemos es aquella que está fluyendo constantemente// a través de todos los fenómenos naturales// de una porción de materia a otra. Es todo lo que sabemos de ella.

El profesor oculta su emoción. Acaso la niega.

No hay energía sin materia, o viceversa. O acaso (MI PADRE lee a SPINOZA) sean distintas características de un flujo circunstancial de una misma substancia universal. Esa de la que no se sabe si es Onda o Partícula.

Culmina la sesión. Sale el profesor. No hay evaluación

 

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La virtù no ofrece de la realidad en movimiento más que una versión en términos de inercia. Gira ella, gira y gira en un eje curvo e indeterminado, supuesto como indirecto, inexistente, tomando el sujeto vivo desde afuera la mayor cantidad posible de observaciones del objeto que considera sin poder penetrar en él, ignorando su interioridad. Pero en el interior mismo de la vida del sujeto se conduce una intuición, i.e., un instinto devenido desinteresado, separado, dislocado de su propia exterioridad.

Un ojo estimulado por los rasgos eróticos de un ser viviente, aproximados uno al otro, no organizados entre sí, confusión de objetos y sujetos, adentros y afueras. Vigilante y vigilado. Se viola la bella idea del plano, el contenido y la curva de JORDAN. Hay una intención en la realidad, en el movimiento, su flujo simple, lineal, que corre a través de trazos, que acopla a una con el otra y dota de un significado que vivo termina por escaparse. Esta intención es la que tiende a aferrar el investigador a penetrar, a posicionarse en el interior del objeto con una especie de simpatía, ignorando ahora su propio interior, su objetivación, su nueva intención de fecundación, superando con un esfuerzo plagado de espasmos la barrera que el espacio coloca entre él y la relación funcional. Es la verdad. Aparición que se presenta sin embargo con una forma que la intuición estética solo expresa en tanto individual.

La inteligencia está caracterizada por una incomprensibilidad natural de la vida, sus movimientos reales, el salto bidireccional entre calidad y cantidad. La función de transferencia. La medida de transferencia. El olor a mantequilla en la masa de BERNOULLI. Se ha señalado en la literatura (vid. S. BANACH) que esto es debido a que ella representa claramente sólo a lo discontinuo y a la inmovilidad. (33)

(33) Paráfrasis A. MACHIAVELLI et al., El gobierno creador. 

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Taller histórico-práctico. Aplicaciones a la Ecología Política. 

Sobre la inercia (*) social

Numerosos investigadores norteamericanos se han preguntado cómo es que pudo suceder el 11 de Septiembre, aunque se han conjeturado teorías proféticas/conspiranóicas muy plausibles sobre la impertinencia de tal investigación (cfr. A. BARAKA, Somebody blew up America). Sus disquisiciones no dejan fácilmente de ser interesantes. Se preguntan por cómo prodigar el

Cambio de paradigmas en políticas y estrategias de educación & seguridad

Sabemos que en apariencia les preocupan sus asuntos de seguridad. Sabemos que es tanto más el interés en los nuestros. Investigan (en realidad) qué es lo que obstaculiza el (re)accionar.

Mencionan los

Factores que impiden el cambio

Que sea

–el cambio es difícil de evaluar

Que implica

–el cambio implica incertidumbre

Que cuesta

–el cambio reporta costos, y dificultad en prever beneficios

 

EL MOVIMIENTO ES DIFÍCIL DE CANALIZAR

FRACCIÓN DE CAMBIO

Que

Evaluar/Estudiar/Sopesar

NUESTRA AFECCIÓN Y SENSACIÓN

PADECE

DE:

Los sesgos (o parcialidades) que preservan un status quo e impiden prevención, adaptación, cálculo y reacción

A

sesgo sensitivo/sensorial

(del individuo)

el reino de la experiencia personal de individuo es un límite :: su emoción (si no la esconde) :: es limitante :: el feudo de lo individual como experiencia :: ángulo de vista :: espectro de sensación :: existe una predisposición biológica a reaccionar a estímulos de los cinco sentidos y no a los estímulos que van más allá de nuestra experiencia personal :: la maquinaria de un solo cuerpo no reacciona hasta que experimenta algo en carne viva _ se le quema el cielo en los ojos se llenan de humo sus fosas :: no es para sorprenderse :: los órganos sensitivos, la arquitectura cognitiva y el procesamiento mental evolucionaron de tal forma que respondamos a amenazas reales :: al fuego de las cuencas :: a oportunidades en nuestro ambiente local-inmediato y no a amenazas abstractas-vagas-distantes-hipotéticas que pasan en algún lugar y, sobre todo, a otras personas.

            /¿negación de la empatía sin mediación _ vive sola y sólida la célula soliente?

no significa esto que nuestro cerebro no reaccione moralmente a indirectas de eventos que observamos o aprendemos que les suceden a otros :: los-otros :: pero no con la misma fuerza cuando lo experimentamos nosotros mismos :: tales efectos son evidentes en relaciones internacionales, en órganos superiores, como si un país se considerase in-di-vi-dual

            /cambio de escala conveniente, sospechoso _ qué es entonces un individuo?

las decisiones sobre intervenciones militares son influenciadas más por la experiencia de un estado que por solo observar la experiencia de los demás :: por ejemplo, los EUA no fueron perturbados por la experiencia de Francia en la guerra en Vietnam :: de hecho JFK una vez le dijo cínico a un reportero :: Los franceses peleaban por una colonia, una causa innoble. Nosotros peleamos por la libertad :: Sí, claro :: Luego, en otra reunión, citando los errores franceses y la indecisión en el conflicto, señaló quizás con más ironía que antes: los franceses también intentaron construir el canal de Panamá

            /con razón su muerte _ por intentar responder que no hay individuos

otro principio general que es importante resaltar de la amplia gama de fenómenos psicológicos :: la información y eventos negativos son procesados más profundamente y tienen mayor impacto que los positivos :: así como las impresiones negativas y estereotipos se forman más rápido y se resisten más a la refutación que las positivas :: en términos de los efectos de la experiencia en la mente humana lo malo es más fuerte que lo bueno :: en política internacional, el fracaso en oposición al éxito parece tener una apalancamiento intrínseco: la gente aprende más del fracaso  que del éxito…, los éxitos pasados contribuyen a la continuidad de las políticas mientras que el fracaso lleva al cambio de políticas :: Esto parece que resulta de una interacción con (…)

Se interrumpen la práctica.

Página rotas. El fuego las ha interrumpido.

Habría que agregar

1

Dibujo

Más álgebra más palabras

para decir que,

en suma,

hay muchas características de la naturaleza humana

así como de sus construcciones

que limitan la habilidad para detectar y reaccionar

apropiadamente a nuevas amenazas a integridad

/de quién?

 

como estas características provienen de diferentes niveles de análisis

(nivel: comportamiento individual

(nivel: comportamiento organizacional

(nivel: toma de decisiones por élites

/ y una distinción arbitraria de esas instancias

 

son propensas a generar una parcialidad del status quo a lo largo de un amplio

rango de circunstancias

por ejemplo: la burocracia, así sea de vanguardia, tiene que trabajar contra los liderazgos miopes. y viceversa. ¿O VICEVERSA?

resumiendo: la sociedad parece que está predispuesta a preservar un estatus hasta que algo falla, hasta que ocurre algo mal, hasta que se descubre sí misma como El Diablo

dice un místico alemán a propósito de sus sermones: los buenos comportamientos siempre tienen en cuenta al fracaso y luchan por minimizarlo, pero los diseñadores son en primera instancia humanos, y por lo tanto, como individuos y como colectivos, están sujetos a las mismas defectos de la especie, incluidos

la complacencia

el exceso de confianza

el optimismo injustificado.

 

 

Mi propia reificación del Sol
contra la metamorfosis del hombre en arena

 

Así, el tiempo pierde su naturaleza cualitativa, variable y fluida; se cristaliza en un continuo cuantificable, exactamente delimitado, lleno de cosas numerables

G. Lukács

 

Ay Dios

El dolor

Y la sed

Del fuego.

Eres tú

Quien así,

Nos guía

Al amparo

Incendiario

Del Número:

Los giros

Del 3

Hacia el 6

Que en verano

Nos queman.

 

Calmar tu intemperie con las manos juntas

Que venga el fresco de un manto sin forma

Que se aparte de tu lengua en llamas

Que nos cubra de tu ira y la gloria.

Creer que es mucho pedir que bañes

A tus criaturas, las guardes de la inclemencia

Nos cuides del enemigo, la soledad y su guisa

Y nos cantes al sueño en una noche fresca de verano

No es vano.

El rey cochino aboga por mi causa,

Teme por su estirpe de hombres-morcilla

Teme por su trono frito & derretido.

Con sus lentes oscuros asiente a mi pedido,

Sus hijos sospechan un trance

Me abordan con f(r)acturas envueltas en papel aluminio

Y salvoconductos para disfrazar contrabandos:

///ateridos clientelistas

 

La sombra

Es su espada,

Ejércitos mercenarios

Y escritorios manchados de grasa,

Iglesias sin techo, pupitres

Y un púlpito ante una pizarra.

La salvación, una guarida.

Y lo intento.

Creerles. Lo intento

Y te levanto

La vista

Me alzo

Pero no tengo

Sus lentes

Ni sus corrales

Y se queman

Mi voluntad

Y el pensamiento:

Adiós a los ojos.

 

Calmar tu ira con su sangre

Al agua que conspira abrirse cauce

Con tiburones mecánicos y jaulas

No es mágico,  no basta

Tendrías que cubrir mis actos con nubes

Que no haya testigo en las calles

Y que un fresco espíritu del océano

Serene a mi alma

Voltee al calendario

Humedezca mis labios

Me haga voltear

Al 9 de la razón

Del calor

Y el ardor

Del verano.

 

 

 

 

REINHARD HUAMÁN MORI lee RIGOR MORTIS

 

 

RIGOR MORTIS

 

Las extremidades caen hasta copar

el vacío con un sordo y aplastante silencio.

Su creciente ingravidez se extiende

de modo similar en que la mañana

se enfrenta a la noche:

con sutileza en el desvarío,

hasta abarcarla sin contención alguna;

contradiciéndose.

Traicionándose a sí misma

y a todo lo ajeno que representa.

 

El punto medio entre tensión y tiempo

descansa en la atonía de ese cuerpo

despreocupadamente lánguido, sereno…

Efímero como un bostezo

en el corazón de la abulia,

que se agota y desvanece

entre la parálisis del músculo

y el párpado entreabierto.

 

Si fuese cierto, entonces,

¿toda esta materia rígida que un día

ocupó un espacio y un lugar como nosotros

se transformará en algo distinto y hermoso?

¿Qué se descompone primero,

el alma o la idea que precede al infortunio?

 

La soledad comenzará a solidificarse

y contraerse hasta adoptar la forma

idealizada de un vago recuerdo, sin saber siquiera

si aquello es el final o solo su principio,

 

mientras que el tejido azul verdoso pasa

del olor al hedor sin elasticidad ni movimiento.

 

Eivissa, 15.VI.2018

 

 

 

 

REINHARD HUAMÁN MORI (Lima, Perú 1979) Ha publicado los poemarios el Árbol [tRpode, 2007] y fragmentos de Fuego* [Paralelo Sur, 2010], así como la plaquette de poesía Ella (12 secuencias) Isabel Archer [2015]. Es colaborador habitual en la revista OPERACIÓN MARTE, en la que, además, es columnista. Fue director de la revista de literatura Ginebra Magnolia.