entre el mito robado y la
tristeza de la oscuridad,
filtrándome por los minutos de
arena fundida.
Y te he deshecho
la proporción, el
escondite, el poema.
El poema pertenece al libro Un brot de febre (Edicions Tremendes, 2016). Traducción al castellano de la autora.
Mireia Companys Tena (Barcelona, 1975). Licenciada en Humanidades, en Filología Catalana y en Traducción e Interpretación (Universidad Autónoma de Barcelona), y estudiosa de la obra narrativa de Roberto Bolaño. Se dedica a la docencia y a la traducción, y ha trabajado como profesora de lengua y literatura catalanas en las universidades de Sácer (Cerdeña) y Venecia. Ha publicado los poemarios Perfils de la inconsistència (Edicions Viena, 2003) y Un brot de febre (Edicions Tremendes, 2016), y el libro de relatos Venècies. La incerta topografia dels somnis (Pagès Editors, 2009, Premio 7lletres). Ha participado en la antología poética Donzelles de l’any 2000 (Editorial Mediterrània, 2013), en la exposición de fotografía y poesía Interpretazioni (con la fotógrafa Silvia Fiori) y en el proyecto poeticomusical Acords en vers (con el cantautor Jordi Calmet). Obtuvo el Premio Letterario Celso Macor (2013) con los poemas de la recopilación Anatomia di un viaggio.
Eres el cachorro que amamanto. Pienso en tu lengua sobre mi pecho. Fragmento de mí. Teta izquierda partida, anatomía confusa. ¿Quién es el cachorro que me lame? No sé. No sé.
Pega el hocico, mueve la lengua, afinca las patas sobre mí. Se hunde. Todo se hunde. Sudo la fiebre. Te amamanto con sudor y sal, tengo sabor a playa. Llanto. ¿Quién es el cachorro que me lame? Un hombre. Succiona leche y sangre.
es una madura niebla recostada en el lecho de la grieta
mi corazón se quedó sin enemigos
cuando latió por ti la primera vez
le bastó la noche
la madrugada
no soportó tanto silencio
no me soportó tan agridulce
nadie puede cargar con un ataúd vacío
nadie puede cargar un ataúd con los hombros llenos de llagas
del silencio anfibio de la casa me despido
no soy de aquí
vivo en el umbral de tres ciudades
y ninguna es mía
vivo en el entre
sobre mis huesos brillantes bailan nubes a punto de reventar
cómo no creer en el amor si un loto una vez me lanzó un beso
dos besos
tres besos
cuatro besos
mi corazón ha muerto
tengo miedo
le temo a las mujeres que clavan sus ojos en mí
como buscando un príncipe
mi sangre no es azul, es blanca y como la nieve se derrite adentro
encharcándolo todo
mi corazón se ahoga
mis pulmones se ahogan
mi páncreas se ahoga
todo adentro está hundiéndose en un mar de grietas
nada pudo calmar nuestra sed de tulipanes
nada nos quitó el hambre de estrellas agonizando
cantamos el entre desde un ojo que no se cierra como el amor
vigilia bendita
me masturbo
hambrienta vigilia
me masturbo dos veces
sueño postergado que me tocó cumplir sin ese cuerpo
vigilia sin dios
ya no llamas y yo me masturbo hasta el amanecer
mi corazón ha muerto
nadie quiere cargar con mi ataúd lleno de aves
que salga volando les da miedo
mi corazón es la insolencia de la ternura atravesándonos la tráquea
un canto cósmico que espera
¿lo escuchas?
un tambor hecho de piel de ángel
¿quieres bailar?
a la de sparring no me lo confío
golpe
golpe
golpe
el pantano detrás de la puerta
grito y el mar escucha al niño que muestra su risa
el temblor que persigo está en las manos
que sostuvieron a los payasos que vigilan mi sueño
“cada día se acaba algo hermoso”
en mí la espera
ausencia tuya que es verdugo del espanto
ausencia tuya que taladra
confirmación de una mano rozando que no es la mía
me masturbo y te nombro
me masturbo para convocarte
mi cuerpo quiso ser la ofrenda
corazón ballena que chilla
escépticos y crédulos beben de este llanto
templo sagrado a donde los pájaros llegan cansados
en mi pecho la diástole y la sístole marcan el son
con el que bailan mis vivos y mis muertos
¿quién lavará mi herida?
flor que se fue al mar a lavar la suya
eres la sal
mi corazón ha muerto
se hizo costra coraza de un abrazo que abrasó la fe que nos tenía
con tu bufanda puesta escribo este poema
y dejo de creer en nosotros.
LIWIN ACOSTA (Coro-Venezuela, 1990). Escritor. Es Licenciado en Educación mención Lengua, Literatura y Latín por la UNEFM (Coro) y actualmente estudia cine en la Escuela de Medios Audiovisuales (EMA) de la ULA (Mérida-Venezuela). Fue miembro de la Cátedra Libre de Literatura “Agustín García” y del grupo de intervención cultural “Febrero”. Participó como organizador y escritor en las cuatro ediciones del Encuentro de Jóvenes Creadores (Coro-Mérida 2012-2015). Textos suyos han sido publicados en diferentes portales de internet, entre los que se encuentran: Resonancias, Experimental Lunch, Poetas del Siglo XXI, Digo.Palabra.txt , La Rabia del Atxolotl, Alcanza Poesía, La Panícula, Ediciones Madriguera y Letralia. Un poema suyo salió publicado por la revista Estación Poesía del Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla, España (2016) y formó parte de la Antología de Joven Poesía Venezolana Amanecimos sobre la Palabra (Team Poetero, 2017). Hizo una mención en la antología del premio Joven de Poesía Rafael Cadenas en su edición de 2018, y recientemente publicó una plaquette con la editorial Palíndromus titulada “El hogar de las cenizas”.
CARLOS LEITON (Santiago de Chile, 1982) Ha sido antologado en Voces-30, nueva narrativa chilena (Ebooks Patagonia, 2011), y en Verbo latente, antología de poesía social reciente (Helena Ediciones 2017). Ha publicado los libros Habitación y concierto (2011), Mortal y Mandril (relatos, 2012) Eczema del árbol (2016) y Pintor de vidrios rotos (2017). En 2013 obtiene el primer lugar en el concurso literario de la revista Grifo, categoría poesía. En 2016 obtiene el primer lugar en el concurso de poesía Oscar Castro con el libro Eczema del árbol, publicado en instancias del concurso. Recibe la beca de creación literaria del Fondo del Libro en 2017, para un proyecto de novela.
de Eczema del árbol (2016)
mi lengua y su tensión de esquina es una linterna, sin sonidos alhambra masticada, nadie reconoce estas almenas y tan cerca, cerca de la plaza sus semáforos, bocinas,
cal en las palmas, apoyar en las mejillas
lumbre de esquina
trabajar de gratis
tropezar en la lluvia me protejo
todos se entran
pero ninguno de los que en verdad me interesa, todos se quedan aquí, me exigen ticket, silencio
estas mejillas pintadas de alhambra, mímica de rasgos impensados
la garúa me borronea, corroe el maquillaje, los personajes no se dejan estar
la niebla es bien valorada, su respiración
ese mismo polvo de alhambra
en cuota
en medida de arroz
carnaval de sombra el ojo en tinta
me preguntan de dónde el maquillaje
sirven hiedra y manjar de frío, moquillo
multitud en timbre constante, cantante
quedo fuera ya que el camino es mi invitación
voy de la mano
monóculo el ojo más ciego
el que más enfoca
llovizna de penumbra para delinear corrosión en las maquetas de estos monumentos
que como fachadas
el perdido se echa al bolsillo
el motor silba
el odio es un operario que aguarda en una esquina
un guardia sintonizando otro dial
calle caupolicán
la palabra se refugia en la madera, su papel
celulosa respirada en la semilla del plátano
traducida en una palabra adherida al organismo
ahora ese susurro
pata de gato en la marca de cemento
la voz estornuda el sitio
clava barras al camino
mercado eriazo de los calores ajenos
semilla desperdigada en cefalea
las cosas que no sangran quedan con un eco
tras llevar el bolso muy cargado
un tropiezo escamotea las sobras
acanto
acanto
y trazo la A para blanquear
con exposición de químico y cuarto oscuro
aquí
otros limbos de linterna
aníbal
dice llamarse el azabache de los bordes
las cortezas de los árboles
las puntas de los lápices
aníbal
mi mascota de mano con su diamante
la imagen de yo desnudo
orgulloso, plástico
hincado
aníbal
el rostro en los charcos
la construcción repuesta de verbena en lo que se refleja
lo que aqueja
y se enfrenta
aníbal
retoña el tropiezo y a dos pasos
sin cabeza
la cuesta arriba mi descanso
lo haces bien, te aplauden
aníbal me aplaude cuando los otros callan
prender un encendedor
la cabellera
el incendio grande y silencioso queda en su mano
me pasa su encendedor
con la promesa de que si incendio ramas lo haga en secreto
no le cuente a nadie
(la pantalla de su cámara le ilumina voz en off
el sauce amasa resinas
olor de eczema mis doce años)
el chasquido despierta
agua en el pico de la paloma me moja la cara
la bicicleta planea en niebla
perros azuzan
mordeduras en los bordes de las monedas
amaso
agasajo la A
y arranco declinación de néctar prendida al pavimento
colecciono abrasiones
desanudo cabelleras
sollozo entre ladrillos y quebrazón del barniz en las uñas
inscribe un árbol
raspa cortezas en el rincón donde mean
de rodillas muerte en vilo
te doy hiedra por pestaña
abrazo espejo mudo
corazón con aliento empaña la noche sauce roedor
aníbal mi nombre no le teme
los sauces se imponen cuando se inclinan
a los hombres los corroen los escombros que se leen y tragan
alabastro esquirla genuflexión de brisa
desprovisto el incendio me toma su pecho tallado de avisos
JUAN MANUEL RIVAS (Antofagasta, Chile 1975). Periodismo y Pedagogía General Básica en la Universidad Católica del Norte. Actor de teatro y performer. Tiene varias obras escritas entre ellas “Vampírico” y “Sinapsis Dead”. Ha publicado en: Antología “Concurso de escritores de la primera a cuarta regiones de la Universidad Católica del Norte” 2001; Antología “Primer concurso de poesía joven del Norte Grande, Predicar en el Desierto” 2013; Ciudad Laberinto, poemario 2015. Editorial Los Perros Románticos.
Antología de Conspiradores “Antología de cuentos y poesía de horror y ciencia ficción”. 2016. La Mutación como Destino, próximo lanzamiento, próximo 13 de diciembre de 2018. Editorial Filacteria.
de La mutación como destino (2018, Filacteria Ediciones)
Transformación
Hay palabras que movilizan: TRANSFORMACIÓN
[Procedimiento mediante el cual [ algo se altera conservando su identidad
No necesito enturbiar las aguas para entender el efecto que me produce esa cáscara reflejada en el espejo
Esas cicatrices angustiadas
las desbordadas esculturas de grasa
los ojos hundidos y devastados
aquellas vertientes olvidadas
perentorios surcos la ajan
la oscuridad progresiva de la piel
como intuyendo la pudrición
el alargamiento de las orejas
una macabra predisposición a oír presencias en el portal de la muerte.
Transmutación
Cuando fui lobo un fuego atroz consumió mis sienes
Nunca más perseveré en aquellas prácticas Aún busco mi alma entre los nahuales
Doppelgängen
Fuentes oficiales han dicho que el exceso de alcohol libera azúcares capaces de inducir la llegada del doble
Han reportado casos donde un individuo
se encuentra a sí mismo a la vuelta de la esquina todo un colapso de la sombra
Otros versados en la materia sostienen que algunos poetas Invocaban sus fantasmas
Conminaban así las alas del simbolismo
La trascendencia podría ser
una simple concatenación de cuerpos en el tiempo
Quizás una depuradora perpetuación de la maldad
Corrupción
Nací cadáver corrompido al amparo de las sierras La disección de los seres obró en mí la mutancia
He soñado con el paraíso perdido aunque no sé si tendré cabida
La poética de los patíbulos me impugna en cada pensamiento
He desarrollado diferentes tipos de cáncer con la esperanza de alcanzar la santidad
la injertelogía de mi penumbra
Sueño con padres pero solo unas ánimas vienen a mi encuentro
El hombre duplicado
El hombre y sus cuatro versiones activadas
mira la vitrina donde se refleja su segunda persona
Cancela una nueva pantalla
donde volverá a reproducirse
autofagocitarse en todos los mundos
sabiéndose eterno en el espejismo de los minutos
SEBASTIÁN ALVARADO FUENTES (Santiago de Chile, 1989). Estudia la Licenciatura en Lengua y Literatura Hispánica en la Universidad de Chile. Escribió el manifiesto literario 14 Gritos (Inédito). Ráfagas semiautomáticas para crear una canción de amor (La Maceta Ediciones, 2018).
de Ráfagas semiautomáticas para crear una canción de amor
repudio el sentido común, aturdiré y corromperé a las constelaciones frágiles con mis imágenes, caminaré entre árboles desnudos y les tatuaré mis canciones, iniciaré una rebelión solar con mis exclamaciones guturales, utilizaré cuernos y teñiré mis ojos, danzaré con los espíritus aéreos y confundirán mi ascensión
con la muerte
pero
yo nunca moriré
quiero emular los suspiros de los nómadas, quiero nomadizar la quietud de las imágenes, quiero hacerlas vivir conmigo, a través de mis palabras, a través de mí
quiero tocar las monedas que se posarán en mis ojos, quiero tocarlas y contemplar el río, quiero contemplar a los muertos haciéndome señas del otro lado y escupirlo, quiero hacerlo hasta que se desborde, hasta que los vivos y los muertos nos mezclemos
en las profundidades
espanto inocente
me ahogo en la soledad del ágora
disminuye mi sangre y se acrecientan mis huesos en un proceso lento y mudo
pienso que odio a mi prójimo y percibo a través de mi pensamiento el mundo que merezco
necesito los sonidos que se fueron que se van
siento dolor siento una dolofonía aguda esparciéndose en mi oído
susurrándome obligándome a que caiga en el éxtasis
de una descomposición voluntaria
no tenemos a Dios
nos acurrucamos por su ausencia en una esquina fría
nos levantamos en las noches para realizar barricadas
y bailamos creyendo que nos observan panópticos
entidades voyeristas
amenaré al fuego
me hincaré para respirarlo
me piedraré y trascenderé por encima de mi voz
me convertiré en el rostro traducible del silencio
la soledad me hace roer las paredes del Hades
quiero entrar pero tengo miedo
ambivalencia claroscura
una mariposa luminosa como una luciérnaga
me susurra que Medea recorre el mundo en el carro del Sol buscándome
mientras corro rayando mi nombre en una pared
para poder ser otro esta noche
para adornar la tierra con mentiras
para lograr que los transeúntes se obsesionen con la muerte
ROCÍO MUÑOZ VERGARA (Sevilla, España 1982) Actualmente reside en Rosario (Argentina). Es licenciada en Filología Hispánica, profesora de Lengua y Literatura, becaria de CONICET para estudios de doctorado en la Universidad Nacional de Rosario, gestora cultural y directora junto a Luis Alberto Steinmann de la Editorial El Salmón. Coorganiza el ciclo literario A cuatro voces, en Sevilla en la temporada 2014-2015 y en Rosario desde entonces. Ha publicado tres poemarios: Tacuarita (Rosario: Espiral Calipso, 2009), reeditado en (Sevilla: Karima Editora, 2015), Lengua de serpiente (Rosario: Ediciones Danke, 2017), y Palimpsesto (rosario: Proyecto Exuberancia, 2018), próximamente reeditado como plaqueta en Ediciones Avent.
TRÍPTICO DE LAS CIUDADES
Rosario concupiscible
Rosario concupiscible,
canasto de vísceras por el río,
círculo vicioso de rosas indomesticables.
Rosario erotizada errortizada
Rosario Paraná y emparanada.
De tu historia a mi histeria un caminito
que conduce al diván, probablemente.
Algo flota en el aire,
como una maldición, como una fiesta.
Es la fiebre inmediata,
es ya, es ya, es ya.
Rosario y yo negamos la postposición
y vamos a aliarnos contra todos
los que no estén de acuerdo con nosotras.
Vamos a abrir las alas y las piernas
pateando el agua sucia,
que se nos cuela adentro adentro adentro
y nos hincha la tripa.
Yo tengo
una ciudad entera como máscara.
Juntas las dos,
un renglón cada una,
Vamos a hacer al menos 2 bestsellers
y a escribir en el reverso cartas de amor
cartas desengañadas y engañosas,
cartas para engañar, para engañarnos,
cartas desesperadas y patéticas.
Y después con las hojas
vamos a armar barquitos,
y a lanzarlos al río.
Los barquitos se irán para la isla
y se chamuyarán a las víboras.
Y cuando las víboras los muerdan, los envenenen, los asfixien
y copulen con ellos,
Rosario y yo, cagándonos de risa,
Obscenas, depravadas,
cuerpo a cuerpo, latiendo al mismo ritmo,
iremos a tomar otra cerveza.
De Tacuarita, 2009.
Misiones
Sé que vendrás, Misiones, a hacer violento al verde,
a hacer del rojo una verdad inapelable.
Vendrás Misiones toda de grito y catarata
a negar la armonía,
a exceder los espacios y los límites,
a desgarrar de juncos el asfalto,
las paredes y todo.
Vendrás desordenada
y acogerás la angustia en la maleza
y toda serás selva
porque nadie podrá domesticarte.
Serás ciudad maldita,
roja como la sangre de tu tierra.
Serás incontenible, inaplacable,
serás del viento norte,
tuya como ningún otro lugar.
Vendrás tumultuosa
de silencio taimado y de secreto.
Vendrás tan excesiva
de insectos y de pájaros
que toda serás vida entera eterna grande,
y surcarán tu siesta misterios y acechanzas.
Sé que vendrás, Misiones, con la lluvia, de pronto,
y arrastrarán las víboras tu vientre colorado,
y en la tormenta ¿quién sabrá cómo nombrarte?
Misiones, paraíso terrenal de tus serpientes,
no dejarás crear, no dejarás creer
las cosas de los hombres.
No serás de los hombres, Misiones infinita,
no les concederás ni paz ni amparo,
no encontrarán en vos el equilibrio.
Llovete, desgarrate, guardá bien tu secreto
cuando vengas, Misiones.
Mirá que quieren ríos para sentir que fluyen como ellos.
Mirá que quieren verde para sentir que son Naturaleza.
Mirá que al contemplar tu selva inabarcable
quieren pensar la paz de sus espíritus.
Estate siempre con los pescadores
que conversan con vos la misma luna.
Estate siempre con los canoeros
que remontan el río peligroso.
No dejes que acompasen los hombres sus guitarras
al sonido del río.
No dejes que te exijan un verde más sutil.
Griten tus cataratas
y calle lo demás entonces, todo.
Mi arma
Tierra nativa, más mía cuanto más lejana.
Luis Cernuda
Te negaré tres veces y trescientas
y me perdonarás setenta veces siete.
Habré de confesar que no entiendo la vida
sin su costado trágico.
Habré de confesar que para mí las columnas se retuercen,
las venas se retuercen,
los ritmos, y las noches, y el silencio también.
Habré de confesar que cierta mezcla
entre incienso y azahares
me compone las vértebras.
Verdad genuina de mis entretelas,
corazón de 40 grados a la sombra
y cervecita para amortiguar,
tú que pesas
como una carabela,
tú que besas
como una calavera,
dame para mirar tu espejo deformante
y no apartes de mí este cáliz
que yo siempre seré tu Max Estrella
desde el fondo del vaso.
De Lengua de serpiente, 2017.
PRE-LUDIO
I
EL JARDÍN
Me gusta la mordedura en la manzana.
Suena a manzana, suena a verde.
Suena a sexo y a armonía salvaje.
Soy la niña que muerde la manzana,
ingenua agreste y agresiva.
Corro de un lado a otro,
el pelo al viento,
la luna en la cintura,
el sol en la cabeza ardiendo ardiéndome,
manzaneando laberintos secretos
de tierra y de agua,
de barro y de río,
sonando a río.
No hay miedo, no hay silencio.
Protege tibia natura,
cestita con frutas.
Se viene la alegría briosa.
Se viene el paraíso,
apenas un instante,
acaso siempre.
Luego se desvanece y queda el bosque.
II
EL BOSQUE OSCURO
“Los sueños son mitos privado. Los mitos son sueños públicos. Si tu mito privado, tu sueño, coincide con el del resto de tu sociedad, todo irá bien. Si no coincide te espera una larga aventura en el bosque oscuro”.
Joseph Campbell
Ahora sí la noche y el silencio,
la sombra, el aquelarre, el absoluto.
¿Todo lo puedo?
¿Todo lo quiero?
¿Todo lo hago?
Toscamente deliciosa,
bruja y vampira,
en busca de la infancia o de la muerte.
Alguien susurra.
Algo se multiplica.
Ya las voces están por todas partes.
El silencio habla las lenguas infinitas del bosque oscuro.
Y las lenguas se alargan.
¿Las sigo?
¿Las deshago en un hechizo?
¿Las enveneno?
Bosque de todas las preguntas,
de ninguna respuesta.
Es mi casa.
Tengo un pasadizo en la maleza
donde se duerme bien,
y cojo con criaturas maléficas
y nutro la tierra con su sangre,
y construyo esqueletos que me sirven
que no sé si me sirven,
que me atacan
me están atacando me atacaron.
Mezclo todo. No hay tiempo.
Hay todo el espacio de mi bosque.
¿Cuánto ocupa?
Bosque de todas las preguntas,
de ninguna respuesta. Acá soy libre.
Pero no viene nadie.
III
EL CASTILLO
“De ser posible, léase al son de una cajita de música”.
Vengo de la hoguera que gira.
Hoguera carrusel
de lentejuelas.
Gira mi vestido y arde.
Estoy desnuda envuelta en tules que arden.
Huele a hueco la piedra.
Soy de hueco, de humo y de tul.
Miro desde la almena.
Diviso un bosque y un jardín más lejos.
Apenas si recuerdo.
Nadie sabrá llegar, ¿lanzo la escala?
¿La escala musical o la de cuerda?
Sé cantar como buena princesa.
Sé lanzar cuerdas como princesa mala.
Pero
¿quién desata mi trenza?
¿Quién desliza su flecha por mi música?
Tengo un espejo y un reloj de arena
y un cojincito de raso
Creo recordar que fui nenita
y sangrienta victimaria de la noche.
Ahora
lejana y solitaria
diviso todo desde la almena.
Y la almena vuela.
Y el viento me sacude y me sostiene
llevándome con mi cojín de raso,
esparciendo la arena del reloj
y rompiendo el espejo.
Mutilación o carencia
¿Cómo puede caber tanto ron y tanta miel en una sola botella?
¡Soy un mueeeelle? ¡Soy un mueeeelle?
La fuga de cerebros, todo eso,
y Occidente muriendo como el sol.
Éramos un cuadrado, los cuatro.
Y ya casi amanece.
Vamos a comer algo a Los Niños del Flo.
Se me cae la cabeza, estoy borracha.
Hablen, hablen ustedes, que yo los quiero con locura
y eso me sobra para dormir a gusto.
Después la casa, los novios, el trabajo…
Me queda grande la vida.
Tanto de burguesita linda no se puede.
Habrá que irse.
Pero ¿qué ruta consagramos
si los héroes clásicos han ido a pasearse por el callejón del gato?
Si comimos del árbol de la ciencia
ya no hay más paraíso.
¡Vámonos!
No sea que nos pudramos de cinismo.
¿No ven que parecemos viejas glorias
tirados en el patio,
y que las sillas de nuestro bar se quiebran
porque ya no resisten nuestro peso?
No se puede amar tanto, está prohibido.
Uno casi podría parecer vulnerable
O echar raíces demasiado gruesas.
Hay que irse.
Yo me voy.
Partir será un pretexto para volver a casa
trayendo en la maleta
la flor azul,
aquel Aleph, aquel libro de arena,
el Puente de Plata, el plato verde,
el cordero de la caja,
la otra orilla del río para Ofelia,
la baraja maldita del Titanic,
el diabulus in musica, el árbol que habla…
Donde quiera que esté
mi voz será legión,
y ustedes la Verdad originaria.
Por eso puedo irme,
porque no habrá un pedazo de mirada
en que no esteis vosotros.
No tengo más verdad ni más palabra.
Vengo de donde vengo,
sólo soy lo que amo,
y esa única certeza
me da todo el valor que necesito.
Lo demás es silencio.
Vámonos antes de ponernos cursis,
que ya casi amanece
y el espectáculo debe continuar.
La tierra prometida
Los aviones huelen a sitio cerrado.
Las azafatas hablan de la muerte.
Cristo pesa. Yo no sé llevarlo sola a la otra orilla.
Posiblemente no sea una buena conquistadora.
¿Qué hacer entonces? ¿Quedará otro rol en América?
Moisés, tú no conocías a Cristo.
Moisés, tu báculo es una serpiente venenosa.
No separes las aguas, que me da miedo el 2.
España una, España “una, grande y libre”.
No separes las aguas que me da miedo el 2.
En la arena mojada las huellas no se borran.
Moisés, pesan las tablas.
Tu serpiente se enrosca en mi tobillo.
Caen las tablas por el suelo.
Moisés, ¡cierra el mar que se las lleve!
Cierra todo, el espacio es tan grande…
Tiñe de azul el mar.
Vuelve todo a su sitio originario.
Haz pentáculo tu estrella de David.
Borra las marcas de la persecución.
Déjame nuevamente
pedirle al horizonte que algún día…
Que algún día…
Pero aleja ese día,
déjame en la esperanza de los débiles,
que tengo mucho miedo
de encontrar lo que busco.
Toallas
“Si total las toallas están para usarse”
me dice mi casera.
Y mi toalla se quedó en el taxi
y ya no hay toalla más tuya ni mía.
Ni tuya ni mía.
ni tuya ni mía
Ni hay dálmatas ni hay Disney ya.
Tenía que ser así pero
¿cómo todo para todos sin infancia?
Si total las toallas están para usarse.
Así era en la playa, creo.
Mojadas pasaban de primo en primo.
Ahora no saben a sal pero igual secan.
El taxi se llevó todos mis dálmatas
pero dejó una clave
secreta.
Todo sirve si seca.
Y ya no tengo frío.
De Tacuarita, 2009.
ABRIGO
Algún día, y digo por decirlo, tendremos
ese tapado de armiño;
será un tiempo más justo, forrado en lamé,
como el tapado del tango. Un tiempo sin olvido.
(Paco Urondo)
Suena tu abrigo, Paco,
Como si estuviese lleno de agua,
es un abrigo de vinilo en un estanque.
Alcanzo a recogerlo,
Su redondez me desconcierta,
Quiero apretarlo entre mis brazos
Y hacerlo chorrear hasta que sirva,
Hasta poder ponérmelo,
Hasta que abrigue algo.
Pero no puedo, Paco,
Está lleno de agua
y pesa demasiado,
O es el abrigo de ella,
El abrigo de otra, de la otra,
Más feroz y más libre y más fuerte que yo,
Tanto
Que no alcanzo a sacarle toda el agua,
Que apenas a nada alcanzo, Paco
Más que a sostenerlo entre los brazos
Y a tener miedo a todo.
De Palimpsesto, 2018.
Santa
Doña Carmen nos hablaba de su hija.
Se había muerto de cáncer
a los nueve años.
Ella misma se buscaba las venas
para que la pincharan.
Nunca se había quejado
y se había ido directa al cielo
sin pasar por el purgatorio.
Eso significa ser santa,
irse al cielo sin pasar por el purgatorio.
Casi nadie puede conseguir eso.
La hija de mi señorita sí.
Yo desde luego iba a tener que pasar por el purgatorio
y eso no me dejaba dormir por las noches.
Muchos años después doña Carmen había tenido otra hija.
Se llamaba igual que yo
y tenía mi misma edad.
Ella tampoco iba a ser santa.
La recuerdo a menudo
con la sombra de su hermana a cuestas,
Yo que no tengo hermanos
me acuerdo de ella. Tengo clavado en la cabeza
el peluche que me regaló por la comunión.
Su madre me regaló un rosario de plata.
Ella una perra de peluche.
Aquella otra niña se había muerto hacía mucho
y era muy diferente a nosotras,
era mejor que nosotras.
Nosotras éramos muy inteligentes, nos decían,
pero ella era santa.
En clase procurábamos tirarle de la lengua a doña Carmen
para que hablase de su hija,
de la muerta,
a la otra apenas la nombraba.
Le gustaba mucho cantar
y cantó hasta morir, como los cisnes. La viva y yo éramos más bien como los patos.
fuertes, resistentes y adaptables,
pero torpes, nos faltaba pureza.
Yo no quería morirme
nunca.
Por eso lloraba por las noches
y me ardía la cabeza.
Si pensaba en el cielo me relajaba
pero en seguida me volvía la idea del purgatorio.
¿Cuántos años habría de pasar allí?
Gritaba y mis padres venían corriendo a consolarme.
Les preguntaba insistentemente si la vida era eterna.
Mi padre decía que ya habían inventado una pastillita para no morir.
GERARDO MIRANDA(Estado de México, 1984) Poeta, ensayista y promotor cultural, Licenciado en Ciencias Humanas con diplomado en filosofía por el Centro Universitario de integración Humanística. Egresado de la maestría en Literatura Latinoamericana Contemporánea. Textos suyos aparecen en varias revistas literarias de México, Chile, Brasil, Colombia, Venezuela, Suecia, España, Portugal e Italia, así como en diversas antologías y libros colectivos. Ha realizado entrevistas y reseñas para la Coordinación Nacional de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes y participado en diversos encuentros y lecturas en las ferias nacionales del libro desde el 2010, así como en diferentes talleres y seminarios literarios. Es organizador del ciclo de mesas sobre crítica y debate sobre la poesía y los poetas en México y miembro organizador del festival anual “Vértice en el tiempo”. Ha dictado diversas conferencias y ponencias en torno al ejercicio literario. Actualmente funge como editor de contenido en la Revista literaria el Golem. y director de Tábanos ediciones. Obra suya se encuentra traducida al portugués, inglés e italiano y abarca Venus y las Moscas, (Ediciones el Golem 2010) y Odilón (Rocinante Ediciones 2012). Mantiene varios libros inéditos.
tratado de sonambulismo para hombres verticales
I
imagine un largo camino
imagínese entonces a usted transitando ese camino y las rocas y las flores
algo así como un vagón de metro en hora pico entre sudores
imagine pues a las muchachas de faldas y blusa cortas
porque hace calor y el calor las obliga a tales desmesuras
(benditas desmesuras y benditas las muchachas y bendito el calor que las rodea)
imagine pues el viaje el viaje que usted realiza pero sin usted
es decir que usted parte antes y su usted lo deja relegado así nomás por el camino
como si usted mismo se molestara a veces de lo que usted mismo se dice
pero nada de eso es cierto
usted mismo puede verlo porque en el terreno de lo onírico
las muchachas no padecen las inclemencias del tiempo
algo así como un vagón de metro en hora pico ya que los vagones de metro siempre llegan a destiempo
y sin embargo a usted le dan ganas de quemar cosas
de producir el calor necesario para despertarse de su propio sueño
del sueño que usted experimenta pero sin usted
y aunque fedro en el banquete insista en que sólo los amantes saben morir el uno por el otro
usted no está dispuesto ni a sacrificarse ni a despertar de su propio sueño
sin la certeza del que siente la lumbre rosar la dermis y quemar los vellos
y usted huirá rápido como el acorde de un pianista ebrio tán tán y se acabó
y hará frio en ese momento y temblará y lloverá y eso usted lo sabe
como sabe que el frío sucumbe ante las llamas eso también lo sabe y no lo niega
y puede usted mirarse desde sus desgracias desde arriba hacia el cielo o hacia abajo
como que El sueño de la razón produce monstruos o los monstruos de la razón producen sueño pero el sueño no produce razones como los monstruos no producen fuego
como a veces la cacofonía del silencio que nos duerme produce sueño y el sueño espanto
II
y llegando pues al punto exacto
ya no sabrá usted qué es más verosímil si la vida o su poema
si el sueño o la vigilia
si los pájaros o los graznidos
y de tanto en tanto usted volverá el rostro para tratar de tomar aunque sea por unos segundos las sensaciones que se le escapan entre dedos
revise entonces lo que guarda entre piel y músculo allende la caja torácica el cráneo y la retina
y verá entonces el sol abierto y brillando como ojoto de pescado
sin párpado que lo cubra ni noche que lo cobije
como la magra carne de las doncellas magras y enjutas
pero doncellas sin lugar a dudas y magras también
las que limpian el óxido de las tardes flojas y tres cuartos
y suelen afirmar sin dudar el origen de sus gestos y la luz
la que palmo a palmo detienen estiran voltean y quitan brillo
III
invente usted el graznido imaginario de los pájaros que no lo son
o el trino melódico de los pájaros enjaulados que no lo son
aunque sus trinos sus melodías sus graznidos tampoco son
apartémonos de todas las definiciones
sea animal racional espíritu encarnado
sea carne pura o espíritu solo una barbarie disfrazada de melomanía
o la vista perdida en un monocromo tablero de ajedrez
brillará entonces ese sol más frío a veces que la luna misma
y usted verá entonces edificarse majestuosas ciudades en 24 horas
y las mirará derrumbarse en una cuarta parte del tiempo que tardaron en erigirse
y mirará entonces la vitrina construida donde por módico precio
nuestra carne tostada al sol se ofrecerá sin recato al mejor coleccionista de pieles y queratina
y llegará el momento en el que usted adolecerá prácticamente de todo salvo su futuro encerrado entre los ojos
y recorrerá su memoria entera por lo largo y por lo ancho
y será entonces como un río de grandes cauces y dentro de ese mismo río usted tendrá otro río que correrá río arriba del río primero y entonces será como un salmón de agua que se niega a seguir la corriente de su memoria vuelta río
IV
y probablemente usted no conozca a los pájaros que no lo son
bástenos con imaginarlos
son así justo como usted se los imagina
sólo que tienen el pico un poco más largo
las alas si larguísimas cubiertas con plumas enormes GRANDÌSIMAS
cola también más escueta pero sin dejar de impresionar al que la observa por primera vez
y son hábiles y a veces no tan amables cuando se les mira
los hombres sueñan con pájaros
los pájaros se sueñan a sí mismos siendo soñados
los hombres miran a los pájaros
y los pájaros se miran a sí mismos siendo mirados
los pájaros encuentran constantemente las miradas
que actúan como espejos
esos que les recuerdan la forma que adoptan en pleno vuelo
y detrás de cada mirada hay un juicio anónimo
y a veces la mirada que encuentran
es la propia reflejada por un espejo real y uniforme
tan lúcido tan real como la carne toda de sus cuerpos
V
y llegará el día en el que usted no sueñe tanto
en el que usted no sueñe muy hondo
en el que no se levante del piso o del recipiente que contenga su cuerpo aletargado
y los viejos inquilinos que lo habitaban ya no le darán ninguna importancia
y los recuerdos se le irán antes de ser nombrados
incluso antes de tomar la forma que los caracteriza
y cederán entonces las alabanzas quedas como carne entre los dientes
y será entonces cuando su sueño se vuelva verso metrópoli carne biología
y ni el calor ni las muchachas podrán entonces despertarlo
nadie entonces dirá que no duele la mirada
si de tanto vacío los ojos se le queman
nadie afirmará que de lejos los cuerpos no se encuentran
si la distancia se le acorta con el viaje y los encuentros
morderá entonces la mano del que nunca lo ha alimentado
y morderá la carne magra de las doncellas sin pudor y sin codicia
que equivale pues a cerrar los ojos antes de abrirlos
y mirar hacia dentro de su cuerpo hecho muralla
y será entonces sólo un número más
en la noche insomne de una oveja que lo cuenta para poder juntar los párpados
apéndice a tratado de sonambulismo para hombres verticales
debo haber escuchado aquella noche el trino de los pájaros que no lo son
y aunque la velocidad tanto del día como de la noches sea variable
la vigilia y el sueño a cualquier hora despluma a los pájaros que no lo son
diseca su canto sílaba por sílaba hasta dejarlos sin armas
y los pájaros que no lo son
suelen las más de las veces
ser aunque sólo por poco tiempo pájaros reales
charles atlas
es sólo la tensión del bíceps braquial
la extensa porción de tuberosidad supraglenoidea de la escápula
distante tanto de los ojos
la voz
y la percepción espacio-tiempo
empieza por el brazo
luego el cuerpo
y pronto es todo
la tensión
la piel
el músculo que revienta superficies
la ignición inconclusa del porcentaje cero de grasa corporal
fuerza contra inmovilidad
la tensión aún de noche
que se presenta evidente en un cuerpo barricada
arco del triunfo y otras consecuencias
la velocidad del muslo
no es igual a la del hombro
sucede ciertas veces
que el cuerpo se nos quiebra
se nos rompe
tejido que genera movimiento en los animales
es materia moldeable
la piel
la grasa
y la enzima
acción y contracción
hueso
piel
y carne
nos vemos por los hombros
torre de babel
puerta de acero
basamento de concreto hidráulico
ni aun por la noche se descansa
¡oh! señor la inmensa musculatura que de la noche se pone linda de veras
gruesos pistones y la fuerza + el tacto y la templanza
el dolor
nuestro dolor
y el dolor del otro
para que el cuerpo se formara entre el éter
y la condensación del sudor que nos empapa la cabeza
qué ganas de escribir algo parecido a un músculo
la fuerza perpetua del antes
el después
y del ahora
¡oh! señor la tierna musculatura que de noche se pone linda de veras
soy la fuerza y contra fuerza
el corte y la tensión
pero no soy la fuerza y tampoco la tensión
¡oh! señor los músculos abiertos y la fuerza de mis dedos
el cuerpo después del cuerpo
antes de la grasa
antes incluso del hueso y la materia
elogio del vacío
dice que el vacío no nos determina
porque a final de cuentas las distancia es sólo una
nos habló entonces de páramos y caminos desconocidos
de las américas
de los montes las montañas y los ríos
de los reflejos
con la tonadita tosca del tán tán electrónico y el estrobo (palpitante)
sin que retornáramos al comienzo porque el comienzo no existe
toc toc golpeaba pero no se decía nada
todavía
con esa esplendente forma de abordar a las personas desconocidas
y el temor de no saber a bien si desapareces tú o el horizonte
podríamos dibujarlo aquí mismo si las manos no nos temblaran
si los fragmentos no nos importaran mucho
menos la blancura
ya ni el tacto sería necesario ni las luces siquiera
(ella)
nos dice algo sobre los pastos verdes que se enredan por el cuello
con la ilusión de verlos florecer en la cabeza
elegante como una vieja muñeca rusa con más de tres cuerpos sobrepuestos
alejada del barullo y de las cosas
tal como las luces desprendidas en lo alto de la cima
convertidas en el desecho sonoro y el vocoder que nos descompone la voz
acabamos por conceder la duda y el beneficio
ya ni el tacto es necesario ni las luces siquiera
porque habría que verla al rostro directo
sin aspavientos
en un esfuerzo diametralmente opuesto al planteado en un principio
pero se mueve
ya no hay allá porque el acá tampoco existió nunca
porque el cerca y el junto tampoco lo hicieron
grábate en la cabeza esto
es decir
somos multitud entre individuos
y la esperanza se nos escapa
porque el hombre que la posee no es tal
porque tampoco la posee
y no es tal
pero tampoco hombre
pero es espacio
es
o está vacío
a veces nos habla de las dunas
de los complementos del placer mediato y la complicidad
como decir
algo similar a que la luz ya no encaja y no se mueve a sus anchas
sin ojos ni cejas que la arrebaten el vocoder y el estrobo
el coleccionista de mundos plásticos
en fin
que es como dejar de percibir la luz misma desde dentro
como dejando el cuerpo descansando en licores
y esperar al otro día a que la luz se lo consuma todo
de nariz a rabo
(ella dice)
pero de noche las sombras se atomizan
se repliegan o hacen acto de presencia
y es relativo
como la luz misma donde el cuerpo es su materia prima
de tal manera
a veces imaginaria las cosas se suceden
se solidifican
entonces existen dos vías
a)que la luz sea discordante por completo del punto de origen
b)que la luz no sea discordante por completo del punto de origen
podríamos dibujarlo aquí mismo si las manos no nos temblaran
ya que los fragmentos no nos importan mucho
menos la blancura
ya ni el tacto es necesario ni las luces siquiera
y la heterodoxia ya no conviene a las formas simples
(ella intuye)
podríamos decir que es otra cosa
pero eso no lo sabemos
porque la adivinación no es válida en estos casos
es decir la luz será abolida
y tendrás un poco de oscuridad para ti solo y será suficiente
con delicadeza y con el tiempo necesario
porque los sucesos remotos ahora y siempre nos parecerán remotos
y los recuerdos se nos nublan
como los acontecimientos diseccionados
que nos esperan a la vuelta de la esquina
repite conmigo
no retornamos al comienzo porque no existe
no llegamos al punto fijo porque no existe
y el engranaje se oxida ante el paso nuestro que existe pero no sentimos
la incorporación del movimiento no mecánico no perpetuo
es palabra de locos
como si la complicidad artera nos detuviera las manos
oh virgen del apocalipsis
señora del sendero más orgullosa que la vida misma
el contraste y la paciencia
el regreso de la armonía mística sobre caballos
patrona de los ciegos
descalza de mis amores
sabandija de las llanuras
a dos de tres que acabamos por vencerte
la dirección nos lleva a todas partes pero no es un punto fijo
es otra cosa que asciende y llega al punto de partida
pero nos dice
nos insiste desde la lejanía del regazo celeste y las estrellas
no a la irradiación y al poderoso velo de las nubes
no hay lamentos hay vacío
dice que el vacío no nos determina
porque a final de cuentas las distancia es sólo una
un intento fallido para calcular el silencio
un carrusel de caballos desbocados
donde este cuerpo doble que no distingue la diestra de la otra
más allá de dudas y los cuerpos
como la proliferación del azogue el suicidio y la continuidad
un enorme carrusel de caballos desbocados
hay un punto de partida irracional
hay una casa deshabitada en medio del silencio
algo así como el constante percibir de la onomatopeya del silencio
como soñar en lenguas extranjeras ajenas al tacto de los ojos y el sonido
extrañas a la sombra de la luz sin ángulos ni reflejos
Homero Carvalho Oliva, Bolivia, 1957, escritor y poeta, ha obtenido varios premios de cuento a nivel nacional e internacional como el Premio latinoamericano de cuento en México, 1981 y el Latin American Writer’s de New York, 1998; dos veces el Premio Nacional de Novela con Memoria de los espejos (1995) y La maquinaria de los secretos (2008). Su obra literaria ha sido publicada en otros países, traducida a otros idiomas y figura en más de treinta antologías nacionales e internacionales como Antología del cuento boliviano contemporáneo e internacionales como El nuevo cuento latinoamericano, de Julio Ortega, México; Profundidad de la memoria de Monte Ávila, Venezuela; Antología del microrelato, España y Se habla español, México. En poesía está incluido en Nueva Poesía Hispanoamericana, España; Memoria del XX Festival Internacional de Poesíade Medellín y Festival de Poesía de Lima. Entre sus poemarios se destacan Las puertas, Diario de los caminos, Los Reinos Dorados, Quipus y Bautizar la ausencia. El año 2012 obtuvo el Premio Nacional de Poesía con Inventario Nocturno y es autor de la Antología de poesía del siglo XX en Bolivia, publicada por la prestigiosa editorial Visor de España. Premio Feria Internacional del Libro 2016 de Santa Cruz, Bolivia. En el 2017, Editorial El ángel, de Ecuador, publicó su poemario ¿De qué día es esta noche?, Antología de poesía boliviana contemporánea, publicada por Amargord editores, de España y Antología de la poesía amazónica de Bolivia, publicada por Ediciones Sur, de Cuba.
del libro Bautizar la ausencia
El recuerdo debe ser poesía, nunca historia; porque la poesía es otro de los nombres del amor
Historia de un renacido
Nací desahuciado, una mañana del 24 de agosto de 1957, en Santa Ana del Yacuma, un pequeño pueblo amazónico de Bolivia. Antes de que yo naciera, muchos pensaron que mi madre y yo íbamos a morir (la alternativa era salvar a la madre), porque ya habían pasado más de cinco días de la fecha de parto y me resistía a salir al mundo. La vieja partera que la asistía no sabía qué más hacer para inducir el alumbramiento; cuentan que algunos de los familiares y amigos ya “cafeteaban”, como si fuera la víspera de un velorio; muchos presagiaban una larga noche genital con un fatal desenlace. Mi padre, no estaba presente porque venía de Cochabamba, en un avión que había contratado expresamente para traer el cuerpo inerte de su madre, mi abuela Raquel, fallecida la noche anterior a mi desesperado nacimiento.
Sobrevivimos los dos y cuando al fin me animé a ver la luz del sol, el desasosiego y la angustia aprisionaron la mirada de mi madre, al ver que su hijo había nacido con el pie derecho como un puño. La pesadilla de toda madre se había hecho realidad y la mañana se disipó en las cenizas del ocaso. Pasaron los días, el mal fue tomando mi pierna y, en el pueblo, en esos años, no existía un médico para curar la enfermedad que amenazaba con matarme. Hasta ese entonces, en el pueblo, no se tenían noticias de algún niño que haya sobrevivido a ese desconocido mal que atrofiaba el cuerpo de sus víctimas. Iba a morir, no había nada que hacer, excepto esperar el infortunado día.
La partera, intentando ayudar, trajo a la casa una chamana movima, quien le aconsejó a mi madre que yo tenía que nacer de nuevo. “¿Nacer de nuevo? ¡Eso es imposible!”, exclamó mi madre. La sabia anciana le dijo que muchas cosas parecían imposibles en este mundo, pero que siempre había una posibilidad más allá de la comprensión. Le aseguró que se podía, que tenía que meterme en el cálido vientre de una de las vacas que, a diario, sacrificaban en el matadero municipal. Le recordó el ciclo vida-muerte-vida. “Los animales son seres como nosotros, porque en este mundo y en el otro todos somos uno y uno de ellos nos prestará su cuerpo para que el niño vuelva a nacer y le dará la fuerza para sanar sus huesitos enfermos”, afirmó la anciana. Angustiados, más no abatidos, mi madre y mi padre, aceptaron la extraña (por no decir asombrosa) propuesta.
Me metieron en el vientre aún caliente de un pobre animal, me dejaron allí por unos instantes y luego, lenta y cariñosamente, me fueron sacando, como si estuviera naciendo de nuevo. ¿Nací yo o nació otro? ¿Soy el mismo o soy otro?
Cuentan, los que estuvieron allí, que la veterana hechicera me tomó entre sus fuertes brazos y, mientras decía unos conjuros en lengua movima, fue abriendo mi pie con su mano derecha; las articulaciones de mi pie, que estaban rígidas, se habían ablandado por el calor del vientre vacuno y se abrieron ante los incrédulos ojos de mis padres: Terminó de hacerlo, entablilló mi pie y lo envolvió en un cuero fresco de un sapo gigante, que ya traía en su bolso milagroso; al secarse el cuero hizo las veces de un yeso natural. En unas semanas, mi pie, mi pierna y yo mejoramos notablemente.
Años después, cuando mi madre me llevó a la ciudad de la Santísima Trinidad de Moxos, para ver a un médico especialista, supo que se trataba de un caso extremo de poliomielitis acaecido en el vientre materno; para entonces ya la enfermedad había sido espantada; sin embargo, volví a usar yeso, esta vez el genuino, solamente para asegurar que mi pie no me jugara un mal paso. Hoy, tengo un leve defecto en esa pierna y me duele cuando hace frío, quizá para recordarme que algo sobrenatural me salvó de la muerte. Los huesos de mi pierna derecha saben cuándo los vientos gélidos del sur están por llegar.
A veces, extranjero en mi propio cuerpo, tengo sueños en los que ingreso al vientre de un animal y naufrago en su sangre caliente, mientras la recorro, como si fuera Odiseo en su nave, creo escuchar la voz agua de la anciana indígena, como si fuera una sirena, lanzando invocaciones al viento, para que los árboles y el cielo escuchen su ruego; las palabras me suenan familiares y, sin embargo, no puedo recordarlas cuando despierto, es como si el huésped, que soy yo mismo, saliera al día desde su corazón y solamente escuchara el latido de su piel acariciando mis ojos. La veo en mis huesos, ella está allí, en la profunda melancolía de mi dolor primigenio. Esas palabras son un mantra cuando las necesito y acuden a mí en el sueño nocturno.
Álbum de familia
Una luna preñada ilumina el álbum,
sus huéspedes descansan.
A Tierra huele la ausencia
en las grises páginas,
en los retratos color sepia
hasta la luz es vieja.
El pasado ama el polvo, almas mías.
Las miradas de los huéspedes,
fantasmas de las palabras,
honran nuestro pasado;
en la orilla de mis ojos
la arena se humedece
con el mar de sus recuerdos
y las sirenas buscan un puerto.
Recuerdos propios, escuchados e inventados.
Imaginados tal vez, contados por los familiares.
A mi edad los recuerdos
ya muestran signos de cansancio
y escucho el silencio de mis ancestros.
Silencio acunado en el tiempo.
Aún queda espacio en las hojas,
me adelanto al presagio.
No son muchas las imágenes,
suficientes para creer en el amor,
para sospechar que el eco de sus miradas
se repite en nuestros hijos.
A contrasombra, una fotografía a colores,
descolorida y carcomida por la humedad,
muestra el busto de mi padre,
que no creía en esos homenajes,
su rostro de cemento fue canonizado
en una pequeña plaza de un barrio
de la ciudad que amaba.
Coquetas pasan las muchachas
moviendo sus nalgas y él sonríe.
En el ocaso les susurra poemas
a los enamorados que adivinan que fue poeta.
Los niños se preguntan quién es
y los viejos lo saludan por su nombre,
contándole que las estaciones también envejecen.
En noviembre volveré a abrir el álbum
y consagraré sus retratos.
Los abuelos
Los abuelos de mis abuelos
no imaginaron cómo era la patria,
porque la inventaban cada día.
En sus sueños
la patria era el hogar,
el techo que salvar de las lluvias de enero
y el árbol elegido para que se transforme
en la madera de la cama de los hijos.
No importaba si no conocían el país,
porque al despertar había que contar los sueños,
conjurando las pesadillas,
con salmos matinales
y tisanas de paja cedrón,
para que la esperanza
no sea enterrada con el hijo de los vecinos,
que murió de viruela y ningún santo pudo salvarlo.
Los abuelos de mis abuelos
no figuran en los libros de historia,
porque no fueron héroes ni villanos,
aunque muchos de ellos empuñaron la espada
cuando los hechos eran más urgentes que las palabras.
Los abuelos de mis abuelos
no despojaron a nadie de sus tierras,
su conquista fue la del territorio de sus amadas
y fueron guerreros de la alborada
alistando los machetes
para cortar el sol en pedacitos.
Hubo artesanos y costureras
entre los abuelos de mis abuelos
y alguno cantó a orilla de los ríos,
mientras otro escribía poemas.
También hubo ganaderos y herreros
y quién sabe qué otros de mil oficios
porque en el pasado los títulos los daba la vida.
Los abuelos de mis abuelos
fueron portugueses, indígenas y españoles,
¿acaso importa?
Importa el amor que nos legaron
y las palabras de este y del otro continente,
con las que narraban el asombro cotidiano.
En mi pueblo, Santa Ana del Yacuma,
la nación de los Movimas,
los nombres de Leónidas y Raquel,
mis abuelos paternos,
son pronunciados por niñas y niños
en las escuelas que ostentan sus nombres
y los de Nemesia y Humberto,
mis abuelos maternos,
son recordados en las cenas familiares.
En los abuelos, raíces mías,
semilla de muchas generaciones,
portadores de mi nostalgia
está el pueblo ausente.
Ellos, viejos sabios,
les contaban cuentos a sus nietos
en los que aparecían y desaparecían duendes y viuditas,
y sus rostros se transformaban en los monstruos de las leyendas.
Los abuelos de mis abuelos
creían en las aves agoreras
y en los cotidianos milagros de la Virgen.
Eran buena gente los abuelos de mis abuelos.
Y aunque no son los héroes de ninguna saga histórica,
la patria no habría existido sin los sueños de mis abuelos.
Mi bisabuela
Mi bisabuela Isabel nació cuando las bestias eran bestias, mucho antes de que se mimeticen en personas.
Mi abuela Raquel
Para Chunty y Ruber Carvalho Urey
No conocí a mi abuela Raquel
murió poco antes de que yo naciera
mi padre me habló tanto de ella
que cuando llegue la hora
de despedirme de mí mismo
para volver a la noche virgen
sabré cómo encontrarla.
Seguiré los sencillos versos
que él le escribió de niño
recordaré las antiguas canciones
que ella le cantaba al atardecer
para alejar a los monstruos
y las historias de los dioses griegos
que mi padre nos contaba
bajo la resolana de Moxos
sentado en su mecedora de mimbre
como si estuviera ocupando
el lugar de la abuela ausente.
(De Inventario nocturno)
La Luna
Nemesia, mi abuela materna, que descendía de los indígenas movimas de la Amazonía boliviana, afirmaba que la verdadera Luna no es la que está en el alto cielo nocturno, sino la que se estremece sobre las ligeras olas de la laguna.
Mi padre
En memoria de Antonio Carvalho Urey
y para todos mis hermanos
Mi padre murió en 1989
y hasta ayer no lo supe con certeza
su crepuscular ausencia llegó hasta mí
como la luz de esas estrellas
que se murieron hace miles de años.
Lo supe cuando uno de sus libros
me encontró desprevenido
y al leer su amorosa dedicatoria
recordé cuánto lo extrañaba.
Recordé esas épocas
en las que me asombraba
su romántico anarquismo
su terrenal sabiduría
y su especial poder de seducción
talento de ángel en celo
con el que apalabraba
a las más hermosas mujeres
y yo era una semilla que soñaba
ser como ese árbol gigante
poblado de quimeras amazónicas
épocas en las que el futuro
tenía el nombre de mi padre.
Cerré el libro y me dispuse
a engendrarlo en mi memoria
para hacerlo nacer en mis palabras.
(De Inventario nocturno)
Mi madre
Cuando mi madre estaba triste, cantaba mientras lavaba ropa, enjuagaba sus lágrimas con los versos de los boleros de Javier Solís y, luego, iba colgando las prendas en los alambres, que eran como bejucos que se desprendían de los árboles del patio. Llegaban los vientos de agosto y, al atardecer, convertían a los vestidos en fantasmas de lo cotidiano, y las camisas y los pantalones se volvían aves peregrinas.
SARA CASTELAR LORCA Poeta granadina residente en Valencia nacida en 1975. Es Autora de los poemarios, “El Pulso”, 2010, EH Editores (Jerez de la Frontera), “Verso a tierra”, 2010, CEDMA, “La hora sumergida”, 2012, Turandot y “El corazón y los helechos”, Isla de Siltolá. Ha ganado numerosos certámenes poéticos nacionales e internacionales y ha publicado poemas en más de veinte antologías en los últimos diez años. Realiza talleres de poesía, hace crítica literaria y es editora en la editorial Karima.
ANTONIO ROBLES (Coro, Falcón, Venezuela, 1964). Escritor. Ha vivido en las islas neerlandesas de Curazao y Bonaire ejerciendo varios trabajos. Actualmente radica en el estado Falcón, al noroeste de Venezuela. Sus libros: Laberinto Beduino (2003), Callejón X (2007), Bronca City (2012), Huyendo al Sur – Antología Poética (2014) y el libro digital Oración a Martin Luther King (2018). También ha sido publicado en revistas literarias de Venezuela y el exterior.
Plaza oscura en 1986
En 1986 escuché “camino tormentoso” y el chamán de Filadelfia se adhirió a mis huesos
Yo era un muchacho de 21 años – and The Band Street
¿Quién coño fue que protagonizó una línea en el infierno?
No recuerdo – soy cinéfilo aficionado
Lo que sí recuerdo es quienes actuaron en el puente sobre el río kwai
Yo era un muchacho de 21 años y con las sombras bebí y palpé el aroma
de hierba en aquella plaza oscura en 1986
En aquellas noches parecía la plaza más lejana – solitaria y alejada del mundo
Estábamos tan solitarios y alejados del mundo las sombras de aquellos
hombres y yo
Entonces uno ve a James Dean – a Matt Dillon y a De Niro y uno dice “eso es
rebelión”
Y aquel muchacho de 21 años escuchó a Springsteen y pensó “coño que vacilón
es estar al margen de la sociedad”
Y aquellas sombras y yo nos jugamos en apuesta a las noches con sus estrellas
y su luna y tal parece que perdimos
Y hasta Mickey y Tribilín y el pato Lucas y el pájaro loco se alejaron de
nosotros – nos sacaron el cuerpo
“Pueblo mío que estás en la colina tendido como un viejo que se muere”
Yo conversaba con Pito y Douglas sobre el origen de esta canción que
cantaba José Feliciano y Pito me dijo que tiene un swing italiano de la década de los años 60
la depravación de una plebe y su nobleza repudiando la única verdad en el espejo embrionario,
esta enfermedad en conflicto que busca sin resultados un solo y estúpido rostro
en la más ruidosa de las envolturas.
Así
la mudez como probabilidad de las representaciones:
Y de la mudez de la lluvia
Y de la mudez del arado
Y de la mudez de los telares
Y de la mudez de las carreras espaciales de los cóndores
Y de la mudez de las serpientes con las huellas dactilares evocando a los ancestros
Y de la mudez del río que se escapa del ande para desembocar en su tercera orilla
Y de la mudez de los sueños subversivos que los espectadores van leyendo en las estrellas
Y de la mudez de la danza proverbial al interior de las fiestas dominadas por las vírgenes
Y de la mudez creciente de la gran maternidad de las maternidades que empolla el rostro de los niños alimentando con su teta la lactancia de los lenguajes
Siempre
sordos
siempre mudos siempre
Y de la mudez de las amansias que callaron el cortejo de sus ajenos y bastardos hijos
Y de la mudez de las escrituras líticas que esperan la sangre desde los museos
Y de la mudez de los desiertos vigilando las rutas de los tatuajes para no enfurecer a las huacas
Y de la mudez del barroco sabor de la carne en la disposición del plato más rústico
Y de la mudez de la semana cíclica donde niños cimarrones les prenden fuego a los santos
Y de la mudez de la música atiborrada más allá del origen donde caen como astros las gotas de lluvia
Y de la mudez hueca de los indicios que van formando la eternidad de los relatos orales
Y de la mudez de los hipocampos surcando la piel de las mujeres que consagran la bienvenida de los perros hacia los postes de las plazas públicas
Y de la mudez propia en la decoloración de los vegetales expuestos en los mercadillos ante la acuática señal de la policía
Y de la mudez de los naipes lanzados bajo el solitario atardecer de una cama
Y de la mudez de la infancia donde un padre se ha llevado en uno de sus bolsillos el primer esbozo de una caricia y en el otro el más preciado de los alimentos
ha brotado
ligera y necesaria la noche,
haciendo emerger de cada sombra polen de luz
lenta y fílmicamente
sobre estos campos sembrados ya de guerras subterráneas
como si un rayo de sol concentrara su baba luminosa en la curvatura de una infinita damajuana
hasta hacer bullir este añejo y pateado licor del pasado que se avecina.
Marianne, desde aquí ya no puedo apagar
el inmenso interruptor de las ciudades para contemplar el cielo,
desde aquí el Perú no es más que una cobija
donde los ríos muerden sus metros cúbicos para obscurecer la densidad de los horarios
y el caos
se parece a un fruto que revienta ante la cotidiana aparición de las civilizaciones
que no han entendido hasta hoy
el color de la noche en el primer arado,
la bifurcación de los mapas mentales que imprimimos todos
ante la pesadilla de lo que pueda ya no ser,
un reino depositado entre las manos
donde estirar tu nombre no sea más que pedir
la ansiada limosna del níquel
o retrasar este sucio milagro ante las primeras iluminaciones
ROBERT BACA (Arequipa, Perú, 1986). Egresado de la escuela de Literatura y Lingüística de la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA). Luego de realizar un postgrado en Estudios Hispanoamericanos en la Universidad SorbonneNouvelle (Francia), cursa el máster en Artes y Lenguajes de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (EHESS) de París, ciudad donde radica actualmente. Su trabajo de investigación se orienta a las relaciones entre literatura, cine y artes visuales producidas entre el área amazónica y andina. Publicó los libros de poesía Ideograma (2006), Poemaoffroad (2010). La aparición de Carta para Mónica Santa María (2017) forma parte de una serie de artefactos poéticos, …desde la República de Repúblicas (2018) es la segunda entrega.
ROBERT BACA (Arequipa, Perú, 1986). Egresado de la escuela de Literatura y Lingüística de la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA). Luego de realizar un postgrado en Estudios Hispanoamericanos en la Universidad SorbonneNouvelle (Francia), cursa el máster en Artes y Lenguajes de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (EHESS) de París, ciudad donde radica actualmente. Su trabajo de investigación se orienta a las relaciones entre literatura, cine y artes visuales producidas entre el área amazónica y andina. Publicó los libros de poesía Ideograma (2006), Poemaoffroad (2010). La aparición de Carta para Mónica Santa María (2017) forma parte de una serie de artefactos poéticos, …desde la República de Repúblicas (2018) es la segunda entrega.
UNA PROCESIÓN DE VOCES AL INTERIOR DEL ÚTERO DE LA MARIANNE O SIMPLES CARTELAZOS DESDE LA REPÚBLICA DE REPÚBLICAS
¿Es que ya nada se puede ante el arribo del ángel de alas irreversibles, Marianne?
Tus telarañas ahorcándose unas con otras a estos subterráneos
han mordido el corazón mecánico de la primera esfera.
Ansiedad de diluir
el fino látex que nos separa de todos los hemisferios celestes.
Amenguar la fatiga,
ese retazo fugaz donde desviamos la más ambiciosa de las sinapsis
hacia el cuerpo que se levanta diariamente en la madrugada
y transita por las arterias del mundo,
el cosmos irreductible de una mujer que abanica el otoño
va lamiéndose a sí mismo
en todas sus lenguas posibles y compactas
al interior de los túneles
para iluminarlos.
Marianne, en el Perú
los mitos de las cuevas ignoran y evitan estos epicentros babilónicos hoy en día,
estos rostros “verdaderos”
dictados por la órdenes virreinales de los lienzos allá por el S. XVIII
la depravación de una plebe y su nobleza repudiando la única verdad en el espejo embrionario,
esta enfermedad en conflicto que busca sin resultados un solo y estúpido rostro
en la más ruidosa de las envolturas.
Así
la mudez como probabilidad de las representaciones:
Y de la mudez de la lluvia
Y de la mudez del arado
Y de la mudez de los telares
Y de la mudez de las carreras espaciales de los cóndores
Y de la mudez de las serpientes con las huellas dactilares evocando a los ancestros
Y de la mudez del río que se escapa del ande para desembocar en su tercera orilla
Y de la mudez de los sueños subversivos que los espectadores van leyendo en las estrellas
Y de la mudez de la danza proverbial al interior de las fiestas dominadas por las vírgenes
Y de la mudez creciente de la gran maternidad de las maternidades que empolla el rostro de los niños alimentando con su teta la lactancia de los lenguajes
Siempre
sordos
siempre mudos siempre
Y de la mudez de las amansias que callaron el cortejo de sus ajenos y bastardos hijos
Y de la mudez de las escrituras líticas que esperan la sangre desde los museos
Y de la mudez de los desiertos vigilando las rutas de los tatuajes para no enfurecer a las huacas
Y de la mudez del barroco sabor de la carne en la disposición del plato más rústico
Y de la mudez de la semana cíclica donde niños cimarrones les prenden fuego a los santos
Y de la mudez de la música atiborrada más allá del origen donde caen como astros las gotas de lluvia
Y de la mudez hueca de los indicios que van formando la eternidad de los relatos orales
Y de la mudez de los hipocampos surcando la piel de las mujeres que consagran la bienvenida de los perros hacia los postes de las plazas públicas
Y de la mudez propia en la decoloración de los vegetales expuestos en los mercadillos ante la acuática señal de la policía
Y de la mudez de los naipes lanzados bajo el solitario atardecer de una cama
Y de la mudez de la infancia donde un padre se ha llevado en uno de sus bolsillos el primer esbozo de una caricia y en el otro el más preciado de los alimentos
ha brotado
ligera y necesaria la noche,
haciendo emerger de cada sombra polen de luz
lenta y fílmicamente
sobre estos campos sembrados ya de guerras subterráneas
como si un rayo de sol concentrara su baba luminosa en la curvatura de una infinita damajuana
hasta hacer bullir este añejo y pateado licor del pasado que se avecina.
Marianne, desde aquí ya no puedo apagar
el inmenso interruptor de las ciudades para contemplar el cielo,
desde aquí el Perú no es más que una cobija
donde los ríos muerden sus metros cúbicos para obscurecer la densidad de los horarios
y el caos
se parece a un fruto que revienta ante la cotidiana aparición de las civilizaciones
que no han entendido hasta hoy
el color de la noche en el primer arado,
la bifurcación de los mapas mentales que imprimimos todos
ante la pesadilla de lo que pueda ya no ser,
un reino depositado entre las manos
donde estirar tu nombre no sea más que pedir
la ansiada limosna del níquel
o retrasar este sucio milagro ante las primeras iluminaciones
Isabella Saturno (Barquisimeto, 1987). Escritora, editora y crítico literario. Ganó el 3er lugar en el II Concurso de Poesía Joven Rafael Cadenas; obtuvo mención honorífica en el Concurso de Cuentos SACVEN y en el certamen patrocinado por la Policlínica Metropolitana de Caracas. En 2012 ganó Beca de Creación Literaria del Centro Nacional del Libro. Ha colaborado en varias revistas literarias. Es parte del Comité de Evaluación del Banco del Libro y ha sido jurado del premio Los Mejores Libros para Niños y Adolescentes de la misma institución. Es miembro fundador de la editorial independiente Barco de Piedra y de la Revista Arepa. Recientemente publicó “Conejo y Conejo” bajo el sello editorial Ekaré.
No le den ron al bipolar
No le den ron al bipolar porque
comienza a decir
que le tiene miedo a los peces
y los demás se ríen:
le tiene miedo a los peces.
No le den ron al bipolar
porque se le escapan por
la boca
unos corales asesinos
y los demás comienzan
a extrañarse
a verse los ombligos
embarazosos ombligos.
No le den ron al bipolar
porque saca los
claveles
las rosas
todo el azul del mundo
y lo pone
en un pozuelo
pequeñito
para que lo veas
para que lo veas tú
para que lo veas tú y lo agradezcas
y le digas: qué bello
azul
y te sigas haciendo la loca.
No le den ron al bipolar
porque al día siguiente
alguien tiene que cargar
con él
con sus pastillas
con las ganas de no bañarse
con querer morir ahogado
en un pantano minúsculo
que lo adormezca y lo mate
que lo adormezca y lo mate
al mismo tiempo.
No le den ron al bipolar
porque aúlla
ve la luna y aúlla
voltea las palabras
las desdobla
las pone de cabeza.
Todos esos alcoholes,
no se los den al bipolar.
Todos esos líquidos,
no se los den al bipolar.
Bipolar que es bufón.
Bufón y grieta.
***
No hay nada más hipócrita que pedir
un minuto de silencio
el silencio como
solicitud
es otro ruido disfrazado.
***
Si tuviera la opción
para quedarme en alguna
de las etapas
de la evolución
me quedaría en la de pez
pez espada
pero pez.
***
Si una mujer es objeto
¿qué es un objeto?
Si una mujer es objeto
tiene que seguir “de qué”
De qué es objeto esa mujer.
Un objeto es un objeto es un objeto.
Una rosa es una rosa es una rosa.
***
Contención: proteger algo
¿qué estás protegiendo?
Igual pasan los carros
por las avenidas.
Igual van a parar las
bacterias
a las paredes de los órganos
igual un día mueres
y se te rompe una uña
porque te cae encima un cuadro.
***
No me falta ningún vicio
les he hecho check a todos:
comerme las uñas
fumar cigarrillos
pasar las tardes enamorada
de cualquier ser viviente
solo reconozco
el tiempo que paso
en el vicio:
de vicio en vicio.
***
Besar: acción entrecortada
página rota
ilegible
braille de dos.
***
Decir a puerta abierta
gritar por el balcón
asomarse debajo de las alfombras
para aullar…
Qué valentía.
Ahora los otros tienen
evidencia
y rastrean cualquier crimen
por muy migaja que sea.
Es exposición.
Y exposición es imposibilidad de redondez
FABRICIO ESTRADA (Sabana Grande, Honduras 1974 ) Miembro Fundador del Colectivo de Poetas Paíspoesible, Teg. (2004-2008); Miembro Fundador de Artistas en Resistencia, Teg. (2009-2011), Primer Lugar del Premio Nacional de Poesía de Los Confines, Honduras 2017. Sus libros: Sextos de Lluvia, 1998, Poemas contra el miedo, 2001, Solares, 2004, Imposible un ángel (antología) 2005, Poemas de Onda Corta, 2009, Blancas Piranhas, 2011, Sur del mediodía, 2013 (México -Costa Rica), Houdini vuelve a casa, 2015, Blake muere en París a causa de un paparazzo (antología personal) 2018 (Puerto Rico). 33 Revoluciones para Rodríguez, 2018.
Alfabeto para Esteban
Tú has nacido en un sitio verdadero,
lejos del mar…
(Antonio José Rivas)
Me has despertado para que vea el río,
pero hoy
lejos del mar y su espejismo
tendré que enseñarte la palabra Honduras:
Fonema de sal
y campo de escafandras,
pirotecnia de los tristes
yegua en celo que nadie monta.
Explosión de la resina
que aprieta y avanza
en el fuego y chasquido de sus ramas,
asfixia
vena bajo tierra
que la aguja del sol
nunca encuentra ni alcanza.
Honda puñalada
rumor de la herida
en su pequeña hecatombe
de infección y hormigas
trepanando, socavando
en la más pura palabra de insomnio.
Me despertaste para ver el río
con sus peces y desoves ,
el sinuoso dragado del tiempo
y las aves en su estrecho cielo,
pero hoy
sin la idea de un mar que nadie espera
aprendí , a enseñarte, la palabra Honduras.
Poemas en onda corta, 2009
Del cómo un ejercicio de respiración nos lleva a Spinoza
“Un hombre libre en nada piensa menos que en la muerte, y su sabiduría no es una meditación de la muerte sino de la vida” (B.S.)
Y no vendrás a decirme
que la vida termina
con un tordo que llega y se estrella
en la claridad de los muros,
que el tiempo es imán perfecto
para destinos inefables
y que el latido de dos amantes
nunca nos traerá el eco
de lo que alguna vez fue verdad
o simplemente el atisbo medroso
de flores eternas.
Nunca me será necesaria La Enciclopedia
para aceptar la simpleza
de un pájaro derribado por mis piedras
o un amor
que arranqué de cuajo
para empalarlo
ante el romántico sol de un crepúsculo.
No es suficiente lo que veo y soy
para entender el accidente
que hizo de la estrella
una mala metáfora de lo infinito;
respiro y hablo,
advierto y predigo,
y aun así nada es suficiente:
los planos se despliegan
y en ellos nadie explica
dónde se borran las líneas
o dónde comienza el filo
de este papel imaginario
que me tocó en suerte vivir.
Houdini vuelve a casa, 2015
Cuando solo te creía el viento eras el pájaro de la tarde,
el tordo que volaba entre las piedras
y que sabía hacer su nido en la mano del hondero.
Luego fuiste la confianza del agua y viajaste
hasta el palacio de arena deslumbrante,
hasta la cama donde ardía una fragua desnuda,
hasta el mismo corazón de los calcinados.
Pez de cuaresmas olvidadas,
rezabas y tus dedos quemaban tu frente,
tuviste la confianza del agua y la dejaste escapar
cuerpo de agua
pulmones de agua
miradas que corrían por todas las aguas…
Pero hubo remolinos de polvo
y la tierra también tuvo su presencia. Hablaste con ella
mientras los mozos paleaban la tierra traída por los muertos
los terrones que llenaban la boca de niñas bellas
los adobes angulares del verano.
Escarbaban los mozos sin propósito
y en su danza circular abrían pozos malacates,
se hundían
en la danza del vacío.
Bajaste a respirar con ellos el aire enrarecido
solo para encontrarte dormido en la humedad de la arcilla,
en el blando camino de los gusanos
donde las raíces pactan en silencio una nueva conjura contra el sol,
KAREN VALLADARES (Tegucigalpa, Honduras 1984) Escritora, gestora cultural, critica de literatura. Abogada. Obra publicada : ciudad inversa, liga ediciones, Chile, 2015. Ha participado en los diferentes festivales más importantes de escritores en Centro y Sur América. Obras traducidas al italiano, francés, portugués, alemán, catalán, mandarín, árabe. Ha participado en las siguientes antologías: Sociedad Anónima (1er concurso del poeta inédito a nivel nacional Honduras, 2007); Muestra de poetas latinoamericanos, Miselena cacerola ediciones, Argentina, 2010; Antología Pluma y golpe, poesía escrita por mujeres durante el golpe de estado , editada y compilada por Lety Elvir, 2015; Muestra de poesía escrita por mujeres hispanoamericanas, Editorial Cascada de palabras, 2012, compilada por la poeta Mónica Gameros; Barcos sobre el agua natal, muestra de poesía actual de poetas hispanoamericana, España. 2012; Verde, antología dedicada a la ciudad, editada en Colombia, 2016; América 0.1 Novisima poesía centroamericana , editada y compilada por el poeta y crítico Héctor Hernandez Montecinos, Chile 2015; La nuova Poesía dell’America Latina, preparada por Loretto Rafanelli.Italia, 2015.
Dame
Dame la hoja caída del árbol
El silencio póstumo de las cigarras después de la lluvia
La neblina de una madrugada de invierno
El ardor del sol en pleno mediodía
El litoral del horizonte más lejano
El ritual de las palomillas debajo de una lámpara
Las manos cruzadas como símbolo de espera
El temblor del párpado como único misterio
La lluvia no importa en este preciso momento.
Dame:
La brevedad de la caricia ante un cuerpo desnudo imaginado.
El orgasmo partido en pedazos
el sabor de unos labios insípidos
lo agridulce de una espera
la tarde que sorprende a veces con algún color raro en el cielo.
Dame la sílaba que falta en la palabra
El latir de la bestia
El corazón roto de una mujer despechada.
El llanto, el rostro humedecido, el labio tembloroso.
La página arrugada
El remedio casero para el olvido.
Lo que tengo es el ruido
Y falta que uno se atreva a hacer ruido
Lydia Daher
Lo que tengo es el ruido del fondo
Una canción vieja de los 60´s
Un vestido gris que apenas llega a la rodilla
Una luz pálida muy pálida que fallece cada vez que la miro
El viento que entra por una rejilla y que a nadie le importa.
Sospecho el llanto y limpio el rostro con un paño
Pienso en el en sus grandes ojos cafés
Y eso jamás fue mío.
Lo que tengo es el ruido de fondo
La circunferencia de mis manos vacías
Y la planicie de mi cuerpo ahora que te has ido.
Voy muriendo
Como gaviota sin mar
Como mar sin orilla donde estallar.
Siempre es lo mismo,
Decir tu nombre, dejarlo deslizarse hasta la última línea de mi pelvis
La cama vacía, esperando nada, esperando lo absurdo, otro silencio.
Lo que tengo es el ruido del fondo
Una canción vieja de los 60´s
Un montón de páginas en blanco, muchas cosas por decirte
El murmullo de una canción que he pensado en dedicarte
El recuerdo de tu cuerpo sobre el mío
Nada ahora en mis labios,
En mis manos,
En mis ojos.
Lo que tengo es el ruido del fondo
Una canción vieja de los 60´s
Y un recuerdo que florece mi boca cuando lo digo.
Sé
Mirá a tu alrededor: hay otro, siempre hay otro
Rosario Castellanos
Sé de la luz que se disipa cuando cierro la ventana.
Del sacrilegio de tu nombre cuando lo pronuncio en secreto.
Del campanario abandonado que se vuelve mi corazón cuando te ausentas.
Del suspiro rompiéndose en plena madrugada
Del ruido extraño que aterra.
II
Sé del silencio que asfixia
De las veces que escribo tu nombre en la última orilla de mi pelvis
En aquel lunar en mi entrepierna
Allí donde te gusta perderte.
Sé de la luz que se revienta en mi desnudez
Del escalofrío en mi espalda cuando la tocas
De nuestras miradas cuando se cruzan.
III
Sé del llanto después del abandono
De las manos empuñadas en el pecho
De mi boca culpándote de todo,
Maldiciéndote, pero igual queriéndote acá.
Nada de esto quisiera decirte.
Sé que todo pudo ser diferente
Pero que no pudimos salvarnos.
Pizarnik
Pizarnik, vos sos un ángel caído.
Una que escribe piedra sobre piedra.
Vos y tus angeles no me importan,
Vos y tus silencios no me importan,
Vos y tu caída leve y furiosa no me importa.
Tus poemas llorones tampoco me sangran la herida.
Sucede que a veces me acuerdo de ti, así como de otras
Quise con todas mis fuerzas, que fueses más fuerte.
Y no terminaras con tu vida,
Oh poeta suicida, unicornio desaparecido
Mujer de a saber quién
Vos, pájaro que rompió su jaula.
La Penélope indecisa por su Ulises
No seas la estrella estrangulada por el tiempo
Mujer de humo, estrella distante
Lejana. Decíme por qué tus pupilas eran negras,
Decíme, por qué tus pupilas eran oscuras piedras caídas.
Nada de esto le importa a nadie Alejandra.
Te leo y siento el sollozo de tu llanto,
Por qué dolés tanto Alejandra,
Tu nombre es como un ajedréz
Como un laberinto
Como un río profundo
Vos, vos provocaste la muerte de otras,
Pero eso Alejandra, a nadie le importa ni lo recuerda.
Buscabas al hombre común, para tejer su corazón a escondidas.
Pobrecita de ti, poeta huérfana de la nada.
Al final todo dolía demasiado, y tu cuerpo, dónde yace ahora tu cuerpo
HERNÁN CONTRERAS R. (Santiago de Chile, 1990). Es tallerista de sesiones autogestionadas junto a otros poetas. Editor y cofundador de Trizadura Ediciones y locutor del programa Entremicrófonos en Radio PseudoFM, un espacio dedicado a la música emergente local.
En el marco del Día del Patrimonio Cultural del año 2017 y 2018 organizó la Feria del Libro del Barrio San Isidro en la Plaza de los Libros, junto a la Junta de Vecinos Blas Cañas. Por otra parte, durante los meses de marzo y abril de 2018 organizó la Jornada de Artes en el Cerro y la Jornada de Artes en el Forestal, reuniendo poesía, música, narrativa, magia y artes visuales.
Durante el año 2017 fue seleccionado para integrar la antología poética Pánico y Locura en Santiago publicada por Editorial Santiago-Ander en 2018. Es autor de la plaquette Proyecciones (La Maceta Ediciones, 2018) y del poemario Trayecto hacia algunos días (Filacteria Ediciones, 2018), obra que obtuvo una mención honrosa en el concurso internacional de poesía “Rostros” 2018, convocado por el Grupo Rostros, Colombia
De Proyecciones (La Maceta Ediciones, 2018)
VII
Todo esto desde una ventana en tiempo presente
o en el recuerdo antes de dormir
-ya son bastantes noches en que solo veo tus ojos,
como si ya fuera mañana
despierto a cada rato con la luz-.
Una paloma se detiene en el borde de un balcón,
busca los restos de migas de quien cada mañana,
solo, toma el desayuno con la vista
en las filas de autos y micros de la avenida principal.
Se abre otra ventana,
riegan un par de plantas,
chorrean el agua que revienta
uno o dos balcones más abajo
y vuela la paloma
-No ha pasado nada interesante,
pero si no me distraigo con situaciones ajenas
me miro y te recuerdo,
en este punto
en que se comienza a evidenciar
la existencia de mis huesos-.
Cuelgan ropa, abren cortinas,
cierran cortinas, fuman un cigarro,
miran como yo, nada,
limpian un vidrio, espantan una paloma,
sacuden una alfombra.
El polvo desvirtúa la visión del panorama,
cada partícula degrada un color
cuando choca con el haz de luz
y el remolino de otro golpe galopante
le da movimiento a una escena que fácilmente
podríamos confundir con una fotografía.
De Trayecto hacia algunos días (Ediciones Filacteria, 2018)
Un corte de luz
Las calles, maquetas rotas:
ciudad quemada en oscuridad
por el fuego que forjó los metales de su altura.
Nunca entendimos la desconfianza cuando se cortaba la luz,
solo aceptábamos el miedo.
Leer en la intermitencia de los postes,
esquivar a una persona e inclinar la hoja,
imitación de planta ante el sol.
Mis pupilas tienen el efecto del ácido,
mendigan estímulo visual .
Escena:
dos agujeros negros entre la noche,
letras negras que no alcanzan.
Regresar con velas gastadas,
leer en la intermitencia de la llama.
Imagina las ondas del agua como luz sobre la hoja.
La casa no volverá a tener tanta luz.
La explosión de los aparatos electrónicos
Revientan los aparatos electrónicos,
la luz chorrea del balcón,
sale desde los televisores y de ampolletas
que incineran sus venas.
Chorrea la luz como sangre de entrañas rojas y azules,
se rompen los vidrios que cortan el aire denso.
Chorrea la luz y mancha lo que el sol no ilumina.
No nos fijaríamos entonces en las cumbres de los cerros,
en las azoteas de los edificios,
en las copas de los árboles,
y en las veredas de las avenidas.
Sino en espacios que seguimos reduciendo:
grietas en los muros,
el sostén de los balcones,
la entrada a un edificio,
la tierra bajo los árboles,
un estacionamiento subterráneo.
Tenemos luz de sobra,
si se nos pierde el sol
tenemos luz de sobra.
No debería pasar
que nos quedáramos
a oscuras.
Imágenes para el frío
No hay espacio en el trayecto para llorar las caídas,
despojadas por vejez cíclica ya no nos protegen de la luz,
no se ven tórtolas ni gorriones
y sin mirar, también pasamos de largo.
Los dedos ya son garfios y los pasos cada vez más tiritones,
cada músculo quiere separarse
y saltar al aire caliente de un motor
que pasa y envuelve los pies de quien mira vidrios polarizados.
El cielo es un algodón sucio que amenaza con caer
y cambiar el color del suelo;
veremos sangre en toda la calle.
La gente tiembla y con luz ajena rechazan la vergüenza,
hacen el amor para volver a la posición inicial del cuerpo.
El vidrio es una catarata congelada a punto de romperse,
y ahí, entre cabezas, vemos la ciudad empañada de frío.
También quise desaparecer entre las palomas
No habrá golpes encerrados ni miedo a mirar la muralla,
la idea de un clavo como decoración
se disipa junto al blanco de mis ojos.
El cemento es un cuchillo en mis muslos
y la caída será lo más cercano
a tener la moto que soñé desde que era niño.
Regreso sin zapatos en un triciclo oxidado
con ganas de escribir sobre el túnel que une los dos vehículos,
regreso al presente y conmigo la voluntad de un futuro,
pero las manos están ocupadas con mi peso.
Los dedos son un molde de la cornisa,
son lo último de mi cuerpo por ceder.
Giro el cuello y veo las luces una última vez,
luces estáticas y frías en los edificios,
luces como hormigas en las avenidas,
y pienso que nadie irá por mi cadáver,
fue el último movimiento de ciudad visto antes de atacarla.
Soñé que era una gaviota
en busca de un pez que se deforma con el agua.
Romper una situación predecible
Cuaderno, red que atrapa al movimiento,
externalidad empujada por un túnel que empieza en las pupilas
antes de ver la luz celulosa
y el posterior choque que desangra tinta.
Habrá un día en que rompa el vidrio
en vez de usarlo como lente
no importará un corte, menos perder un poco de sangre.
Ese día, la ceniza no caerá dentro de la lata de cerveza,
llegará directamente al suelo.
La creencia de tener el control del gatillo
y de dónde manchará la explosión
se irá con la frazada que pesa más en hedor que en lana,
en la espera, agradezco que esté mal hecha y llena de hoyos
por los que saco mis dedos y siento el frío que hay afuera:
el polvo, el humo, la neblina, el gas lacrimógeno, todo igual.
Rompamos la situación lógica
y no sintamos pena por la muerte.
Muestro situaciones para que se identifiquen, qué fácil,
mirémoslas de nuevo, miremos con quién hablaba.
No le di monedas ni lo entretuve con algo de sopa,
le pedí que compartiéramos su frazada
porque también estaba aburrido.
Le pedí que me contara una historia porque también tenía frío
y me contó la peor historia que he escuchado, pero nadie lloró.
Nadie se detuvo a mirar la escena.
El día fue destruido con el tacto del aire,
con el olor que ahorca al viento
y cambia las tonalidades de los focos.
Si tan solo nos fijáramos
en cómo la llovizna da sentido a la luz de los autos.
No pido interés ni pregunta alguna,
estoy en un punto que intento proyectar.
Me pregunto si será una recta
o si las calles serán el cuaderno de un niño
que apenas descubre los colores.
Las hojas, así como las calles,
apenas resisten los puñales ingenuos.
Hay una gran sensibilidad ante la trizadura de un vidrio
cuando ese es el particular don de las cosas: romperse.
Dudas, desplazamientos y vértigos
ante los tiritones que dibujan signos vitales y no caracteres.
Intento buscar un nombre para acertar la posición de mañana,
mala costumbre de querer nombrar las cosas,
¿pero cómo escribirlas si no?
Proyecto nombres, pero sé que no serán definitivos.
En algún momento proyectaré una idea
y, espero,
una intención.
Solo quedan las grietas
Tantas especies ahí abajo,
podría caer en picada con los ojos cerrados
y algo atraparía,
algo, aunque fuera una colilla
o las papas carbonizadas del fondo de la caja.
Seguro vería al viejito que me regaló poemas en un café
y a mi cara en el reflejo del pavimento,
al lugar donde alguna vez vivieron,
al lugar donde en mis sueños premonitorios dormí.
Lo vería en cualquier migaja o grieta del pavimento,
todo me lo recordaría
porque era lo último que me quedaba:
mirar en los recuerdos para sentirme en casa.54
Nada dura para siempre,
proverbios chinos y refranes lo adelantaron,
pero nunca los tomamos en serio.
Espérame.
Espérame, recuerdo, que aún encajo,
te aprieto en mi mano
al igual que cuando niño apretaba tu mano,
o al menos tu dedo, lo que alcanzaba.
Me aferro, mis uñas saltan,
son las chispas de los fuegos artificiales que veía en el puerto
y mis ojos intentan buscar las luces perdidas
de cada faro que tintinea,
me los sabía de memoria, sabía qué vereda evitar.55
Espérame, tú que sabes tu nombre,
mi mano pronto se cortará con los bordes de la hoja
y mis muelas serán placas tectónicas
que provocarán el derrame de magma desde mi cerebro,
MATILDE GRANADOS REQUEJO (Trujillo, La Libertad, Perú).
Estudió Educación en la Especialidad de Lengua y Literatura. Publicó
el poemario “Para oír el solfeo exiguo de mi cuerpo” (2007). Directora de la Asociación Cultural Kaypi Kani. Poeta y gestora cultural. Conforma el colectivo literario femenino “Palabras para un canto”. Es presidenta del “Festival de Poesía Fiesta del Diantre”. Publicó en el 2017 su segundo poemario “Canción del abismo”.
Fernando Naporano é um autor brasileiro. Jornalista, ensaísta e crítico de cinema & música, atuou também como radialista, director artístico de gravadora e músico. Foi compositor, letrista e vocalista da cultuada guitar-band Maria Angélica Não Mora Mais Aqui com a qual gravou três álbuns.
Por mais de 25 anos escreveu para destacadas revistas e jornais brasileiros (Folha De São Paulo, Correio Brasilienze, Estado De São Paulo, Isto É, Interview, Bizz, etc) além de diversas publicações musicais inglesas e americanas.
Escreve poesia desde a infância. Em 2014 com “A Agonia Dos Pássaros” (selo Demônio Negro) ganhou o “Prêmio Quem” (votação de internautas da revista Quem) de público como melhor livro do ano.
Em abril de 2017, lançou em Portugal, pela Poética Edições, o livro “A Coerência Das Águas”, prefaciado pela ensaísta e poetisa portuguesa Gisela Ramos Rosa.
Em julho, o livro “Detestável Liberdade”, editado pela espanhola Abstract Editions e em outubro,“A Respiração Da Rosa”, pela Córrego Editora e prefaciado pelo tradutor, ensaísta, poeta e escritor Claudio Willer.
“A Educação De Vera”, livro de temperamento surrealista, foi escrito na altura de seus 19 anos e aqui está reproduzido ipisis literis, sem quaisquer alterações. Conta com o prefácio da época escrito por Claudio Willer e apresentação do músico e escritor português Vítor Rua.
Gelo Em Cinzel De Voz
As folhas do tempo sem fotografias;
a expulsão dos vultos era o princípio.
Incendiar Buenos Aires, a semente-água
refazer-te em vestes de museu-em-cinzas
carregar-te até a morte de todos os dias
pastonírico onde as fotografias do tempo
são jacintos cegos sem folhas.
(Do livro inédito A Destruição Do Gelo)
Bauhaus; Stairway To Escher
Roxo, negro-roxo de glaciar
inaugura a rígida arquitetura
de dilaceradíssimas lembranças
em prata-lume sob a água
Faz-se a geometria-enguia
do obscuro jazz-rock romano
oh esquecido-oculto
que tão bem rima com a droga da liberdade
Roxo, verde-de-roxo
grita em Roma Citta Aperta
pelo nome que mais amei em vida
em asa-lume ponte-abaixo
(Do livro inédito O Sangue Da Música)
Ao Gáudio Das Águas Verticais De Bruxelas
Os lampiões belgas do fim do século XIX
bailando-te entre as sobrancelhas
combinavam em lividez descomedida
com a tonalidade ocre-esmeralda
a verticalar-se velozmente
como a plena habitação
da adolescência das rosas
A garganta de Todos-Os-Sonhos-Do-Mundo
gritava com a descarga
da Luz Do Frenesi bordô
que nas unhas e juntas dos artelhos
ao adorável perfume do recate
anis-de-alfazema
que naquela Bruxelas de 1911
se chamava apenas Paixão
(Do livro Detestável Liberdade, Abstract Editions, Spain/USA, 2017)
*
Em carmim-desespero, caminho para o onde-não-sei
a rosa, por sua vez, aceita o despetalar contumaz
toco o perfume-conforto ao fim de A Espada Era Lei
a Luz na harmonia de Cecil Taylor, no ar, se desfaz
(Do livro A Respiração Da Rosa, Córrego Editora, Brasil, 2017)
Abençoado Mandamento Impressionista
O sossego pende da resignação
e sem mais ninguém para dizer adeus
toco o despojamento mais lúcido
exigido pela paz
– toda em prata Paz –
trançando sombras
no mundo de todos os meus mundos
(Do livro inédito Sem Mais Ninguém Para Dizer Adeus)
Extraordinária Missão Para Abolir A Soma De Dados
A aprendizagem exige a limpidez inacessível
a perdição perplexa nas cordilheiras do vazio
o esquecimento como uma caverna luminosa;
a serenidade na estufa das avencas de mercúrio
reverencia o certificado ensaguentado dos enfins,
o sim-de-assim estar lebre & livre.
(Do livro inédito Sem Mais Ninguém Para Dizer Adeus)
Bianca Na Eternidade
Era esta a fotografia noir de teu corpo inteiro
indiferentes coxas entreabertas a suscitar leve escárnio
olhar rigidamente triste em aura-narcisa
cabelos como chamas de um rio sem nome
Abriu-me a cicatriz que tinha na memória
as lembranças jogavam boliche nos corredores da dor
a nuvem esquerda do coração se enche de lama
faz chover as cores pisadas de nossos beijos
Daqui para dentro a mágoa quebra espelhos
cacos de escarlate na fundura sem limites
a Grande ferida volta a nadar
no sangue no céu na puta que me pariu
Acordas todos os dias agora entre meus olhos
molhas a porta da manhã com minhas lágrimas
aquela maior que seca junto ao coração
se chama O Universo De Uma Paixão Sem Fim
(Do livro inédito Um Deserto Sem Lugar…Sob A Estrela Da Misericórdia)
CAROLINA DÁVILA (Bogotá, Colombia). Es escritora y abogada feminista, magister en Derechos Humanos y Democratización y aspirante a MFA en Escritura Creativa. Ha sido editora de Rio Grande Review y del Fanzine La Trenza. En el año 2010, ganó el Premio Nacional de Literatura del Ministerio de Cultura con el libro Como las Catedrales (Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 2011; Caracas: Fundarte, 2014). Publicó el libro Imagen (in)completa (Bogotá: Universidad Externado de Colombia, 2018). Poemas suyos hacen parte de las antologías Postal del oleaje: poetas nacidos en los 80: Colombia-México (Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León; Bogotá: Editorial Con las Uñas, 2013), The Other Tiger: Recent Poetry from Latin America (Wales: Seren Books, 2016), entre otras. Algunos de sus poemas han sido traducidos al inglés, el italiano, el portugués y el árabe.
Shakti of the universe,
Primordial mother. You
manifest as everything
As relections in your timeless
mirror.
We can never even for an instant be
separated from you
You have never been created, you will never be
destroyed
Everything that
maniifests through you is the perfect wonder
of illusion
So what necessity is there
to struggle or strive for
anything
Just leave it be and rest in the
equality of all visión
If i thought for a moment you were apart
from me I would struggle and fight creating
an endless cycle of causes and effects
An ocean of
tears
And
a trail of sorrow
Thiis is my song and i sing it
to you
Knowing
that You are no
further from me
Than the distance between my heart
and the lips that sing this
tune
For shakti
ma universal mother
Obra de Silvia Scarafia
*
Although there is something to feel,
There is nothing to touch
Although thoughts never dissapear,
There is nothing to grasp with mind
Although everything is visible
There is nothing to see
Although sounds are always present
There is nothing to hear
Although there is something to taste
Nothing ever touches the tongue.
Obra de Silvia Scarafia
*
I searched endlessly for water but realized I was in a desert
My thirst was inexhaustible but the desert was unforgiving
I lay down, the sun fried me
Naked and cooked to the core.
Samsara laid its head on my shoulder and said
” I quit, I let you go,
I cant clone you anymore
Get up, walk on in any direction
I can’t follow after you
You dont need any water”
Thirstless and free!
Obra de Karyu Mucuró
ELÍAS CAPRILES ÁRIAS (Venezuela)
Foto de Elías Capriles
QUEL SIGNORE LA
Qualche parte
nel sud de l’Italia
c’e un certo signore
alle volte professore
alle volte vero guru
alle volte uno di noi.
Lo conosci?
se no, te lo farò vedere io.
Guarda, nello spazio fra due pensieri
cosa c’è?
e quando un pensiero viene
cosa è?
da dove viene?
dove va?
Se tu conosci questo
aldilà delle parole,
se tu conosci lo che È
allora tu conosci
quel signore là.
AQUEL SEÑOR
En algún lugar
en el sur de Italia
está un cierto señor
que es a veces profesor
a veces auténtico guru
a veces uno como tú y yo.
¿Lo conoces?
Si no te lo haré ver yo.
Mira, en el espacio entre dos pensamientos
¿qué hay?
Y cuando viene un pensamiento
¿qué es?
¿de dónde viene?
¿adónde va?
Si tú sabes esto
más allá de las palabras,
si tú conoces lo que Es
entonces tú conoces
a aquél señor allá.
JOYA DEL ESPACIO (NAMKHAI NORBU)
Joya del Espacio,
mientras baja el flujo de néctar
de la sílaba HRI
—todos los vellos en punta—
rogamos:
prolonga tu vida
¿cómo no dejar bien establecida
tu línea de transmisión
después de esforzarte
por tantos años?
Joya del Espacio,
que Māmakī renueve
y restablezca la salud de tu sangre
y, erigiendo en ti el pilar de la vitalidad inmutable,
finalmente te selle con el vajra radiante.
Joya del Espacio
que Mandāravā reúna y concentre
en ti la esencia de los elementos;
que restaure en ti el equilibrio de éstos y
erija el pilar de la vitalidad inmutable,
quedando todo sellado
con las Tres Liberaciones.
(Escrito durante la grave enfermedad de Chögyal Namkhai Norbu entre diciembre de 1994 y la primera mitad de 1996.)
Obra de Karyu Mucuró
TWENTY YEARS AFTER “UN CERTO SIGNORE”
Namkha is dharmadhatu
Norbu is dharmakaya
Namkha is dharmakaya
Norbu is rupakaya
Namkhai is katak
Norbu is lhundrub
Namkha is the great mother
Norbu is the four mothers
Namkha is the mothers
Norbu is the fathers
Namkhai is prajña
Norbu is upaya—
How can there be such skill
As the Jewel of Space’s?
Even in a zillion kalpas
the brightest minds of the universe
Could by ni means concoct
a zillionth of a zillionth of a zillionth
of the mandala of teachings
the Space-Jewel reflects
nor could they fathom the skillfulness
of the Space-Jewel’s means—
Homage to the Master,
Long live the Master!
HRI
VEINTE AÑOS DESPUÉS DE “AQUEL SEÑOR”
Namkha es dharmadhatu
Norbu es dharmakaya
Namkha es dharmakaya
Norbu es rupakaya
Namkhai es katak
Norbu es lhundrub
Namkha es la gran madre
Norbu es cuatro madres
Namkha es las madres
Norbu es los padres
Namkhai es prajña
Norbu es upaya—
¿Cómo podría haber tal habilidad
como la de la Joya del Espacio?
Incluso en innumerables kalpas
Las mentes más brillantes del universo
No podrían jamás idear
Ni la más mínima parte
Del Mándala de enseñanzas
Que refleja la Joya del Espacio
Ni podrían sondear la habilidad
De los medios de la Joya del Espacio.
¡Homenaje al Maestro,
Larga vida al Maestro!
HRI
TIMOTZIN LEUNG (Hong Kong, China)
Foto por Tim
A
Perfekt
ist das perfekte A
rein und strahlend
und Ja
ich weiß
Foto por Tim
Mira, Mirror
Look
Naturally is our attention turned outside
until
we look into the mirror
When what looks so foreign is actually
Our own face
ÁLVARO MERA (Chile)
Nota del autor: leer escuchando la música: “Quiet fan for ska”de PG Six.
LA BALADA DEL DESIERTO
“Uno escoge que quiere ser en la vida: víctima o aprendiz.”
Un letrero de neón con la palabra Abierto y la letra i parpadeando oscila al viento. Su chirrido se mezcla con las notas de “Quiet fan for ska”de PG Six, que sale de la rockola del único lugar abierto a esa hora.
¿Qué eliges ser en el Juego de la Vida?
¿Lo has jugado alguna vez?
Lo primero es tener un precioso cuerpo humano…
Y de pronto estás aquí en el medio de un sueño extraño. Como suele ocurrir en los sueños…Tienes unos padres, te dan un nombre, te dicen que eres hombre o mujer… Lo demás debes averiguarlo tú sólo.
Para empezar, encuentra unas enseñanzas y un Maestro calificado. Síguelas. Luego olvídalas, al menos un poco, sino construirás, sin darte cuenta, un bonito ego espiritual. Después vive experiencias de todo tipo y trata de que tu mente ordinaria te sirva y ayude pero interfiera lo menos posible.
Si puedes, recuérdate a ti mismo tratar de estar en Contemplación lo que más puedas. Si tiene suerte podrás Ver, Oír y tener alguna experiencia de Gozo, Claridad y Vacío. Si las tienes podrás atisbar la Vida Eterna, el Reino de los Cielos, la Verdadera Naturaleza de La Mente, una experiencia No Dual…
Entonces recuerda que:
– No hay más nada que buscar
No hay nada a dónde ir
No hay nada que encontrar.
Recuerda que no hay otro lugar. Está Aquí y Ahora. Tú eres Eso. Pero sí, debes encontrar un camino para llegar.
Pueden ayudarte las Medicinas de los antiguos. Las plantas de poder, las técnicas del éxtasis del chamán, las prácticas de No Meditación de las escuelas No Duales, de la No Acción, del Wu Wei.
Pero ten cuidado. No te pierdas en términos, ni en religiones ni menos en los hombres que las componen. Recoge la información que necesites y sigue tu camino. Recuerda que en tí esta TODO, de modo que : CONFIA- SUELTA -ABRE.
Hay múltiples realidades, muchos mundos, cada uno con sus reglas y aunque no es necesario que los conozcas, sin duda estás conectado con varios de ellos.
No olvides que esta realidad es ilusoria y por eso es buena la risa. La risa que ayuda a perderle el respeto a la “realidad”. No te la tomes tan en serio, ni tomes tan en serio tu mente y sus ideas. Que ellas te ayuden, que estén a tu servicio, no tú de ellas.
No olvides que no hay tres Amores distintos, es sólo Uno en distintas formas…
¿Estás dispuesto a jugar el juego de la vida?
Si no descubres el camino que conduce a ti mismo, habrás perdido una vida.
¿Y si lo logras? Entonces habrás llegado ante el Gran Misterio…
El bar sigue semivacío. La música sale de la vieja máquina. Afuera el viento acumula indiferente diarios y latas oxidadas con neumáticos viejos en un costado del local.
No hay más clientes que el viejo indio Joe. En un rincón conversan las dos viejas que viven arriba…
Joe mira el fondo vacío del vaso del agua de fuego del hombre blanco que acaba de beber y trata de recordar.
Quien fue y por qué llegó aquí. Casi está a punto de lograrlo. Como otras veces, en realidad como cada noche, desde que abandonó la reservación.
Junto a la hoguera, el guerrero también llamado Lobo Gris recuerda las imágenes que el Gran Espíritu le envió en su Búsqueda de Visión.
Todo el llanto del mundo. Todo el dolor, todas la lágrimas, todo el sufrimiento. Vio cuerpos destrozados por el fuego que lanzaban pájaros metálicos desde el cielo. El ruido de los cañones y la metralla y el grito de los heridos en miles y miles de batallas. También recordó que en esa visión había una casa en medio del desierto. Y una mujer que le decía, “…ya es hora de que vayas a casa Joe…”
Sabe que esa frase era importante. Tratará de recordarla…
El Gran Espíritu también lo remontó a los Cielos más altos y extraños que podía imaginarse. Sin forma. Sólo colores y texturas. Llegó de pronto ahí, como cuando nacemos. Alguien parecía decir, ya llegaste a casa y también una voz decía en su cabeza, “así que esto ES…” aunque en realidad no había palabas, sólo una sensación de plenitud, de totalidad…
La luz de neón parpadea en el desierto…
Nadie se ha molestado en apagarla.
Y tú, ¿Volverás a casa? ¿Jugarás el juego?
Tienes una vida por ganar…
Uspallata, desierto de Mendoza, marzo, 2018.
Obra de Silvia Scarafia
PAOLA CIVILE (Italia-Venezuela)
Foto de Paola Civile
DE KHAITA EN KHAITA
Danzamos en círculos
sin esquinas
sin orillas
sin horizontes
Anillos de cuerpos y almas
se abren
se cierran
se miran
El sudor gotea y baña
indetenible
nuestras pieles jadeantes
y nos entregamos
sin censura
a esa mía
y otra
cálida humanidad
Los brazos extendidos
más allá de nosotros
ofrecen
reciben
agitan
sedas coloridas
que lanzamos al espacio
como una desesperada plegaria
sin retorno
Las manos se juntan
se cruzan
se vuelven ondas
se afirman
se niegan
se dibujan
se disuelven:
los mudras son nuestro lenguaje de señas
que no precisa de ningún idioma
Así estalla la alegría
desde nuestra ingenua y humana torpeza
bajo la mirada
dentro la mirada
de nuestro Buda viviente
Por un corto tiempo
¡al menos un corto tiempo!
Intentamos
habitar en Su mandala
de magnífica Presencia
de gozo en movimiento
MIGUEL FERRADA GUTIÉRREZ (Chile)
Foto por Miguel Ferrada Gutiérrez
Dese cuenta de su yo.
Observe cómo está leyendo esto ahora.
Lo lee a través de un yo. Observe que lo lee a través de otro yo.
Su cerebro, simplemente porque así funciona, usa un truco para poder experimentar el mundo. Crea un yo, un aquí adentro que experimenta una realidad allá afuera conjuntamente con esa realidad allá afuera que es experimentada por ese yo aquí adentro.
Lo crea usted leyendo esto al mismo tiempo que crea un texto allá afuera que es leído.
También lo crea a usted observándose a usted mismo al mismo tiempo que crea a un usted mismo que está leyendo.
Es solo un yo.
Una construcción de su organismo.
Como todo, tiene cosas útiles y cosas,… no tanto.
Usted puede aprender matemáticas, a dibujar, danzar, incluso hacer computadoras, mandar cohetes a la luna y sondas a saturno a fotografiar sus anillos.
Cuando usted sufre, no es que usted esté sufriendo. Sino que por las diversas circunstancias de su historia personal y su biología, en su organismo se creó el significado relativo que causa ese yo adentro que sufre ante eso afuera que está sucediendo.
Pero usted no es ese yo. No es ninguno de todos esos yoes-adentro-realidad-afuera que se forman en las diversas circunstancias practicas o no prácticas, positivas o no tanto que experimenta en su vida como las gotas de agua que emergen de, y vuelven a las olas.
Cuando usted está con anestesia. No está ninguno de sus yoes. Su consciencia común no está. Pero sin embargo su organismo biológico si está y su yo real si está.
Mire dentro de si mismo.
¿Dónde está?
Búsquese.
Ni el yo que busca ni el yo que es buscado existen.
Son simples contracciones en lo infinito del espacio tiempo que hace su organismo manejado por su mente.
Como en Matrix, puede darse cuenta que su yo de adentro y eso de allá afuera que coemerge con ese yo son simples corrientes electricas que su cerebro interpreta para experimentar lo incognoscible de una forma cognoscible.
La cognición que subyace. Lo que queda. La sensación.
Eso es su yo real.
Forma parte del mismísimo tejido del espacio tiempo.
CARLOS GARCÍA (Venezuela)
Diseño por Carlos García
A
A Chögyal Namkhai Norbu.
Trepo el barranco hasta llegar a la cueva
duermo escuchando el océano
entre rocas
al lado del fuego
cuando me desvelo salgo y miro las estrellas
me hermano con los primeros hombres
con las bestias salvajes
somos hijos de la intemperie
finalmente duermo
en la mañana cantan las aves
llega el sol
la cueva se calienta
preparo café
el océano sigue rugiendo
al fondo del barranco
yo me domestico
lavo mi rostro
me cepillo los dientes
uso ropas
preparo la mochila
regreso al mundo
encuentro alguna persona
hablo como si lo hiciera por primera vez
voy contento
porque sé que veré de nuevo a Rinpoche:
A Aquel cuyo verdadero nombre es A
Al portador del espejo
el cristal
y las plumas de pavo real
A quien cuando le llamé Maestro
apuntó con su dedo
a mi propio corazón
a mi Maestro Raíz
A la Fuente Suprema
Al que si no hubiera conocido
mi vida habría sido un desperdicio
Al que hace que todo valga la pena
que todo sea el Gran Gozo.
Tenerife, 2017.
ENSEÑANZAS EN LA CAFETERIA
Esta mañana me dio por investigar un poco sobre el Test de Rorschard, prueba psicológica que consiste en poner al paciente a observar manchas de tinta y analizar las imágenes que proyecta en ellas. Son diez láminas, hay quien ha querido interpretar casi matemáticamente ciertos resultados, me parece un poco exagerado el tema de la interpretación científica de los mismos, pero el método en sí me dejó pensando muchas cosas. Por ejemplo: el hecho es que las manchas son manchas, y sin embargo cada persona “ve” diferentes cosas en dichas manchas, hay quien “ve” una mariposa, una máscara, un murciélago, la cabeza de un zorro, un payaso, etc. Pero es una mancha, nada más y nada menos que una mancha de tinta. Lo mismo pasa cuando miramos las nubes, o cuando caminando por la montaña conseguimos una piedra y decimos que parece un corazón o una virgen, etc.
Luego salgo a trabajar, y cuando regreso a Dzamling Gar encuentro a Chögyal Namkhai Norbu en la cafetería. Recién se tomó un café, sé que le gustan los capuccinos, así que me imagino que tomó uno. Me acerco con timidez a la mesa llena de sus devotos y afortunados estudiantes. Intento escuchar lo que dice, sé por experiencia que Rinpoche siempre da enseñanzas aunque esté hablando del jardín, del clima o de cualquier otra cosa cotidiana. Esta vez miraba la taza de café y nos preguntaba si alguno leía la borra del café, si alguien podía ver algo en las manchas que quedan al fondo. Él decía que había como un mapa, un continente, que se podía ver la India, otros veían un venado, o unos gemelos. Tommy, un joven practicante surfista dijo que se parecía a un sitio en la costa de Indonesia donde hay muy buenas olas. Rinpoche hace girar la taza por las manos y los ojos de todos los de la mesa -que en este momento eran tres o cuatro mesas unidas- que buscan con furiosa curiosidad y tratan de decir algo que tenga sentido. Cuando la taza regresa a Rinpoche, la mira de nuevo con la sorpresa de un niño que mira por primera vez el universo y dice con asombro y maravilla: ¡Ah! ¡Cuánta potencialidad! Al final dijo que había una A tibetana, símbolo en las enseñanzas dzogchen de nuestra verdadera naturaleza. No pude evitar hacer la conexión con el test de Rorschard, pero más allá del test y la especulación psicológica entendí que todo lo que experimentamos no son más que proyecciones sobre “manchas de tinta”, nuestra visión kármica, lo mismo que estas palabras.
29-05-2017
ENSEÑANZAS EN LA CAFETERÍA II
Hoy un joven sentado al lado de Rinpoche en la cafetería, fingía dar algo a su perro que saltaba y ladraba esperando la comida invisible que nunca caía. Rinpoche miraba la situación y le preguntó al joven si le daría algo. El dueño del perro respondió que no, que no tenía nada para darle. Rinpoche dijo: entonces es todo una fantasía. Levantó la vista y sentí que me miró con una compasión que atravesó sus lentes oscuros y mi estupidez perruna. Inmediatamente escribí un mensaje que debí escribir hace mucho a alguien. El mensaje decía : “este perro no salta más”. El mensaje era para mí.
05-06-2017
Diseño por Carlos García
ELIO GUARISCO (Italia)
Diseño por Carlos García
The 80ties Full Moon
Minsk 5 December 2017
The supreme siddha, the crown of Dzogchen Yogins
The master of the secret immaterial reality
The embodiment of the supreme intelligence
The one whose qualities can be recounted till the end of time
Chögyal Namkai Norbu
Following the course of the waxing moon
Has reached the full moon of the auspicious age of eighty
His presence among us wonderful!
Brilliant like thousand suns
May he remain for another cycle
Of eighty years
As the source of happiness and wisdom of all beings
My he remain as a great vase of nectar
Of the most profound teaching
That pours out without ever becoming exhausted
May he remain as the Great disciplined Harats of the past
Embodiment of supreme presence
May he remain as the Great Bodhisattvas of the past
Embodiment of inconceivable love and compassion
May he remains as the Great Indian Siddhas of the past
Embodiment of total freedom
May he remain as the Great Masters of Tibet of the Great Perfection
Embodiment of the realization of the essence of all spirituals ways
May he remain as a guardian of the mind of his students
As a jewel that adorns the welfare of the world
As a jewel guarantee of the continuation of the Mind teaching of Samantabhadra.
Obra de Silvia Scarafia
A Vision of the Past
1 December 2017 Tenerife
I walked out on the veranda
and looked aimlessly in front
quickly
In the right side of the horizon
on top of a yellow house
Perched against the sky
For a few seconds
I saw a great Harat or Bodhisattva
of the past
wearing a yellow dress
moving with the gait of a majestic elephant
A tiny attendant showed him his seat
behind the white curtains
A vision of the past that
brought joy in the present.
Obra de Silvia Scarafia
30 October 2015
I remember the kindness
Of that tall imposing spiritual friend
Named Rabsel
Whose mere sight
Attracted me like a magnet
Thus giving the first impulse to the quest
I remember the kindness
Of that spiritual teacher
Named Goenkaji
Who taught be aware
Of feelings and sensations
Disclosing the three principles
Aniccia dukha anatma
I remember the kindness
Of those westerner spiritual teachers
Named Coleman, Hover, Danison
Of many experiences
Who learned in Burma
At the feet of Ubakin
I remember the kindness
Of those spiritual teachers
Who taught me the language
That concealed the way
I remember the kindness
Of that spiritual friend
Named Tamdrin
Who opened for the first time
The eye that sees beyond illusion
I remember the kindness
Of that spiritual friend
Who showed the benevolence of a father
Providing food and shelter
For many years
I remember the kindness
Of that spiritual friend
Who like a good sculptor
Build up my character and perseverance
I remember the kindness
Of that spiritual friend
Who allowed me to create some merit
By offering him all the money I possessed
I remember the kindness
Of that spiritual friend who bestowed the nectar
Of excellent teachings
On the middle way
I remember the kindness of
Of that spiritual friend
Who trusted me on the moment of his
Passing away
I remember the kindness
Of that spiritual friend
Even though he had a
Bad spirit as a helper
I remember also the kindness
Of that spiritual teacher
Named Kayang
Even though lustful
He made young female aspirants
Undress
I remember the kindness
Of that spiritual teacher
Named Zangpo
Even though we students
Were at times better then him in
Philosophy
I remember the kindness
Of those small spiritual friends
Who were still attached to
Worldly pursuits
I remember the kindness
Of that spiritual friend
Who arose the faith
Before even meeting him
I remember the kindness
Of that spiritual friend
Named Kalu
Who disclosed various
Secret instructions
I remember the kindness
Of that spiritual friend
Whose ascetic appearance
Inspired admiration in all
I remember the kindness
Of that spiritual friend
Who always brought tears of faith
To my mind
I remember the kindness
Of that spiritual friend
Who made the hearth melt
And the hair to stand on the body
When he came within the range
Of Several hundred miles
I remember the kindness
Of that spiritual friend
Who asked me to translate
An ocean of views and meditations
Giving me the possibility to learn them
I remember the kindness
Of that spiritual friend
Who kept me out of troubles
Away in the Himalayan hills
I remember the kindness
Of that spiritual friend
Who gave me the possibility
To reflect and at times
Delve into quite discovery
Without distractions
I remember the kindness
Of that spiritual friend
Who showed many magical
Divine reflections
I remember the kindness
Of that spiritual friend
With beard and unconventional behaviour
Who always spoke
Of the highest
Without profferingaword
I remember the kindness
Of that spiritual friend
Whose name
BeyondWorldly Action
Exemplified his mode of being
Beyond attachment
I remember the kindness
Of that spiritual friend
Ferocious and yet loving
Wild and yet of absolute discipline
Of the highest knowledge
And yet simple
I remember the kindness
Of that spiritual friend
Who embodied
The fearless state of self-perfection
In utter simplicity
I remember the kindness
Of that spiritual friend
Who worked unconditionally
To protect and nurture spiritually
People of any race
I remember the kindness
Of that spiritual friend
Who exposed the spiritual hypocrisy
Of getting fat by eating meat
By saving myriads of fish
I remember the kindness
Of that spiritual friend
Meeting him
Was never without meaning
For anyone
I remember the kindness
Of that spiritual friend
Named Chatral
Who recur in my dreams
In he empowering image
Of a sweeper
Or performing other humble tasks
I remember the kindness
Of that spiritual friend
Whose disappearance
Brings an ocean of tears of desperation
I remember the kindness
Of that spiritual friend
Whose disappearance
Emptied this planet of any interest
I remember the kindness
Of that spiritual friend
Named Dalai
Who is the master of all
Beings without distinction
I remember the kindness
Of that spiritual friend
Who embody the truth of
Love and compassion
I remember the kindness
Of that spiritual friend
Named Nyoshul
Who lived simply among
Indian religious beggars
I remember the kindness
Of that spiritual friend
Who although having the highest learning
Was innocent like a child
I remember the kindness
Of that spiritual friend
Who embodied the spontaneity
Of simply being
I remember the kindness
Of that spiritual friend
Who revered anyone that
At the side of the road
Proferred words of truth
I remember the kindness
Of that spiritual friend
Named Dodrup
Surrounded by many consorts
Whose presence
Bestowed a subtle and powerful
Blessing
I remember the kindness
Of that spiritual friend
In whose temple white and unadorned
He bestowed months of transmissions
I remember the kindness
Of that spiritual friend
And whose spontaneous behaviour
Embodied the natural
Liberation of the six senses
I remember the kindness
Of that spiritual friend
Who showed the highest peak
Well hidden behind the ordinary
I remember the kindness
Of that spiritual friend
Named Norbu
Who at first wrathful
Then let his trust
Flow in his student
I remember the kindness
Of that spiritual friend
Who transmitted
A long series of
Priceless oral instructions
I remember the kindness
Of that spiritual friend
Who empowered
Someone like me
As to be able to
Give instructions
I remember the kindness
Of that spiritual friend
Who has woven an eternal
Net light
Of non separation
Obra de Silvia Scarafia
Why you call yourself “spiritual practitioner”?
Italy, Milan, 89
Why you call yourself “spiritual practitioner”
When you take advantage of the kindness of others
Without ever repaying it?
Why you call yourself “spiritual practitioner”
When you do not know even to repay the kindness of your father and mother
For the kindness they have shown to you?
Why you call yourself “spiritual practitioner”
When you only follow your own selfish desiders
And do not care of other’s needs?
Why you call yourself “spiritual practitioner”
When you pursue only your own profit without any consideration
For the harm you cause others?
Why you call yourself “spiritual practitioner”
When you care for others
Only for the advantage you can get from them?
Why you call yourself “spiritual practitioner”
When you denigrate those
Who cannot give you anything?
Why you call yourself “spiritual practitioner”
When to save you face
You do not esitate to lie?
Why you call yourself “spiritual practitioner”
When unload the heavy works on others
And take on only those the light ones?
Why you call yourself “spiritual practitioner”
When you make the final sprint to appropriate
Of the merit of other’s work?
Why you call yourself “spiritual practitioner”
When you do not recognize
The humanity in others?
Why you call yourself “spiritual practitioner”
When at the other’s criticism from
You answer: “Is their wrong view!”
Why you call yourself “spiritual practitioner”
When you blame other for
Your own faults and misfortune?
Why you call yourself “spiritual practitioner”
When behind a false humility
You hide the greatest pride?
Why you call yourself “spiritual practitioner”
When you think that you do not need the master
But in fact you are only a balloon inflated with pride
On which not even a drop of a good quality remains?
Why you call yourself “spiritual practitioner”
When you do not see your defects
But only speak of the defects of others?
Why you call yourself “spiritual practitioner”
When in the fangs of the lord of the passing time
You make preparations to live for centuries?
Why you call yourself “spiritual practitioner”
When you are just a tiny particle in the universe yet
You consider yourself the most important?
Why you call yourself “spiritual practitioner”
When attached to everything
You are unable to give up even a needle?
Why you call yourself “spiritual practitioner”
When you behave like a dog
But you boast a divine outlook?
Why you call yourself “spiritual practitioner”
When you are always distracted but
Resort to arguments to prove that you are always aware?
Why you call yourself “spiritual practitioner”
When you think to be indipendent and
In no need of the community of seekers of truth?
Why you call yourself “spiritual practitioner”
When you talk a lot of the primordial state
But you do not live in it?
Why you call yourself “spiritual practitioner”
When you resemble a wild beast,
Yet, you preach the calm state?
Why you call yourself “spiritual practitioner”
When you have no whatsoever experience of contemplation
And dispite this, you pretend to guide others?
Why you call yourself “spiritual practitioner”
When you become excited only for mundane things
And you tire at the teaching?
Why you call yourself “spiritual practitioner”
When you do not know how to discern the true sense of the teaching
From its exthernal frame?
Why you call yourself “spiritual practitioner”
When you just glanced at the ocean of the teachings of the masters
But boast to know everything?
Why you call yourself “spiritual practitioner”
When after years of “spiritual retreats”
Your heart is still hard like rock?
Why you call yourself “spiritual practitioner”
When to receive the attention and respect of others
You are ready to affirm as true what you do not know?
Why you call yourself “spiritual practitioner”
When you have never revered the master with the heart
But preach the proper way to relate to him?
Why you call yourself “spiritual practitioner”
When pride never allowed you
To surrender to the smile of the father?
Why you call yourself “spiritual practitioner”
When the idea of dakinis fashinate you
More then the face of your actual teacher from which these dakinis manifest?
Why you call yourself “spiritual practitioner”
When you live in the presence of the master and yet
You search for visions of deities and are fashinated powerful mantras?
Why you call yourself “spiritual practitioner”
When you have never spent a day in retreat
And speak as if you have attained realization?
Why you call yourself “spiritual practitioner”
When you only look for the ass of women
And you forget that they have the nature of wisdom?
Why you call yourself “spiritual practitioner”
When the moods of a woman throw you
From the joy of heaven
To the suffering of hell?
Diseño por Carlos García
JAVIER ESPINOZA (Chile)
I was lost and found for the sound of trumphet
i became to meet him
tathagata complete perfect buddha
a few words made me human
released from bad behaviour
here em i, born again
not to suffer anymore
but to walk away, to break the chains
gone, gone, and back again
with him until space remains!
GLADYS MENDÍA (Venezuela)
Foto por Gladys Mendía
Lungta
Somos
Como lungta recién colgada
Cuando a este mundo venimos
Colores y tejidos perfectos
Formas apegadas a las formas.
El viento de la Enseñanza
El gran Rinpoche
Nos desteje los hilos
Abandonamos los antiguos signos
Entregados a perder consistencia
Así
Nos integramos
Asimilamos el movimiento sin nombres
No hay lucha ni obstáculos
Estado Primordial.
Tashigar Norte, 2015
Foto por Gladys Mendía Pintura por Adriana Uribe y Diseño por Carlos García
Ödzer Chemma
¡Oh Gran Dorada!
Madre de todas las luces
He visto tu esplendor
Y he caído rendida a tus pies de loto
De tu mano derecha el sol me saluda
De tu mano izquierda toda abundancia se manifiesta.
¡Oh Gran Dorada!
Te canto y me canto
Pues he visto tu brillo
Adentro y afuera de mí
Toda y Pura Luz
No existen colores que te pinten
No existen ropajes que te vistan
¡Eres Pura y Divina Luz!
¡En ti el sendero es seguro!
¡En ti erradicados el miedo y la angustia!
¡En ti el necesario alimento y el buen viaje!
¡En ti el Alba Eterno de la Esperanza!
¡En ti me refugio hasta el Despertar perenne!
No hay abismo ni barranco
No hay tinieblas ni tormentas
No hay distracción ni caída
¡Oh Gran Dorada de Luz Perpetua!
Tashigar Norte, 2015
Fotografía por Claudio Sandoval
GRISELDA GÁLMEZ (Argentina)
Foto de Tsegyalgar East Community Blog
MANDARAVA SAMANTABHADRI
Dirige tu fina mano hacia
mi corazón
ya estás ahí
pero hagamos de cuenta que está solo
llénalo con tu plenitud
TODA TODA TAN TODA
desaloja las lágrimas
Susúrrale con tu gloriosa voz
recuérdale que es indestructible
inspíralo
inspíralo
inspíralo
pero esta vez infinitamente
Conviértelo en una tormenta
incansable
de bendiciones para todos los seres
Anímalo
devuélvele toda el alma
que ha perdido que ha disipado que le han sustraído
desde el espejito roto de
su infancia.
Recuérdalo que para él ya no existen
los destierros
porque respira para siempre
en tu propia dimensión luminosa y pura.
Todavía tiene miedo
cálmalo
él ya lo sabe
pero repíteselo
nada puede dañarlo
porque todo es sólo él mismo
que todo lo crea… y a veces ( casi siempre ) se lo cree.
Dile, digo
Yo, Mandarava Samantabhadri
en un acto solemne
le devuelvo a mi corazón
todo lo que creyó perdido, disipado y dañado
y lo sello con los signos indestructibles
de la infinita confianza en sí mismo
y el reconocimiento de su noble linaje
desde siempre antes y hasta siempre después
en el esplendente y gozoso
AHORA
Obra de Silvia Scarafia
Foto de Tashigar Sur
Nieva en Tashigar Sur
22/07/09
Filigrana que transcurre
Soplo de perlas
Instantes blancos que se suicidan
en multitud
Besitos de niños
Risas
de
ángeles
Sílabas de consuelo
de los Tathagatas
que calman
nuestro apesadumbrado corazón.
Nieve
Compasión del universo,
Delicado presente del cielo
Impávidos, los pinos
reciben el adorno
En Tashigar Sur los árboles de Navidad
se engalanan
en Julio.
Obra de Silvia Scarafia
Obra por Sascha Stylianou
GLORYS STRAUSS (Venezuela)
The song Dalai lama
Beloved Master…
As those eyes… the eyes of the world,
As like that love… have not name…
As this Master… every Master…
Ho! Beloved Master
infinite eyes… Heart to heart…
without thinking… without feeling
Only in this space… as cloudless sky…
Beloved ones…
Looks of looks… Thousand name… no name…
As exile from my land… I’m… Embraced by the existence
At your feet… The existence
Obra de Sascha Stylianou
Dream yoga, Bingo!
Dream, not dream
Dream, not dream
Dream, not dream
Ho, ho… dream!
Here, there
Before, after
With, without
Dream, dream…dreams
Feel blue…Feel high
Young, old…life, death
Hair of dreams…
Dreams…
I, you
He, her
Us, they
Mirror…Dreams
Samsara… Nirvana
River… Sea
Asleep… awake
Dream… or… dream
Ji ji… ja ja… Nift, nifts
Dream, dreams…
Wake up!!!
Bingo!!!… Dreams…
SILVIA SCARAFIA (Argentina)
Obra de Silvia Scarafia
Dancing Mahakala
la piel de acero
y por corazón
una flor de ciruelo/
ancho el pecho/
firme la mano
delicado el gesto/
el ceño atento/
despiertos del sueño
los ojosin velo/
danza entrel fuego
vestido de negro
el dueño del tiempo/
el miedo mismo
le tiene miedo//
JULIO CÉSAR GALÁN (Cáceres, España 1978). Doctor en Ciencias de la Educación. Ha sido lector de español en la Universidad de Argel, profesor en la Universidad de las Islas Baleares y actualmente lo es en la Universidad de Extremadura.
Autor de los siguientes poemarios: Tres veces luz (La Garúa, 2007), Márgenes (Premio de poesía “Villa de Cox”, Editorial Pre-textos, 2012), Inclinación al envés (ERE/Editorial Pre-textos, 2014), El primer día (Isla de Sitolá, 2016) y Testigos de la utopía (Diputación de Cáceres/ Editorial Pre-textos, 2017). Además, ha publicado como heterónimo los siguientes libros de poemas: Gajo de sol (Abezetario, 2009), La llanura (Premio de poesía “Vicente García de la Huerta”, I.E.S. Suárez de Figueroa, 2016) y Para comenzar todo de nuevo (Ay del Seis, 2017) de Luis Yarza; ¿Baile de cerezas o polen germinando? (Ediciones Idea, 2010) de Pablo Gaudet; e Introducción a la locura de las mariposas (Tigres de papel, 2015) de Jimena Alba.
Como ensayista cabe destacar: Limados. La ruptura textual en la última poesía española (Amargord, 2016) de Óscar de la Torre; Ensayos fronterizos. Entre el poema y la heteronimia (RIL Editores/Universidad de Extremadura, 2017) en coautoría con Óscar de la Torre y Jimena Alba; y El último manifiesto de Jimena Alba (de próxima publicación).
Entre sus textos teatrales podemos citar los siguientes: Eureka (Ediciones del Unicornio, 2014) y La edad del paraíso (ERE, 2016).
Foto por Gladys Mendía
Sobre el nivel del mar
Ansío toda luz porque un día fijé el mundo
con mi dedo índice,
y amo el correr de los ríos
porque de algunos peces
aprendí hondura.
Fueron mis ojos quienes miraron
por primera vez
que en la caída de los astros
se escondían
un niño y una rueda.
Siempre me hice invisible
cuando los hombres pusieron sus manos
sobre mi fingida presencia,
y cuando tuve un brazo
que parecía un ala,
las flores que brotaban
en los tejados me otorgaron
las dádivas de un vientre,
esta es la única verdad
que he conocido.
A dos mil pies el nivel del mar la marcha de los pasos deja de orbitar, el frío aumenta toda lucidez, y la respiración es lenta como la vida en las montañas y en las ermitas; el corazón renuncia a cualquier renuncia y la única doctrina es la fecundidad.
Nuestro propósito es crecer cuando creamos
y amar a cuanto no desgarre,
alimentarnos de nosotros mismos y no golpearnos
en soledad
y que cada vez que el mundo sea la primavera
nos despojemos de cuanto fuimos y seremos,
formando
la columna que une nubes, espacios y semillas.
El truco no es difícil ni complejo, solo se necesitan
algunas dosis de serenidad, concentración y sencillez.
A seis mil pies sobre el nivel del mar-y subiendo-los ojos van perdiendo su nostalgia y para no cegarnos tengo que demostrar mi destreza en las diferentes artes de la distancia. Y para que no se dilaten las venas, el oxígeno tiene que ser lo más escaso posible.
Se aligeran,
se aligeran las manos, los pies, el pecho,
los lastres se reducen:
las personas que un día
me nombraron hacen el mismo
ruido que las hormigas.
Sigo el rastro de los cometas,
de las galaxias que comienzan
cuando un huevo se rompe,
de esa gracia tan tuya de armonizar
mis extremos.
Solo me he dado opción
a mudarme en un hoy,
en un hoy que renace, confirma y desprecia.
Poco importa la muerte ahora.
Poco importan las palabras ahora.
Poco importa que el mar haya expulsado a quien
movía su repetición.
Los restos de la fiesta quedan aún en mi boca, aún
me ofrecen mucho juego, aún
brillan como miel secreta.
A diez mil pies sobre el nivel del mar solo quedan los labios, el nacimiento de unas risas entre las sábanas y las luces que como gotas de rocío resbalan sobre este mármol[1].
Tarde anfibia
no habíamos visto tanta luz
y aún no era verano
los granitos de sal
se ampliaban en pirámides
que se salían de color
y daban alba lumbre desde el blanco
tarde anfibia de brillo y más espuma
por mirar esas aristas de sal
juntamos alba
su lumbre desde el blanco
tarde anfibia de brillo
y más espuma
por mirarlas con ojos de jilguero
conocimos la calma y el amor
milagro vertical
lo llamaban aquellos hombres
de rostros trasatlánticos
y caballos de mar en velas
***
ya bajo por la rambla de esta isla
bajo entre ramos de flores para enamorados y cíclicas
coronas para muertos
bajo casi rozándome por las baldosas como un buen
patinador entrado en luz
como agarrados por el sol y por esta llovizna de verano
que despeja hospitales
recordando que en julio
te salen flores de albahaca en los dedos
***
la marea nos lleva al ahora
y multiplica la blancura
en beso y esperanza
quiero verte debajo de este cielo
que nos sujeta y nos asombra
como cuando te conocí
casi niña y nos dábamos al aire
la marea nos lleva al ahora
y quiero que permanezcamos
en silencio extendidos por el sol
como si hubiera
conocido siempre el paraíso
Oropéndola breve
Este es el día. El día medular, abierto, justo.
El primer día de su patria.
Lo descubre durante el sueño de pupilas sin datos.
El sueño se ha filtrado
azul y oceánico,
la bondad del olvido
se resguardó en el bosque.
Se desata de las muñecas,
se alarga en su parábola.
Este es el día. El día amante-júbilo-susurro.
El primer día de su patria.
Traza su baile sobre su arenal, asciendes por los frutos, llego hasta su recogimiento. El día inicio-círculo-árbol.
El día que no dejará su origen, sus luces aman siempre un sí: el rostro es una huida de abejas metafísicas. Nada deja su miedo:
nada resulta ausencia:
nada supone nada
Este es el día. Los hombres
dan oídos a la lejanía:
devoran sus usuras,
beben sus horizontes.
Cuando puso los pies en las nubes notó que no miraba con curiosidad como si fuera sombra de minutos, como si no se hubiese recortado de su cuerpo al abrirse la luz: oropéndola breve que le enuncias.
Y al llegar al espejo su imagen es realmente suya
y los objetos se despojan
de ese brillo absorbente y trágico.
Este es el día. El pasillo perdió su condición de abismo,
el día en que se siente la salida de todos los enfermos y de todos los presos; en que se bautizan de nuevo las cosas y los seres:
desaprender no fue tan fácil.
Desaprender la rosa y los rayos durante noches, preguntarse de nuevo qué es esto, qué es aquello, quién es quién.
Empezar…
empezar…Este es el día.
No es un día más en la tierra,
las manos difuminan tanto
su forma que borran
sus perfiles: †
la claridad es siempre
una presencia,
ha dejado de ser
una abstracción,
ya puedo acariciarla.
Qué gozo no sentirse mentido
ni engañado
cuando sabe que todo
es mentira y engaño;
cuando la dicha se reduce
tan solo al intercambio
de unas cuantas
palabras consigo mismo.
[1] El lector puede encontrarse en dos poemas de esta selección con los siguientes símbolos: espacio dejado en blanco por el autor; † palabra ilegible; // pasaje dudoso; ᛝ lectura conjeturada. A partir de los mismo, el lector puede rellenar el hueco.
[2] En este punto prosigue la versión CR con un texto denominado “contrapoema”: “/lugares sin forma del recuerdo/relojes con la marea en su tictac,/el antes y el después que no pueden /reflejarse en el (F)R-ÍO:/hdhdywywwjk//.De nuestra juventud solo quedaron las canciones.”.
FERNANDO VANEGAS (San Cristóbal, Venezuela 1993). Licenciado en Español y Literatura en la Universidad de Los Andes. Ganador del Primer Concurso estadal Juvenil de Cuentos (Táchira, 2010). Tercer lugar en la mención de poesía en el concurso Explosión Cultural Bicentenaria en conjunto con Josué Calderón y Jesús Montoya por el poemario Once poemas en los cuadernos de noviembre (Caracas, 2011). Ganador del Premio DAES de literatura en la modalidad cuento y poesía (Universidad de Los Andes (Mérida, 2011). Es integrante y cofundador del colectivo literario Los Hijos del Lápiz. Fue invitado al Primer encuentro Literario de Jóvenes Creadores (Falcón, 2012), y al Festival de Poesía de Maracaibo (Zulia, 2012). Ganador del Concurso de escritores noveles de la editorial Simón Rodríguez en la mención de cuento con Cuadrilátero (Táchira, 2012). Obtuvo una mención de honor en el Concurso de cuento de los Circuitos culturales 2012 de la Dirección de Cultura del estado Táchira (Táchira, 2012).
Corta y letal
[…] la respuesta es clara y precisa: nunca la obtendremos.
Manuel Lozano Leyva
Casi lograrlo, pero no lograrlo, a veces esa es la forma que toma el miedo. Estar a punto de llegar y que suceda lo peor, que de pronto la calma signifique algo, como si antes de partir ya supieras que sería imposible llegar, y quizá lo sé, quizá en el fondo siempre he sabido que la carretera no tendrá fin, que todos los destinos son imposibles. No sé si me entiendan.
En ciertas ocasiones basta mi expresión de puerta cerrada para disuadir a los viajeros que me acompañan en la travesía de sentarse a mi lado. Sin embargo, esto no siempre es así. La verdad es que pocas veces sucede. Como ahora, que tengo a esta dulce señora conmigo intentando sostener una charla que a todas luces no prospera, pero ella insiste, insiste tanto.
El autobús hace una parada en una estación de servicio. Tenemos poco más de media hora para descansar, comer, ir al baño y todas esas cosas que hacen los viajeros cuando se detienen. Aunque sé que es imposible quiero que el viaje continúe, quiero llegar lo más pronto posible y dejar atrás la angustia de estar aquí. Me duele el hambre en el estómago, miro las vitrinas y reviso mis bolsillos falsamente esperanzado en encontrar algo de dinero, pero no hay nada, así que desisto, tomo un sorbo de agua y cojo el libro que llevo en el bolso con la triste ilusión de que la lectura me quitará el hambre.
No encuentro dónde sentarme, solo hay un lugar vacío junto a la señora de la que hablé antes, que me sonríe desde una mesa y me invita a acompañarla. Yo miro a otro lado como si no hubiera visto su gesto, concentrado en buscar una forma de pasar el rato. Salgo del restaurante y me siento en el borde de una acera. El cemento está hirviendo y apenas hay sombra para resguardarme. Pienso que a fin de cuentas nada de eso tiene importancia, así que regreso al libro. Paso los ojos por las páginas intentando borrar todo lo que me acosa —el calor, el cansancio, el terrible aburrimiento—, y de a poco lo voy consiguiendo: me sumerjo en algo que ocurre lejos de aquí, de este espacio, de este tiempo, me alejo de todo, excepto del hambre que aguanta cualquier distracción. Reviso el bolso otra vez con esperanza. Consigo un viejo caramelo de miel cubierto por algunas hormigas muertas, víctimas de la seducción del dulce, y, sin pensarlo demasiado, me lo echo en la boca y empiezo a chuparlo mientras prosigo con la lectura.
Ahora, en este punto en el que me encuentro sentado leyendo un libro cuyo nombre no diré porque poco tiene qué ver con ustedes, creerán que en esta historia sucede lo que siempre pasa cuando se viaja. De pronto estarán seguros: dirán que aquí no hay sorpresa posible, mirarán a los lados y se preguntarán a dónde va todo esto. Quizá algunos, poco creyentes del poder de una página que apenas empieza, se verán tentados a cerrar el libro o, lo que sería peor, a proseguir con la historia siguiente dejándome de lado sin importar que vague eternamente en ese instante en el que se detuvo mi viaje. Pero atentos, no caigan en el error, permítanme proseguir, confíen en quien les habla.
El chirrear de unas ruedas que queman el asfalto me sobresalta. Levanto la vista y veo que una minivan acaba de estacionarse al lado del surtidor de gasolina. Pienso que será inútil, quizá no vieron el aviso anunciando que no hay combustible. Sigo leyendo, olvido la minivan y el asfalto caliente, hasta que escucho el rítmico movimiento de unos tacones viniendo directo hacia mí. Es un mariachi. Lleva en la mano izquierda una botella de cerveza y en la derecha su sombrero charro, me descubre mirándolo y sonríe, se contonea disfrutando de su falsa realidad mexicana. Pasa a mi lado sin decirme nada, solo sigue sonriendo mientras me observa y se mete al baño de caballeros, unos cuantos metros a mi derecha.
Son personas peculiares los mariachis, cuando niño mi madre me dijo que eran músicos fracasados adictos a la fiesta. Todo músico debe ser adicto a la fiesta. Toda música es una fiesta. Toda fiesta es un fracaso.
Quizá yo debí ser mariachi.
Vuelvo a mirar la minivan, se bajan más falsos mexicanos, seis para ser exactos, me fijo en la parte trasera del vehículo y leo: Mariachi Sol de Michoacán, en letras doradas sobre un paisaje desértico. Ninguno de los seis me mira, están debatiendo qué hacer con la falta de combustible, azuzados por el ánimo de las botellas de ron que los veo sacar de la minivan y dejar en el suelo. Parecen no llegar a una conclusión.
Tan bello que está, que dios me lo cuide, papito, escucho decir a una voz ronca pero melodiosa al lado de mi oreja. Por alguna razón no me alarmo, volteo lentamente y veo al primer mariachi sonriéndome. No le digo nada, no me dice nada. Se pone el sombrero y camina hacia sus amigos mientras silba una canción que estoy seguro de conocer. Cuando llega le dice algo a sus compañeros. Un instante después todos los mariachis me están mirando: sentado en la acera, sudado, con un libro sobre las piernas y chupando un caramelo que hace rato ya me está dando asco. Yo los miro de vuelta, protegido por la engañosa intimidad de los lentes de sol y, solo para ponerle aventura a todo esto, les sonrío. El mariachi que me habló da una carcajada fortísima y me lanza un beso. De algún lugar sacan otra botella pero no alcanzo a ver de qué es, echan un chorro de licor al suelo, me ven por última vez y se marchan haciendo chirrear de nuevo las ruedas sobre el asfalto.
Yo por mi parte abandono la lectura mientras sonrío en la soledad de mi acera por lo que acaba de pasar. Voy al baño, me lavo la cara y salgo justo a tiempo para abordar el autobús.
El viaje debe continuar.
Se consume el camino, voy pensando en la canción que silbó el mariachi, pienso en lo que me dijo y me pregunto qué sentido tiene todo aquello, si acaso tiene uno. A dónde me lleva esa canción y los buenos deseos de un músico triste, borracho y desconocido. Quizá hay cosas que no significan nada, concedo, quizá pienso en todo esto solo para ayudarme a gastar el tiempo, a mantener la mirada perdida al otro lado del cristal, y levantar con ello el silencio necesario para alejarme de la dulce señora que me acompaña y que sigue insistiendo en hablarme.
Pasan las horas, a ratos duermo, a ratos despierto y sigo cuestionándome. Estoy seguro de conocer la canción, es más, casi puedo asegurar que la sé de memoria, que en las noches de borrachera la he cantado con mis amigos bajo el cielo de cualquier ciudad venezolana. Paseo la memoria por el registro de todas las rancheras que alguna vez he escuchado y ninguna encaja en el ritmo lento y golpeado del silbido de aquel mariachi. El chofer enciende la radio. Como si existiera el destino, mientras pasan las emisoras, suena un instante de la canción y doy con la respuesta: no era ranchero aquel ritmo, era norteño, de esas canciones llenas de acordeón y mala suerte. Dicen que venían del sur, en un carro colorado. Tarareo satisfecho al tiempo en que se detiene el autobús a un lado de la carretera.
Veo por la ventana y me consigo con un puesto de vigilancia de la Guardia Nacional. Nos hacen bajar. Cada quien coge su equipaje y nos ordenan en fila para irlo revisando, uno por uno, pacientemente, jugando con la tranquilidad de los viajeros.
Quedan tres personas para que sea mi turno, miro a los lados. Dicen que venían del sur, en un carro colorado. No alcanzo a recordar más de esa vieja canción, me pregunto cómo termina, parece que fue hace tanto que la sonrisa del mariachi me habló del futuro y me deseó suerte.
Paralela a mí está la dulce señora. Ya no insiste. La miro y le pregunto si cree en las señales del destino. Ella me mira, no responde, luego dice que sí, que el destino está escrito. Yo le sonrío, me disculpo por haber sido tan grosero antes, le digo que ha sido un mal día para mí, que estoy algo estresado, algo preocupado. Ella me dice que no me disculpe, que aún nos queda viaje para charlar un poco. No le contesto. Mientras me acerco a la mesa donde minuciosamente revisan el equipaje voy pensando en el destino, voy cruzando los dedos rogando porque los buenos deseos de aquel mariachi se cumplan, que Dios me cuide, que sus palabras no sean mera literatura y sirvan de algo, cruzo los dedos para que las cosas no signifiquen nada y no existan las señales para adivinar el futuro, porque la dulce señora se equivoque y nada esté escrito.
Un guardia me señala, me pide que abra el bolso. Me toca a mí ahora y eso es todo, no podré decir nada más mientras los ojos del militar van recorriendo el interior de mi equipaje y yo aprieto los dientes hasta casi partirlos. No podré decir nada más, es cierto, pero recuerden que esta es una historia letal, corta y letal, y he ahí el final que siempre supimos.
LUCÍA CARVALHO (1993, Bolivia). Violinista, licenciada en publicidad y escritora en el closet. Ha publicado la prosa poética “Campus” en la revista mexicana Errr Magazine y otros textos en su versión digital, actualmente es colaboradora de la revista digital Liberoamérica. El 2016 y 2017 cursó el post-título y diplomado en Escritura Creativa, ambos en la Universidad Privada de Santa Cruz y a cargo de Magela Baudoin. El 2017 publicó su primer poemario, Fiesta Equivocada, con la editorial Torre de Papel. Le gusta que vean lo que hace en Instagram: @dimeluuuu
He visto carreteras en construcción, puentes y casas con piscinas
He visto cambiar las calles
Cambio gruñidos por perfumes
Cambio compromisos por labiales
He visto edificios de 20 pisos y la casa de mi tía convertirse en estacionamiento.
He visto cambiar el cielo
Cambio espantos por caramelos
Cambio quejas por maletas
He visto avenidas en destrucción, multicines vacíos
He visto cambiar la grama
Cambio saludos por un respiro
Cambios voces por un gesto
He visto gente archivando días
He visto días archivando gente
Processed with VSCO with b1 preset
LUCÍA CARVALHO (1993, Bolivia). Violinista, licenciada en publicidad y escritora en el closet. Ha publicado la prosa poética “Campus” en la revista mexicana Errr Magazine y otros textos en su versión digital, actualmente es colaboradora de la revista digital Liberoamérica. El 2016 y 2017 cursó el post-título y diplomado en Escritura Creativa, ambos en la Universidad Privada de Santa Cruz y a cargo de Magela Baudoin. El 2017 publicó su primer poemario, Fiesta Equivocada, con la editorial Torre de Papel. Le gusta que vean lo que hace en Instagram: @dimeluuuu
LUCÍA CARVALHO (1993, Bolivia). Violinista, licenciada en publicidad y escritora en el closet. Ha publicado la prosa poética “Campus” en la revista mexicana Errr Magazine y otros textos en su versión digital, actualmente es colaboradora de la revista digital Liberoamérica. El 2016 y 2017 cursó el post-título y diplomado en Escritura Creativa, ambos en la Universidad Privada de Santa Cruz y a cargo de Magela Baudoin. El 2017 publicó su primer poemario, Fiesta Equivocada, con la editorial Torre de Papel. Le gusta que vean lo que hace en Instagram: @dimeluuuu
Así que aprieta el paso porque el miedo da alcance
y es un bosque que espera con brillo de mil ojos.
Párate. Sácate la angustia de las uñas como si fuera tierra.
¿Si te agarra, qué importa? es solo miedo, es solo miedo
y el miedo es negro como sábanas que apagan las estrellas
(desmenúzalas luego en un tazón con leche que te sacie).
Cruza las calles; observa como irradian tu sombra las farolas;
explota con el índice ladridos suspendidos en el vaho
igual que pompas de jabón. Otros ruidos se alejen: zumbidos,
risas deshilachadas, borrachos que se enojan
y dicen ser la muerte, y siembran esa duda en las esquinas.
El lecho es ahora blando y el corazón, una medusa:
una sepia muy blanca, que se impulsa con pálpitos
e inflige quemaduras con su roce.
Se baña en sal, luego cae como pluma rodando
mar abajo
donde el fuego es un ascua y la luz
el soplo.
De La piel es periferia. Visor, 2017
José García Obrero – Fotografía
JOSÉ GARCÍA OBRERO (Santa Coloma de Gramenet, 1973). Es autor de los poemarios Un dios enfrente (La Garúa, 2013), con el que fue finalista del premio Ciudad Alcalá de Henares de Poesía, en 2014; y Mi corazón no es alimento (Ediciones En Huida, 2014). En 2015, la editorial Valparaíso publicó su traducción de Mal, del poeta catalán Jordi Valls.
Con La piel es periferia (Visor, 2017) obtuvo el Premio de Poesía Ciudad de Burgos en 2016.
Actualmente, forma parte del equipo de redacción de la revista de poesía contemporánea en lenguas peninsulares Caravansari y colabora en el suplemento cultural Cuadernos del Sur, de Diario Córdoba.
GIGIA TALARICO Nació en Santiago, tiene nacionalidad italiana, vive en Santa Cruz de la Sierra y se considera boliviana.
Es licenciada en Arte (París-Francia), estudió Literatura (Frescati, Suecia) y tiene una Maestría en Educación universitaria.
Tiene varios libros de cuentos infantiles. Ganó el primer premio de la reforma educativa 1997. El 2008 publicó la novela La sonrisa cortada. Es responsable de la antología Dicen que en mi país (2012) que incluya los más importantes cuentistas del país.
El año 2012, la Editorial Proa de Argentina publicó la obra El espíritu de la palabra (Santa Cruz, capital poética de América), de la categoría Ensayo. Se ha reeditado tres veces, dos en Argentina y en Bolivia en co-edición con El País (Bolivia).
Ha publicado los poemarios Ángeles de fuego, Púrpura y el 2012 ganó el premio Nacional de Poesía Santa Cruz de la Sierra con el libro La manzana Dorada, el mismo libro ganó el premio Dante Alighieri de poesía el 2014.
ANNA PINOTTI (Montevideo, Uruguay, 1973) Ha publicado: Cataratas, Córdoba, Argentina, Colección El Don Vedado, Editorial Yügen, 2004. Para el orden de la orden, Buenos Aires, Argentina, Ediciones la mariposa y la iguana, 2013. Qué cuerpo para qué momento, Buenos Aires, Argentina, Colección de ensayos praxis, Ediciones la mariposa y la iguana, 2013. De mala gana, Buenos Aires, Argentina, Ediciones la mariposa y la iguana, 2015.
Actualmente dirige el ciclo Malverso de Poesía y coordina talleres de producción poética en la ciudad de la Plata, donde reside.
Mi gata blanca y suave es una mota de silencio. Bien podría caminar por un hilo o sobre el aire. Le gusta acurrucarse en la maceta del balcón y en el clóset de las sábanas; mirar a las palomas inalcanzables, escuchar el rumor frío de los sueños.
Mi gata blanca y suave es una mota de silencio. Bien podría estar hecha de historias o de aire. Urde en sus ojos las galaxias de Aracne, sus ojos amarillos son piedras de miel.
Pero es blanca, blanca, surca los pensamientos de hilos invisibles, atraviesa la casa de silencio.
CRISTINA GÁLVEZ MARTOS (Caracas, Venezuela, 1987). Es Licenciada en Letras por la Universidad Central de Venezuela. En 2013 ganó el Concurso para Autores Inéditos de Monte Ávila Editores en la categoría de poesía con su obra Psicopompa. Su poemario Bicorne (Casa de las Letras Andrés Bello, 2016) obtuvo una mención en el VI Concurso Nacional de Poesía. Sus textos han sido incluidos en antologías poéticas editadas en Venezuela, Puerto Rico, Argentina, Reino Unido e Italia. Formó parte de diversos talleres literarios.
Desde 2015 reside en Montevideo, donde cursó estudios en Gestión Cultural. Actualmente colabora con diferentes portales de cultura y literatura, como Revista Philos, Granizo.uy y Clave de Libros.
que permanecieron secas en la orilla de mi vientre
como el último fuego de lo que no somos.
t r e s
afuera hay huelga
dentro de mí
los hijos que no tendré
soy inútil para esa clase de amor
hombre/mujer
semen/ovarios
cuentas/fidelidad
yo quiero escribir poesía
pasear mi lengua en el aire
introducir mi mano en su boca
oler su baba
escribir de ese dolor monótono
en forma de fuego.
c u a t r o
a L.
oíamos el rodar de las piedras en la ladera del cerro
venían tibios con sus metralletas a observarnos
cavábamos cuatro hoyos para esconder nuestra patria
la ciudad se incendiaba desde lo alto
no podíamos hacer nada
admirar la explosión
entregarnos a la ronda
hasta marearnos
cantarle a la luna
hasta marearla
dejarnos acariciar
quedarnos húmedos
como peces mudos
y con aliento a dentífrico
si
no
es
hoy
es mañana
en estambul en franja de gaza o en el cielo
bajo las mismas canciones que escuchamos en los buses
que separan nuestro caminos
dos paralelas amarillas amuralladas
que de noche destellan y se elevan en canto sobre los techos
porque algo queda roto
para siempre
algo decadente deja tu marca.
DALIA ESPINO VEGAS (Lima, Perú 1955). En el 2017 curó la muestra “La escuela de Jhon”, en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de Valdivia, Chile. Además participó en la residencia artística “Multigraphias: Processos Colaborativos de Criação” (Brasil, Foz do Iguazú) y en marzo del 2018 participó en el Festival de Cine Peruano Hecho por Mujeres (Lima, Perú). Actualmente vive en Brasil y pertenece a Pachuca Sonora, colectivo de articulación artística de la tríplece frontera (Argentina, Brasil, Paraguay).
Entre cuadros de colores y días grises, entre notas de hombres perdidos y cartas a mujeres asombrosas, o, como lo dice la autora, entre la niebla y el abismo; allí es donde se mueve El azul de las cosas de Diana Carolina Daza, un libro de pluralidad poética que establece la sonoridad unívoca de su voz. Este azul, abarca la corriente habitual de la poeta, como la madre y los amigos idos, se extiende por los cuadros de El Bosco, Pollock, Van Gogh, y alcanza a llegar a una serie de poemas epistolares en prosa dirigidos a Diane Arbus, Edith Piaf, Alejandra Pizarnik, entre otras. El azul de las cosas teje un tenue entramado a través de diferentes estancias de la palabra, donde Diana Carolina Daza, con un lenguaje depurado y certero, expone un recorrido de iluminaciones a través de la pintura, el diario vivir y el homenaje epistolar, mostrándonos esta gran galería con tres salas distintas, en las que sobresalen las múltiples gamas de azules que los días y la memoria, ponen en cada una de las imágenes. Gustave Flaubert dijo alguna vez que su mayor intención con Madame Bovary era representar el color amarillo. Uno de los libros más importantes del modernismo hispanoamericano también está marcado por un color: Azul de Rubén Darío, el cual comienza con un epígrafe de Víctor Hugo “El arte es el azul”. Rojo y negro de Stendhal representa las contradicciones sociales de la época postnapoleónica, donde el pueblo se debatía entre el rojo (uniforme del ejército) y el negro (vestidura de los sacerdotes). Diana Carolina Daza, como traductora de la plasticidad de la palabra y en la palabra, ha seguido esta cadena cromática literaria y ahora nos expone la coloración de las cosas, que no se quieren olvidar.
Alejandro Cortés González
Frente a un cuadro de Pollock
Vivimos con rabia
apretando los puños y los dientes
esperando la llamada que nos salve
del disparo en el espejo
el abrazo
que soporte una cabeza a punto de explotar.
Compramos libros
vamos al cine
visitamos museos, restaurantes
ciudades y cuerpos
buscando que algo bello nos sorprenda.
Vivimos entre la niebla y el abismo
vemos pasar navidades, cumpleaños
temblores y conciertos.
Gritamos
porque estamos cansados
pero seguimos
comprando sombreros y máscaras
emborrachándonos hasta perder el control.
Regresamos del naufragio
para intentar terminar un cuadro
que al final,
quedará colgado junto a Modigliani y el Bosco
en la memoria de quienes nos amaron.
Si frente a ese cuadro
algo les conmueve
entonces valió la pena
cerrar los ojos
y saltar.
En la cama con Van Gogh
A León F.
Cuando Van Gogh está en mi cama
el ruido de las luces
se hace tan pequeño
que entra en una cajita de música
que solo se vuelve a abrir al despedirnos
El humo de su pipa
dibuja ventanas en mi cuerpo
veo salir de ellas
esquilas de soles muertos
y viejos relojes detenidos en la culpa.
Su escarcha de girasol
santifica las mañanas
yo la mastico
hasta volverla palabra
y así poder dar a luz
en un poema de amor
un agujero blanco
que se trague el dolor
de todos los amantes del mundo.
Revelaciones al cerrar la puerta
Ahora que los dibujos de los niños
son cometas que abrazan
pienso en el peso de la noche,
si estuvieras aquí
esperándome
con tu pijama de superhéroe
para hablar de cosas imposibles.
Si al dormirte
me robara tu olor a aserrín de lápiz
y jabón de almendra.
Si excavaras mi mochila buscando dulces
si cantáramos en la ducha
si al cruzar la plaza Bolívar
me preguntaras por la enfermedad de las palomas
y por qué el niño del noticiero
se quedó dormido en la orilla del mar.
No sé si tendré respuestas,
si cargaré tu risa
calmaré tu rabia
o simplemente
nos encontremos en un sueño
para jugar a las escondidas
donde nunca me encuentres
y yo te olvide.
Inventario de la infancia
A Jennifer Guzmán Daza
Recojamos las risas olvidadas en el tendedero
esquivemos los murciélagos y la misa del domingo
mientras vemos crecer tus hijos
y buscamos los míos
entre las frutas mordidas por los pájaros.
Rompe la casa de las muñecas
vigila mi primer beso
encendamos el radio del kiosco
y bailemos hasta que mueran las chicharras.
Soldadita de plomo bañada en orquídeas,
hermana mía
si mi nombre tropieza con la eternidad
antes que el tuyo
despliega estás páginas
y ahí estaré,
con la mano extendida
esperándote a la salida del colegio
para atravesar el pueblo
hasta llegar a salvo a casa.
Avistamiento
Los rostros que aquí ríen en esta foto amarilla
con un fondo de olas borroso y una roca borrosa
¿A dónde están riendo ahora – Si todavía se ríen?
Ernesto Cardenal
He encontrado a mi madre entre una bandada
de pájaros azules.
Las heridas del último agosto se hicieron terciopelo.
Volaba en círculos sobre la casa
festejando el amanecer infinito de fulgor y trigo
rumor de una nueva vida.
Ahora habita el azul de las cosas:
los lirios de agua
la armadura de los peces
las lanas que trenzan las olas del mar
el fuego que enciendo en las mañanas
mientras saludo una fotografía
donde sonreímos
condenadas a la felicidad en un abrazo.
Rilke
Tenías razón, para el amor y la poesía siempre seremos jóvenes. Los amantes aún son esa ola que golpea, moja y sacude para después lanzarnos a la orilla como un zapato que pierde su par en el viaje.
La soledad es la misma, lo dijo Julio: −somos Islas, estamos solos−; lo dijo Paba: −tu casa será la soledad, allí aprenderás a amar−; lo dice el tiempo, lo dice la casa de los abuelos.
Somos hijos del abandono, abrazamos cuerpos para luego abrazar la nada. Volvemos a los amantes como a los libros, buscando un poco de libertad o infierno. Amor y poesía, jaula y conjuro, esa pregunta que nos invita a saltar siempre al vacío.
Diane Arbus
He venido a hablarte de la admiración que sentí al entrar en el cuarto oscuro donde revelaste la belleza de los desterrados del sol, y termino entregándote el retrato de una mujer mutilada por su propia mano. No me lo estás preguntando, nadie lo pregunta, pero este estado de infertilidad en las palabras es miserable.
Sin que mis páginas florezcan, insisto en escribir, pero solo una pesada capa de musgo, que cambia de verde a gris, de gris a negro, se extiende sobre ellas. Mis palabras no han alcanzado a ser más que leña verde, fetos de pájaros y tigres y cometas sumergidos en frascos con formol, puestos sobre la repisa de los intentos fallidos.
Alejandra
El hastío por un padre, una madre y una hermana, condenados a los buenos modales. Sartre y las anfetaminas. Sasha, Flora, Buma, Blumita o Blímile, o todas juntas desangrándose en las páginas. Una cajetilla tras otra consumida a escondidas. Olga, Liz, Julio y Bretón. El reposo en un pecho de cuarenta, el deseo ausente en una boca de veinte, el amor como náufrago, la soledad como gobierno.
Alejandra, tu nombre ensordece, puedes estar tranquila, dejaste de ser esa pregunta tartamuda, rebotando en un abismo.
Dacia Maraini
Tus noches de fin de año llegaron como el verbo que conjugaba el tiempo en el que viajábamos en casa. Fue difícil escapar de ese cuadro que pintabas con tus palabras. Ese espacio blanco cubierto de agua rota y cuellos torcidos.
Llegaste con tus noches de fin de año y tu dragón de oro, para recordarnos que estos últimos días han sido un largo y sostenido gemido de dolor. La música de mi madre y su cáncer, con su colección de cajas de hidromorfona y dextrosa. Ella que ya no habla, no se mueve, no mira con amor.
Mi madre, esa herida en la que todos hemos ido cayendo.
RICARDO CANIZALES Nació en Buga en el 78 donde terminó estudios como bachiller técnico agropecuario y luego se desplazó a Cali, donde reside actualmente, para estudiar Licenciatura en Literatura en Univalle. Ha trabajado como ayudante de cerrajería, discómano, bibliotecario, ayudante de mecánica para motos, locutor de radio y docente de Lengua Castellana en la enseñanza media.
Ha incursionado en la música latinoamericana desde el canto y la interpretación de diversos instrumentos andinos de viento y percusión, de la misma manera como ha explorado el mundo del arte contemporáneo desde la coordinación del colectivo Exiliado Interno con el que ha participado en diferentes eventos, entre ellos, el Salón Regional de Artistas 2009 y el Salón Nacional de Artistas 2010.
Sus textos han sido publicados en la revista Arquitrave, en Colombia; la revista Lamás Médula, en Argentina; Alhucema en España y han representado a Colombia en el Festival Internacional de Poesía de la Habana en 2010.
Actualmente finaliza estudios de maestría en Filosofía en la línea de Investigación Estética de la Universidad del Valle y es docente del Programa de Licenciatura en Literatura de Universidad del Valle – Sede Regional Buga.
CÉSAR PANZA(Valencia, Venezuela 1987) Poeta, traductor y editor. Es licenciado en Matemáticas por la Universidad de Carabobo, donde ejerce labores docentes. Es uno de los fundadores de la revista La Fulana Vaca y también fue editor del periódico Los Telares. Actualmente es miembro del equipo de redacción de la revista POESIA. Tradujo del inglés Canciones 1962-1970, de Bob Dylan (Fundarte, 2017). Ha publicado Mercancías (Fundación Editorial El perro y la rana, 2018).
Poemas inéditos
El pez grande devora al chico
Reality de Cine Mudo en 10 actos
Sólo me interesa lo que no es mío. Ley del hombre. Ley del antropófago.
(Oswald de Andrade)
¿Hasta cuándo seguirá la humanidad en sempiterna hambre devorándose su propio cuerpo? O bien, ¿hasta cuándo, náufragos encaramados en los restos del buque, víctimas de insaciable sed, seguiremos sorbiéndonos la sangre de las venas?
(Camille Desmoulins en La muerte de Danton de G. Büchner)
Un hombre está siendo devorado por múltiples otros. No se manifiesta en contra de tal espectáculo porque él mismo participa (por azar) en el canibalismo a sus semejantes. Un eslabón. Una cadena.
Un hombre está siendo devorado por múltiples otros mientras remienda y tranquiliza a duras penas las partes que dejaron de otro hombre despedazado. No ve llegar el día en que menos canibalizados lleguen a la emergencia. Un doctor. Unas luces rojas.
Un hombre está siendo devorado por múltiples otros mientras con gran incomodidad y cansancio fabrica los instrumentos que son utilizados por sus caníbales. Exige que le suban el salario. Un cuchillo, un tenedor. Una sierra.
Un hombre está siendo devorado por múltiples otros mientras lee un sofisticado texto de Etnografía Americana. Todas las referencias bibliográficas son europeas. Desea con fruición investigar los hábitos alimenticios del Caribe. Un libro de geohistoria comparada. Unas páginas manchadas.
Un hombre está siendo devorado por múltiples otros mientras hace una larga cola para adquirir unos pocos gramos de carne marca Calibán®. Se presume que por lo barata es humana. Una duda. Una balanza.
Un hombre está siendo devorado por múltiples otros mientras lee un interesante artículo del intelectual de turno que elogia el saldo positivo en la mejora de la calidad de las carnes nacionales. ¡Cuánta inteligencia en tan oscuro panorama!
Un hombre está siendo devorado por múltiples otros. Por un momento se sacude, corre y logra llegar a la playa desde donde nada en una balsa hacia el exilio, o hacia la patria de los zombies. Sin brújula no hay fronteras claras.
Un hombre está siendo devorado por múltiples otros mientras escribe con mucho ingenio y gran sarcasmo un ensayo sobre las consecuencias de la privatización de la (necro)política. Léase bien. Decreta el fin del clientelismo. Todavía teme escribir sobre economía.
Un hombre está siendo devorado por múltiples otros. Se queda poco a poco sin nada de sí mientras se percata que cuenta al menos con una licencia comercial un poco arrugada. Decide empezar a cobrar por sus trozos. Calidad Premium. No hay nada como él en el mercado.
Un hombre está siendo devorado por múltiples otros. Se da cuenta que despedazado se está quedando sin nada: no tiene fuerzas para comerse a un vecino, no tiene licencia para cobrar renta. Se desespera ante la idea de perderlo todo. Empieza a comerse a sí mismo.
No hay dolor.
Un hombre está siendo devorado por múltiples otros. Y por sí mismo. Un escuálido público, sofisticado y distanciado, observa el espectáculo. Degusta al talentoso elenco. Qué pasión, una magnífica interpretación. Cuánto realismo.
Apuntes para un curso de ciencias elementales
Preliminares
Entra el profesor.
Táchese la fórmula // olvídese el sistema métrico // arránquese el ejercicio corrupto de no enseñar sino cómo se manipula una lenguaje, una igualdad, una relación funcional
(depurado del lenguaje de la_ abstracción, habla MI PADRE)
Todo lo que sabemos de la materia se relaciona con una serie de fenómenos donde se experimenta a la energía en transferencia de una porción de elemento a otro// hasta que en alguna parte de tal sucesión nuestros cuerpos son afectados, y nos hacemos conscientes de una sensación
(experiencia: la fermentación del jugo de moras.
lo vivo se presenta como proceso aniquilación/creación)
Camina de un lado al otro el profesor.
A través de los procesos mentales que se desencadenan a partir de tales sensaciones aprendemos sobre las condiciones para tales// las rastreamos hasta los objetos que no son prolongación nuestra // que no son parte de nuestros cuerpos, // que se despliegan con cierta independencia
(experiencia otra vez; un alambique para separar el alcohol.
aguardiente, la sensación es alterable por ciertas densidades)
Repetimos así la experiencia// y se le circunda a todo ese movimiento con ideas, metáforas analíticas, lenguaje cifrado según ciertas normas herméticas que son universales
Escribe en la pizarra el profesor
(álgebra: la letra que representa, el símbolo en relación
el binomio cuadrado, la parábola, el área, BALDOR & BARTLE)
Pero sea como sea, en todo caso, el hecho es que apre(H)endemos la acción mutua entre cuerpos// en múltiples y confusos aspectos,
(experiencia: la electrólisis cubriendo de cobre al Dólar.
la máquina de soldar, el fenómeno inverso a la batería,
he ahí nuevamente la energía)
A esta acción mutua, fuera de la confusa multiplicidad sobre-determinada// exagerada en su concreto// la distinguimos en tres momentos
Señala el profesor lo escrito en la pizarra
Fuerza, : (¿prexiste a sus efectos/ a las cosas?, vid. HEGEL, Fuerza electromotriz del Espíritu)
Acción ::
y Reacción ::: & the Stiffness,
Evidencia – El cambio de movimiento en los cuerpos entre los que actúa.
Evidencia – La variación minimal de la acción mutúa.
Evidencia – Las catenarias, lo circular que antecede a la rueda, las tierras raras.
La fiesta de las atmósferas.
Nuevamente, escribe en la pizarra
Cita: «Por tanto, el movimiento, que antes se presentaba como la destrucción de sí de conceptos contradictorios, reviste aquí la forma objetiva y es movimiento de la fuerza, como resultado del cual brotará lo universal incondicionado como lo no objetivo o el interior de las cosas.»
Se sienta el profesor. Acaso descansa.
El proceso por el cual se produce cambio de movimiento es denominado Trabajo, y, como ya hemos demostrado, el trabajo es transferencia de Energía de un cuerpo, o sistema, a otro. Podemos dar cuenta de aquella materia que porta la energía transmitida por otra y que por lo tanto, a su vez, pueda transmitirla nuevamente. La energía que conocemos es aquella que está fluyendo constantemente// a través de todos los fenómenos naturales// de una porción de materia a otra. Es todo lo que sabemos de ella.
El profesor oculta su emoción. Acaso la niega.
No hay energía sin materia, o viceversa. O acaso (MI PADRE lee a SPINOZA) sean distintas características de un flujo circunstancial de una misma substancia universal. Esa de la que no se sabe si es Onda o Partícula.
Culmina la sesión. Sale el profesor. No hay evaluación
La virtù no ofrece de la realidad en movimiento más que una versión en términos de inercia. Gira ella, gira y gira en un eje curvo e indeterminado, supuesto como indirecto, inexistente, tomando el sujeto vivo desde afuera la mayor cantidad posible de observaciones del objeto que considera sin poder penetrar en él, ignorando su interioridad. Pero en el interior mismo de la vida del sujeto se conduce una intuición, i.e., un instinto devenido desinteresado, separado, dislocado de su propia exterioridad.
Un ojo estimulado por los rasgos eróticos de un ser viviente, aproximados uno al otro, no organizados entre sí, confusión de objetos y sujetos, adentros y afueras. Vigilante y vigilado. Se viola la bella idea del plano, el contenido y la curva de JORDAN. Hay una intención en la realidad, en el movimiento, su flujo simple, lineal, que corre a través de trazos, que acopla a una con el otra y dota de un significado que vivo termina por escaparse. Esta intención es la que tiende a aferrar el investigador a penetrar, a posicionarse en el interior del objeto con una especie de simpatía, ignorando ahora su propio interior, su objetivación, su nueva intención de fecundación, superando con un esfuerzo plagado de espasmos la barrera que el espacio coloca entre él y la relación funcional. Es la verdad. Aparición que se presenta sin embargo con una forma que la intuición estética solo expresa en tanto individual.
La inteligencia está caracterizada por una incomprensibilidad natural de la vida, sus movimientos reales, el salto bidireccional entre calidad y cantidad. La función de transferencia. La medida de transferencia. El olor a mantequilla en la masa de BERNOULLI. Se ha señalado en la literatura (vid. S. BANACH) que esto es debido a que ella representa claramente sólo a lo discontinuo y a la inmovilidad. (33)
(33) Paráfrasis A. MACHIAVELLI et al., El gobierno creador.
Taller histórico-práctico. Aplicaciones a la Ecología Política.
Sobre la inercia (*) social
Numerosos investigadores norteamericanos se han preguntado cómo es que pudo suceder el 11 de Septiembre, aunque se han conjeturado teorías proféticas/conspiranóicas muy plausibles sobre la impertinencia de tal investigación (cfr. A. BARAKA, Somebody blew up America). Sus disquisiciones no dejan fácilmente de ser interesantes. Se preguntan por cómo prodigar el
Cambio de paradigmas en políticas y estrategias de educación & seguridad
Sabemos que en apariencia les preocupan sus asuntos de seguridad. Sabemos que es tanto más el interés en los nuestros. Investigan (en realidad) qué es lo que obstaculiza el (re)accionar.
Mencionan los
Factores que impiden el cambio
Que sea
–el cambio es difícil de evaluar
Que implica
–el cambio implica incertidumbre
Que cuesta
–el cambio reporta costos, y dificultad en prever beneficios
EL MOVIMIENTO ES DIFÍCIL DE CANALIZAR
FRACCIÓN DE CAMBIO
Que
Evaluar/Estudiar/Sopesar
NUESTRA AFECCIÓN Y SENSACIÓN
PADECE
DE:
Los sesgos (o parcialidades) que preservan un status quo e impiden prevención, adaptación, cálculo y reacción
A
sesgo sensitivo/sensorial
(del individuo)
el reino de la experiencia personal de individuo es un límite :: su emoción (si no la esconde) :: es limitante :: el feudo de lo individual como experiencia :: ángulo de vista :: espectro de sensación :: existe una predisposición biológica a reaccionar a estímulos de los cinco sentidos y no a los estímulos que van más allá de nuestra experiencia personal :: la maquinaria de un solo cuerpo no reacciona hasta que experimenta algo en carne viva _ se le quema el cielo en los ojos se llenan de humo sus fosas :: no es para sorprenderse :: los órganos sensitivos, la arquitectura cognitiva y el procesamiento mental evolucionaron de tal forma que respondamos a amenazas reales :: al fuego de las cuencas :: a oportunidades en nuestro ambiente local-inmediato y no a amenazas abstractas-vagas-distantes-hipotéticas que pasan en algún lugar y, sobre todo, a otras personas.
/¿negación de la empatía sin mediación _ vive sola y sólida la célula soliente?
no significa esto que nuestro cerebro no reaccione moralmente a indirectas de eventos que observamos o aprendemos que les suceden a otros :: los-otros :: pero no con la misma fuerza cuando lo experimentamos nosotros mismos :: tales efectos son evidentes en relaciones internacionales, en órganos superiores, como si un país se considerase in-di-vi-dual
/cambio de escala conveniente, sospechoso _ qué es entonces un individuo?
las decisiones sobre intervenciones militares son influenciadas más por la experiencia de un estado que por solo observar la experiencia de los demás :: por ejemplo, los EUA no fueron perturbados por la experiencia de Francia en la guerra en Vietnam :: de hecho JFK una vez le dijo cínico a un reportero :: Los franceses peleaban por una colonia, una causa innoble. Nosotros peleamos por la libertad :: Sí, claro :: Luego, en otra reunión, citando los errores franceses y la indecisión en el conflicto, señaló quizás con más ironía que antes: los franceses también intentaron construir el canal de Panamá
/con razón su muerte _ por intentar responder que no hay individuos
otro principio general que es importante resaltar de la amplia gama de fenómenos psicológicos :: la información y eventos negativos son procesados más profundamente y tienen mayor impacto que los positivos :: así como las impresiones negativas y estereotipos se forman más rápido y se resisten más a la refutación que las positivas :: en términos de los efectos de la experiencia en la mente humana lo malo es más fuerte que lo bueno :: en política internacional, el fracaso en oposición al éxito parece tener una apalancamiento intrínseco: la gente aprende más del fracaso que del éxito…, los éxitos pasados contribuyen a la continuidad de las políticas mientras que el fracaso lleva al cambio de políticas :: Esto parece que resulta de una interacción con (…)
Se interrumpen la práctica.
Página rotas. El fuego las ha interrumpido.
Habría que agregar
1
Dibujo
Más álgebra más palabras
para decir que,
en suma,
hay muchas características de la naturaleza humana
así como de sus construcciones
que limitan la habilidad para detectar y reaccionar
apropiadamente a nuevas amenazas a integridad
/de quién?
como estas características provienen de diferentes niveles de análisis
(nivel: comportamiento individual
(nivel: comportamiento organizacional
(nivel: toma de decisiones por élites
/ y una distinción arbitraria de esas instancias
son propensas a generar una parcialidad del status quo a lo largo de un amplio
rango de circunstancias
por ejemplo: la burocracia, así sea de vanguardia, tiene que trabajar contra los liderazgos miopes. y viceversa. ¿O VICEVERSA?
resumiendo: la sociedad parece que está predispuesta a preservar un estatus hasta que algo falla, hasta que ocurre algo mal, hasta que se descubre sí misma como El Diablo
dice un místico alemán a propósito de sus sermones: los buenos comportamientos siempre tienen en cuenta al fracaso y luchan por minimizarlo, pero los diseñadores son en primera instancia humanos, y por lo tanto, como individuos y como colectivos, están sujetos a las mismas defectos de la especie, incluidos
la complacencia
el exceso de confianza
el optimismo injustificado.
Mi propia reificación del Sol contra la metamorfosis del hombre en arena
Así, el tiempo pierde su naturaleza cualitativa, variable y fluida; se cristaliza en un continuo cuantificable, exactamente delimitado, lleno de cosas numerables
G. Lukács
Ay Dios
El dolor
Y la sed
Del fuego.
Eres tú
Quien así,
Nos guía
Al amparo
Incendiario
Del Número:
Los giros
Del 3
Hacia el 6
Que en verano
Nos queman.
Calmar tu intemperie con las manos juntas
Que venga el fresco de un manto sin forma
Que se aparte de tu lengua en llamas
Que nos cubra de tu ira y la gloria.
Creer que es mucho pedir que bañes
A tus criaturas, las guardes de la inclemencia
Nos cuides del enemigo, la soledad y su guisa
Y nos cantes al sueño en una noche fresca de verano
No es vano.
El rey cochino aboga por mi causa,
Teme por su estirpe de hombres-morcilla
Teme por su trono frito & derretido.
Con sus lentes oscuros asiente a mi pedido,
Sus hijos sospechan un trance
Me abordan con f(r)acturas envueltas en papel aluminio
idealizada de un vago recuerdo, sin saber siquiera
si aquello es el final o solo su principio,
mientras que el tejido azul verdoso pasa
del olor al hedor sin elasticidad ni movimiento.
Eivissa, 15.VI.2018
REINHARD HUAMÁN MORI (Lima, Perú 1979) Ha publicado los poemarios el Árbol [tRpode, 2007] y fragmentos de Fuego* [Paralelo Sur, 2010], así como la plaquette de poesía Ella (12 secuencias) Isabel Archer [2015]. Es colaborador habitual en la revista OPERACIÓN MARTE, en la que, además, es columnista. Fue director de la revista de literatura Ginebra Magnolia.