ENRIQUE WINTER
Nació en Santiago en 1982. Estudia Derecho en la Universidad de Chile. Sus poemas integran las antologías Poesía del Siglo XXI: 23 nuevos poetas de la Región Metropolitana, Poetas Malitos (ambas en 2001), A (2002) y Treinta Jóvenes Poetas (2003). Un cuento suyo aparece en Estereotrizados (2002). Ha recibido las becas de creación literaria de la Fundación Pablo Neruda en 2002 y del Premio Mustakis - Biblioteca Nacional en 2003. Su obra ha sido premiada desde 1998. Este año destacan el primer lugar del XI Festival de Todas las Artes Victor Jara y la mención de honor en el certamen Armando Rubio Huidobro - Chilepoesía. Fue parte del "Ciclo de Homenajes a los Grandes Poetas del Mundo" de un bar capitalino.
de ATAR LAS NAVES (2003)
MAESTRANZA
Bajo la superficie de los mares
hay espacios en blanco.
Las crestas de las olas alcanzan caracteres
que sólo imprimen en mareas altas.
Estas dos hojas diarias se suman a otros mundos
y nuestra Vía Láctea lee.
Los juzga a todos malos, los arruga y los lanza.
Los agujeros negros: pura tinta perdida.
SOLTAR LA CUERDA
Nunca aprendimos a saltar la cuerda.
Mis padres la olvidaron
en el bazar de Presidente Errázuriz
dos nueve cero uno.
Al techo del lugar sigue amarrada,
balanceando a mi abuelo.
HUAPI O CUALQUIER ZONA RURAL
Abiertos como dedos de una mano, los cinco continentes
poseen nombres de mujer.
Mi mujer es un cántaro que cobija al viajero derramado.
En Huapi, de los cementerios sólo recuerdo cunas de colores
dando la vaga idea de vientres que palpitan.
Porque ser seducido es una especie de muerte,
de pausa,
mi mujer es la urna que protege nuestra falta de lances.
Y bailarinas conquistadas
concentran en su ombligo
una herida que inspira y luego expira
lo fugaz de su acto:
caer en los espacios sin tierra de la Tierra
es refugiarse en otros surcos, ser un murmullo
que se esconde en las bóvedas.
La vida es el dibujo que salmones nadan desde la cuna
hacia cunas distintas en madera tallada,
cavadas bajo tierra.
Y sobre ella nos queda tan sólo una certeza:
hay cinco continentes embelesando a los marinos que suspenden el viaje
y lo reemplazan por la otra muerte, sus velos y guarida.