Francisco Bitar nació en Santa Fe, Argentina, en 1981. Es poeta, ensayista y traductor. Estudiante de Letras (Universida Nacional del Litoral). Colabora habitualmente en el diario El litoral y en la revista El niño Stanton . La editorial El niño Stanton publicó en noviembre de 2007 su primer libro Negativos al cual pertenecen estos poemas.

 
     
     
 

SIERRA AL CIERVO

 

Al salir, el ciervo está tirado

al pie de la puerta, lagrimeando.

"No puede más con su cabeza"

piensa el hombre, se mete en su taller

y sale con su sierra de mano

"La trajo arrastrando desde el bosque".

El hombre aplica sierra al ciervo

que se muere bajo la cornamenta;

"Por alguna razón les crece este ramaje,

hasta matarlos a veces, en la cabeza".

Al primer contacto de la sierra

salta el sarro en virutas

luego polvo y hacia el centro

del cuerno un blanco real

[            ]

el hombre está de golpe del otro lado

y detiene la sierra justo delante

del ojo de mujer del ciervo.

El ciervo, conmovido, se levanta. Tiembla.

El hombre entra y sopla el serrín

del trabajo en la manga de la camisa

arriba de las marcas pegajosas

del desayuno sobre la mesa.

De parado con su taza de café

mira desde la cocina cómo el ciervo

regula su nuevo peso

con movimientos cortos:

es un ciervo joven, los ciervos son viejos

sólo a último momento.

El hombre gira y espanta

las moscas de la mesa -

son más cada mañana,

un día tendrá que hacer algo.

Por el momento

deja la taza en la bacha

vuelve con un trapo

y borra cada marca.

 

 

PELIGRO CONSTRUCCIÓN

 

Arriesgamos un proyecto de nuestra casa

nada tan real

como para que fuera cierto

nada tan hipotético

como para que no sea posible;

desde el cartón laminado

en la base de la maqueta

las manos escamadas

del pegamento sobrante,

la forma es: improvisar como chicos

llegar bien lejos y de ahí para acá

cortar lo que no sirve

total todo lo que se muere

vuelve a crecer en otra parte.

 

Con las sobras del ferrocarril

probamos nuestra resistencia:

rieles por vigas, en los paneles

la lista de los viajes que ya no haremos

el pasillo entre andenes

donde trenes que van y vienen

nos dejan sin apoyo.

 

Vos te dormiste

y lo que queda es mi diseño:

una conversación al azar termina revelando

que ambos dudábamos al principio;

el desprendimiento de una plancha

de revoque pintado sin que el perro

deje de humedecer el piso con su aliento

y a lo lejos la sensación de lo encontrado

al buscar otra cosa, el miedo súbito

de que si te sigo mirando fijo

podría hacer que despiertes.