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Guido arroyo González (Valdivia, 1986) Ha hecho circular -publicado poesía- el poemario Entre el olvido y la Memoria (DeNosotros. 2004), y el libro-objeto Postales Bs. As (Alquimia, 2006). Críticas literarias, artículos, entrevistas y “creaciones” suyas han aparecido en diversas revistas, destacan: Albatros (Monterrey), La Avíspa (Mar del Plata), Grifo (Santiago), www.Remolinos.com y www.lanzallamas.com y www.letras.s5.com . Es colaborador habitual de las revistas The Vergara, La Fosa y Cáñamo. Ha obtenido menciones honrosas y segundos lugares en concursos de narrativa y poesía, pero prefiere no nombrarlos para no ser un típico chileno medio. Es miembro del FDE (poemas suyos integran la antología CATORCE-QUINCE) y del taller Santa Rosa 57. Dirige la editorial Alquimia, es disléxico de nacimiento. |
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(Del poemario inédito Puede Ser ) Borroso autorretrato de bolsillo
LA LIBRETA LO AGUANTA TODO
El recuerdo tal vez intimide / camino por Vergara en busca de una pieza de pensión / el espejo es una sombra empolvada que se triza / pensé que en ésta ciudad triangular no habrían calles de adoquines / como todos he venido a la capital para entender que la lluvia caída sobre adoquines, es igual en todas partes / he venido a vaciar el bulto que contiene a la memoria / En Villavicencio he visto lluvias torrenciales que inundan la ciudad pero a los pocos minutos todo queda seco / esa es en realidad una locación realmaravillosa / en la Habana la lluvia torrencial inunda la ciudad pero ni los meses ni las firmas ni los gestos (que te pierdes cuando escuchas una plástica opereta) podrían devolver a su cauce esas olas que estallan candorosas / ellas forman el paisaje que fue y que será, una difusa foto postal de techos rotos y oxidados / El padre de mi padre trabajaba en una mina / si hubiese muerto por accidental derrumbe quizá aun tendría una vela para imaginar que existo, en el medioevo y escribo anónimamente las memorias de algún héroe / el verdadero sueño es creer que la vida podría serlo / Aquí se llega temprano, aquí se paga por adelantado, aquí vive gente de bien, me dice la dueña de la casa donde creo masticar aire sentado en la ventana / los pájaros que pasan en las tardes de domingo son distintos a los del viernes por la noche / la física cuántica permite afirmar que es muy poco probable que un hombre salte un edificio / si la música viene de los cables éste poema no es más que un código binario indescifrable e invisible / El padre de mi madre fue un prospero feriano, tenía siete puestos y cuatro amantes / si mi abuela no lo hubiere perdonado todo yo podría comer más frutas y verduras, y mi madre podría mirar a los ojos a mi abuela sin sentir ese algo que se siente cuando miras y no hay tiempo ni ganas para dar explicaciones / Sartre estaba equivocado, jamás un texto podrá detener una bomba de Napalm / es un alivio que ya no se usen esas bombas, aunque cientos de niños mueran bombardeados día a día / cuando pequeño me sorprendía que los gatos cayeran siempre parados / hoy me sorprende que limpien su pelaje con un poco de saliva / a veces recuerdo que mis primeros versos fueron: El universo que soy es tan complejo, que presenta una nebulosa desconfianza, los tuve que escribir en el colegio como tarea para la casa / para mi era más importante jugar futbol / a veces pienso en los versos de Teiller ni me conmueve estas líneas que escribo / he encontrado la nada en flippers y museos. A ratos pienso en algunos versos del arte poética de MacLeish Un poema no debe significar / Sino ser / O en algunos de Borges Saber que nos perdemos como el río / y que los rostros pasan como el agua / y que los rostros pasan como el agua / quizá mi último verso será Sólo el sonido de las fuentes me hace sentir vivo / quizá deba atreverme a habitar un barco con rumbo incierto / una tirada de dados es más que el gesto de creer en el azar o el último libro de Mallarme / ha terminado mi peregrinaje por Vergara / se es silencio en el silencio por que al decirlo se rompe / quizá nunca halle a alguien para compartirlo/ … / Cuando la libreta se llene podré caminar en paz (no soy yo realmente quien escribe o sangra éstas líneas), podré caminar hacia ninguna parte.
Chuang Tzu sueña que vive una tarde de puerto
Sucediste como la muerte / entre un mar de cuerpos que buscaban de la noche / algo parecido a un canto de sirenas electrónicas / Amanece / tintinean focos sepias sobre un valle trashumante de casas apiladas / la incipiente legaña se aloja en las cejas, una huella salada denuncia el paso de frágiles dedos / las caricias queman en la comisura de los labios, me decías / que viviste los meses más maravillosos de tu vida estando con los Aymará / hablabas a través de las señas y sentías a través de los ojos / eso puedo echar por tierra cientos de estudios que procuran explicar / el acto comunicativo / Puede ser horrible la belleza, como la caída incesante de una gota que esculpe la piedra o taladra un cráneo / en el mundo no hay más que diez mil cosas y nos empeñamos en hacer metáforas / Chuang Tzu no soñó que era una Underwood sino que era una frágil mariposa / demasiado estilo para tan poco tema / tan viejo y absurdo como el tiempo sería soñar en ser capullo / despertar y querer escribir un poema / abrir los ojos y cerrar un reino amurallado / lo entiendes? / En esto se nos puede ir la vida / mi estrategia es llegar tarde a todo; a ti, a la hoja, al entierro y al plato de porotos que se enfría en algún lugar sagrado / aunque aquí las grutas sean bares clandestinos y la luna un pedazo más de las botellas / Es sabido este silencio, todo lo que vendrá es una especie de memoria / que confunde vasija con barro aunque sean las rugosas palmas -y no estas- las que orquestan el libreto / largísimo ensayo de bufones moldeando el pasado con estacas de cartón / Intento vivir una tarde de puerto pero no logro anclarme a nada / mientras escribo el grito de una niña rompe el silencio / nadie podrá afirmar que hemos existido / chao, dijo / la muerte existe pero no es verdadera / es el vacío interior de la vasija lo que la hace útil / agradezcamos a los dioses el haber nacido trizados / o por lo menos en creer que las cosas son finitas. |
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