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Linda Alexandra González Gutiérrez . Nació en Nuevo Laredo, Tamaulipas, México, el 28 de Octubre de 1981. Es graduada de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Valle del Bravo, Campus Nuevo Laredo. Ha participado activamente en la redacción, edición y publicación de varios libros de tinte histórico-económico como son: Nuevo Laredo, Capital Aduanera de América (2003), Historias Aduaneras, CAAAREM, origen y evolución, Tomo I (2005), Nuevo Laredo: Aduana Modelo de América (2005). Desde el año 2003, ha sido colaboradora de la revista bimestral Sinergia Aduanera, órgano oficial de la Asociación de Agentes Aduanales de Nuevo Laredo, y a partir del 2005, subdirectora de la misma. Actualmente colabora como investigadora asistente en la edición de dos libros que tentativamente llevarán el nombre de Nuevo Laredo, Capital Aduanera, Tomo II y El Entorno del Agente Aduanal Mexicano. En el área de la literatura, está por publicar su primer libro. Más de sus obras en la página http://gogljlg.blogspot.com/ |
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GEMIDOS PARA ARRULLAR A UNA LOBA HERIDA Fragmentos
EN EL CUERPO DEL POEMA
I La muerte me llama en sueños melancólicos y voy tras la palabra y voy tras el sueño que me parece más lúcido que lo lúcido y me derramo grito y me revuelco y voy tras la palabra
II La noche se revela como un todo insuperable una melodía perfecta que trae consigo palabras y deseos
Ahí quiero mecerme entre sus brazos de seda retorcida en el calor de sus entrañas frías como sueño dibujado en invierno
III Yo abajo en mi cadáver rebosante de alegría en mi pozo de ilusiones y mariposas mi propio jardín de deseos mutilados
IV Espejo de la muerte cuerpo abandonado cuerpo de fragilidad exaltada dosifícame la luz dosifícame el ser en la plenitud del día
V Volver a los huesos a mi voz que me huye en tinieblas desatadas
Entrar en la poesía entrar en el poema en que se ha convertido mi carne
EL DELIRIO MÁS PURO
I Entregarse al vacío a la experiencia de las sombras que no son otra cosa que mi propio yo envuelto en cicatrices
II La oscuridad y sus gemidos rondan en mí como pájaros en el nido de la soledad Una agitación extrema y segura cabalga, sin oponerse a la grandeza del vacío el lugar donde nacen mis sombras
III Compulsión es este soñar con lo que ha de venir desde siempre un adueñarse de las gentes y las cosas para no arder en soledad Tú que supiste cometer el desorden vienes ahora con la cola entre las patas herida de nada de saberte muerta en un jardín sin colores un cadáver nadando debajo de la hierba debajo del hastío de vivir destrozada
IV Y el sol se presentó como una afilada hoja de acero y temblaron en ti las telarañas de la piel y sembraste de nuevo girasoles para no perderte en la bruma del deseo para no comprender que te amaban sin ser correspondidos
V Profáname la piedra profáname sacude la nostalgia de mis huesos pero no detengas la caída del airoso devenir del pensamiento
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