|
Palabra, adolescencia y Poesía Raquel Molina. Venezuela |
||
|
En medio de la furia de los medios de comunicación (TV, radio, Internet) impresos diversos, del acelerado ritmo de acontecimientos, de la barbarie consumista, las contradicciones religiosas, pareciera insólito pensar que la poesía tiene un espacio y más aún, un espacio entre los jóvenes adolescentes. Todos conocemos la fuerza de la palabra pronunciada, la intensidad y sugerencia de la palabra escrita, pero nuestros jóvenes quizás con una conciencia más clara, hacen de la palabra un arma; es entonces, que valiéndose de ella en su comunicación cotidiana se inventan un código, para construir otra forma de lenguaje, dónde sólo ellos se conectan y entienden. Dentro de este contexto de la palabra y el lenguaje, la palabra es el arma dónde se expresa la furia, la rebeldía, la trasgresión, la inconformidad que en todo caso, no es otra cosa que esta realidad que les toca y les duele, quizás con mayor intensidad que a nosotros. Es entonces que dentro de este escenario la poesía se constituye en aquello indescriptible capaz de reconstruir de otras formas la rabia, la irreverencia, la furia, la protesta, el amor, la injusticia, el desamor y a través de ella, acariciar la posibilidad de que esa voz sea escuchada más allá de su entorno juvenil, abriendo un espacio a través de la palabra. Creo firmemente en el potencial creativo del joven y por encima de todo, respeto su deseo de abrirse un espacio en la palabra, pero una vez que este deseo es manifiesto, también sostengo la importancia y compromiso que el joven debe adquirir en su trabajo con la palabra. Hay que partir entonces desde la firme creencia y respeto por sus expresiones creativas y su genuino compromiso. Cuando hablamos de la motivación hacia la escritura y lectura literaria en el adolescente, debemos conocer y entender su naturaleza, su visión del mundo, sus intereses e inclinaciones y es, a partir de allí, que tendemos el puente que unirá para siempre ambas orillas. Al hablar de su naturaleza nos aproximamos a ese caprichoso y salvaje universo interior que fluye en ellos, de su percepción de si mismos y el mundo. Partimos entonces de experiencias conectadas con la percepción que del mundo tienen a través de los sentidos. Es importante entonces la apertura de los sentidos, esa posibilidad de conexión con el SER, abrir las ventanas y ver en todo su esplendor la esencia de cada uno, es el eje, el equilibrio entre lo tangible e intangible, es el contacto con lo verdadero, con el sentido, traspasa lo material, para estar en contacto con la verdadera esencia de la existencia. Acercar al joven desde los sentidos, es acercarlos a su propia naturaleza y desde aquí ya comienza su recorrido en el terreno de lo poético. Recuerdo una cita de Hanny Ossot La poesía es la instancia más sagrada de la literatura, es la conexión con lo divino, la escritura poética es diferente a la narrativa. En la narrativa podemos establecer una distancia a veces insondable entre nosotros y lo escrito, en la poesía no hay posibilidad de distancia entre nosotros y el texto, el texto es una geografía de nuestra alma, es en definitiva la esencia de nuestra naturaleza. En los talleres encontramos una estructura que se centra en dos momentos, el primer momento es una apertura de los sentidos, el acento está en las sensaciones, aquí el joven pone especial cuidado a sus cinco sentidos, cada uno de éstos es estimulado individualmente para lograr una mayor concentración y así profundizar la aprehensión del entorno, este es un momento de especial cuidado. Hago énfasis en los sentidos que comúnmente les prestamos poca atención como lo es el tacto, el gusto, el olfato y de alguna manera, el oído y aíslo el sentido de la vista, esto permite una mayor concentración de los otros. La insistencia en aislar el sentido de la vista obedece a dos razones, la primera es intensificar la percepción de los otros sentidos y la segunda iniciar un recorrido interior. A partir de estas experiencias se va abriendo las puertas que dan paso a la posibilidad de expresarse, recreando de una manera muy particular el mundo a través de sus emociones. Estar atento a la estimulación de sus sentidos, abrir las puertas de las sensaciones, rescatar la forma primigenia de aprehender la realidad, abandonándose cómodamente en los brazos de la naturaleza, comenzando así un recorrido interior, es fundamental en la conformación de la sensibilidad poética. Esta apertura de las sensaciones conducen de manera simultánea a los afectos, los límites entre una y otra son apenas imperceptibles, el hecho poético “entra por la piel” como dijera una vez Hanni Ossott. Para ilustrar este planteamiento, cito unos poemas frutos de esta experiencia, el primero de la joven María Alexandra Marcano (para ese momento de 16 años):
En sus ojos habitan las sombras en este silencio de eterna noche está ausente el paraíso y exiliadas las esperanzas
Ven a encontrar tus pasos vigila las tinieblas encuentra estas manos que te quieren disipa la oscuridad
O este otro poema de la joven Mariana Díaz, para ese momento tenía 15 años de edad.
Es oscuro y eterno el pasadizo está lleno de sombras voces conocidas huellas perdidas ¿dónde estoy? mis manos rozan la esquina, leen el suelo y me guían al silencio ¿Acaso pueden decirme donde ir? (…) Me has dejado sola escuchando la humedad que se escurre y huele a llanto
Quiero salir enjuagar la noche y amanecer de nuevo
La pulsión creativa surge en la concentración de los sentidos, recrear las imágenes sin la imagen y observar de nuevo con otra mirada, otros ojos. Cuántas veces vemos sin mirar y mucho menos sin observar, imaginar todo lo que siempre hemos visto a través de la ventana de nuestra casa (con los ojos cerrados) y luego observar, de otra manera, a través de la ventana, todo lo que se encuentra a través de ella, cito este texto de Edgar González producto de esta experiencia.
Ritmo
Atravesamos las carreteras angostas, la flora perdida entre los escombros
pulcro se detiene el alarido,
uno, medio, cero. La garganta del edificio se extiende faroles cuerpo a cuerpo desaparecen, el vago ritmo sobrenatural oprimiendo, cortando, columnas de pensamientos retraídos almaceno los trajes del crepúsculo,
retoca el ritmo a la ventana mientras mi mano destila una sombra, los gritos siguen en su viaje de pérdida y encuentro,
al costado de un mundo aparente se abre otra ventana,
surco su llovizna y se ramifican caballos, y se sienten espadas, máscaras, océanos, nebulosas.
Con un hilo mido la realidad, el prisma onírico retoma los cuerpos, escapa el tiempo, me detengo y aletea el suspenso, la ventana me succiona. Mis pupilas regresan a la cuadra termino el olvido, comienza el mundo y existe la ventana Como hemos visto en los ejemplos, las estrategias parten de una realidad cercana, estrechamente ligada a su cotidianidad, haciendo énfasis en la percepción que el joven tiene de su entrono. El segundo momento de la estructura del taller es la conciencia poética, en ambos momentos la lectura de textos claves es primordial, estas lecturas deben ser escogidas poniendo especial cuidado al desarrollo e intereses del joven, porque tanto sus imágenes como el contenido de ellas son aprehendidas por el inconsciente y reelaboradas en otros contenidos y otras imágenes. Cuando hablamos de la conciencia poética, me refiero a la relación entre la palabra y el pensamiento, recordando a Octavio paz cuando dice " Movido por la necesidad de fundar su actividad en principios que la filosofía le rehusa y la teología sólo le concede en parte, el poeta se desdobla en crítico" (p. 234). En este momento el joven se da cuenta de la profundidad y alcance de aquello que siempre ha reclamado, de lo que ha sentido injusto en su entorno, aquellas cosas que de alguna forma alteran el equilibrio no sólo de él, sino de todos los que le rodean, entonces su poesía se transforma en una voz de la conciencia colectiva y que su creación es apenas un rasgo de esa realidad. En este momento, el joven sabe que la poesía va más allá de la forma, más allá del sentimiento amoroso, que es un canto, una voz que traspasa el tiempo y el espacio. Dentro de esta idea cito un poema del joven Geison García: Aquí esta el caminante latente como el insulto que no se dice que es esputo en la boca el que alguna vez fuera el niño malparido huérfano de patria que su madre voló en pedazos apadrinando el pan Te lo traigo a él que no sabe de marxismos que nunca fue activista un errado vagabundo hincha de las plazas de Gaitanes y Sandinos un verdadero artista en el arte de la casualidad el hombre que no es viejo porque nunca tuvo reloj el ladrón incauto turista de mochila siempre paupérrimo por escogencia la broma cruel del zapato que se come un hombre a blanco y negro cresta que protesta blancura colonizadora una nueva generación
Intereses del joven y la literatura: Cuando hablamos de los intereses en los jóvenes pensemos en un primer momento en la música, qué es lo que escuchan y cuál es el contenido de la letra de las mismas, así que podríamos pensar en las tendencias musicales que en la actualidad forman parte de sus preferencias como son el rock, el rap, el hip hop, el reguetón, preferencias que no sólo vienen dadas por el ritmo o su sentido pegajoso, sino por la irreverencia de sus textos, por la denuncia en el contenido de sus letras, la agresividad de las imágenes, la sexualidad directa y desenfadada. Junto a ello, debe considerarse el conocimiento que debemos de tener de diversos textos literarios que aborden el mismo sentido y la misma fuerza, así como también, tener el conocimiento de algunas letras de estas expresiones musicales, como ejemplo de ello podríamos tener el texto de un rap denominado “Desahogo” de Vico C, donde no sólo hay un reclamo en su contenido sino también, un desafío cuando utiliza parte del lenguaje de las prisiones (aspecto que se convierte en gran atractivo para el joven) leamos parte de la letra:
No tienen que venir aquí a ponerme pilas Diciendo las verdades me dicen el killa' Los políticos que matan por su posición Que los raperos nos tenían en persecución Al percatarse de que el pueblo quiere vacilón Ahora hicieron sus campañas con reggaetón Así cualquiera, señor, ya sabemos lo que traman Nos usan pa' ganar, después nos tiran cuando ganan Ahí es que podemos ver la verdad Que trabajan por el voto, no por la sociedad No les importa las vidas que en el barrio se han perdido Y pa' ganar las elecciones van al caserío Abrazan a mi abuela, saludan a mi tío Pero los pasados cuatro años estaban escondidos Hermano, usted que dice ser cristiano Cuando vez un vagabundo porque no le das la mano Le dices de lejitos "Dios te bendiga!" Pero no sacas ni un pesito pa' llenarle la barriga Mira, te están mirando desde arriba El evangelio no se trata de gastar saliva Si quieres que te escuche, tienes que darle vida Y darle un buen abrazo aunque este muriendo de SIDA A la televisión : Que te paso, papá? Que si no enseñas una orgía no estas en na' Vete y camina por la calle, mira como esta Y no digas que no tienes que ver con su maldad Es la verdad, aunque se me escondan y lo nieguen No voy a ser hipócrita pa' que mis discos peguen Pues yo no pertenezco a los cantantes que les temen Que dicen cualquier cosa a contar de que los suenen Yo no lloro Si caigo me levante del lodo Saco el bolígrafo y me desahogo Después de la lectura de este texto, enfocado dentro de los intereses de los jóvenes, (canciones que a veces ellos cantan sin detenerse en la letra) ellos comienzan a realizar sus comentarios, puntos de vista, crítica e inician así otra forma de abordar estas manifestaciones dentro de un contexto más profundo. Luego presentamos otro texto, que igualmente plantea una crítica, la diferencia aquí consiste en su naturaleza poética, este texto podría ser por ejemplo “Mi bella raza” del escritor venezolano Juan Antonio Calzadilla. Mi bella raza de bantú tolteca y gallegáceo no quieras alzarme por el cuello como perro fino pues te arranco la mano de un mordisco no sabes cuántos muertos corren por mi sangre como navegantes de río en múltiples canoas no sabes qué panteón vivo de los héroes es mi cuerpo mi cuerpo sólo de las puras razas babilonio bárbaro retinto torre de babel de los afectos aquí llevamos siglos macerando el licor seminal la sangre de un imperio (…) Mi bella raza de niños moribundos de mujeres tristes hechas perras de hombres apaleados y silentes de vasijas inexplicables en museos de sólo despojos del mundo de cuando el mundo valía lo que yo solo valgo (…) Mi bella raza de putas y asesinos de negros rebeldes con orgullo de reyes de caciques sólo muertos en emboscadas viles (…) Es aquí donde el joven comienza a comprender las diferencias del lenguaje poético y asimilar que la fuerza de su palabra cobra otra dimensión en su trabajo poético. Es el momento de la conjugación perfecta: la sensación y la conciencia poética. Este camino transitado ha sido posible sólo desde una realidad que es la realidad del joven, desde su mirada, desde su naturaleza. Cierro con un poema de Estrella Gómes: Si escondo mis manos entre las piernas advierte que esta vez el silencio vendrá hecho balas y que mi vientre es el único objetivo de la nación engendrada
Hoy no me vengas a decir que somos miles los que creemos cuando sabes que eres capaz de abrirle las piernas a la tierra
Por las palabras que nos arden en la garganta y la tierra que no germina en tus venas ni te duele más allá de la palabra hoy no me vengas a decir Patria.
|
||