Augusto Rodríguez (Guayaquil, Ecuador, 1979) Licenciado en Comunicación social. Ha publicado los poemarios Mientras ella mata mosquitos (2004), Animales salvajes (2005), La bestia que me habita (2005), Cantos contra un dinosaurio ebrio (Barcelona, España, 2007 y Cuenca, 2008) y Matar a la bestia –recopilación- (Guadalajara, México, 2007). Sus textos aparecen en varias antologías locales y en países como España, Chile, México, Perú, Uruguay, Venezuela y Argentina. Ha obtenido el Premio Nacional de Poesía David Ledesma Vásquez (2005), el Premio Nacional Universitario de Poesía Efraín Jara Idrovo (2005), Mención de Honor en el Concurso Nacional de Poesía César Dávila Andrade (2005), Finalista del III Premio Internacional de Poesía Màrius Sampere (2007) y Finalista del VII Premio Internacional de Poesía Joven Martín García Ramos (2008). Es uno de los fundadores del grupo cultural guayaquileño Buseta de papel . Ha hecho estudios y ha editado varias antologías sobre poesía joven ecuatoriana en el Ecuador y el extranjero. Ha participado en varios encuentros literarios dentro y fuera de su país natal. Parte de su obra poética está traducida al inglés, al catalán y al francés. Poemas suyos han salido en importantes periódicos y en revistas impresas o virtuales de Ecuador, México, Argentina, España, Colombia, EE. UU., Chile, Canadá, Perú y Uruguay. Colabora con críticas, ensayos y entrevistas literarias en varios medios del país y del extranjero. Editor de la revista literaria El Quirófano .

 

 
     
     
 

 

La última frontera

 

El árbol bajará dicción hermosa,

la muerte dejará se ser sonido.

Tu sombra hará la eternidad más breve.

 

José Lezama Lima

 

 

IV

 

Toda la muerte no podrá destruir esta casa, ni estas manos que acariciaron el principio del universo. Estas manos que como ríos extensos cruzaron nuestra liviana piel. Todo el amor no basta como no basta la muerte para arrancar las visiones detrás de los ojos. No derrotarán tu cuerpo que se extiende en otros cuerpos que ya no están. Vendrá la muerte y tendrá tus ojos dice Pavese y yo digo: Vendrán tus ojos y no habrá muerte. Nuestro amor como una fuente inagotable, jamás se morirá ni acabará en nuestras manos.

 

 

VI

 

Se abre el telón. Dentro del telón hay tres mujeres que miran hacia el final de la ciudad. Dentro de esas mujeres hay varias historias que se rompen como espejos. Dentro de esos espejos hay lunas y globos de niños extraviados. Dentro de esos niños hay una noche que se disuelve en el agua del mar. Dentro del agua hay un anciano que recuerda su infancia en el mundo del teatro. Dentro de ese mundo hay un río que cruza las venas del tiempo. Dentro de ese río hay un circo lleno de fantasmas y fantasías que se desarrollan en otro mundo. Dentro de esos fantasmas hay árboles que se agitan con el viento. Dentro de esos árboles hay carros que viajan sin rumbo a ninguna parte. Dentro de esos carros hay un corazón que espera sentado dentro de una esfera de agua. Dentro de ese corazón se cierra el telón. Dentro del telón hay tres mujeres que ahora mirarán para siempre hacia el infinito.