Iván Vargas García , natural de Tunja, viene desarrollando su actividad literaria desde el año 97.   Al año siguiente se presenta al encuentro local "Crea" Una Expedición por la Cultura Colombiana   del ministerio de cultura en el área de literatura, donde después logra clasificar al encuentro nacional que se realizó en Bogotá en el año 99.   Desde entonces ha participado en diversos recitales y eventos como los encuentros nacionales de escritores Jetón Ferro realizados en la ciudad de Chiquinquirá.  Actualmente se haya próximo a graduarse de Licenciado en Filosofía, con una monografía en el área de la Sociología de la Literatura. Su único proyecto con vistas a la publicación, el libro de poesía Matando Segunderos , ha sido desde el año 98 la obra que viene reuniendo su producción poética completa.  

 

 
     
     
 

IMAGEN   I

 Así, así,

ven y no te hagas polvo entre los dedos.

Así, aniquila a la substancia, su inmoral vestimenta.

Ven a la caverna de mis dos manos como el pajarillo

quiero aplastarte acariciando, la humedad de tus entrañas.

 

 

METALENGUAJE

  "Conserva la calma, amigo. Me da miedo

pensar qué es lo que realmente estamos diciendo"

SÓCRATES

Platón, Hipías Mayor,

 

Escuchas el sonido del sol,

apoderándose del oleaje azul,

como una lucha polvorienta del mediodía.

¿Escuchas las flores con su sexo abierto

librando los élitros de los escarabajos,

con un color de estambres?

¿ también la lluvia con sus trenzas grises,

rompiendo indescriptibles trazos de hielo,

sobre los ojos con lágrimas de pétalo?

Escuchas cuando el alba se derrama

sobre la loza de tierra, desnudando calles,

como un espectáculo,

fraternal, eólico, y orgánico.

¿Alcanzas a tocar la textura del viento,

con tus pómulos abiertos,

como si fueran pieles de coral

que se sonrojan al chocar del viento?

Tocas lo que ya conoces

el viento y su manto de tela invisible

también tu propia voz

que se choca con ella, inflándola.

 

Oyes todo lo que mueves

(lo asimilable)

como quién abre una gaveta

con automatismo.

¿Pero acaso escuchas

el sonido de las cosas,

de aquellas que se muestran

como un lienzo sordomudo?

¿Alcanzas a oír, cuando las ramas

se acuestan a dormir,

jaladas por los hilos de la noche?

 

Oyes bien todas aquellas palabras

que se quedan sin aire,

cuando las entrañas son de papel,

al borde de un deseo mudo?

Oyes como no digo

lo que esta presente.

Ves entonces, como mi boca no se mueve,

cuando lo que ves no se relata a sí mismo

o cuando el pez torpedo no te alcanza.

 

¿No ves la bufona añagaza?

¿Su nudo en medio de las cejas?

Es aquella que te muestra la apariencia

 

Ves algo que ya reconociste

atas su textura a la mirada continua

la sorpresa se derrumba ante tus ojos

Entonces,

tampoco has visto nunca,

como un lamento es disparado

hasta dar al corazón de alguna

criatura voladora,

aquellas que respiran con los ojos

y tocan con las lágrimas.

 

Cuando escuches, veas, oigas y toques

sin dar una carcajada,

sientes que un pudín gris inunda tu cabeza

como una gelatina de juicios juguetones.

Sí ves ahora...

¿cuanto nos debe costar

decir una palabra?.