Manuel Vallejos , Santiago de Chile, Abril de 1985 bajo el trapecio de las lámparas colgantes. Cursa el tercer año de Letras Hispánicas en la P. Universidad Católica de Chile. Allí, junto a Eduardo Farias, crea la Editorial Problema; espacio cultural independiente en donde ha publicado a diversos poetas jóvenes y voces emergentes del circuito under. Sus poemas han sido publicados en varias antologías de poesía joven y en revistas impresas y electrónicas. Desde el año 2005 organiza lecturas poéticas en distintos puntos de la capital, integrando en ellas a poetas de diversas generaciones. Forma parte, además, de Produkto Kolectivo, un grupo audiovisual junto al que ahora prepara un documental de poesía chilena joven. Actualmente trabaja en dos poemarios: Aguarrás y Cruzyficción .

 

 
     
     
 

interrogar al silencio

en las jaulas de la palabra

esto es

entre los barrotes

del poema

haber gritado

basta

sólo un espacio

y no hay espacio

más vacío que el poema

y no hay vacío

más sordo que la palabra

 

entonces el poema dice debo

dejar el color asumir

la forma infame del silencio

tratar de esconder el dolor

bajo la forma vacía

como sea

o como indique el reglamento

 

la tradición es una espina que se clava

en las esquinas del poema

el yugo que soporta el

necio

el mismo

que mastica esta carne

invisible entre las fauces del silencio

 

el que escribe

interroga al infinito

este responde

yo no existo

y se disfraza de palabra

 

habría que interrogar a la jaula

y preguntar por sus barrotes

hasta donde ha llegado el grito

la voz que se me esconde

la tinta salta negra y me escupe en el ojo

y yo me digo

 

en el decir hay engaño

porque no hay más vacío

que el silencio

y no hay más cárcel

que la carne del poema

 

 

(de Aguarrás )

 

 

 

“es el lector quien está sucio”

 

para cuando termine de leer

este poema mis poemas

serán la carroña

que exhala su último respiro

 

la carne del poema

será otro polvo acumulado

sobre estos muebles

espantosos que es como decir

el espanto tallará

esos muebles como abiertos

cuerpos para un cuerpo para

 

entonces esta

forma inerte

y espléndida

de vida habrá

sido reempla-

zada por mi voz

 

el peso del polvo será tan grave

que mis ojos apenas podrán

sostenerlo

y serán necesarios tres o más

lectores para justificar

los espacios muertos de este

poema

 

(de Aguarrás )