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Roberto García Yévenes , Tom, Santiago de Chile, 1983. Licenciado en Comunicación Social de la Universidad de Chile. Participa del Grupo Guionistas Chile, desarrollando un proyecto audiovisual sobre historias marginales del Santiago-Periferia. El año 2006 publica el libro "Tiempo Muerto", 30 ejemplares autoeditados y de confección artesanal. Junto a su compadre Guido Arroyo realizan el miniproyecto "Poeta Imberbe" y está en el proceso de edición final de "Comandas". Actualmente, desarrolla su tesis de grado con una investigación periodística sobre un tema literario, reconstruyendo la historia de vida del poeta chileno Boris Calderón. Además, de colaborar en el documental "La Gran Capital" con los poemas enviados a la revista Los Poetas del 5.
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VAGANCIA (Santiago, 2008)
Somos los olvidados, soy el excluido cuerpo volante que vaga por la Vega Central validando la existencia de pasajeros en el tren hacia ninguna parte.
Duermo la tos del hambre, arrastro harapos y otras culpas le robo noche a la lesbia muerte jugando a la dama con tapas de bebida construyo chozas de cartón vista al patio de baldosas donde el viento del progreso escribe bajo mi nombre el epitafio de su indigencia.
Aún consuelo esperanza pérdida tiempo pelotudo echado en la cuneta meada restando días, ignoro la condena.
Soy de aquellos olvidados, el excluido que encara la borrachera y lucha contra su sombra en la eterna cumbia sorda, apoyado en el poste. Soledad innombrable. Leí lo que tuve que leer y no aprendí na'.
Soy el excluido. Ese , el importunista.
Los viejos de la Vega venden mendicidad sobre la acera hú-meada esconden la vergüenza de sus ojos borrachos tras la risa de la rutina acompañan a perros que hablan lenguas extrañas duermen para no abrir los ojos soñando que son delfines. Bajo su cabeza, almohadas respiran tiña duermen muerte, sueñan tos.
Padre Hurtado es culpable, Hogar de Cristo visita: Sopa de letras escriben la historia y el pan duro son picos de pájaros royendo la memoria a migajas.
Encaro a Dios esta noche y a todos sus amaneceres escarchados con el calendario de Mickey entre las palmas, culpo al hombre que cargo sobre los hombros de otros hombres defeco angustia con los pantalones bien puestos. Dios es la moneda sobrante con la cual no compro descanso en bares purgatorio. Dios es la moneda escasa que mendigo en un tacho a los herejes, como buen parroquiano vuelco los bolsillos sobre la barra: jarra plástico naranja, medio pato tres rodajas de pan un pebre sin cuchara. Es la tierra prometida que conquisto con mi caracho en el mantel floreado.
Un viejo apoyado en la bisagra bar puerto madrugada llora al escuchar Lucho Barrios mientras fieles cantan su niña bonita duerme en Londres, París, Buenos Aires lejos de la miseria / arrollado el tono sin roer de un alcohol barato reconocerá la presencia del padre abuso cruel de borracheras -violacionesalmohadasingrito- Un viejo apoyado en la bisagra péndulo de su destino llora mirando el butlitzer que da a Europa...
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