Carlos Ernesto García

Nació en Santa Tecla (El Salvador), 1960. Escritor, poeta y corresponsal de prensa en España. Autor de los libros de poesía Hasta la cólera se pudre (Barcelona, 1994) que ese mismo año aparecería en Nueva York bajo el título Even rage will rot y A quemarropa el amor (Barcelona, 1996). Es autor también del libro de viaje en tono novelado, El Sueño del Dragón (Barcelona, 2003), como del reportaje Bajo la Sombra de Sandino (Barcelona, 2007); el poemario La maleta en el desván (inédito), traducido bajo el título The Suitcase in the Attic y de la antología de poesía salvadoreña Cuscatlán hora cero (Inédita). Invitado por diversas instituciones culturales y académicas ha viajado por varias ciudades de América Latina, Los Estados Unidos, Europa y China. Vive desde 1980 en Barcelona y en la actualidad es director general de la productora cultural C&Duke y corresponsal del vespertino salvadoreño diario Co Latino y el periódico digital Contrapunto. Su poesía ha sido traducida al inglés, chino, portugués e italiano.

 
     
     
 

MIENTRAS AMANECE

 

En un rincón del burdel

un hombre de mirada triste

besa con ternura el rostro

de esa mujer

que con ganas

le hunde hasta el fondo

una botella rota

más abajo del pecho.

 

 

EL CAFÉ

 

Es imposible detener

todas las manecillas

de todos los relojes del mundo

 

Entonces

me conformo con entrar en el bar

donde suelo beber

al menos un café al día

Eso me transporta

a las horas solariegas

del patio de mi casa

 

Ahí me sumerjo hasta el fondo

buscando esconderme de mi mismo

y en el rincón de siempre

me entretengo tomando nota

de lo que me gustaría hacer

algún día.


NO HAY GUARO QUE VALGA

 

 

 

De impávida mirada

A punto de reír de llanto

Encadenados ven pasar

tras el mostrador

la vida

 

Llegaron a tiempo

Elegidos entren los más tristes

duermen aburridos de sí

El viento les cubre de polvo

tiernamente

para que nadie diga que están muertos.

 

 

Puerto de la Cruz, Tenerife.

 

 

 

 

 

 

LA POESIA ANDA DE VIAJE

 

a Jaime Suárez in memorian

 

 

Tu pupila

vigilante en la noche

La calle a la que escribiste

patrullada por retenes

Tu voz

quebrada por los sicarios

Los bares donde te divertías

cerrado con su olor a güaro

/mezclado con lejía

inunda el silencio

En ademán de burla

encontraron tus manos cortadas

En ademán de burla

tu sonrisa

Tus poemas recorren el mundo

Se anidan en nuevas bocas

que te nombran

El hombre es hoy

como querías:

Un disparo colectivo.