Dante Gonzalez Rosales

(Huarás- Perú). Estudió Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Perú). Es Co-director de la plaqueta Soto Voce y de la revista Lhymen. Cultura y literatura.

 
     
     
 

“felizmente AMOR todavía es para muchos abrazar

tierna y frenéticamente a una mujer”

ADVERTENCIA

Pablo Guevara

 

1

 

Aprietan las cuatro paredes

En esta tarde lenta

Mi rostro dibuja una mirada ida

Con el pincel de tu ausencia

Pienso mis besos recorriendo

Vacíos sordos

Besos que no escuchan más

La voz de tu piel

El perfume de tus ojos

Circula alrededor del recuerdo

Mis versos lloran tus pasos

Lentos

Que te arrastran a no sé dónde

Lejos de mí

 

El tiempo despreocupado

Deambula su existencia

Cada minuto lleva tu imagen

En ellos danzan

Tus cabellos al viento

El vidriar de tus ojos

Tu sonrisa

Tu ira

Tu silencio

Se suceden

Arena

Tras

Arena

Sometiendo mi paciencia

Angustiando mi aire

Y duele no escuchar mi nombre

En tu voz

Desesperada y contenida.

 

 

2

Un botón celeste

desprendido de tu blusa

camina una danza solitaria

como mi ser desprendido de tu ser.

 

El botón celeste en mis manos

remite a mis ojos

en busca de su reflejo

en el espejo cielo

y la luna sólo dibuja recuerdos

en el desolado firmamento

comprimiendo más

el nudo en mi pecho.

 

La noche no ha podido

enviarme a un sueño,

convirtiéndose en testigo

del lamento de un botón celeste.

 

3

Chiquita,

dibujo mis dientes

deslizándose en tus orejas,

confundiéndose con el sonido quebrado

de delgadas hojas.

 

Perlas de blanco amor,

ahoguen su ausencia,

y predíquenle la lujuria y el placer

a sus estremecidos oídos.

 

Chiquita,

que livianas perlas blancas

y orejas

se disuelvan en el calor de nuestras voces

bajo la sombra de un canto

tejido con manos que se derriten en placer.

 

4

 

Si emanara una afirmación de tu sonrisa

exprimiendo el día

enredaría el jugo de mis besos en tus cabellos

y bajaría para recorrer tus bordes.

Conminado tu piel

incitaría tu interior

para asirte a mi piel

y mis manos tejerían

cantos de amor

sobre los capullos de tu pecho,

para luego

diluirnos en condenadas caricias,

en el fuego de nuestros cuerpos de agua

y amarnos sin fondo.

 

5

He de ahorcar al tiempo

Cercenar la distancia

Estrangular los quehaceres

Para que tu cuerpo y el mío

Encuentren un solo río.