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Felipe Moncada Mijic Nace en Quellón (Chiloé) en 1973. Fundador y director de la revista de creación literaria La Piedra de la Locura. Ha publicado los libros de poesía; Irreal (2003) ediciones El Brazo de Cervantes, Santiago. Carta de Navegación (2006) imprenta Almendral, San Felipe. Río Babel (2007) ediciones Casa de Barro, San Felipe. Músico de la Corte (2008) ediciones Fuga, Valparaíso. Salones (2009) Manual Ediciones, Rancagua. Ha sido publicado en; Antología Concurso Nacional 70 años de las Juventudes Comunistas (2002), Antología Poesía Nueva de San Felipe de Aconcagua (2003), Antología 30 Poetas Jóvenes (2003) ediciones U. de Playa Ancha, El Mapa no es el Territorio-Antología de la Joven Poesía de Valparaíso (2007) ediciones Fuga, Valparaíso. Actualmente reside en Valparaíso. http://www.revistalapiedradelalocura.blogspot.com/ |
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BARRIO DE SOL
Jugar a las preguntas a esta hora, blindado el parque gas lacrimógeno depositado en los prados y preguntar al viento luego del combate o artificio:
cuantas fotografías se toman un día en la ciudad el ojo multiplicado cuantos minutos u horas de película se graban en la marcha del sol: tambores en el barrio de ladrillo.
Una niña asoma por su ventana, el corazón una flauta y sigue con la vista un organillo.
Quién podrá saber, indicar con claridad cuantas palabras no se dijeron a que hora dejó el tiempo de ser minuto, el silencio guardó su vocal el muro su vértigo y la belleza, en que momento volvió ausente su melena de trigo. Pasan las horas y no vuelve no es diecinueve de noviembre por segunda, ni mediodía y es un día viejo, nacido a las tres de la tarde es un barrio de catedrales apenas, mendigos envueltos en nylon sobretodo palomas y un caminar clic clac entre las tejas es un sol envejecido por las banderas.
En columnas baja el carnaval: belleza o muerte la consigna Abel y Caín en el Edén de los parques disparos de obturador una y otra vez, metros de grabación y luego recuerdo: ya fue no es pasado, papel impreso, y como siempre quedan palabras por decir manos en los parques no resueltas y leche que podría ser Vía Láctea
INMIGRANTE
Ilegal en la aduana peruano en plaza de armas de Santiago judío relojero los vidrios rotos en la noche de los patriotas
griego vagabundo perdido en las islas del gigante su ojo de pez adivina el futuro
marroquí en suburbio de París, navajazo y palo en la calle sin luz de Barcelona yugoslavo expulsado del paraíso al corazón del terremoto al pueblito del patrón huaso rebenque al lomo
chilenito en la cocinería del buque tropical propina del gringo en cubierta, bola de grasa y bronceador
palestino sin tierra al fin del mundo en la ferretería de los hielos, comerciante bajo la luna de las banderas
mapuche peoneta en camión de la vega, Mapocho en el cemento barrial de Renca sin luz
hiphopero marioneta, negro sin Babel, rapero expulsado por guardias de supermercado rapados en peluquería de Estación Central, chilote naufrago en pampas de Patagonia.
Las puertas del Edén hace rato se vinieron abajo extranjero cada cual a su manera:
ciego cantor en casa de puta maulina, de joven gato de fonda, ahora toca para gitanas del eriazo trampita, moneda de la suerte a orillas del río carpa de tártaros en predio municipal
los vecinos llaman por teléfono a la radio: por qué se permite a ladrones en nuestro barrio
y escriben a los diarios:
chilenos peruanos marroquíes judíos indios chicanos chinos sudacas chilotes quitan el trabajo
y crece la leva el chupacabras anda suelto y se le vio mirando una niña a otro se le vio metiéndose un jamón al bolsillo al otro se le señala como sospechoso en el crimen del obrero cacería de brujas afilar protecciones todo el día vigilar al enemigo.
Abuelos bárbaros y náufragos sin polo cruzaron el hielo, cortaron el bosque, mataron al puma ahogaron el alma del río y construir casa, plaza, patíbulo, alcaldía expulsados del paraíso, sobrevivientes de la torre.
Ahora estoy de pie en la frontera él o yo es la consigna llamo por teléfono a todas las radios para que los brujos se vayan del barrio
del viejo barrio que nos expulsó el divino de un soplido.
ESPECULACIONES EN TORNO DEL TURISMO GASTRONÓMICO
Los caninos de mi madre con hambre, mis patas con hambre los corazones de mis hermanos palpitan de hambre Chiri Moyano
Algo así como un poema del hambre escrito en la mesa del restobar de un paseo peatonal
y si el llanto de la niña es falso melodrama precoz para impactar al turismo
o si tiene pacto con la delincuencia con los traficantes de calendarios Disney con las barrenderas de traje naranjo
o aquellos que con una enfermedad incurable se posesionan de un trozo de calle
o con aquella mujer que pide monedas para un comedor infantil que bien podría no existir lo que redobla el escalofrío al llevarse el trozo de carne a la boca
entonces urge preguntar al jurado si la niña gitana en el tren a provincia ¿estará de acuerdo con aquella otra que carga con su muñeca y su hermana menor enturbiando el romance de las parejas en Valparaíso?
El negocio de la mendicidad ruboriza las pirotecnias de la escritura y el sentimiento de culpa del que no da por que no puede dar y el que no da porque sí, por dadá por que no resuelve el problema social por que sé yo, aquel se mezcla con el otro sentimiento la vergüenza del muchacho que esquiva la mesa de la joven extranjera y maldice el sol de mediodía, las olas y los putos pájaros de la conchesumadre
habría que investigar de que manera confabula el veterano de las Malvinas en su casa de cartón de Plaza de Mayo con la familia boliviana que pernocta en el ómnibus de Mendoza.
Este poema del hambre está escrito con el estómago lleno los maestros recomiendan distancia nada de pintar del natural el pobre debe hablar de reinos fantásticos no redundar en el mosquerío de los tachos mentir, palabras perros disfrazados de marioneta.
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