|
Feudo Aravena (Punta Arenas, 1970) Publicista, director creativo, con reconocimientos creativos tanto en Chile como en el extranjero. Dicta una cátedra en la Universidad Mayor. Luego de su fugaz participación en los talleres literarios del poeta Marcelo Novoa y de creación literaria de Cristián León, ha seguido una marginal senda literaria que niega todo lo que está fuera de ese mundo, incluso a él mismo. |
||
|
EL CRISTO DE LOS TOBILLOS ROTOS
( …uno…)
Llegó una ola, y lo llamó… coronó sus tobillos con anzuelos salados de redes traidoras. Cuantas cosas no se llevó a sus profundidades piratas; amor de serenos campestres ; paciencia escultora de santos; poesías desconocidas y tantas inconclusas; aulas regadas de tardes y perfumes de miel de abeja. Y se llenaron de profundidad sus aguas, de humano agitar sus olas. Y las brisas cómplices; llenaron de silencio sus pasos, sobre arenales. Y vio distancias espaciales, y olas que lo llamaron a la muerte… ”Ven, camina sobre mis senderos de espuma, entumece tu cuerpo con mis brazos de letargo. Dame tu alma, y podrás quedarte el cuerpo; pálido, hermoso, salado. Ven, y adivina el encanto de mi canto, descifra los idiomas de mi lengua ; dialectos rocoso de arrecifes brumosos, consonantes de viento, furibundos verbos gélidos… (que besan sobre orejas entumecidas) Qué esperas!! Acaso no has escuchado mi encanto? Viajando sobre nieblas, len ventoleras, o en el fragor de mis cunas acuosas? No tardes! Te he esperado en mis eternidades, perdiendo la esperanza mientras crecías en los campos… inocente y alegre ; mezquino en tus visitas de verano. No escuchaste mis golpes invernales? Mi guerra de corrientes, mientras mi ira esculpía arrecifes? Si? Sí! Has entendido por fin! Tarda el hombre en entender su muerte, pero… haz entendido al fin! Que importan ya tus historias humanas! Si ahora te ofrezco mis aguas… ( para que unjan tu cuerpo ) Que importa tu vida allá afuera! Si en mis profundidades comulgarás inmortalidad. (aunque se pierda en las frágiles memorias) ¿Has sentido por un instante la inmortalidad? Está tras tu muerte, al otro lado de ti mismo; justo a la vuelta del miedo. Vamos, no es la primera vez que has dado vuelta una esquina y te haz encontrado con la muerte.
( …dos…)
Y no se cansan las olas de agitar, no se cansan de llamar con su voz ronca de océanos: ”Ya es tarde, caen las brisas heladas de la noche; cuanta discreción no alberga el seno nocturno. Mis aguas hielan como brebajes anestésicos… ¡Dime si no es esto locura y pasión! Violento agitar con trino de muerte Vuelo! Estruendo y silencio Cripta fatídica desmembradora de huesos Despierta! Aún no fallezcas. Toma de la luna, mi teta asesina, y come la carne viva de mis moluscos sexuales. Respira! Vamos! Una y otra vez! Hasta llenar tus pulmones de agua y sal… Respira!! No es acaso la misma asfixia del amor? Mira la belleza de tus labios lívidos, de tus párpados hermosamente ennegrecidos… de tu palidez marina. Dame la rugosidad de tus palmas abiertas, la danza de tu cuerpo muerto; al compás de mis venas submarinas. Escucha mi pulso secreto, los violines de ballenas, las obscuridades eternas. No es acaso el cielo y el infierno? Pena sumergida… Llanto que desciende entre cavernas de arrecifes, chocando entre comunidades de corales, desviando la lenta caída ; con todo el tiempo de los océanos… e incluso más. Y como son cómplices las noches! Que levantan las brumas como ejércitos traslúcidos… Y avanzan entre bosques silenciosos, empapando tejas con versos fantasmagóricos. Uno tras otro… uno tras otro; por la eternidad si quieres… incesante como tu dolor sumergido. Uno tras otro… uno tras otro; llevando … como regalo de muerte, de esa noche fría de costas olvidadas; tu gran estertor silenciado.
( …tres…)
Entre muros de adobe se hunden las voces, ( como alfileres de viento ) y bajo las cúpulas de campo descansan los santos de madera; tras una puerta que precede a la otra… como velo de tiempo que separa al tiempo. (Allí no despierta el bostezo el sueño de la vela encendida) Y así se llega a los patios traseros, (después de muchos meses e inviernos) donde se distienden las tardes, como gatos enredados al sol. Y allí juega un niño, que por las tardes es adulto, (es caprichoso el tiempo cuando se oculta tras estas puertas) mientras en grandes corredores que velan a viejos corre el olvido arrastrado como humo de leña ; como procesión invisible . Y lo cubre todo la gruesa ausencia; un bosquecillo de manzanos; otro de membrillos; y tupidas calas curiosas. (a dentro casi se ha extinguido el ruido y el silencio) Y en la distancia… muy en la distancia, hace mucho tiempo aún, (más tiempo del que se oculta en la habitaciones obscuras de las casas de adobe) el Cristo de los tobillos rotos aún lava sus heridas junto al mar.
|
||