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Juan Huenuán Escalona Nace en Temuco en 1977. Estudia la carrera de Pedagogía en Historia y Geografía en la Universidad de la Frontera. El año 2007 ingresa a la carrera de Relaciones Públicas y Producción de Eventos impartida por la Universidad Autónoma del Chile. |
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Solo estabas de paso en el techo de su afecto
Tragaste la noche como el agua turbia /de los rezagados. La tortilla quemada era el día /que comías pues del animal perdiste la cría más gorda y en lo siguiente la vergüenza. Toleraste la paga con semillas roídas. Nada dijiste cuando de tu animal predilecto /hicieron cazuela o cuando rompieron la tregua de la cena al lacear /a tu hembra a la hora del mote agusanado de palabra o huevo podrido que el azadón encuentra /en vez de papa. Pero cuando dijeron: La mitad de tu pantano para el hermano /y sus hijos pensaste en la culebra que con piel /alimentaste en la cueva que ahora tendrías que buscar para tus diálogos cubiertos de nalcas /y helechos. De tu bolsillo sacaste el último bocado para /la criatura y te fuiste al galope mascando una hoja de /eucaliptus.
El destete
Y a esta comarca le di un hijo /abismo que ahora prepara su guarida sin olor /a mis pechos. El que montado en su ira /da brincos y ondea su seminal hedor hacia la única raíz que no pude revelarle.
Y así lo veo arrojado al camino que orillé entre las barbas de la noche donde sin temor me hice a la faena de darle hermanos sin rostro. Y manaron de mí sus hermanos. Y manaron de mí los hermanos de tantos. Tantos que ahora son sus propios enemigos porque yo desaté las jaulas rodando entre humedales y amamanté al barranco que de mi aún brota y brota.
Él es el tajo que apañé hasta que estiró su hueso y carne y me obsequiara un mal decir en la mirada y buscara lana sin mi olor para su escondrijo. Él es el tajo que de mí nunca nacerá /del todo porque mi pecho es el hueco que eterniza /el hierro que seguirá hiriendo mi semilla y la suya.
Las últimas brazas
Y preguntó: ¿Dónde está el hijo para escuchar estos relatos de viejo?
Revolvió el caldo, cuchareó tres veces y sintió alivio de ver que aún no le sabía /a ceniza. Atizó las brazas que chispearon los nudillos. El padre come los restos de sus días en los cercos /afirmado. Una sombra son ahora las llamas que caen oeste abajo /de su barranco. Llena su boca de chicha, la noche no está del todo /en su copa. Y pregunta nuevamente:
¿Dónde está el hijo para escuchar estos relatos de viejo? Aún mis manos trenzan la muerte en el cuello del gallo y tocan las tetas de las chinas. Aún guardo silbidos para llamar a los perros /tras los cerros.
Atizó así, las últimas brazas. Sintió alivio al ver que el caldo no era ceniza /en su boca. .
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