Saúl Humberto Gómez Mantilla

Cúcuta, Colombia - 1978. Realizó la carrera de Estudios Literarios en la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá. Tutor del Plan Nacional de Lectura y Bibliotecas desde el 2006. Miembro fundador de la Red de Estudiantes de Literatura REDNEL. Coordina el Taller de Promoción de lectura UN MUNDO AL REVES en el Área Cultural Jorge Gaitán Durán del Banco de la República. Asesor en Promoción de Lectura de la Red de Bibliotecas de Norte de Santander y de la Red de Jóvenes Líderes Culturales con quienes desarrolló y publicó el Módulo La promoción de lectura estrategia para la paz y la convivencia; el Álbum de los derechos y los valores y la Lotería del Patrimonio. Coordina la Editorial alternativa Épica Ediciones.
Ha participado en diferentes encuentros de poesía en todo el país. Sus poemas han sido publicados en periódicos y revistas de Colombia, Venezuela, Ecuador, Argentina, Nicaragua, Costa Rica, México y España.

 
     
     
 

POEMAS DEL LIBRO:

ROSTRO QUE NO SE ENCUENTRA

 

     

 

 

 

OFICIO DIVINO

 

a Armando Rojas Guardia

 

Leer es empezar a sangrar.

 

Creer que el camino

está al abrir la puerta

 

en los ojos

de quien en la calle

 

pide una moneda.

 

 

 

DÍAS DE MAYO

 

a Ana Rossetti

 

Yo también te creí muerto corazón mío

te creí olvidado

extinto

no te esperaba tan cerca

que llegaras en un rostro que lee atentamente

la programación de un concierto.

 

Te esperaba entre maderos

bañado de rocas

y no frágil

cambiando de color al paso de las horas.

 

Te imaginaba colgado entre nubes

mirando ciudades sin ingresar en ellas

no como canto que despierta

como recuerdo que llega

para robarse la alegría.

 

 

 

 

EL HEREJE

 

a Giordano Bruno

 

Una góndola me lleva entre las aguas hacia mi muerte,

conocida día a día en medio de mis dudas,

de mi divina búsqueda hacia el amor.

 

El fuego me espera.

Llamas que seguirán ardiendo

en medio de la lluvia

y el silencio.

 

En esta celda

abandonado a mis desdichas

pienso en los hombres que como yo

seguirán sofocando con el paso del tiempo.

 

Y como ellos afirmo:

 

¡Cómo puede arrepentirse el sol de arder

y de su canto las aves!

 

 

 

 

ROSTRO QUE NO SE ENCUENTRA

 

a Alejandra Pizarnik

 

Alejandra camina por la ciudad

agujereado su cuerpo

roto de mentiras.

 

Alejandra entre ceniza,

sus ojos se coagulan

en la banca de un parque,

alejada de todo

recuerda el tranvía

donde su infancia quedó suspendida.

 

Alejandra muerta para sí misma

sonríe ante el hastío,

como un dolor nuevo

escupe su abandono

 

benéfico para nadie.