DERROCHE EN UNA SOCIEDAD DE LA GUERRA: HACÍA UNA EPISTEMOLOGÍA DE LA PAZ ECONÓMICA A PARTIR DE HERBERT MARCUSE

Fernando Vargas
Colombia

 
     
     
 

Abstract. El presente escrito tiene tres pretensiones: la primera, reivindicar la filosofía de Herbert Marcuse como base de una epistemología crítica para entender las bases de la guerra en la sociedad capitalista en general y el conflicto armado colombiano como expresión dialéctica concreta de ésta. La segunda pretensión es ofrecer, a partir de la reivindicación señalada, una lectura crítica de la relación entre el discurso de la paz como silenciamiento y el discurso técnico del desarrollo sostenible como estrategias para exterminar población sojuzgada o infra-privilegiada en la sociedad contemporánea. Por último, se pretende demostrar que en Colombia, la situación actual de conflicto es la clara expresión de la especulación financiera encaminada a la satisfacción de intereses privados unidimensionales a través del destierro y el exterminio sistemático.

"La más cruel de las esclavitudes está en ser privado de la tierra, porque el esclavo que tiene un dueño, es esclavo de uno solo, pero el hombre privado del derecho de la tierra es el esclavo de todo el mundo"

LEÓN TOLSTOI, El Fin del Mundo

 

•  ACERCAMIENTO A UNA EPISTEMOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN.

 

 El siglo XXI parece ser la confirmación de los postulados de la sociedad unidimensional revelados por Herbert Marcuse en su obra “ El Hombre Unidimensiona l”. A través del discurso de la evasión formal de confrontaciones militares directas entre naciones, se pretende hacer suponer al individuo contemporáneo que se vive el equivalente a la paz mundial. Sin embargo, otra cosa demuestra la llamada globalización, que puede entenderse como una civilización que se expande y como tal, como un proceso de imposiciones culturales que incluyen formas de imposición violenta y formas de resistencia ante las cuales, la represión tiene variadas expresiones. El Comité de Enlace Latinoamericano y Caribeño expresa esta situación en las siguientes palabras:

 

“La globalización imperial constituye un proceso sumamente violento para la mayoría de la población, porque promueve un desarrollo insostenible y despiadado que genera exclusión social, destrucción ambiental y la aniquilación de una gran parte de la humanidad que ha sido considerada como un peligro para el sistema de dominación imperante por ser distinta, por ser diferente, por ser otra, por tener otra cultura, otra religión, otras costumbres, otros valores, otro idioma, por formar parte de otros sistemas, por pertenecer a otros mundos dentro de este mundo; lo único que se ha globalizado para la mayoría de la población es la pobreza, el desempleo, el hambre, el desamor y la vulneración de sus derechos individuales y colectivos, acompañada de la represión, el encarcelamiento, el asesinato y la desaparición de los que han intentado cambiar dicha situación; frente a la presión, la protesta y el reclamo de los legítimos derechos de los pueblos oprimidos, los gobiernos nacionales han utilizado la fuerza como contestación; han empleando cada vez más la represión violenta, la criminalización, la paramilitarización, la ocupación militar, la migración forzada; la división, la confrontación y el enfrentamiento armado entre comunidades, para imponer su política excluyente, racista y opresiva” (CELC, 2004).

 

Herbert Marcuse, consagrado pensador de la conocida “Escuela de Frankfurt” a quien varios autores importantes de la actualidad han reconocido como su maestro (entre ellos G. Habermas), había planteado esta relación desde el punto de vista de la insostenibilidad histórica del capitalismo sin oposición, lo que lo llevó a vislumbrar la situación crítica de la sociedad actual, es decir, la post-industrial o industrial avanzada “en la que el aparato técnico de producción y distribución (con un sector cada vez mayor de automatización) funciona, no como la suma total de meros instrumentos que pueden ser aislados de sus efectos sociales y políticos, sino más bien como un sistema que determina a priori, el producto del aparato, tanto como las operaciones realizadas para servirlo y extenderlo” (MARCUSE, 1985).

 

Esta sociedad, que es producto de las guerras mundiales, las amenazas atómicas y el advenimiento del capital especulativo, se caracteriza por ser un principio de realidad sin oposición , es decir, para Marcuse, vivimos en un mundo en el que adviene la parálisis de la crítica. Los individuos que se ven sometidos al orden mundial, parecen estar adormecidos, parecen aceptar en su totalidad las fuerzas que se imponen, parecen estar voluntariamente sometidos “a la producción pacífica de los medios de producción, al perfeccionamiento del despilfarro, al hecho de estar educado para una defensa que deforma a los defensores y aquello que defienden” (MARCUSE, 1985). Así, “l as diferentes dimensiones de una estrategia de desarrollo entendido como desarrollo humano, social, sostenible y no meramente económico, cobran plena actualidad como respuesta al reto que supone lo que hoy se ha dado en denominar «globalización» o «mundialización» como forma de describir el carácter actual de la sociedad internacional en la que no se acepta el aislamiento y donde se insiste en la inevitable repercusión global o mundial de las principales estructuras, decisiones y eventos económicos, sociales y culturales; lo preocupante es que las fuerzas y poderes dominantes del mundo actual presentan este modelo de globalización como el único posible y lo que es peor, como un fenómeno irresistible e irreversible, a modo de verdad revelada, dogmática e indiscutible; es lo que se ha dado en denominar «pensamiento único», consecuencia de un supuesto «fin de la historia» tras el derrumbamiento moral, político y económico de la antigua Unión Soviética y de gran parte de sus Estados aliados, así como del final de la denominada «guerra fría»” (ANGULO, 2006).

 

En la parte introductoria de su libro El Hombre Unidimensional , Marcuse señala los caracteres generales de la sociedad industrial avanzada así: “El progreso técnico, extendido hasta ser todo un sistema de dominación y coordinación, crea formas de vida (y de poder) que parecen reconciliar las fuerzas que se oponen al sistema y derrotar o refutar toda protesta en nombre de las perspectivas históricas de liberación del esfuerzo y la dominación (…) La sociedad contemporánea parece ser capaz de contener el cambio social (MARCUSE, 1985). Para Marcuse, la contención del cambio social es una de las características más importantes de nuestra sociedad y es su mayor logro toda vez que “la aceptación general del interés nacional, la política bipartidista, la decadencia del pluralismo, la colusión del capital y el trabajo dentro del Estado fuerte atestiguan la integración de los opuestos que se resultado tanto como el prerrequisito de este logro” (MARCUSE, 1985).

 

Consideramos que, conforme a lo anterior, si puede plantearse un discurso de la paz sostenible o del desarrollo humano, éste debe surgir de un pensamiento crítico que le haga frente a la condición unidimensional-represiva de la mundialización inherente a la sociedad industrial avanzada y que por lo tanto, afirme sus bases en una epistemología de la liberación. Así, p ara adentrarse en la necesidad de construir un pensamiento crítico en torno a esta sociedad, Marcuse parte de un presupuesto, que será el primero de la teoría crítica vista en su conjunto: la sociedad actual requiere de una teoría que no sólo describa los procesos sociales sino que se muestre inconforme con los mismos. Para ello parte del concepto de lo verdadero en Hegel: lo verdadero es lo racional. Existe una postura de desconfianza frente a lo dado, toda vez que para Marcuse, “esta sociedad es irracional como totalidad ”. Para Marcuse, la sociedad actual es irracional porque “su productividad destruye el libre desarrollo de las necesidades y facultades humanas, su paz se mantiene mediante la constante amenaza de guerra, su crecimiento depende de la represión de las verdaderas posibilidades de pacificar la lucha por la existencia en el campo individual, nacional e internacional , (MARCUSE, 1985). Se trata de una sociedad altamente represiva principalmente por el hecho de que “las capacidades (intelectuales y materiales) de la sociedad contemporánea son inmensamente mayores que nunca, lo que significa que la amplitud de la dominación de la sociedad sobre el individuo es inmensamente mayor que nunca (MARCUSE, 1985) . Para Marcuse es claro que los intereses que esconde el sistema del orden mundial tal y como se encuentra al momento de escribir El Hombre Unidimensional, hacen uso de los adelantos científico técnicos para reivindicar la posición de dominación por parte de un número cada vez más reducido de la población mundial, respecto de una mayoría sumergida en la absoluta miseria.

 

Para Marcuse, entonces, la teoría crítica es la investigación de las raíces de los desarrollos de la sociedad represiva. Sostiene Marcuse que, en segundo lugar, la teoría crítica debe proponerse examinar sus alternativas históricas. Es la teoría crítica de la sociedad contemporánea “una teoría que analice a la sociedad a la luz de sus empleadas o no empleadas o deformadas capacidades para mejorar la condición humana (MARCUSE, 1985). Es a partir de estas premisas que intentaremos hacer un acercamiento a la relación dialéctica entre la paz como discurso represivo, el desarrollo desde la perspectiva de una ética de la des-enajenación y resistencia a la sociedad unidimensional y las bases económicas del conflicto armado en Colombia.

 

•  EL DISCURSO DE LA PAZ COMO SILENCIAMIENTO: ESTRATEGIA PARA EXTERMINAR LA POBLACIÓN SOBRANTE EN UNA SOCIEDAD DE LA MUERTE.

 

El derroche es la base económica de una sociedad suicida. La guerra está sostenida sobre la lógica del derroche porque el capitalismo en crisis busca su afirmación histórica en la guerra entendida como negación de la negación del capitalismo:

 

“La muerte de millones de hombres y mujeres es hoy una enorme industria; los medios de producción son medios para causar la guerra. Las cualificaciones de la ciencia son descomunales adelantos para la guerra, los productos más usuales son engendrados por los requerimientos de la guerra. En el planeta de la vida, un ser vivo apoyado en el desarrollo de la ciencia y la tecnología, el ser humano, ha hecho de la muerte la forma más rentable de producción y de la guerra una gran industria de la muerte; en la sociedad contemporánea la debacle económica que natural y socialmente debe ser superada es dilatada y «prorrogada»por la guerra; esta es la objetivación de la negación transformadora que la historia hace del sistema, en choque con la desquiciada negación conservadora que el sistema hace de la historia.

 

Para el imperio que fenece, su muerte es idéntica a la muerte del mundo, l a tesis del f in de la historia es una conclusión cruenta y seudo-científica que toda sociedad en crisis, a través de la historia ha anhelado; hoy representa el desmoronamiento de los mismos cimientos científicos del capitalismo; un sistema que abrazó la lógica, la razón no sólo en las ciencias técnicas sino también en los asuntos humanos, ahora mismo y como prófugo de una ley histórica imperdonable, tiene que vedar lo que otrora lo elevó al poder: su legitimidad científica, su justificación racional” (GIRALDO, 2007: 52-63).

 

La industria de la guerra como manifestación extrema del derroche, trae consigo el ecocidio (deterioro consciente de los medios y recursos naturales), en virtud del cual “ la guerra es una clara expresión del capitalismo como es: un cruel desperdicio de recursos productivos que va de la mano al cruel empleo de fuerzas destructivas y de consumo de bienes para la muerte , que producen en su beneficio las industrias de guerra” (VISIONES ALTERNATIVAS, 2004), en este orden, a partir de Marcuse, “la reconciliación con la naturaleza sería un componente esencial de la liberación, y la paz y la armonía entre los seres humanos sería objetivo inalterable de la sociedad emancipada [de tal forma que] para Marcuse habría una contradicción profunda entre la productividad capitalista y la naturaleza , ya que el capitalismo, en su insaciable búsqueda de ganancias y de dominio y control de la naturaleza, inevitablemente destruye a la naturaleza misma” (VISIONES ALTERNATIVAS, 2004). La sostenibilidad de la guerra es un artificio que lleva al hombre a la autodestrucción a través de la estrategia de construir e imponer necesidades artificiales como vitales, el discurso de la paz sostenible cobra coherencia en tanto ruptura con esta imposición sistemática.

 

En este orden de ideas, para Marcuse, el aparato técnico de producción y distribución es totalitario porque no sólo determina las ocupaciones, aptitudes y actitudes sociales, sino también las necesidades y aspiraciones individuales en un contexto en que se borra la oposición entre existencia privada y existencia pública , entre necesidades individuales y sociales de tal forma que la sociedad tecnológica es un sistema de dominación , que anula todo interés por la transformación y ofrece un mundo irreal que se autorreferencia, haciendo uso de los adelantos científico técnicos para la explotación del hombre por el hombre en niveles cada vez más abstractos e imperceptibles donde las necesidades se encuentran reproducidas por el capitalismo monopolista, cuyo paradigma más evidente es la manipulación de masas a través de una pseudo cultura basada en el paradigma anglosajón de globalización y en la manipulación a través del consumo de productos que pasan de ser lujos a ser indispensable para la “vida posmoderna”.

 

De acuerdo con lo anterior, para los hombres sumergidos en un sistema represivo y totalitario, el discurso artificial de la falsa paz mundial se sostiene de la no necesidad subjetiva de una transformación radical. La oposición se encuentra en los marginales, entendidos como aquellos que se sitúan al marco de lo existente (Marcuse se refiere a las metrópolis capitalistas de Europa y Norteamérica) que se encuentran en dos polos opuestos : 1) Los Infraprivilegiados (sus necesidades vitales mínimas no son satisfechas por el capitalismo tardío) y Privilegiados (tienen la conciencia y los instintos que quiebran la dirección social toda vez que cuentan con educación que representa el acceso a la información) ; 2 ) La Nueva clase trabajadora (técnicos, ingenieros, especialistas y científicos a quienes no les interesa la transformación cualitativa porque el sistema satisface sus necesidades) (MARCUSE, 1985) .

 

Consideramos que a partir de Marcuse, el discurso de la paz sostenible debe consistir en la afirmación de una organización solidaria entre los sujetos marginales bajo la conciencia de que todos somos “ población sojuzgada . Evidentemente, la guerra es la estrategia permanente para evitar esta organización solidaria de tal forma que los discursos de la paz artificial, sostenidos por narrativas del tipo “seguridad democrática”, estigmatizan a los sujetos de cambio a través del silenciamiento. El conflicto armado en Colombia, como se verá a continuación, está sostenido sobre la premisa de la imposición sangrienta de formas de desarticular posibles formas de organización solidaria entre la población sojuzgada, por un lado, y la de hacer de la geografía de Colombia, un espacio para la mundialización suicida a través del derroche de recursos naturales para la satisfacción de las necesidades de consumo de las minorías trasnacionales, frente a lo cual, la población sojuzgada tiene dos sujetos problemáticos: los campesinos y los indígenas.

 

•  COLOMBIA: FALSA ECONOMÍA DEL ECOCIDIO AL SUICIDIO SISTEMÁTICO.

 

De la mundialización suicida, llegamos a Colombia, donde la microfísica del conflicto global tiene una particularidad: el poder destruye a quienes tienen una relación equilibrada o armoniosa con la naturaleza, estos son, los campesinos y los indígenas. Es en las relaciones desiguales de explotación sobre la tierra y sobre quienes la trabajan que se sostiene el ecocidio en Colombia que deviene, principalmente, en un suicidio sistemático de la sociedad, mediante el exterminio histórico y la violencia prolongada contra estos dos sujetos de liberación sobre los cuales la estigmatización representa la estrategia para “tratar” a la población sojuzgada.

 

En el indígena y campesino colombianos, confluyen los factores de la sostenibilidad del discurso de la transformación radical: son sujetos marginales cuya vida tiene una relación radicalmente distinta a la que tiene el capitalismo con el contexto histórico y natural de subsistencia. En un primer momento, para la satisfacción de intereses de acumulación de capital agrícola, la estrategia de la usurpación de tierras al campesino colombiano (en tanto símbolo de la auto-gestión y la solidaridad comunitaria) se tradujo en el destierro y la postergación permanente de una reforma agraria coherente con las necesidades históricas de la población sojuzgada. La situación de los indígenas cuya cosmovisión los obliga a erigirse en guardianes de la naturaleza y en profetas de una gran transformación en salvaguarda de la humanidad, de tal forma que representan un factor de resistencia al derroche, los convierte en “objetivo militar” de la amalgama de actores armados que confluyen institucional, para-institucional y contra-institucionalmente en la geografía de la muerte en nuestro país.

 

En este orden, la exclusión y el silenciamiento violento, como falsos positivos de la paz, significaron la construcción de un sujeto problemático: la población sobrante. El aparato represivo alteró la lógica lineal del proceso de anulación y se convirtió en un entretejido complejo de ecocidio – suicidio permanente. La imposición de una sociedad del derroche junto con la necesidad del consumo de droga en la mundialización suicida ha convertido a Colombia en escenario histórico de la contradicción histórica del capitalismo tardío, donde los actores armados de todo tipo trazan alianzas de dominio territorial para controlar un monopolio de economía ilegal que trasciende al mercado global a través del narcotráfico o de la imposición sistemática de monocultivos o mega-proyectos productivos para la satisfacción monopólica de las necesidades de consumo de la sociedad industrial avanzada (agro-combustibles y energía mineral, principalmente), “revelando rasgos distintivos de un conflicto posmoderno en el cual la reproducción del capital recurre a la generación de nuevas alianzas (redes mafiosas) y renovadas formas de ejercer violencia (oficinas de cobro de cuentas, sicariato, robo de vehículos, asaltos bancarios, secuestros, extorsiones, etc.), para alcanzar sus propósitos” (LESMES, 2008: 11).

 

¿Es sostenible el discurso de emancipación de la población sobrante? En el ámbito de la globalización unidimensional: no. El incremento de las inversiones de la guerra en Colombia con profunda y clara intervención de actores económicos internacionales, se traduce en garantía de evasión de una transformación radical que haría sostenible la vida de la humanidad como especie a través del indígena y el campesino en un contexto en que ya no es un secreto que “el ochenta por ciento de la producción mundial, es consumida únicamente por el veinte por ciento de la población del planeta, que los estadounidenses consuman más de una cuarta parte de la energía de combustibles fósiles producida anualmente en la tierra, a pesar de que sólo representen menos del 5% de la población mundial, que una Conversión Industrial es posible técnicamente pero costosa” (GIRALDO, 2007). Los indígenas y campesinos de Colombia, son la clara demostración de que el capitalismo no puede ser sempiterno y por esta razón, es sobre ellos sobre quienes la guerra se expresa sin límites a través del destierro y el exterminio como formas de especulación financiera y “agudización de la discordancia entre el precipitado desarrollo histórico y un modo de producir, que ya ha extinguido las fuerzas que cabían en su seno” (GIRALDO, 2007). Exterminar los lazos solidarios entre estos hombres sojuzgados, es exterminar la paz y con ello, negar la historia. Para evitar la sistemática negación de la historia, una poética de lo otro podrá registrar la memoria de estas contradicciones y anunciar la posibilidad radical de una nueva vida sostenible lo que deviene en la construcción de un nuevo paradigma que fundamente económicamente la paz mundial en un contexto en el que “e n Colombia se juega el futuro de la América, mestiza, afroamericana [porque] aquí, el capital transnacional financia la guerra para imponer el gran proyecto anexionista; los desplazamientos forzados de poblaciones, el exterminio de pueblos indígenas, afrocolombianos, las masacres, las privatizaciones de empresas estatales, los despidos masivos de trabajadores, son la antesala para la imposición de megaproyectos multinacionales [de tal suerte que] son los territorios colombianos los objetivos de la voracidad del capital y son los pueblos que en ellos habitan los obstáculos principales en la realización de la estrategia globalizadora y contra ellos se hace la guerra” (GAL).

 

•  BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

 

ANGULO SÁNCHEZ, Nicolás, 2006. Los obstáculos al desarrollo y la mundialización-globalización, Universidade de Samtiago de Compostela, Fírgoa Universidade Pública - Espazo Comunitario, En: http://firgoa.usc.es/drupal/node/32858 , visitada el 27 de Marzo de 2009.

 

COMITÉ DE ENLACE LATINOAMERICANO Y CARIBEÑO (CELC), 2004. Soberanía Nacional y Globalización, Primer Diálogo Nacional por un Proyecto de Nación con Libertad, Justicia y Democracia, 27 de noviembre de 2004, México D.F., En: http://www.dialogonacional.org.mx/pon35.html, visitada el 27 de Marzo de 2009.

 

CORREDOR RENGIFO, Germán, s. f. ¿Por qué no aprendemos de los indígenas el manejo apropiado de los recursos naturales?, Revista Luna Azul, Universidad de Caldas, En: http://lunazul.ucaldas.edu.co/index.php?option=com_content&task=view&id=235&Itemid=235, visiatda el 23 de Marzo de 2009.

 

GIRALDO HERNÁNDEZ, Darién, 2007. El Arte en la Civilización de la Muerte, En: Revista Cultural Somos – Libertad Bajo Palabra, Universidad Externado de Colombia, No 3, Año 3, pp 52-63.

 

GLOBALIZACIÓN EN AMÉRICA LATINA (GAL), s. f. La Solidaridad es la ternura de los pueblos, En: http://www.nadir.org/nadir/initiativ/agp/free/ftaa/noticias_nl/solidaridad.htm, visiatda el 29 de Marzo de 2009.

 

LESMES JIMÉNEZ, Libardo, 2008. Marcos interpretativos para la formulación de hipótesis de riesgo en territorio santandereano: de la desterritorialización de la periferia a la posmodernización del conflicto armado en los núcleos poblacionales urbanos , Defensoría del Pueblo, Agosto de 2008.

 

MARCUSE, Herbert, 1985. El Hombre Unidimensional (Ensayo sobre la ideología de la sociedad industrial avanzada), Trad. de Antonio Elorza, Barcelona, Planeta Agostini.

 

VISIONES ALTERNATIVAS, 2004. Actualidad de Marcuse, Sistema Informativo de América Latina y el Caribe, En: http://www.visionesalternativas.com/index.php?option=com_deeppockets&task=contShow&id=56738, visitada el 20 de marzo de 2009.

Nos atrevemos a utilizar esta palabra en una clara referencia a la misión cultural-existencial de los grupos indígenas frente a la naturaleza y al descubrimiento del hombre como entera voluntad de vida , lo que a su vez representa el surgimiento de la paz sostenible como juicio estético . Así, por ejemplo, los indígenas U´Wa expresan que "Sira (dios) hizo el mundo, los 'U' WA' solo lo administramos conforme a reglas que el ser supremo nos dejó; somos guardianes del ecosistema; trabajamos con orientaciones del padre del cielo y la madre tierra" y “los pueblos descendientes de los Tayronas se reconocen como los guardianes del corazón del mundo: La Sierra Nevada” (Cfr. CORREDOR, s. f.).

Basta mirar los siguientes artículos: “ Indígenas dicen No a las fumigaciones en la Sierra Nevada de Santa Marta” En: http://www.mediosparalapaz.org/imprimir.php?idcategoria=1072&resaltar=); “ El retorno de la comunidad de Bahía Portete del pueblo Wayuu - Comunicado de las Autoridades Tradicionales Wayuu” (En: http://www.mediosparalapaz.org/index.php?idcategoria=1853); “ Wiwas, Kankuamos e Ikas, en riesgo por rearme paramilitar en la región” ( En: http://actualidad.hemeracomunicar.org/index.php?option=com_content&view=article&id=7502:wiwas-kankuamos-e-ikas-en-riesgo-por-rearme-paramilitar-en-la-region&catid=57:ddhh&Itemid=112); “Los Awá quieren vivir en su territorio” (En: http://www.laesquinaregional.com/ediciones/ed20/20_porlapaz.htm); “Situación actual de riesgo, desplazamiento, violación de DDHH y DIH, en comunidades indígenas Awá de los municipios de Barbacoas y Tumaco – Nariño” ; “ Pueblo Barí: No a la explotación de recursos naturales, no a las violaciones de nuestros derechos humanos y no a las fumigaciones en nuestro territorio (Colombia)” (En: http://www.colectivodeabogados.org/spip.php?article783); “Pueblo Awá: La resistencia memorable de un pueblo oprimido por la guerra ” (En: http://www.cric-colombia.org/noticias/?content=detail&id=250); “Colombia/ Indígenas Barí protestan por explotación petrolera en su territorio” (En: http://www.etniasdecolombia.org/actualidadetnica/detalle.asp?cid=3470).