Roberto Piva
El Jazz de los crepúsculos


Leo Lobos

 
     
     
 

La ciudad enfocada con su gran angular se parece más a São Paulo del siglo XXI de que a un São Paulo de 40 años atrás.

Como no reconocer este sistema urbano-industrial en versos como: “soñé que era un ángel y las putas de São Paulo avanzaban en la densidad exasperante” o “la estatua de Álvarez de Azevedo es devorada con paciencia por imágenes de morfina”. Publicó Paranoia el año 1963 su primer libro el entonces joven poeta Roberto Piva, tenia 25 años. Sus versos de largo aliento abrirán rumbos nuevos en la realidad con una contundencia jamás vislumbrada en la poesía brasileña. Entrevistado por Ademir Assunção en la revista Coyote n. 9 (Londrina, Brasil, otoño 2004) a los 67 años nos dice ante la pregunta ¿para qué escribir? El propio Kerouac responde: continuar escribiendo para nad a. Roberto Piva continua activo, curioso y critico de los sistemas de represión, sean políticos o poéticos, que apartan al ser humano de la verdadera experiencia. Es extremadamente erudito y detenta un repertorio de lecturas rarísimo entre los intelectuales brasileros. Ante otra pregunta de Ademir Assunção de aquella conversación publicada en la revista Coyote : “en una reciente entrevista usted cita a Walter Benjamín, que define la poesía como: una historiografía del inconsciente”. Roberto Piva responde: Historiografía inconsciente. Seria una visión arquetípica de la poesía que estaría presente en todos los seres humanos y acentuadamente en los poetas, que desenvuelven esa visión mediante técnicas arcaicas de éxtasis . De acuerdo con Jung, los locos, los niños y los poetas son quienes tienen en su inconciente imágenes de las culturas arcaicas.

Un poema de su libro inédito Extrañas señales de Saturno :

El Marqués de Sade
& la Marquesa de Santos
caminan al jazz de los crepúsculos
recordando ciertas iluminaciones
ciertos espasmos
ciertos actos visionarios
gritando sus triunfos en la
oscuridad

Roberto Piva cree que el arte está próximo a la locura. Por causa del delirio de la imaginación. Que la poesía es un arte de minoría. Como diría Octavio Paz, la poesía no tiene existencia en lo real. A lo cual agrega el mismo Octavio Paz, en aquel famoso discurso en la ONU, antes de ganar el Premio Nóbel, que el siglo XX no será conocido como el siglo del marxismo, pero sí como el siglo del surrealismo. Pues el marxismo se transformo en una pesadilla histórica y el surrealismo es la puerta de emergencia que se abre para salir de todas las pesadillas. Las vanguardias industriales son prefreudianas porque desprecian el sueño, el inconsciente. El surrealismo aprende de Freud y una parte más avanzada de los surrealistas ya habían desembarcado también en Jung. Roberto Piva dialoga con Murilo Mendes y Jorge de Lima en la poesía brasileña. Por aquel surrealismo ebrio de Murilo Mendes y el libro Invención de Orfeo del poeta Jorge de Lima. En ambos identifica una tradición visionaria dentro de la poesía de Brasil. Del poeta Oswald de Andrade, nos dice que tiene una gran importancia por su llamado de atención para las culturas indígenas brasileras. La unión con lo sagrado, la llamada del sentido órfico, no puede ser perdido en el hombre. Siempre gustó del Tropicalismo aquel nuevo movimiento de apertura en la música, en el comportamiento, para la vida. Citando a Nietzsche, nos dice que para los que viven solitarios o en pares aún existen islas donde se respira el perfume de los mares silenciosos.

Algunos versos del poema Manifiesto de la selva más próxima , de su libro Hora Cósmica del Agua , São Paulo, octubre de 1984:

Los productos químicos, la industria farmacéutica y las miasmas roerán tus huesos hasta la medula / cadáver rico en vitaminas / rodopios en el río de la industria / burócratas ideológicos muriendo de risa / marxistas sin próstatas se tomaran el poder / vastos desiertos en el cerebro / políticos estadísticas cáncer en el rostro vacío de las avenidas de la noche / Mujeres atrapando niños salvajes para encuadrarlos en el Buen Camino /…Nuevos mapas de la realidad / viaje erótico viaje poético / Horacio & Lester Young / Tribus de jóvenes en las selvas / tambores llamando a la orgía / fogatas & plantas afrodisíacas / abandonar las ciudades / las playas salpicadas de esqueletos de Monstruos / rumbo a los horizontes ebrios como ángeles fuera de ruta /… crear nuevas religiones, nuevas formas físicas, nuevos anti-sistemas políticos, nuevas formas de vida / Ir a la deriva en el río de la Existencia.

Paranoia, volviendo a su primer libro, no es un poema urbano, es un poema contra lo urbano. Es una pesadilla, un delirio de una persona que quiere ser un extraterrestre, que quiere desaparecer del mapa, de alguien que quiere tomar el disco volador de las seis de la tarde y partir a Alfa Centauro. Un poema donde ve las falencias de la ciudad, con sus sistemas de represión, de opresión, de exaltación de un movimiento para hacer caminar al rebaño. Roberto Piva insiste que la represión no es atributo de un partido, ni de izquierda ni de derecha, sino una forma de hacer a usted olvidar de la autentica libertad cósmica. La televisión nos impone modelos de comportamiento, aunque de vez en cuando aparece en el escenario planetario un individuo que está en ruptura con una serie de valores de la civilización occidental y produce un intercambio beneficioso entre civilizaciones. Pero somos cooptados por la televisión, por la sociedad de consumo el día entero. Aunque claro la sociedad de la Roma antigua, en el tiempo de Trajano, fue la mayor sociedad de consumo que hubo en el planeta. En el Coliseo se vendían sedas de Arabia, vinos de Palestina, aceitunas, damascos del Oriente y más. Era un verdadero Shopping. Dentro luchaban los gladiadores y en torno se hacían compras. El Emperador Caracala, el primer economista moderno, que percibió que no podía gastar más de lo que recadaba, extendió la ciudadanía romana a todo el imperio, y con eso pasó a recabar mucho más. Para ser ciudadano romano tenías que pagar impuestos. Un día en el mercado de esclavos, compró trescientas mujeres y trescientos adolescentes para dar de presente a sus amigos. ¿Qué más consumo que eso?

Versos del poema Visión de São Paulo en la noche del libro Paranoia (1963):

Poema Antropófago bajo Narcótico

En la esquina de la calle San Luís una procesión de mil personas
encienden velas en mi cráneo
hay místicos hablando tonterías al corazón de las viudas
y un silencio de estrella partiendo en un vagón de lujo
fuego azul de gin y alfombra coloreando la noche, amantes
chupándose como raíces
Maldoror en vasos de marea alta [ ]
una floresta de cobras verdes en los ojos
de mi amigo [ ]
niños abandonados desnudos en las esquinas
angelicales vagabundos gritando entre las tiendas y los templos
entre la soledad y la sangre, entre colisiones, el parto
y el Estruendo

Para Roberto Piva la vejez tiene su elegancia, tiene su diversidad, tiene su alegría. Cree firmemente en la biodiversidad poética. Cree que los jóvenes están ligados con nuevos valores. Qué la muerte es un misterio y como todo misterio apunta a lo desconocido y lo desconocido hace parte de la poesía.

 

Roberto Piva está de vuelta

Con varios títulos desde hace mucho agotados, Piva es de aquellos autores cuyos versos circulan no se sabe bien cómo, resistiendo, en su inquietante extrañeza al desierto de conformismo y falta de imaginación imperantes. El primer volumen de sus obras reunidas lleva por nombre Un extranjero en la legión , libro que incluye su creación inicial: sus dos primeros libros - Paranoia de 1963 y Piazzas de 1964, año del golpe militar en Brasil-, los Primeros manifiestos y el poema Oda a Fernando Pessoa, publicado en 1961 bajo la forma de plaquete y nunca incluido en libros posteriores desde entonces.

Como destaca el organizador de estas obras reunidas, el crítico Alcir Pecora y también profesor de la prestigiosa Universidad Estadual de Campinas, UNICAMP, Brasil -que había organizado también para la Editora Globo la publicación de la obra, igualmente inusitada y transgresiva, de la escritora Hilda Hilst (1930-2004)- el trazo predominante en los poemas de este período estaría dado por su tono blasfemo (en diálogo con autores como Walt Whitman y Pessoa, y con la literatura beatniks, mezcla de las palabras beat: movimiento y Sputnik: nave espacial rusa ), al que le seguiría una etapa psicodélica y experimental (características de los libros que integrarán el segundo volumen, publicados entre la segunda mitad de la década del 1970 y desde comienzos de los 80) y un tercer momento, más místico y visionario (tercer volumen), que se extiende hasta los días de hoy.

Más allá del carácter esquemático de esta división, ella ayudará a entender algunas alteraciones de ruta en el recorrido creativo de Roberto Piva, y al mismo tiempo ciertas líneas de continuidad en el conjunto de su obra. El vitalismo de extracción romántica, o el vínculo intenso con el surrealismo -que en Piva, a diferencia de otros autores no se degrada en mera retórica sin sentido- y la intertextualidad vertiginosa son algunos de los elementos que pueden ser movilizados para la comprensión de los elementos que se funden en el horno de estos versos.

Un extranjero en la legión , primer volumen de estas obras reunidas, es una cuidada y hermosa edición gráfica a cargo de Raul Loureiro y Claudia Warrak, que contiene además un educativo post-facio escrito por el poeta y crítico Claudio Willer ( São Paulo, Brasil, 1940) -compañero de generación de Roberto Piva- y una cuidada bibliografía preparada por el también poeta Fabio Weintraub ( São Paulo , Brasil, 1967), extremadamente útiles para el lector ávido por más informaciones sobre una de las voces más importantes en el panorama de la poesía brasileña contemporánea.

Poemas traducidos al castellano por Leo Lobos

Los ángeles de Sodoma

Yo vi a los ángeles de Sodoma escalando
un monte hasta el cielo
Y sus alas destruidas por el fuego
abanicaban el aire de la tarde
Yo vi a los ángeles de Sodoma sembrando
prodigios para que la creación no
perdiera su ritmo de harpas
Yo vi a los ángeles de Sodoma lamiendo
las heridas de los que murieron sin
alarde, de los suplicantes, de los suicidas
y de los jóvenes desaparecidos
Yo vi a los ángeles de Sodoma despeinados y
violentos aniquilando a los mercaderes,
robando el sueño de las vírgenes,
creando palabras turbulentas
Yo vi a los ángeles de Sodoma inventando
la locura y el arrepentimiento de Dios

Stenamina boat

“Prepara tu esqueleto para el aire”
Federico García Lorca
Yo quería ser un ángel de Piero della Francesca
Beatriz apuñalada en un oscuro callejón
Dante tocando el piano en el crepúsculo
yo pienso en la vida reclamado soy por la contemplación
desconsolado miro el contorno de las cosas copulando en el caos
yo reclamo una leyenda instantánea para mi Mar Muerto
Tiempo y Espacio posan en mi antebrazo como un ídolo
hay un hueso cargando un dentadura
yo veo a Lautréamont en un sueño en las escaleras de Santa Cecília
él me espera en la plaza de Arouche en el hombro de la estatua de un santo
hoy por la mañana los árboles estaban en coma
mi amor escupía brazas en el trasero de los locos
había tinteros medallas esqueletos vidriados copos dalias
explotando en el culo ensangrentado de los huérfanos
niños visionarios arcángeles del suburbio entrañas en éxtasis alfileteados
en los urinarios atómicos
mi locura alcanza la extensión de una alameda
los árboles lanzan panfletos contra el cielo gris


Paranoia en Astrakan

Yo vi una linda ciudad cuyo nombre olvide
donde ángeles sordos recorren las madrugadas tiñendo sus ojos con
lagrimas invulnerables
donde crios católicos ofrecen limones a pequeños paquidermos
que salen escondidos desde las tocas
donde adolescentes maravillosos cierran sus cerebros para los tejados
estériles e incendian internados
donde reconocidos nihilistas distribuyen pensamientos furiosos y tiran
la descarga sobre el mundo
donde un ángel de fuego ilumina los cementerios en fiesta y la noche
camina en su hálito
donde el sueño de verano me tomó por loco y decapite el otoño de su
última ventana
donde nuestro desprecio hizo nacer una luna inesperada en el horizonte
blanco
donde un espacio de manos rojas ilumina aquella fotografía de pez
oscureciendo la página
donde mariposas de zinc devoran las góticas varices de las venas del ano
de las beatas
donde las cartas reclaman drinks de emergencia para lindos tobillos
arañados
donde los muertos se fijan en la noche y aúllan por un puñado de débiles
plumas
donde la cabeza es una bola digiriendo los acuarios desordenados de la
imaginación

 

 

Leo Lobos nació en Santiago de Chile, en 1966. Es poeta, ensayista, traductor y artista visual. Laureado UNESCO - Aschberg de Literatura 2002. Ha sido poeta residente en el Centro de Arte de Marnay-sur-Seine en Francia los años 2002-2003 y en Jardim das Artes en San Pablo, Brasil 2004-2006. Ha sido invitado a leer y publicar sus poemas, ensayos, ilustraciones, fotografías y traducciones en medios culturales de Chile y otros países. Parte de su obra ha sido traducida al inglés, portugués, holandés, francés, árabe, italiano y alemán. Ha realizado innumerables exposiciones individuales y colectivas, sus pinturas, ilustraciones, poemas visuales y dibujos forman parte de colecciones privadas en Francia, Brasil, España, México, Estados Unidos y Chile. Ha traducido al castellano a los poetas brasileños Hilda Hilst, Roberto Piva, Claudio Willer, José Geraldo Neres, Tanussi Cardoso, Helena Ortiz, Christina Herrmann, Tarso de Melo entre otros.  Dentro de su obra poética, destacamos las publicaciones: Cartas de más abajo (1992), + poesía (1995), ángeles eléctricos (1997), Camino a Copa de Oro (1998), Perdidos en La Habana y otros poemas (1999), Cielos (2000), Nueva York en un poeta (2001), Turbosílabas (2003), Devagar (2004), Un sin nombre (2005), Nieve (2006), Vía regia (2007) y No permitas que el paisaje este triste (2007).