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Pavel Juarez Urbina Nace en ciudad Juarez, Chihuahua, México, el 9 de junio de 1981. Es periodista de radio, administrador público de profesión en la Universidad Autonoma de Chihuahua. |
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A veces en las noches
A veces en las noches me dan ganas de estar solo con mi cigarro prendido y mi comezón en los pies. A veces ando busca que busca la soledad entre todas estas cosas: en la luz triste de tus ojos, en estas rodillas frías. Es curioso cómo se busca la soledad y se termina hecho un tonto, con la cara larga, durmiendo despacio. Me pregunto si se puede estar solo. Pero de veras solo. Sentir eso que dicen que sienten los que buscan y las mujeres embarazadas, las plumas de los pájaros, las señoras quedadas. Al final, puede ser que la soledad no exista, o que existo demasiado. Puede ser que esté en algún cuarto, sola, pobrecita, esperando.
Por las tardes vienes
Por las tardes vienes, me envuelves en el manto largo de tu aliento y comienzo amar tus anchos ojos, esos tus pies claros que siempre me cuentan algo, ah, el mundo blanco de tus sueños, ah, la flor del pubis descubierto.
Luego te vas como la hora del espanto, como si no te importara, no demasiado, trato de sobrevivirte como a un árbol quemado, pero cae el mismo viento helado que me arrebata de tus labios y mis dedos náufragos en vano te buscan en el aire solitario.
Ya se, no sirve mi reclamo, nunca harías caso, soy tu martirio, un bulto pesado. Te busco como un niño perdido, en un rincón encuentro tu recuerdo marchito y me quedo solo, solo en el olvido.
Qué hago yo con mis manos frías
Qué hago yo con mis manos frías, con esta hora tan llena de ausencia, con la noche cargando a cuestas.
Tu cuerpo, ahora, me parece extraño, y como el tiempo a las rocas me voy escurriendo en tu memoria.
Dime qué hago yo en estas calles desiertas, con las manos en los bolsillos, con la frente marchita, pateando este corazón tan lleno de sobras.
Tendría que acostumbrarme a este orden de cosas, dejarme ir con el viento como lo hacen las hojas, decirle a mis dedos mentiras, cerrar los ojos y correr, correr…
Total, al final, tú también estás sola.
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