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MADRIGUERA
Todas partes es aquí
precipicio profanado por el grito
donde hondo muerde nadie
erosionando mi pétreo lodo y los destiempos
donde ahora sólo hay tigres en medio de pájaros que huyen.
VIVERO
Creces como lluvia interna
que se pierde en mi cuerpo
inundas con tu interminable nombre
la bestia extraña de mi corazón
los muros y los túneles
porque te haces lodo en mi pecho
y te pudres en mi cráneo
clamando entre mis pensamientos
y ya no puedo espantar las moscas
tu sombra busca mi sangre
mutila mis sueños
como un cuchillo que me abre
y escupe sus alas de murciélago
en los vacíos insanos
entre lo agrio y salobre
donde me escarbo
y entras en mí en la llaga y el óxido
en la carne viva del tiempo.
CAVERNAS
Guardaría bajo mis sábanas
lo que me queda de tus frágiles vértebras
el remanente de tu voz esparcida entre mis restos
echando lava o espuma por mis cráteres
como una intensa marea pétrea
que calcina las murallas
hasta romper en mí la suficiente orilla
donde suelo creer que tú despertarás.
TACTO
Puedes abrir o cerrar
las etéreas alas de tus ojos
y sumergirte en el rumbo
que va quizá a ninguna parte
y pueda sentir tu fauna traficar
la espiral de mis venas
hiriendo conmigo la discontinua aridez
del inédito vacío
el oscuro resplandor de esta página
por cuyos muslos accedes
deletreando pedazos hacia dentro
alborotando mariposas
iniciando la barbarie
humedecida.
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