Marcelo Elizondo

Chile
despiertatusoidos@hotmail.com

 
     
     
 

Ella

 

Las manos de ella,

frías, borrosas; toda ella.

Se agita con estornudos

le vende su memoria a las estrellas.

 

Ella, toda ella

es grandiosa, creo.

Puede ser sangre y amante

o víbora imponente,

rosario manoseado

corona de princesa Inglesa. Puede ser:

 

planta hermosa de primavera

o un lamento con ecos en caverna,

un escalofrío el besarla

un desgarro cuando parte.

 

Ella, toda ella

y sus manos temblorosas

me aprietan, se entregan,

regalan su vida, su muerte;

las líneas incrustadas

sus uñas y la excitación.

Se me entrega toda ella.

 

 

 

 

Piel en aceite

 

Vuela, cántale al sol de las sombras,

blanca en la oscuridad de la niebla.

Vénceme con esa piel despierta

abandona el sueño cansado de tus ojos.

Ciérralos lentamente. Mírame mujer.

Palpa mi alma vacía.

 

Arde la osadía en el coraje,

aun puro en el centro de tu esencia;

desnúdate en aceite intenso ,

embriágame mujer. Acerca esos labios

pequeños como tu cuerpo.

 

Lucha en el camino de nuestra felicidad

inquiétame en esos momentos. ¡Tan nuestros!

Dame palabras secas al oído,

báñame en ese aroma tan tuyo.

Dame el fruto.

Tu transpiración. Tu piel manchada en aceite.

 

 

 

Antes

 

De abrir los ojos buscar al silencio,

antes sólo antes de cortar mis ojos,

oírme cuando el amor era cierto;

los besos con su sombra de tristeza

nuestras señales y sus imposibles.

 

Antes de la confianza, la licencia

para amarnos en el centro del dolor,

entregarme a sus cariños y abrazos,

ser suyo ahora; por su sed que bebe

mi fragancia de hielo y vengo, muero.

 

Solo antes de todos nuestros perdones,

las escrituras en la piel, tatuajes;

los vestigios de su cuerpo en el mío.

Antes de su perfume en mi almohada

de imprimir sus ojos en mi mirada.

 

Antes de sentenciarme al castigo de

su amor, al amor maldito que acaba:

los sentidos, las razones, la risa.

Antes de mis ojos tristes y amargos,

la calma la noche el viento y la muerte.

 

Antes, sólo antes de marchar agónico

le escribo al mundo, su mundo de ruegos,

en silencio, de noche, mi silencio.

Antes amor; antes, de amar y no amar,

antes de amarte amor. Antes... de amar...

 

 

 

 

Taza de té

 

Veo por mis ojos tus ojos

busco el aire de los míos

el murmullo marca los tuyos

 

veo por mis ojos tus ojos

veo tus manos danzando con tus ojos

los busco

para que míos sean,

los tuyos mis ojos

 

danzan tus ojos

me pierdo en ellos

te pienso y los veo siempre tus ojos

 

veo por mis ojos tus ojos

y no hay más ojos que quiera

veo tus ojos

oscuros como la noche

brillando como la luna

 

veo por mis ojos tus ojos

busco su mirada fija

me miran y los veo.

Te beso.

 

 

 

 

 

 

Ha pasado de noche

 

Dime si las noches de insomnio de tocan

toca mi pena en tu pecho

y sabes que no es bueno,

si mi boca no te toca

si el rencor

parece fúnebre.

 

Dime si te tocan mis noches

el insomnio,

la luna de la noche

el recuerdo de las noches

la melancolía perfumada de rabia.

 

Dime si te toco y te das cuenta

dormida,

mi pena se acerca

de lejos con insomnios te toco

mis labios te tocan

te toco y recuerdo

tus piernas las manos tu boca

y la toco y sabes que no es bueno.

 

Dime si la melancolía

es parte del insomnio,

si te toco y no estás,

si sueño en tus brazos

y los toco

hacia arriba y llego a tu mejilla

la beso y en tus ojos

me pierdo.

 

Dime si no te toco

y me atrapo dentro de un eco,

triste te miro en insomnio

te toco en mi sueño

y soy feliz

y duermo.

 

 

 

 

Alma

 

Arde en desembarcar la nada

arde, sombra. En el cuerpo, mi todo.

 

Motor de la vida. Mi todo , llama de los ojos .

Umbral del paraíso, sombra del infierno.

 

Sin huesos al viento, alma.

Sin tierra ni agua, años sin tiempo.

 

Esqueleto de la vida, sentido de mis ojos.

 

Inmortal a la muerte, a la historia,

sola sin cuerpo, húmeda en el reflejo.

 

Prostituta bella de la niebla.

 

Umbral del espíritu , de los siglos, de las vidas.

Laberinto de la historia, astro de las nubes, del cielo.

 

Esculpidora, alma. Tan inmensa,

tan bella. Encadenada a la tierra.

 

Nube de los hombres , como viento blanco te levantas.

 

Signo vacío. Signo no develado,

alma mía. Sombra mía,

sombra incierta, alma mía.

 

 

 

 

 

Pobreza

 

Abro el libro en la magia interior

busco pobreza con sus sinónimos pesados:

indigencia penuria escasez necesidad inopia,

miseria estrechez carencia desnudez; hambre,

falta privación ausencia disminución ahogo,

apuro fatiga desgracia infortunio.

Y recuerdo las imágenes, el eco de sus nombres

los cartones que fluyen en la calle,

la basura, el viejo automóvil empolvado.

 

 

 

 

 

Verdad

 

Año dos mil nueve.

Conozco hace un buen tiempo la amargura de la tierra

las huellas del patrimonio y sus seis letras: p a t r i a

yo las oigo en silencio para entender sus traiciones y conceptos abiertos, las oigo

y hacia dentro el miedo se envuelve, no en el mío

se envuelve y deriva de la mesa y las piernas se tocan

y siento lastima por la cadena inerme del beso, no basta. Las oigo.

 

Cuando yo muera no quiero estar desnudo, ni ciego basta

como espejo roto después del llanto esperando el corte para pintar las paredes de

/silencio.

Convertido en olas y entonces además los oigo. Buscan algo…tierra, la suya.

/Los oigo.

 

Año dos mil nueve.

Suavemente se desase en sus pies el miedo al aire

la sombra de los otros, los que a través de sus manos han forjado amargura.

A ellos no los oigo porque en sus manos

han barrido los vivos altares del que nace y llora, sin tierra y amándola.

 

El rayo no alcanza y me lanzo como perro de nieve sofocado

era un año, un mil quinientos treinta y seis… ellos dijeron no, y yo los oigo

lloro en sus flores que son del cielo, de la guerra y de la sangre en la pica.

Lloro por la verdad que duele, las mentiras de fuego intransigente

por esa palabra: Mapuche, que me suena como tierra madura,

el desmayo lo íntimo y un desgarro de oro que no muere nunca

nunca los sueños mueren en la niebla. Se miran a los ojos dicen tierra, dicen

/tierra.

Se desprende el miedo, los muertos, todos sus muertos. Los caídos del siglo

/por pica en mano,

Año dos mil nueve y la araucaria parece un sauce.