Marina Germaïn

Poeta chilena

 
     
     
 

No silencies el sonido de la hoguera

 

No silencies el sonido de la hoguera

aunque el frío cubra entero el refugio que te anima

 

Oye bien el partidor de la madera

y recorre con tu lengua las cenizas

 

Con la manta que ha cubierto tu espalda

lame y cose con tu diente la navaja

 

En la noche con estrellas y con llantos

piensa mucho en el alma que te aguanta

 

Dale un palo y un pedazo de cabrito

que lo coma, saboree y se nutra

 

No desoigas a un cuervo negro y tieso

que se posa en la silueta de la rama

 

Está atento por si un tigre puede presentarse

o un dinero quisiesen inventarte

 

Mantén tu dedo en el gatillo de un arma

ahuyenta a los bichos y los gansos.

 

 

 

 

 

Una sonrisa es la flor más bella

 

Lo que se me diga o haga

no es importante

lo que me cruza entera y verticalmente

es lo que yo me digo.

 

La bruja del cuento

es a la vez la princesa encantada

y más aún

áquel que escribe la historia.

 

Nada es realmente importante

salvo el rictus de la boca,

una sonrisa es la flor más bella.

 

 

 

El único amigo posible : tú mismo

 

Cayó en las tinieblas de lo oscuro

tu seguridad y tu temple

dificultosa caída en abismo

sellando con sangre

a la siquis desolada

 

Bajada la quijada

ya no luchas como antes

eres cuerpo de las masas

eres alguien destinado

 

La única recuperación posible

viene dada por el roce excepcional

del único amigo posible y secreto de los Dioses:

Tú mismo.

 

 

 

 

Náufragos felices

 

Podría presentarte a un oculto animal

desatar de su celda a un salvaje y su furia

avisar a un ángel que se asome

reteniendo la imagen que partió en dos al tierno

 

Podría acabar con el orgullo que destempla

inocencias y alardes

detener el silencio de un amor destrozado

sugiriendo las caricias especiales

 

Me han golpeado con tridentes

y espadas han cortado mi cabello en la noche del destierro

 

Han colgado mi cabeza como estreno y novedad

sin embargo

hay en mí un misterio oculto

una posible redención multicolor

convergida en la mira

de los náufragos felices.

 

 

 

 

En el aire y en la boca cerrada

 

En el aire y en la boca cerrada

las palabras desaparecen

para hacerse parecidas

a los sonidos que crujen

 

Tras el impacto que ahoga

hacia un mundo confuso

desde el silencio invisible

viene música divina

 

Oyela

y cuando abras el casquete duro

hacia el banquete puro

baja cascadamente

por la vertiente antigua

de los permeables versos.