Sudario al fuego
Desde el fuego al fuego
El lento aprendizaje
La luz encerrada en el mismo fuego es una luz que sube
Calor dentro de un cuerpo en llamas
Caliente sombra perfecta que eleva su pelo chamuscado por el amor de las puntas
Cuando se siente que no hay en el mundo tanta luz como para calentar el suelo
Oh fuego que todo los sabes
Prendido o no
La mita de tu cuerpo también es fuego
Fuego limpio sin acabar
Oh el cielo atestado de azul
Siento luz en todas mis venas
Fuego artificial del ave muerto que resucita
El cielo viene detrás del pájaro.
(De Todo está escrito)
La reina azul merodea tu cuerpo largo y la sinuosa coloración de tu ombligo
Centro sin órbita que te debilita como la nuca calva de un recién nacido bajo el corte de tu alma
Y además es el calor de todo lo que tocas o el nivel del mar que asume tu carne
Más lejos del horizonte del lobo o del lugar en donde el caimán demora en devorar su sombra
Más lento aún como el fuego que causa los incendios de las fotos
La reina azul que lo observa todo y su ojo varonil que entra como espada en los tréboles
Madre que ahoga o leona del tamaño del fuego
Una fiesta solamente en tus pies y que el único camino fijo para tu nombre sea la tierra
El tumulto de los campos que detestas y su alfombra de pergamino escarchado
Oh reina azul que dejas caer tu presencia en la memoria y que cambias de sitio a todos los puentes
Tu memoria a larga plaza siempre al final o entre las montañas heladas de la tierra.
Erick Ramos Solano
Lima, 11 julio de 1982. Tercer año de Literatura en la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Segundo puesto en Bienal de poesía “Homenaje a César Moro”, 2003.