La vida está escondida
no la atrapas en fotos
no intentes hacer una ciudad para hallarla
no pagues dinero
lo que realmente vale no necesita boleto
en otras canciones
en el mar
en la mano que a pesar de todo
no cesa de buscar
por ejemplo
en la hierba sí y no en el cemento
la vida no es un soldado
en manos de una granada
no es el lujo de las vitrinas ni los satélites
si la buscas corre en dirección contraria
que la vida no es la ropa
es la desnudez
con que te adentras en mi bosque
si tu coral corta mi lengua ambos están vivos
si sangras por las orejas
si no te caben los besos
si rompes a llorar frente a un árbol amigo
estás viva
en los niños
y sus columpios infinitos de aire
la vida está en otra parte.
Me voy a hacer el favor de amarte
yo
que nunca me traté con amabilidad
que no me quejé si las botas me apretaban
ni protesté por los millones de desayunos fríos
a partir de ahora
me haré el dulce regalo de besarte
tal vez eso no signifique
que duelan menos las palabras que duelen
ni dejar de cortarme al afeitarme el alma
no importa
yo con mis favores me alcanzo
me pongo una mano en el hombro
un abrigo si llueve
y me ofrezco así a los demás
sin el apoyo del gobierno
pero con el aplauso de las flores
voy a hacerme el favor
de bajar del tren
encender el fuego
y amarte.
José María Zonta
En algún documento constan mis fechas y lugares de nacimientos, mis edades, mis estados civiles y libros publicados. Así como viajes, títulos académicos, trámites y sellos. Pero no sé dónde está ese documento. Posiblemente justificando su frustración de no saber quién soy realmente.
En su ausencia aprovecho para afirmar que amo el jazz, la madrugada, el vino, la Alquimia, el oleaje. Que hablo con un bonsai, tuve que aprender su idioma porque él se negó con todo derecho a aprender el mío. Que los fantasmas que me visitan son amarillos. Que soy las costumbres de un animal. Vivo siempre en una frontera, no la cruzo ni me devuelvo, no tengo la cobardía ni el valor para eso, simplemente me quedo mirando las caravanas. Algún día iré con ellas.
Carezco de habilidades, pero tengo amigos. Reparo en los más simples movimientos, de ahí aprendo que lo inmóvil tiene otras velocidades, solo que distintas de las mías. Prefiero un amor imposible vivo, a un amor posible muerto. Amo a una mujer que se marcha. Tal vez por eso se marcha. Tengo poco que olvidar, mucho que aprender. Vivo agradecido con la Poesía. Vivo entre topos y ardillas, junto a un olivo. Y tengo los pies en el mar.