LA TRANSFORMACIÓN DE LOS METALES

i
Cuadrados eternos circulares
Formas que no puedes tener
pero que presientes la pureza
y cómo desciende a los ojos
una gama de amianto
roquedales exhaustos
de amalgamas
rocas perpetuas
en donde el tiempo
ha grabado el paso de los años
y sientes
que no puedes salir de ese hoyo
y refulgir junto a tu conciencia
en un médano tenuemente delineado
y solo falúas o musgo
te acompañan en tu soledad

es tan extraño
estar debajo de los dioses
y ver pasar los ciclos
y las estaciones
o como prefieras llamar a esta desgracia
ni verdura ni albura verías aquí
ni frescura de rosa de mayo
cuando esperas la hora final
y sientes tus órganos menos pesados
y tu conciencia se expande
y se repliega con anillos formas
y colores novas nebulosas
un olor a vientre materno
y a Virgen
y al primer aire que se transforma
en ausencia de dioses

un mundo acuático
que es el tránsito hacia la rosa negra
un levantamiento de los ojos
hacia dios
y un desfallecimiento
de tu proporción angélica

luego,
uno encuentra
tan abajo
de los dioses
uno encuentra
formas purísimas
arrayanes fuliginosos
y helados
Cuadrados negros desiguales
refulgiendo en tu conciencia

ii
...y el cadalso de los muertos tan arriba de los dioses
sólo marcas de lo que alguna vez fuimos o consumimos
y también llagas hechas para nuestra gloria
¿acaso crees que podrías correr mi misma suerte?
cuando se es inconstante se puede esperar la muerte acurrucado en su prisión
y no respirar volver atrás
y darse cuenta del final
pero es el retorno el que aleja esas tristes emociones
tan añejas del suelo
y mis dedos sienten la dureza de la piedra
y solo respondo
por los otros presos
por sus orbitas desorbitadas
que giran
más que una aureola boreal

Hijo del Cosmos
dinos si en verdad habitas aquí
o si tal vez para nada oramos en tu nombre
o si tal vez no perdemos la esperanza
de ver algún día un hilillo de luz tan tenue
que nos haga imaginar la vía láctea —una nebulosa dirías
pero acaso es cierto todo esto
¿cómo podría saberlo?
y me llago en albricias
pues el espanto arremete férreamente contra mí
y no hay estulticia que aguante mis llagas
porque podrías haber curado tus heridas
pero has preferido vivir y pensar en el Hijo y en Tu Madre


Paul Guillén

(Ica, Perú, 1976) es Bachiller en Literatura por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Su primer libro de poemas, La Muerte del Hombre Amarillo, fue publicado en el 2004 por la editorial Sarita Cartonera. Ha sido incluido en las antologías de poesía peruana publicadas en México, Argentina, Suecia y Brasil por las revistas Casa del Tiempo, Tsé-Tsé, El Artefacto Literario y Zunái. Textos del autor fueron publicados en diversas revistas nacionales como More Ferarum, Dedo Crítico, El Hablador, La Tortuga Ecuestre, Las Sumas voces, entre otras. Participó en la dirección de la revista Girabel.