GLADIADOR EN PIE

 

Salve, César, los que van a morir te saludan.

-Evocado por Fidel Castro Ruz

14 de mayo, 2004.


El Gladiador ofrece rosas en los semáforos,

se viste de Santa Claus,

de tragafuego,

mete su mano en el escusado para destaparlo,

trapea mi baño por 10 pesos la hora,

teje 100 suéteres al día,

sin prestaciones,

donde le cae la noche,

es un salvaje en la cama,

embarra su cara de lodo,

le encanta cojer,

te mete el puñal en la espalda,

anda con su cadáver en mecapal,

sobre las brasas,

bajo el aguacero,

de mesa en mesa,

por las vías del tren,

encima de los huevos,

lo hace parado

con pasamontañas,

te lee la palma,

ha visto el rostro de la muerte

en los espejos

de Tlatelolco,

y Abu Ghraib,

sale en el periódico

sin brazos,

abrazando a sus hijos muertos,

siempre quejándose,

como civil

en la cámara de tortura,

en el anfiteatro se viste con la ropa de los difuntos,

encuentra monedas en las cloacas,

arcoiris en los charcos,

habla maya, lakota,

gitano,

farsí,

hace peregrinaciones,

trae fayuca,

se masturba,

echa pedos,

alimenta a sus hijos con ajo,

aborta

en Cancún,

en Seattle y Genova,

grafitea en los muros de la casa bien,

confecciona aretes con tus corcholatas,

cohabita con un guacamayo blanco que te enseña por un tostón,

es gay,

es bi,

va de casa en casa

con su calabaza,

se deja fotografiar

desnuda en la cuerda floja

de Chamula y Kabul,

hasta la China ida y vuelta

desde Aztlán

a La Realidad

a pie.

El gladiador añora el agua que nace

a la sombra del árbol frondoso

donde juegan los niños.

Se echa a andar

y tras él toda la gente

camina

hacia la roca

que nadie podía mover.