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Sabíamos que había entrado al bosque
que su cabeza verde trataba de confundirse
donde habita la vida con la naturaleza.
Sabíamos también que llevaba un antorcha
en la mano derecha. Y también que de día
este fuego no viene a iluminar, sino a quemarlo todo y confundir el rastro.
Fue entonces que los pájaros dijeron
no es sitio de hacer nido de nacer de quedarse
y cambiaron de vuelo entre las llamas.
Este bárbaro alzado rodeado por su fuego
ignora que al igual que las hojas quemadas
ya no regresará de aquel fenómeno.
Este bárbaro no sabe nada de botánica
y tampoco ha leído una línea sobre el metabolismo de la naturaleza, la reproducción las cartas de amor, el filo de una estrella
las leyes de la historia.
Este bárbaro.
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