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No hablo de aquellos golpes sobre el frente
La cal tiza ese polvo en el revoque fino
El ladrillo y el hueco sobre el rostro
Sino detrás, debajo
Hondas bases de adentro.
A esta superricie traemos los límites
De esa profundidad
A estas mismas orillas indescifrables
El difícil enigma que nos hace dudar
(frente al espejo)
que esta mano es una mano
que ese ruido es la lluvia
y el sospechoso sigue en el fondo.
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