Invocación

De las infantas –la no olvidada–

porque las manos abiertas contra

                                    el cabello

son la molesta caricia que reclama,

las únicas que salpican de sombra

                       esta luz inmediata.

 

No fue prevista entre mis poros,

se tejieron las migajas hasta

                          formar el cuerpo,

pero eso sí, en otras capas

con otros sudores y decires que

                             me son ajenos.

Su carne blanda y pálida se bañó

                            de sangre

entre otras piernas. Y así,

saliendo a la luz tortuosa de gente

                              enmascarada

se desgarraron tejidos hasta ponerla

                               en movimiento.

 

Sin embargo,

yo no soy sólo tiempo de sal o de

                                ceniza,

hay una materia inconclusa que

absorbe el deseo de atraparla

hasta ahorcar esos impulsos

                              perdurables,

un requerimiento por la insaciable sed

                     de su voz –llamándome–

apuñalando el color amargo de la ausencia.

 

No es posible no atender

                        su lagrimeo salado

porque es el mismo que hoy empapa

                      esta página abierta. 



 

 

Ana Gabriela Padilla

Escritora salvadoreña nacida en San Salvador en 1984. Ha sido miembro del equipo organizador del Encuentro Permanente de Poetas de El Salvador. Es autora de un poemario inédito titulado Noctívagos. Colabora con revistas literarias centroamericanas y, además de poesía, escribe cuentos, artículos y reseñas literarias.


Actualmente reside en Nicaragua, donde se encuentra realizando estudios de Lengua y Literatura Hispánica. También dirige, junto a Ezequiel D’León Masís, el programa radial La esfera infinita. Es colaboradora de la sección de opinión del periódico Hoy y del suplemento La Prensa Literaria del diario La Prensa de Nicaragua
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