La escritura vigilante

Bien vine ahora a lo que nunca quise:
dictar lenguajes por nombrar ausencias.
El día es verbal y, aunque se desdice,
en su caer nocturno hay persistencias.

Tumulto de vigilias, el insomnio
prodiga eternos signos que enumero:
un friso imaginario, algún demonio,
la pugna de las formas, el esmero.

Quizá fue un sueño agudo mi desvelo;
por eso, al que yo soy, dio la escritura
para callar con letras la ruptura

de la razón estética en su duelo:
la nada acecha sin piedad ni prisa
al que esto anota y, crédulo, agoniza.


 

 
Ezequiel D’León Masís

Nace en Masaya, Nicaragua, en 1983. Ha publicado un breviario de poemas titulado Trasgo (2000) y, con cuatro autores más, el libro El sinónimo antónimo (400 Elefantes, 2002). Algunos poemas suyos se hallan en la muestra Poesía de fin de siglo: Nicaragua-Costa Rica (Perro Azul, 2001) y en la antología de autores hispanoamericanos El decir y el vértigo (México: Filodecaballos Editores, 2005). Además de poesía, escribe ensayos, guiones de teatro y relatos breves. Es miembro del consejo editorial de la revista 400 Elefantes.