La llovizna cubre ventanales
Mientras la música
Sangra a través de mi garganta.
Aprendo a tensarme
Y deseo, hecho ceniza,
Huir de su encuentro en medio del aire.
Magnolias y colores, mujer y vacío:
Todo en ella se oculta amenazante
Y gira como una fruta de mármol.
Pero organiza su hueste
A partir de mi piel
Quemándome los pómulos,
Estremeciendo más allá de toda máscara.
Cuando concluye su tenue vastedad
(confidencias, fragor y muerte
para una gloria tan pequeña)
me advierte silenciosa que yo y mis palabras
somos lo realmente ficticio.