Nocturno con jaguares

Esta no es noche estrellada
sino la piel del tigre.

Luis García Morales

Que venga la noche y me lance sus jaguares
Quiero verlos de cerca
Quiero encandilarme entre sus fauces
Con la cuchillera belleza de sus colmillos
Quiero morir contemplando sobre mi carne
Los hermosos trazos de sus garras de asesino…
¡Que venga la noche!

 

Última Colina

“Quien nos puso así, de espaldas, de manera que hagamos lo que hagamos siempre estamos en la actitud de alguien que se va. Como aquel que, sobre la última colina, se vuelve y se demora, así vivimos, despidiéndonos a cada paso.”

Rainer María Rilke.

El viento sopla hacia el horizonte
Otra vez
Después del naufragio
Las velas se hinchan hacia donde vuelan los pájaros.
Otra vez...

El viaje reanuda su marcha serenamente.
Sin sobresaltos ni pañuelos.
Siempre sabemos que nos vamos,
Así vivimos, despidiéndonos a cada paso.

Pero antes de subir al barco
Besaré a la tierra
Que sostuvo mis pies (y los tuyos) pacientemente,
Al árbol y a su sombra plácida y protectora
A esta habitación noble
A la alegría de taberna infantil
De niños ebrios
A las manos dulces
Que sostuvieron mis manos
Como la tierra a mis pies
Al cuerpo que meció mi cuerpo
Como si fuese un barco,
A las sirenas que me hicieron encallar en estas playas
Para olvidar mi nombre hasta susurrarlo agónicamente,
y descubrir su primitivo significado: su arcano.

Nuevas tierras acechan
como antes estas costas
esta arena
que borra nuestros nombres hoy
mientras se escriben otros
de otras personas
similares a nosotros.

Mañana cuando miremos al mar...

Hoy mientras nos estemos alejando de la costa
Hasta estar de nuevo en lontananza ultramarina
Vendrán del mar unas manos dulces
A buscar las manos callosas y desgastadas
Por la sal marina.

Al final del viaje
Cuando costas, mar y barcos sean uno
Seremos Uno
En el infinito.

Atardece,
el sol se hunde como un barco
Barca, barquita
Te vas haciendo pequeña a lo lejos
Hacia el sol
Que nos llama por nuestros nombres
Mientras agoniza
Gritando nuestros nombres
Que van como olas
Hacia todas partes
Hasta ser un eco
El preludio del silencio
El grito concluido.

Icemos pronto las velas
Es magnífico el viento
Con velas hacia el sol me despido
Nos despedimos
Con la visión de sublimes horizontes
Impostergables como Dios.


Carlos Rad


Poeta venezolano, nacido en la ciudad de San Cristóbal, Edo. Táchira, el 10 de noviembre de 1974, Licenciado en Letras mención Historia del Arte en la Universidad de Los Andes, Mérida, Venezuela. En el año 2000 es primer Premio Daes de Poesía de la ULA con publicación de El libro de las luciérnagas.