El nacimiento…
Cuando aún la noche es joven
En mis brazos veo una linda niña nacer,
brillo esplendido de sus ojos brota
y mi ser hace estremecer;
aún cuando segura en mis brazos se siente
en realidad seguro estoy yo en su felicidad,
seguro de estar vivo
seguro de haber encontrado mi extraviada humanidad.
Ante el espejo un nuevo ser ha descubierto
ahora perpleja de felicidad,
de éste se ha enamorado
amor que ha de ser para toda la eternidad.
Cual capullo de rosa
a la vida tus pétalos has abierto,
respira profundo, respira la vida,
respira tus días,
vive tus sueños duerme tu vida,
ahora es cuando te encuentras a ti misma,
en el laberinto de la vida,
ahora es cuando empiezas a ver la luz en la oscuridad.
Para Milagros Corbos |
A ti madre,
Que un día con amor y dolor diste tu hijo al mundo
Hoy le abrazas entre sus brazos para darle el último adiós
En aquel día de gloria
Tu cuerpo se estremeció
Mientras de el salía hecho hombre
El fruto de tu amor
Hoy, nuevamente se estremece tu cuerpo
Con el fuego que en la noche cae del cielo
Para cerrar los ojos de tu fruto
Que con amor distes a los hombres
Tus lágrimas de felicidad
Han sido reemplazadas por lágrimas de dolor
Ahora no ríes
Ahora solo lloras
Tus sueños se fueron
Tus felicidad los ojos cerró
Cuanto dolor madre
Cuanto dolor agobia en esta noche tu alma
Cuanto dolor será el que acompañe desde ahora tu días
Madre, ¡que grande es Dios!
Madre, que hermoso es el sol,
Mira como ilumina las nubes en el cielo,
Madre, que grande es Dios...
Que aun en la noche su gloria podemos ver.
No, hijo, ese no es nuestro Dios Mahoma,
Ni si quiera es un Dios,
Aun cuando no lo entiende, no es un Dios;
Es la avaricia del hombre,
Que con sangre ilumina la noche,
Que con llanto de nuestras madres
Despiertan el gran dolor.
Pero, madre, ¿quien tiene tanto poder?,
Que pude iluminar así la inmensidad.
El hombre, aun cuando su poder no es como el de Dios
Puede iluminar todo alrededor como vez,
Pero Dios iluminó la noche para construir todo lo que vez
Y el hombre ilumina la noche para destruir tu edén.
Pero madre, ¿y si el hombre destruye todo?
¿Que nos quedará?
Hijo, ¿a nosotros?,
La tierra desierta
Las aguas contaminadas
Los hijos muertos
Y la soledad como compañera
Madre, pero, ¿qué ganan ellos?
Hijo, ellos vivirán una gran vida
Lo suficientemente larga para en sus almas albergar
El llanto que de los ojos de las madres
En esta noche vez brotar
Pero madre, ¿porqué?
Ay hijo, tan pequeño el hombre
Tan grande su ambición
Tan grande tu inocencia
Tan grande mi dolor
¿Porqué lloras madre?
Hijo, en esta noche de sol
Lejos debemos viajar
Aun cuando juntos estamos en este momento
Más nunca te volveré a tocar
Mía la dicha el día que te vi nacer
Mía es la tristeza, la noche que te perderé.
Jorge Eastman
Venezolano, nacido en El Vigía, Edo. Mérida en mayo de 1966, actualmente reside en la ciudad de Mérida, para él la escritura es una forma de conocer su Yo interno.