Un día en la plaza
Había una vez una nena llamada Liza, que la mamá le dio permiso para ir sola al parque.
Liza se puso muy contenta y salió a los saltos. En el parque jugó de hamaca en hamaca, subió y bajó por toboganes, y se divirtió mucho.
Cuando llegó a la casa estaba tan cansada, que aunque quiso mirar los dibujitos por televisión, no pudo hacerlo, porque se quedó dormida en un sillón.
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