El gorrión y yo
Había una vez un gorrión que estaba herido. Entonces yo lo tomé despacito entre mis manos. Con un trapito lo tapé y lo cuidé mucho. Después le curé el ala y esperé a que se sanara. También le dí agua y comida. A los pocos días el gorrión se curó.
Le pregunté a mi papá si me dejaba quedarme con él para siempre, y me dijo que sí.
¡Y desde ese día él es mi mascota preferida!
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