
| EL OJO CUÁNTICO O LO SAGRADO EN LA POESÍA |
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| Gladys Mendía Gutiérrez | ||
| Venezuela, 2004 |
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Teorías sobre lo sagrado El tema de lo sagrado ha sido investigado a través de los años por grandes estudiosos, quienes han abierto el camino y hoy nos sirven de antecedente teórico. Uno de ellos es Mircea Eliade (1907-1986), quien ha marcado la orientación del conocimiento ciéntífico (histórico y fenomenológico) de las religiones en nuestro siglo. La máxima expresión de su obra es la Historia de las creencias y de las ideas religiosas (1967), en la que a una vasta documentación, añade una fecunda capacidad de extraer la unidad fundamental de los fenómenos religiosos, unidad que se basa en una determinada dimensión del hombre, que a su vez constituye una forma característica de realizar su humanidad: el “homo religiosus”. Influido por Jung y su idea de los arquetipos, identifica lo religioso como un constituyente de la conciencia humana, buscando entre lo inconciente elementos trascendentes. Los fenómenos religiosos serían expresiones de unas experiencias religiosas fundamentales. Desde un estudio de las religiones a lo largo de la historia, Eliade avanza en la comprensión del aspecto universal de lo religioso, por cuanto halla en él una manifestación de la unidad de la conciencia humana. Hay un homo religiosus que en la multiplicidad de formas religiosas busca una misma y primordial relación con lo sagrado. Lo religioso existe, según Eliade, porque hay una estructura de la conciencia humana basada en la relación con lo sagrado. El hombre se halla enfrentado a una “situación límite” que le configura. Ante esta experiencia limitadora y situadora, el hombre se capta como algo efímero y se ve empujado a salir de esa finitud, superar esa condición histórica. El pensamiento religioso afirma al hombre en la existencia por su relación con la realidad de lo sagrado. A través de los procesos de iniciación: mito y rito, el hombre se comprende a sí mismo y a su situación en el mundo, sobre la seguridad de que es lo sagrado lo que sostiene toda la realidad. Para este autor, la sacralidad es fuente de lo real, sustrae al hombre y al mundo de un devenir incierto y afirma la existencia sobre un cimiento de realidad que llena de significado toda experiencia humana. Por eso lo sagrado es ante todo poder (Van der Leew), fuerza que no sólo subsiste como algo diferente, totalmente otro (Rudolf Otto), sino que da consistencia a todo lo demás. Lo que no es sagrado es profano, inconsistente por sí mismo, fenoménico frente a la esencialidad última de lo sagrado. Esta ruptura ontológica entre lo sagrado y lo profano es vivida en las iniciaciones como paso al nivel de lo verdaderamente real. La historia de las religiones estudia las manifestaciones de lo sagrado, las hierofanías, cuya comprensión es vía de entendimiento de todo el fenómeno religioso. Hay una dialéctica por la que lo sagrado se manifiesta siempre a través de lo profano, arrancando una parcela de la realidad profana y transformándola sin reducirse a ella. Lo sagrado se muestra en la hierofanía. Espacios y tiempos sagrados apuntan al centro de todo y al tiempo fundante, ambos esenciales frente a todo lo que no es esencial. Mitos y ritos permiten pasar de nuestra realidad, al punto focal de toda realidad. Resumiendo, en palabras del propio Mircea Eliade: Lo sagrado es un elemento de la estructura de la conciencia. Ahora pasemos a otra visión de lo sagrado, George Bataille, escritor y ensayista francés (1897-1962) en su libro Teoría de la Religión, afirma: Lo sagrado es ese rebullir pródigo de la vida que, Habla de la experiencia de lo sagrado como algo que produce horror y atracción al mismo tiempo; lo compara con una llama que consume, que destruye. El hombre en su vivencia sagrada, siente angustia, tiene miedo de la muerte e intenta a través del sacrificio, conciliar su orden íntimo con el de las cosas. Desde nuestra perspectiva, el tema de lo sagrado, tiene una amplitud en la idea del todo como uno; empezando por el mismo ser humano, templo de espacios, arquetipos, tiempos, incluyendo todas las cosas creadas por él. Es decir, lo sagrado que se manifiesta en lo visible y hay que intuir en lo invisible. En nuestra visión, todo es sagrado y sus manifestaciones son infinitas, como son infinitas las dimensiones y los estados vibracionales en el universo, tan sólo es menester tener conciencia de lo sagrado que reside y no reside en el “yo”, que está adentro y afuera. El ojo cuántico es la metáfora a través de la cual intentamos exponer la visión amplia que tiene el poeta al experimentar la insustancialidad del nivel físico; él ve lo que ocurre en el ámbito cuántico en donde todo y todos formamos parte de un gran caldo de información y energía. El poeta percibe que no hay límites ciertos, todo es un fluido y en todo momento nuestro campo de energía, está en contacto con el de todos los demás e influye en él. El poeta a través del ojo cuántico capta este nivel, para luego conectarse con el ámbito virtual, espiritual, potencial puro, donde todo es posible, sin límites tempoespaciales y causales. Aquí es donde la información y la energía surgen de un océano de posibilidades. El nivel más fundamental y básico de la naturaleza no es material, ni un caldo de información y energía, es potencial puro. En este ámbito no operan el espacio y el tiempo. La inteligencia del ámbito virtual es la fuerza organizadora que está detrás de todas las cosas. Lo profano es la máscara de lo sagrado, el libre albedrío es elegir usar la máscara o quitársela. Los poetas que escriben desde el alma, lo hacen sin la máscara y como fruto dan mayor evidencia material de lo sagrado, dejan atrás el ego y las limitaciones de la mente que lo atan a los sucesos y consecuencias del mundo físico. A la máscara le gusta sufrir, crear dolor lo alimenta. Lo sagrado es el ser universal del “yo”. Instalarse en lo sagrado es éxtasis de Amor Absoluto. Quien tiene conciencia de su ser y todo lo que lo rodea como manifestación de lo sagrado, no tiene miedo ni angustia frente a lo perecedero de su estado denso (cuerpo), sabe que la muerte es un cambio vibracional, ya que somos eternos y que todo es perfecto en el Plan Divino. El reino visionario que vive en el “yo”, es y se sirve del lenguaje poético para hacer el alma perceptible. La naturaleza de estos poemas es reflejar la Verdad, el Amor que somos. Lo sagrado en la poesía Ebrio con éxtasis de amor Este fragmento del poema de Rumi (siglo XII), nos instala en una atmósfera ideal, para iniciar la segunda parte de este ensayo. Poema escrito en lengua persa, en otra época, otra cultura; sin embargo, nos toca profundamente, nos deja pensativos. La idea de unidad en el amor nos da vueltas y termina por embriagarnos. Los aparentes opuestos se reconcilian en lo sagrado donde no hay más preguntas y se acepta participar de lo uno. Luces y sombras El poeta reconoce lo complicado de su empresa, explicar el amor a través de conceptos e imágenes parece imposible, cómo explicar un estado que se transmite de alma a alma, con las herramientas de la mente? Intentar describir el estado de unidad, es lo que llena sus numerosos escritos: “Si me amo, te amo, si te amo, me amo”. (Del poema ¿Me amas?) El canto poético es el que más se acerca a transmitir lo sagrado, un ejemplo de esto son los textos religiosos en diversas culturas: el Bhagabad Gita (Hindú), la Biblia (Católica), la Torá (Judía), el Corán (Musulmana); todas ellas escritas como grandes y maravillosos cantos líricos y épicos que intentan acercarnos a la Verdad. Si es cierto que su finalidad no fue la creación poética en sí, no podemos negar el juicio de valor estético de cada autor al momento de escribirlo, además de los recursos y géneros literarios usados. Para dar un ejemplo de lo dicho anteriormente, citaremos un fragmento del texto que aparece en la Santa Biblia como presentación del libro del Apocalipsis : El libro constituye un testimonio expresado en un Continuando con los poemas, lo sagrado se evidencia en estos versos del poeta mexicano Amado Nervo (1870-1919), titulado El Maya (ilusión en sánscrito) Eres uno con Dios: en tu alma llevas tu paraíso. El maestro poeta nos enseña que depende de nosotros tener conciencia de lo Divino que somos, o hundirnos entre las sombras de la ilusión y sufrir. Depende de nosotros usar la máscara de lo profano o quitárnosla. Sólo desde nuestro profundo y fluido amor, podemos aceptar lo que somos, el estado en la Verdad es manifestación de lo sagrado. El lenguaje poético da cuenta de esta comunión con su sincretismo de espacios, tiempos y personajes. En San Juan de la Cruz (1542-1591), cantor místico español, encontramos una obra poética breve más de amplio contenido, bajo hermosas formas llenas de ritmo y rima nos trae lembranzas a Rumi en el siguiente poema: Olvido de lo criado; Hermosos versos que llaman a la vida interior, al silencio, a conocer el Amor desde adentro. Más allá de su dogma católico, vemos cómo poetas de distintas religiones, épocas, culturas; cantan la misma visión, haciendo que las aparentes divisiones tempoespaciales y causales, desaparezcan y carezcan de importancia. Siguiendo con la visión de lo uno en el amor, San Juan nos habla en este poema de las Tres Divinas Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo: Tres Personas y un amado Divino misterio, tres personas en un sólo Dios: la Santísima Trinidad. A través del poema se transmite la comunión, las palabras abandonan su sentido ordinario para regalarnos el encuentro oceánico de las gotas, el conocimiento racional pierde importancia, la experiencia de lo sagrado, del misterio sagrado es lo que realmente ES. El poeta William Blake (1757-1827), llamado por algunos visionario, nos dice en el poema “La imagen divina”: Misericordia, Compasión, Paz y Amor Participamos de la divinidad, participamos de la misma naturaleza de Dios; el poema es oración, reconocimiento de la esencia del ser. No podemos evitar citar aquí a Whitman (1819-1892), que a través de su ojo cuántico observó y tuvo certeza de la Verdad; sin duda plasmó en sus versos chispazos de lo sagrado. De forma deliciosa nos invita al festín de lo uno, del fluido que somos. Habla igual del hombre y de la mujer, no los diferencia de la naturaleza ni de la cotidianidad; pocas veces encontramos a un ser tan lúcido en sus versos. Su Canto a mí mismo comienza así: Yo me celebro y me canto Whitman nos canta, porque se conoce se ama y ama: Quédate conmigo este día y esta noche Juan Liscano, gran poeta venezolano (1915-2001) también lo sabía y lo deja plasmado en muchos de sus textos. En el poema “Sola evidencia” es muy explícito en cuanto a la misión del poeta: Transforma los objetos y las parcelas Se habla de hacer conciente la unión, en el papel, de la creatividad del universo con la creatividad individual. Compartir la experiencia de no-límites, totalmente abiertos, vulnerables, flexibles: disolver los juicios duales que producen rupturas. Experimentarse como la fuente y experimentar a los demás como a sí mismo. Sin decidirlo, participamos de la llamada alma de grupo o inconciente colectivo, es por ello que muchos creadores, poetas en este caso, sin conocerse han escrito sobre lo mismo, bajo diferentes formas y símbolos, cada uno desde su expresión personal. La función del poeta, como creador, es transmitir estas verdades internas y externas, desencadenando (inconciente o concientemente) un despertar espiritual y curativo en sus congéneres. |
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Mircea Eliade. Historia de las creencias y de las ideas religiosas, Vol. I. Madrid: Cristiandad. 1979.
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George Bataille. Teoría de la Religón. Madrid: Taurus. 1998.
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“Ebrio de Amor”. Rumi. Poemas de amor. Buenos Aires: Del Nuevo Extremo. 2003.
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“El sentido del Amor”. Idem.
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Santa Biblia. Sociedades Bíblicas Unidas: 1995.
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Amado Nervo. Poesía Selecta. Barcelona: Edicomunicación. 1999.
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“Suma perfección”. San Juan de la Cruz. Poesía Completa. Barcelona: Ediciones 29. 1989
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“Tres Divinas Personas”. San Juan de la Cruz. Poesía Completa. Barcelona: Ediciones 29. 1989.
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William Blake. Poesía Completa. Barcelona: Edicomunicación. 1999.
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Walt Whitman. Canto a mí mismo. Madrid: Ediciones Mateos. 1999.
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Ibid.
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Juan Liscano. Sola evidencia, composiciones y un poema prólogo. Caracas 1998.
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