POESIA KANSHI, LA POETICA DEL VACIO COTIDIANO  
  Anabella Rodríguez  
  Venezuela  

 

 

Cada día hacemos lo mismo: salir de la casa, vamos al trabajo, miles de obstáculos se nos cruzan, regresamos cansados y dormimos...el nuevo día es igual....una vez más. El tiempo lineal que hora, minuto, segundo y microsegundo nos marca nuestra vida y no nos permite pensar en el “tiempo originario”. Sin embargo, de repente, salimos a la puerta para volver a la rutina y subimos la mirada, echamos un vistazo rápido por la ventana o paseamos nuestros ojos mientras caminamos o esperamos y vemos un sol espectacular que nos quema la piel...la lluvia que moja...el frío nocturno que nos hace mirar hacia el cielo para apreciar la noche y sus imponentes estrellas...en ese instante llega “el vacío cotidiano”...aquello que nos recuerda la esencia de vivir y se rompe la rígida línea de tiempo. Por unos segundos volvemos al “espacio originario”. Este lugar que nos relaja y nos recuerda la esencia humana. Ese “tiempo y espacio original” pervive en la poesía. El “vacío cotidiano” es la temática de la poesía kanshi, poesía japonesa escrita en chino, que es poco conocida en español, pero que su temática encierra lo universal del día a día.

Generalmente, la concepción poética que se tiende a estudiar y analizar parte de la tradición occidental, tomando como punto de inicio los poemas grecolatinos. Sin embargo, la poesía se presenta como un arte recurrente en múltiples culturas que, en algunos casos, difieren de la visión europea. La poesía Kanshi, poemas japoneses escritos en lengua china[1] en el período Edo (1600-1867), son un ejemplo de una perspectiva artística distinta. En Occidente, se suele observar el poema en “sus espacios llenos”(las palabras), tal vez, por la importancia que se le otorga a la palabra como creadora de realidad. En China y Japón, la poesía se sitúa en el “vacío del texto”. Más importante es el “espacio en blanco” en estas obras poéticas, lo que no se comenta, pero se vislumbra. Para comprender esa imagen se podría comparar con la estela de un rayo de luz. Lo interesante no es lo que el rayo de luz ilumina (las palabras como entes concretos). No se aspira “atrapar” la luz, sino admirar la “nada” que existe en el “espacio iluminado” (la imposibilidad de entender por qué estas palabras transmiten una emoción). La “poética del vacío” se encuentra en todas las artes chinas y japonesas como un concepción del mundo que el occidental, acostumbrado al “espacio lleno” con “horror vacui”, no puede lograr apreciar en un primer momento: “En la óptica china, el vacío no es, como podría suponerse, algo vago e inexistente, sino un elemento eminentemente dinámico y actuante. Ligado a la idea de alientos vitales y al principio de alternancia yin-yang, constituye el lugar por excelencia donde se operan las transformaciones, donde lo lleno alcanzar la verdadera plenitud” (Cheng, 1989, 37).
Para comprender la poesía Kanshi, y en general la poesía japonesa y china, se debe entender el “vacío positivo”. Generalmente, Occidente considera lo vacío como un “no ser”, un “espacio negativo”. En China y Japón, el vacío es un elemento positivo, representa el acto mismo de “ser”. El mundo, en la concepción del Lao-Tzu y de Buda[2], se desarrolla entre lo concreto y el vacío. Existe una relación entre el noumeno y el fenómeno, considerando el noumeno como el vacío originario, la “nada creadora” (en la poesía sería la hoja en blanco, sin creación, en capacidad de decir cualquier palabra) y el fenómeno como lo concreto (las palabras). Esta relación se fundamenta en lo complementario y no en la oposición vacío-lleno. La poesía surge en el proceso de complementarse como un “vacío mediano”, que es la realidad. Entre el vacío originario (la hoja en blanco) y lo concreto (las palabras), existe el “vacío mediano” que es el “efecto poético” (la hoja “semiblanca con las palabras”), lo que Roman Ingarden llamó la “emoción original”, la indeterminación. El “vacío mediano” nos muestra la existencia misma., haciendo una relación triádica doble que se puede visualizar con la siguiente figura:
(introducir figura)
Esta imagen nos muestra cómo el vacío mediano, donde se ubica la poesía representa al hombre en esta visión poética. El “vacío mediano” rompe con el tiempo lineal del individuo y le transmite la nada cotidiana. El “efecto poético” o “emoción original” evoca la existencia, el vivir en el “tiempo originario”.
La poesía kanshi, dividida (a grandes rasgos) en dos Escuelas Kakucho (que intentaba recrear la poesía china del pasado, en especial, del temprano siglo VIII) y Serei (que se caracterizó por su individualidad e innovación temática), comenzó como una expresión culta de la poesía japonesa en el período Edo. Sin embargo su temática aborda una visión propia y popular de la identidad del japonés y del chino. En cada poema kanshi, el lector puede apreciar el “vacío mediano” que rompe con el tiempo lineal y nos expresa la existencia misma del hombre. Un ejemplo sería “El amanecer otoñal” de Ishikawa Jozan (1583-1672), samurai de la familia Tokugawa que luego de 1615 (cuando se retiró del servicio) se dedicó a la escritura poética, siendo uno de los primeros “poetas kanshi”:
Full de aches, weary of the long night watches,
and for no reason the stubby torch goes out!
In the window, rays of the fading moon;
on the wind, the sound of a distant bell.
River birds –suddenly the whole flock starts screeching;
the neighbor´s chickens—again and again their random
cackles.
Wide awake, no sleeping now,
propped on my pillow I wait for the sky to brighten (1990,9).

Uno de los problemas del estudio de la poesía kanshi es la inexistencia de una traducción al español. Generalmente, se encuentran traducidas al inglés y para no desvirtuar el poema, haciendo la “traducción de otra traducción”, se ha colocado en inglés. Para los lectores que no manejen el idioma, este poema retrata el momento del amanecer en que el cielo comienza transformarse. El poeta admira lo fugaz que nos habla del “vacío mediano” del hombre. El tiempo que refleja el poema es el “instante del alba”. Como se puede apreciar, no aborda un tema grandilocuente, sino se interesa por el detalle de la naturaleza y lo hace grandioso. En sus obras, el lector descubre a la naturaleza misma. Surge así “el vacío cotidiano”, ese momento del día a día, donde el sujeto se detiene de su temporalidad lineal y recuerda el tiempo originario y el “vacío originario” que le remite a su existencia (“vacío mediano”). El “efecto poético” surge en la evocación de lo cotidiano que todo hombre ve en el amanecer, pero no se cansa de admirar. La fugacidad temporal resalta en esta literatura, tal como se observa, también, en “Spending the night at Murotsu”(1636) de Jozan, poema que relata un viaje en barco desde Hiroshima hasta Osaka:
Numberless sails voyaging west and east—
with evening they´ll be scrambling to enter this one inlet.
Ahead of us waves of eighteen choppy seas;
we´ll tie up the boat here, wait for a favorable wind (Ibid, 10).

El poeta retrata su viaje y la fugacidad a través del movimiento. Existe una referencia a la naturaleza como ejemplo de lo temporal. El autor parte de lo cotidiano, “el vacío mediano”, de la espera en un viaje que le recuerda su existencia a través de la observación del movimiento que le permite descansar con la evocación del “vacío originario”. La brevedad poética resalta en la poesía kanshi.
En Latinoamérica, la poesía japonesa ha tenido su influencia en lo formal con el Haiku y su brevedad (poema de 17 sílabas en 5-7-5). La brevedad del Haiku, al igual que el Kanshi (que posee la forma del Zekku de 5 a 7 sílabas en 4 líneas con juegos de paralelismos, es decir, líneas similares), son un ejemplo de la relación entre “el vacío originario” y lo “concreto” que crea el “vacío mediano” en el poema. La obra no dice más de lo que debe para sugerir. La poesía kanshi como expresión poética se puede relacionar con las pinturas chinas y japonesas que buscan formar el “espacio viviente” dentro del cuadro. El amanecer de Jozan se hace “amanecer” en la lectura, al igual que el viaje expresa “movimiento”. Existe la conciencia que el texto, como diría Jorge Luis Borges, surge en el acto de recepción. Lo interesante de esta poesía japonesa es su percepción de la realidad que permite apreciar desde una visión diferente a la poesía en general[3] . El juego entre lo concreto y el “vacío originario”, la conciencia del “vacío mediano” son elementos que encontramos en múltiples poesías como ejemplo de lo cotidiano del ser humano.


Anabella Rodríguez anaro_web@yahoo.es
Bibliografía:
Cheng, Francois. (1989). Vacío y plenitud. El lenguaje de la pintura china. Caracas: Monte Ávila.
Watson, Burton (comp.). (1990). Kanshi, the poetry of Ishikawa Jozan and ohter Edo-period poets. San Francisco: North Point Press.

 

 

 
1

Para los japoneses en el período Edo, el chino se consideraba una lengua clásica, tal como ocurrió con el latín en Occidente. Este interés por el chino creó múltiples escuelas para su estudio e impulsó el desarrollo de la poesía en chino, incluso hasta el siglo XX, donde luego de la Segunda Guerra se inició un mayor interés por el japonés, un proceso similar a lo que ocurrió en Europa Occidental con el latín y las lenguas romances.

 

 
 
2

En estas culturas, la obra completa de un filósofo y religioso (conocimientos que se encuentran unidos) se denomina con el nombre del mismo filósofo y no con los “ismos” que se usan en Occidente (taoísmo, budismo, etc). La obra de Lao-Tzu se llama Tao-Te-Ching (Libro de la vía y su virtud); pero la tradición china la llama Lao-Tzu.

 

 
 
3

Sería motivo de otro análisis una comparación entre la poesía kanshi y la poesía occidental. Igualmente, existe una influencia importante del Haiku en Latinoamérica. Otro tema de interés es el estudio de los poetas Nikkei (hijo de japoneses) del Perú que guardan estrecha relación con las creaciones tradicionales.