Desde sus
inicios, otoño de 2004 en Santiago de Chile, Los Poetas del 5, ha sido una revista comprometida en generar
espacios a los nuevos valores literarios latinoamericanos, ponderando de
ellos(as) su espíritu creador y participativo.
En esa dirección seguimos
trabajando, como movimiento literario, generando espacios en nuestra América
Latina, en esta ocasión representados por jóvenes talentos centroamericanos. La
mayoría de ellos, participantes de los talleres literarios Los Poetas del 5 de la Casa de la Cultura de Soyapango y Suchitoto Nuestro de la Casa de la
Cultura de Suchitoto.
Nos congratulamos
en ofrecerles, amigos(as), con todo aprecio y humildad, la edición número uno,
de la Revista Los Poetas del 5 El Salvador, Centroamérica.
Directora
General
Gladys Mendía Gutiérrez
Director
Editor
Néstor Danilo Otero
Consejo
Editor
Marco Antonio Gajardo
Juan Antonio Vásquez
Adonis Baltazar Aparicio
Agradecimientos
Casa de la Cultura de Soyapango
Casa de la Cultura de Suchitoto
NOTA FINAL
Ana
Gabriela Padilla
Junto al escrótico abismo. Así nos vimos,
como exactitud humeante
que tambalea su existencia ante la nada.
Mientras abajo
el pulpo ansiado de carne
carcomía huesos,
nosotros,
zambullidos en el aqueje,
saboreamos
la ininterrumpida gana de vacío:
aquélla,
la kunderiana atracción vertiginosa
o magnetismo hondo
-agua que no se negara nunca
a la pupila palpitante
del conciente animal etéreo-.
No hubo más que decir,
sólo el pez agazapado en la garganta
que intenta escape
y no resiste;
agotamiento ineludible
al que veloces llegamos
como si desde allí,
desde el inicio,
supimos el momento
y lo ansiamos.
Nunca el miedo
como una masa perseguida por Erinias
en la sombra de la noche,
apoderósenos,
cuando erguidos sobre la alta cima
quisimos despeñar los cuerpos
hasta ahogarlos en salitre.
A Anna Santos
Ana
Gabriela Padilla
Ahora
que ya toda palabra
es remota posibilidad
del fiel especulante,
el peso de tu cuerpo huele a sangre,
a miedo tus ojos vivarachos,
acorralados ellos
ante la fragilidad de las cosas,
ante el transparente nombre
que un día pronunciamos.
No quiero intuir acierto o desazón.
Tan sólo imaginar
aquellas horas
en que tu espacio
guardaba el aire por más tiempo
-lánguido aire-frío
que subía y bajaba-
enmudeciendo al animal nocturno
que siempre rondó tu mente.
Y escudriñar el acento,
la mano temblorosa
que palpó la harina
-compacto polvo que
ardía entonces
en tu aliento amargo-.
Te has ido, Anna,
palíndromo infinito
que juega a poseernos,
mientras adentro se escuchan gritos
y la escofina sigue limando
la capa moribunda de tu hastío.
Ana Gabriela Padilla
Escritora
salvadoreña, nacida en San Salvador, en 1984. Ha sido miembro del equipo
organizador del Encuentro Permanente de Poetas de El Salvador. Es autora de un
poemario inédito titulado: "Noctívagos". Colabora con revistas
literarias centroamericanas y, además de poesía, escribe cuentos, artículos y
reseñas literarias. Actualmente, reside en Nicaragua, donde se encuentra
realizando estudios de Lengua y Literatura Hispánica. Con la selección
"Aedes y otros poemas", obtuvo el segundo lugar, en el certamen
interuniversitario "Carlos Martínez Rivas" de la UNAN-MANAGUA
NO SUCUMBIRE
Abigail Guerrero
Ante el presagio de la luna
ni el capricho ondular
de malos tiempos.
sumergiré mi corazón
en savia pura
y me nombraré mujer
de amor, maíz,
palabra y fuego.
Acudiré ante el llamado
de la aurora
soltaré mi barca
entre acuáticos senderos
me vestiré de roca
y broncíneas armaduras
para cazar dragones
en la vorágine
del viento
Abigail
Guerrero
Poeta salvadoreña.
Nació en La Libertad, en 1972. Escribe poesía y cuento. Licenciada en letras. Ejerce la profesión de
maestra de lenguaje y literatura. Ha participado en numerosos recitales a nivel
nacional.
Entre su obra
representativa; cuento: Hombre errante;
Pasiones de selva y retorno.
III
Alejandra Sequeira
En la ciudad, a estas horas,
el silencio se vuelve innominado.
Alguien nos observa
por ventanas abiertas como risas
alguien sabe ya
que un cementerio de besos
y de abrazos
es lo que resta entre nosotros.
Alejandra
Sequeira
Poeta Nicaragüense.
Nació en Managua en 1982. Su obra poética: “Quien me espera no
existe"
QUE CADA SEGUNDO PALPITE
Laura Zavaleta
En otros
afónicos mares
Que agolpe este silencio
En la callada sed de mis arterias
Que caiga sobre los nombres
De monarcas, del mirto y las estatuas.
Hasta el mínimo grito
Con los labios dormidos
Vierte campanadas necias
Agujeros por los que transita
Mi desvelo
Por esto un grito
Me separa de la huida más profunda
Del espejo, de la ausencia y las palabras
Que de plomo aguijonean mi tránsito
A tu nombre
Laura
Zavaleta
Poeta
salvadoreña. Nació en San Salvador en
1982. Ganadora en la rama de poesía del
Certamen Letras Nuevas.
EL SUICIDIO DEL SILENCIO
Andrés Norman Castro
Nuestras siestas
se hacen con
ojos abiertos
soñamos despiertos.
Nuestro silencio
es su regocijo
somos un tema
ajeno a sus lenguas
porque las nuestras
no suenan. Pero
nuestra palabra hiere,
es el grito desgarrador
de la verdad, los hechos
no dejan callar.
¡Que la palabra hable!
El silencio es el suicidio,
nuestra existencia ya no
será un mito y el cielo
será nuestro, una vez que
perdamos el miedo
por el verbo.
Andrés
Norman Castro
Poeta salvadoreño. Nació en San Salvador en 1989. Ha sido
publicado en revistas y periódicos
nacionales y extranjeros.
AMOR
Krisma Mancía
Sos un laberinto de espadas
Un enigma de fuego que crece en la garganta
Un vientre triste que mata a los amantes antes de nacer
Y es preciso que conserve esa visión con sal de cocina
Y ser la ira del fruto seco que se esparce en la tierra
Y ser la muerte cuando nace un hijo
Y ser la muralla donde él se apoye
Y ser la hoguera donde lave su cuerpo
Y ser todo
Y ser nada.
Krisma
Mancía
Poeta salvadoreña . Nació
en 1980. Estudios de literatura en la
Universidad de El Salvador. Formó parte
del taller literario de la Casa del
Escritor. Ha publicado en periódicos y
revistas. Ganadora del primer premio "La Garúa" de poesía joven, en Barcelona, España. Su obra: "La Era del Llanto".
Mi cuerpo
dice amor
Baltazar Ruiz
A Marisol
Es tan bella tu boca de botón,
que quiero convertirme en primavera,
hacerla rosa y pintar corazón
entre tus labios un beso, ¡quisiera!
Es tan bella tu cintura de clavel,
que quiero aferrarme con estos brazos
a tu cuerpo como artista a su pincel
y dibujar con tu aroma mil trazos.
Es tan suave mi voz que te es ajena
y mi pecho en soledad se me inflama
con tu silencio que agrava mi pena.
En mis sueños tu boquita me llama,
tu cintura es vida y no existe vena
en mi cuerpo que diga que no te ama.
El óleo en el cielo
Baltazar Ruiz
Se pinta con rojos al atardecer
y de negro cuando la noche llega,
es un lienzo que con matices juega
con blanco y celestes al amanecer.
Una gota azul empieza su correr
como los trazos de una brocha ciega
que pinta y luce colores que riega
que se difuminan al anochecer.
Un óleo que se pinta diariamente,
un lienzo con nubes y luces de amor
que trata de cubrir la triste gente.
Hay colores que
se pintan con fervor
en este mundo
que sabe obviamente
que lo más bello
del cielo es su color.
Adonis Baltazar Aparicio Ruiz
Nació en
San Salvador, El Salvador, el 5 de enero de 1991. Estudiante de Segundo Año de
Bachillerato en Salud del INSAL. Forma parte del taller literario Los
Poetas del 5 de la Casa de la Cultura de Soyapango
LO QUE
PUDO SER
Brenda Marisol Ortiz Ramos
En mis sueños vi tu dolor y el mío.
Al despertar sentí el
frío de una hoja
de acero en las entrañas.
Me embargó una pena
que me hizo suspirar,
la perdida de la conciencia me hizo reaccionar.
En mis sueños vi tu sufrir atado al mío
como si el espíritu de la noche nos tomara a los
dos.
Al despertar la
agonía de mi corazón
transgredió mi suspirar.
En mis sueños vi el
quebranto de tu sombra
que aclamaba libertad.
Pero si el verte y mi
sufrir es tenerte
prefiero la muerte.
En mis sueños
sentí tu desconsuelo,
lo simple de tu querer.
Esa desdicha no es
tuya ni mía.
Esa pena es un ser
extraño de lo que pudo ser
nuestro amor, si tu respuesta
hubiera sido: Sí (amor)
Brenda
Marisol Ortiz Ramos
Nació en San
Salvador, El Salvador, el 22 de enero de
1983. Graduada de Bachillerato General en el Instituto Técnico Industrial. Participa
en el taller literario Los Poetas del 5
de la Casa de la Cultura de Soyapango.
Y
PENSAR QUE PUDIMOS
Daniel Omar Sibrián Hernández.
Y pensar que
extraviamos
la senda milagrosa
en la que nuestra ilusión
como perenne rosa
se hubiese abierto.
Y pensar que pudimos
enlazar nuestras manos
y apurar en un beso
la unión de lúcidos veranos.
Y pensar que pudimos
en una onda secreta
de embriaguez,
deslizarnos
bailando un vals sin fin
por el universo.
Daniel
Omar Sibrián Hernández.
Nació en Suchitoto,
departamento de Cuscatlán, El Salvador, el 24 de agosto de 1995. Estudiante de octavo grado del Centro Escolar
Isaac Ruiz Araujo. Participa en el taller literario Suchitoto Nuestro de la Casa de la Cultura de Suchitoto.
PALABRAS
Claudia Stefanie Marín
No hay un minuto al
día en que no piense en ti.
No hay un silencio en
que no faltes.
Cuando te veo no lo
puedo resistir,
daría todo por amarte.
No hay un segundo que
no quiera compartir.
Y no hay nada que no
quiera confesarte.
Son palabras que no
sé como decir
y que se pierden al mirarte.
No quiere callar mi
corazón,
rompe el silencio.
No quiere esperar
porque el amor llega de pronto
y huye
sin decir adiós.
La noche pasa en
blanco y al amanecer
solitaria me despierta el mismo sueño.
¿Cuánto camino me quedará por recorrer
para escaparme de este infierno?
Hasta que el mundo se
detenga aquí,
estaré, te seguiré, hasta encontrarte con las
estrellas
y la luna te dirá las palabras que nunca
pronuncié.
Claudia
Stefanie Marín
Nació en San
Salvador, El Salvador, en el
año de 1993. Estudiante de noveno grado del Colegio Joseph. Forma parte del
taller literario Los Poetas del 5 de
la Casa de la Cultura de Soyapango.
TRAS LA SOMBRA
Dalila Beatriz Menjivar Marroquín
Tras la sombra
de la soledad
desapareciste
como neblina en la oscuridad.
Lagrimillas de cristal
por mis mejillas
no dejaban
de rodar.
Como una ave
yo volaba,
cuando a mi lado
tú estabas,
pero ahora que te has ido,
mi vida, ya no vale nada.
Dalila
Beatriz Menjivar Marroquín
Forma parte del
taller literario Los Poetas del 5 de
la Casa de la Cultura de Soyapango.
LA SOLEDAD
Meyvelin Santamaría
¿Qué
sería mi vida sin ti?
Sería como un vacío en mi corazón…
No tengo la respuesta para darte hoy,
mi corazón palpita sin cesar…
¿Qué es lo que lo hace palpitar?
¿Será tu amor el que me dice te quiero?
¿O será mi corazón el que me dice muy sincero?
¡Oh Dios, qué sería mi vida sin ti!
¿Por qué tú eres la luz en mi vida?
¿Por qué mi vida sin ti no es nada?
¿por qué será?...
Meyvelin
Yesenia Santamaría Pichinte
Nació en Suchitoto,
departamento de Cuscatlán, El Salvador, el 21 de octubre de 1993. Estudiante de
noveno grado del Centro Escolar Ana Dolores Arias. Integrante fundadora del
taller literario Suchitoto Nuestro de
la Casa de la Cultura de Suchitoto.
LA BELLEZA DE MIS MANOS
Silvia Ascencio
Escuché las palmas de mis manos
cantar,
así como cantan dos jilgueros,
cual canto de las olas del mar:
¡son mis dos palmas que quiero!
¡Brillantes como rubíes!...
como dos alas en vuelo.
Así las descubrí
queriendo acariciar el cielo.
Con suavidad de pureza,
así son mis dos palmas,
con aplausos de princesa
que me alegran el corazón y el alma.
¡Ay! par de atrevidas…
sé que son vicias de caricias regaladas.
Son parte de mi vida
mis dos manos sagradas.
SEÑORA
NATURALEZA
Silvia Ascencio
Son benditas las
manos que te crearon,
a ti tiempo del tiempo,
esmeralda de muchas vestiduras,
realidad de la que no miento,
¡mi
hermosa criatura!
No me canso de
admirar tu verdor,
embellecido con tus flores…
¡Cómo me
deleitan tus ricos frutos!
¡Cómo me
deleitan tus olores!
Dándome un aire puro,
tengo tu belleza por derecho,
musicalidad me sale del pecho,
¡hermosa
naturaleza!
Eres bella como luz
de sol en manantiales
como espejo del bello cielo.
Imagino el correr de
tus animales
en los trechos de tu sagrado suelo.
Me pregunto, ¿qué
sería sin ti, oh madre naturaleza?...
Si tú eres rosa de mi
jardín…
Árbol de mi patio…
Agua que calma mi
sed…
y colmas mi mesa con sagrados alimentos.
Sin ti no hay vida:
¡Oh, señora amada!
Silvia
Rosalina Ascencio Rivera
Nació en Tamanique,
departamento de la Libertad, El Salvador,
el 27 de marzo de 1986. Actualmente, reside en la comunidad Zacamil 1 del
municipio de Suchitoto. Estudiante de séptimo grado en el Centro Escolar
Zacamil 1 y 2. Integrante fundadora del taller literario Suchitoto Nuestro de la Casa de la Cultura de Suchitoto.
MARIPOSA AZUL
Jorge Ramírez
Solitaria dama silenciosa
hada azul de la barranca misteriosa,
en trémulo vuelo de entre la roca sales
posando tu traje en un momento pleno.
Mientras el juncal en la quebrada sombría
parece ser el testigo discreto,
de tan azulado y profundo encanto,
de tanta hermosura sobre la selva oscura.
Mariposa azul de la montaña lejana,
Dulcinea vagabunda buscando al Quijote
como luz en noche de luna,
por la vereda vagas sin destino.
Traje azul, más azul que el azul,
pedazo de cielo en la soledad
como beso de amor perdido,
aquel azul, fue un azul muy fino.
SENTENCIA DEL ARBOL
Jorge Ramírez
Hoy por la tarde
el árbol
será juzgado,
lo anunció
el ave mañanera,
golondrina que bajó
como lágrima triste del cielo,
en él estaban
dos torditos,
colgados como flor de sus ramajes,
fue su único delito
haber crecido donde harán la carretera,
y es el hombre la quimera
quien lo talará,
con su áspera ponzoña.
Jorge
Ramírez
Poeta salvadoreño.
Nació en Soyapango, el 18 de agosto de 1965. Fundador de los talleres
literarios "Barbasco"(1987) e
"Izote"(1997). Sus obras
poéticas: "Mariposa Azul" y "Escarcha"
MI
SUCHITOTO QUERIDO
Yanel
Izamar Guzmán Arriaga.
¡Oh Suhitoto mío!
¡Cuánto me inspiras
todos los días!
¡Cómo pienso en ti,
mi pueblo querido!
¡Son tus lindas calles empedradas,
llenas de ensueño,
cuales dibujan sonrisas en los niños…
siempre risueñas y resplandecientes!
¡Así eres tú, Suchitoto!...
con tu bella iglesia llena de luz y blancor,
santuario de mi pueblo religioso.
¡Son tu antiguas casas entejadas
que le dan sombra a mi bella gente!
¡Qué suene el trino de tus lindos pajaritos!
¡Qué suene el replicar de tus campanas!
¡Qué cante nuestro pueblo entero!
¡Viva Suchitoto!
Yanel Izamar Guzmán Arriaga.
Nació en Suchitoto, departamento de Cuscatlán, El Salvador,
el 19 de marzo de 1995.
Estudiante de octavo grado del Centro Escolar Isaac Ruiz Araujo. Participa en el taller literario Suchitoto Nuestro de la Casa de la
Cultura de Suchitoto.
PIENSA
Aristarco Azul
Piensa que existes
y existirás a través
de los siglos…
Piensa estar muerto
y muerto estarás
en vida, aunque vivas…
Ten el alma positiva
y aunque mueras vivirás,
ten el alma negativa…
Y estarás más muerto
que la misma muerte
aunque no la conozcas.
Ten presente, que nadie
conoce la muerte,
ni mucho menos la vida.
MADRE
SOLTERA
Aristarco Azul
Madre soltera en el
mundo
llevas dentro tu dolor
y amas a
tu hijo con fulgor.
El calor de tus
brazos cobijan
al que tu diste la vida;
y que
tus pechos amamantaron un día.
Loor a ti bella
mamacita;
porque con el sudor de tu frente
cubres a tu hijo ante un torrente.
Sabia y preciosa
madre
que te cubra pido al Dios Divino
por el ser que tu trajiste con cariño.
Madre absoluta y
única
que soportas hambres y miserias
para que tu hijo no viva miserias…
Madre cariñosa y
amorosa
que ante desprecios y despechos
proteges a tu hijo de pertrechos.
Dios bendiga el día
que tú naciste
Santos y Arcángeles
canten
la avaricia y odio espanten.
Aristarco
Azul
Seudónimo de Saúl Guevara. Forma parte del taller literario Los Poetas del 5 de la Casa de la Cultura de Soyapango. Profesor de
educación media. Ha participado en varias lecturas de poemas en El Salvador.
EL MAIZ
Juan Vásquez
I
Gracias te doy generosa planta,
tu fruto me hace muy feliz.
Naciste de la tierra santa
para darme tu grano de maíz .
II
En la milpa me
sentí contento,
trabajando tuve muchos sueños,
de tener muy pronto el alimento,
de mis hijos grandes y pequeños.
III
La carreta arrastrando el duro arado,
en diversas parcelas de la sierra,
dando voy preparando mi sembrado
con perfumes muy frescos de mi tierra.
IV
Agua viva que sus hijas reverdece,
la tormenta cazó en la llanura.
Me gusta ver arando, la planta crece,
los niños verdes adornan su cintura.
V
Del maíz, es variado su alimento
y en todo es exquisito su sabor.
El atol shuco
con huacal en movimiento,
así se toma aquí en
El Salvador.
LOS NIÑOS SIN JUGUETES
Juan Vásquez
Son aquellos negados por su padre,
son aquellos que viven con la abuela.
Los que fueron abandonados por su madre
y no conocen la puerta de la escuela.
Son aquellos que van de arriba abajo,
arrastrados por el dolor y la tristeza.
Angustiados se enfrentan al trabajo
por querer salir de la pobreza.
Angelitos de cuerpo lastimado
que nunca han elevado un barrilete.
Santa Claus jamás se ha acordado
de traerles en su bolso un juguete.
Van los niños tristes por el mundo,
húmedas perlas de sus ojos bajan ,
pedacitos de carne de dolor profundo
que ya no juegan, porque hoy trabajan.
Estos niños han sufrido mucho.
Hagámosle un Reino en la tierra,
que jueguen yoyo, trompo y capirucho
y no prepararlos para la guerra.
Juan Antonio Vásquez García
Nació en Berlín, Usulután, El Salvador, el 8 de febrero
de 1952. Licenciado en letras. Su tesis de graduación versa sobre el análisis
literario de la novela "Dolor de Patria" del escritor salvadoreño
José Rutilio Quezada. A sus diez años
participó en un concurso de poemas
alusivos a la madre, patrocinados por la radio Oromontique de la ciudad
de Santiago de María, Usulután, donde recibe reconocimientos por dos poemas. En 1966 resulta ganador de un
concurso literario alusivo al décimo aniversario de la misma radio. En 1993
forma parte del taller de letras de la Universidad Francisco Gavidia. En 1995 obtiene tercer lugar y mención
honorífica de los Juegos Florales de la Universidad Francisco Gavidia. En 2006
forma parte del taller literario Los
Poetas del 5 de la Casa de la Cultura de Soyapango. En ese mismo año,
exhibe sus pinturas al óleo en las Casas de la Cultura de Ahuachapán y
Soyapango
VIVIR EN PAZ
Néstor Danilo Otero
Podrán vestirte de
luces y centros comerciales,
adornarte con lunas y
gaviotas,
negarte a ti misma
con sutileza.
Podrán matarte la
memoria
para enmascarar tus
paisajes reales:
de niños que eructan
hambre y sueños,
del frío que pide
abrigo en una esquina,
de profesionales
analfabetos,
de mujeres mutiladas,
de un pueblo sabio
que clama por una vida digna,
llena de paz y amor,
de Patria que espera
buenos frutos,
de Patria que espera
en Dios un nuevo sol.
Néstor Danilo Otero
Nació en San
Salvador, El Salvador, el 7 de noviembre de 1978. Estudiante de Licenciatura en
Ciencias Jurídicas. Editor del blog Patria Literaria. Fundador y coordinador de los talleres literarios Los Poetas del 5 (2006) y Suchitoto
Nuestro (2007). Colabora con medios de comunicación escritos
alternativos.
EL DESEO DE FRANCISCO*
Vanessa Elizabeth Aragón**
Había una vez, en una
pequeña ciudad, un niño llamado Francisco, el cual vivía con una familia muy conflictiva. Francisco, era un niño muy
bueno, le gustaba estudiar mucho, le ayudaba a las personas que lo necesitaban
y le guardaba respetar a todos. Pero su vida familiar era muy triste, ya que
su papá era muy violento y le pegaba mucho a su mamá.
Un día Francisco, muy
triste decidió escaparse de su casa, porque él ya no soportaba vivir de
esa manera, ya que en vez de recibir
cariño recibía golpes y malos tratos. Así un día cuando cayó la noche,
Francisco se salió por la ventana de su cuarto y emprendió su camino.
Sorprendiéndole la lluvia y el frío, Francisco caminó por un largo rato sobre
la calle que conducía a las afueras de la ciudad, cuando llegó al final de la
calle se encontró con un inmenso bosque. Como era todavía de noche y la larga
caminata le había dado sueño, decidió dormir un rato detrás de un árbol muy
grande.
Cuando amaneció,
Francisco emprendió de nuevo el viaje, adentrándose en el espeso e inmenso
bosque. De pronto, en su camino se encontró con una pequeña ardilla, la cual le
preguntó:
—
¿Cómo es
posible que un niño tan pequeño ande solo por estos lugares?
—
Es que
prefiero andar solo, ya que en mi hogar no soy feliz — contestó el niño.
—
¿Y por
qué no eres feliz? —preguntó la ardilla.
—
Porque en
mi casa, mi papá pasa peleando con mi mamá y mis hermanos. Y a mí eso me da
mucha tristeza, porque mis amigos son felices y yo no — contestó el niño.
—
Ah!, ya
veo —dijo la ardilla.
—
Bueno, ¿y
tú cómo te llamas? —preguntó el
niño.
—
Yo me
llamo Toby, ¿y tú?
—
Francisco.
Desde ese momento,
Francisco y Toby, fueron amigos y juntos comenzaron a adentrarse cada vez más
en aquel bosque. Caminaron y caminaron
hasta llegar a un pequeño charco donde se sentaron a descansar un rato. De
pronto escucharon un ruido entre los arbustos, ambos se acercaron a ver por un
huequito y miraron que un sapo grande le quitaba la comida a una lagartija
pequeña. Francisco le preguntó de una
forma seria al sapo:
—
¿Por qué
haces eso?
—
Porque
tengo mucha hambre —respondió el sapo.
—
Y si tienes hambre ¿por qué no consigues tu
propia comida? —cuestionó Francisco.
—
Porque es muy difícil y es más sencillo
quitársela a los demas —dijo el sapo.
—
Pero, ¿tú
sabias que robar es malo? — siguió cuestionando Francisco.
—
No!— contestó el sapo.
—
Entonces
hoy ya sabes que robarle a los demás es
malo, ya no lo hagas, consigue tu comida con tu propio esfuerzo, así como lo
hace la pequeña lagartija—dijo el niño.
—
Está bien! —dijo el sapo— ya no lo haré más.
Entonces el sapo le pidió disculpas a la lagartija y le prometió no
volverle a quitar su comida y desde ese
momento, el sapo y la pequeña lagartija fueron grandes amigos.
Francisco y Toby siguieron aventurándose más en el bosque. En su camino
se toparon con un tronco de árbol muy llamativo, ya que el tronco tenía puerta,
ventanas y una chimenea. Toby se acordó
que en ese tronco vivía una familia de mosquitos. Al ratito de haber llegado a ese lugar,
escucharon un llanto, entonces se pusieron a investigar de donde provenía dicho
llanto y se dieron cuenta que el llanto procedía de la casa de los mosquitos.
Se acercaron a ver y miraron a dos pequeños mosquitos que estaban en el
patio de la casa. La pequeña mosquito
era la que lloraba, ya que su hermano le estaba rompiendo la muñeca con la que
jugaba. Toby, al ver esto, le dijo al pequeño mosquito:
—
¿Por qué
rompes el juguete de tu hermana?
—
Porque es
muy divertido, le respondió el pequeño mosquito.
—
¿A ti te
gustaría que te arruinaran tus juguetes? —le preguntó Francisco al mosquito.
—
Claro que
no! —respondió el mosquito a Francisco.
—
Entonces
no arruines las cosas de los demás, mucho menos la de tu hermana —le dijo
Francisco al pequeño mosquito —. Ustedes deben quererse y apoyarse mutuamente.
No deben pelear ya que eso es malo.
El pequeño mosquito se sintió muy mal y le pidió disculpas a su
hermana, le prometió no volver arruinar sus cosas y le arregló la muñeca que le
había dañado.
Francisco y Toby se sintieron felices por lo que habían hecho, y con la
felicidad que sentían siguieron caminando. Pasaron por varios senderos,
cruzaron muchos riachuelos y hasta escalaron una que otra colina. Cansados por
la caminata se detuvieron por un momento a descansar. De repente, Francisco
escuchó a lo lejos un montón de vocecitas que gritaban alegremente, llenos de
curiosidad se dirigieron orientados por el ruido y llegaron hasta donde
había una gran roca, ahí estaban
reunidos todos los insectos del bosque, ya que había un juego amistoso entre
pulgas y grillos. Cuando comenzó el juego, Francisco y Toby, observaron que los
grillos golpeaban y empujaban a las pulgas. Y por eso iban ganando los grillos.
Entonces Francisco les dijo a los grillos: — ¿Por qué juegan sucio?
—
Es que
así ganamos, dijeron los grillos.
—
¿Y si
intentan ganar sin hacer trampa? —interrogó a los grillos, Toby.
—
Es mejor
haciendo trampa porque así ganamos y todos nos admiran —respondieron a Toby los
grillos.
—
Y si los
admiraran porque ganan sin hacer trampa, ustedes se sentirían mejor —les dijo Francisco a los grillos. Acuérdense
— prosiguió el niño— que hay que jugar sin violencia. Es mejor jugar sanamente
y felices.
Entonces los grillos tomaron conciencia y jugaron sin trampa. Aunque
perdieron, los demás les aplaudieron y
los admiraron más porque jugaron limpio.
—
Muchas
gracias! — dijeron los grillos a Francisco y a Toby—
por abrirnos los ojos y hacernos ver que la violencia no nos lleva a nada.
Así Francisco y Toby siguieron su camino, como estaban cansados se
sentaron un rato. Francisco se sentía
muy feliz por ayudar a los demás, pero a la vez se sentía muy triste porque extrañaba a su familia. De
tan cansados que estaban se durmieron y a la mañana siguiente cuando Francisco
despertó, al lado suyo se encontraba una cajita de cristal, la cual tenía una
nota que decía:
—
"Francisco,
he visto que eres un niño muy bueno, que se preocupa mucho por los demás, por
eso te voy a cumplir un deseo, lo único que tienes que hacer es poner dentro de
la cajita un pétalo de rosa y pedir con todo el corazón lo que más
quieras". Te deseo suerte, Toby.
Asi lo hizo
Francisco, su deseo fue el siguiente: “Deseo que haya paz y armonía en mi casa y
en todo el mundo".
Al día siguiente,
Francisco, apareció en su habitación y
pensaba que todo había sido un sueño. Bajó a la sala y encontró a su familia
conversando alegremente como si nada hubiera pasado. Francisco, al ver aquella
escena tan deseada por él, el de una familia unida, corrió a abrazar a cada
uno, les dijo cuánto los quería. Cuando
terminó de conversar con ellos, Francisco, subió a su habitación a arreglarse
para ir a la escuela, la sorpresa que se llevó fue que encontró la cajita de
cristal, que Toby le había regalado,
sobre su cama. Fue allí donde se dio cuenta que no
había sido un sueño. Desde aquel día fueron una familia unida que vivió feliz,
en un ambiente basado en el amor, el respeto y paz.
*Cuento ganador,
categoría juvenil del certamen "Eliminemos la violencia", auspiciado
por CONCULTURA y la Corte Suprema de Justicia de El Salvador en 2007.
** Integrante
fundadora del taller literario Los Poetas
del 5 de la Casa de la Cultura de Soyapango.